DE LIMA NORTE.
IMAGEN 4: VISTA PANORÁMICA DEL MEGA PLAZA (2011)
3.1 Los clientes de los bancos y los usuarios de tarjetas de crédito.
Subiendo por la escalera peatonal y cruzando la Panamericana Norte, se puede observar el Megaplaza en su algarabía: amplios despliegues publicitarios con los colores de las principales tiendas – almacenes en su interior y algo que desde sus inicios se desarrollan: los grandes bancos financieros haciendo de las suyas con sus cajeros automáticos a la mano. Podemos observar igual que en la Av. Izaguirre, los principales Bancos: Interbank, Continental, Financiero, Scotiabank, Crédito, Banco del Trabajo que existió hasta entrado el año 2010. A una cuadra o en la Av. El Pacífico esquina con Mendiola se encuentra el Banco de la Nación, el cual tiene su Multired con dos cajeros automáticos. Y al frente del Megaplaza tenemos la Caja Trujillo, el Interbank y nuevamente el Global Net, el Banco de la Nación, etc.203.
Desde luego, el gran público que entra y sale204. Los clientes de los bancos podríamos
caracterizarlos como la emergencia social del “nuevo limeño deudor”205, siempre
203 Trabajo de campo: enero. 2009. 204
Los días viernes a domingos son los más acudidos. Es una feria. Todos ven en ella su espacio de paseo. Algo así como el Jirón de la Unión de la década del cincuenta trasladada en pleno S. XXI a estos grandes supermercados.
formando “cola” con algún familiar o pariente cercano en estos bancos. En el Banco de la Nación contigua al recinto mega-comercial de lunes a sábado por las mañanas, encontramos colas atiborradas de clientes que abarcan hasta media cuadra de la avenida El Pacífico. Desde luego, una entidad pública que establece todo tipo de transacciones, donde no hay día que dejé de estar desocupada206. Las colas de los cajeros automáticos en días comunes están vacías, pero los fines de semana se encuentran con algunos clientes que pueden contabilizarse entre quince o más de veinte personas, detrás de dichas máquinas. El público tiene preferencias por ciertos bancos y, hemos encontrado algunos de éstos, que siempre están llenos de clientes, o también formando pequeñas aglomeraciones en “fila india”. Mientras otros, tienen escaso público en su interior y, más parecen bancos en desgracia como sucedió con el Banco del Trabajo. Nos hemos dado con la sorpresa que el Banco más atractivo resulta ser el Banco Continental, que tiene gran cantidad de gente haciendo cola que sobresale a su interior. Se puede ir cualquier día y siempre se va a observa r una “muchedumbre”. El de menos clientes hasta entonces fue el Banco del Trabajo que hoy en día cedió sus espacios al Scotiabank. Hasta el año 2009 ya en crisis, vemos el aviso que estaba en un plástico de los tipos de “gigantografía” que parecía ceder ante la entrada del verano de aquel año. Otras de las agencias bancarias que tiene gran acogida es el Banco de Crédito, cuya caja automática ubicada en el interior del Mega Plaza, los días domingos hasta altas horas de la noche tiene su público asistente cautivo. De igual forma, el local en el exterior (entrada al Centro comercial) sus asientos interiores están también con sus clientes. Hay que tener en cuenta que el Banco del Trabajo tuvo un local en el interior cuya ostentosidad era mayor a las oficinas que se encuentran a la entrada del Mega y la del Royal Plaza207. Este local lo tiene en este momento Scotiabank.
La mayoría de la gente que acude a estos bancos son personas muy caracterís ticas por su apariencia física siempre andina – chola provinciana y, en muchos casos siempre jóvenes del Perú profundo. En realidad, gente bastante transformada en sus gustos, que uno los ubica atentos a sus celulares bajo conversaciones muy poco “familiares”, pero sí en diálogos de “grandes finanzas y comercios”, desde luego el espacio les da para dichos discursos208. Lo que llama la atención en estos recorridos de los “deudores” son los rostros de las mujeres, siempre de preocupación. En las noches cuando ellas se acercan a pagar se les ve acompañadas de sus niños. En una ocasión escuché una dura conversación entre una señora (con su bebé en brazos) que, después de haber pasado la tarjetita por el visor automático del cajero, discutía con uno de los agentes del banco,
205 La encuesta (2007), nos arrojó que el 51% de microempresarios habían nacido en Lima. Algo podría denotar esto para el público
consumidor.
206 Trabajo de campo: 8, 9, y 14 de noviembre del 2007. Exclusivamente mirar este banco. Se reiteró en enero del 2009. 207
Trabajo de campo: enero del 2009. Referencias últimas: notas de campo: noviembre de 2011.
208 Quiero dejar constancia que hasta el 06 de noviembre del 2008 estuvimos recorriendo este megalocal comercial, y ya tratando de
completar descripciones los días sábados y domingos del mes de enero del 2009, sobre este seguimiento son mis descripciones en la presente etnografía, corroborada con nuestro último trabajo de campo: octubre- noviembre del 2011.
cuya frase final fue: “cómo voy a pagar tanto, se cree que uno es millonaria!!” El joven agente respondió: “venga mañana, la veo señora con más tranquilidad”. Es decir, si uno se acerca a visitar estos bancos tiene un mundo de percepciones donde el público se moviliza de manera individual frente a su “cobrador” pero con una tristeza y una angustia a flor de piel y de manera resignada, es difícil encontrar gente sonriente, alegre y feliz, que va “por ahorros”. Preguntando insistentemente, no encontramos gente ahorrista.
El pago de las tarjetas de consumo de productos en el antes Hipermercado Metro siempre estuvo lleno de clientes – pagadores los fines de mes. Es en multitud, la cantidad de gente que se acerca a pagar. Una mirada los meses de enero, febrero y marzo del 2006209 llegamos a contar más de cien personas en una cola, para pagar su tarjetita azul del Metro. Ahora lo mismo se está haciendo con Plaza Vea, pero en menor cuantía debido a la reciente captación de socios210. Desde luego, los “pagadores - deudores” son gente de todos los estratos y de las edades en trabajo, pero donde “a ojo
de buen cubero” priman los jóvenes entre 25 y 35 años y, se podría contabilizar un
porcentaje proporcional de hombres y mujeres211. Se puede describir a una clase media- media o media-pobre, por los montos en pago, deudas de no más de mil soles los cuales parecen ser canceladas según disponibilidades en no más de ciento cincuenta nuevos soles mensuales. Los deudores expresan con confianza sus créditos. Una señora imploraba en el Metro, pagar sus deudas sin mora alguna. Su cuenta ascendía a 238 nuevos soles, y su preocupación era cómo no pagar, la mora o los intereses que le podían acuñar en caso de no cancelar en las fechas de pago respectivos. La cajera la envío a la sección consultas para su atención. Desde luego, el rostro de la mujer (60 años aproximadamente) desencajada ella, no podía ser sino de molestia y de fastidio. De compra en su “carrito” lleva alimentos y una almohada que le costaba 35 nuevos soles212.
Los espacios de los bancos con sus respectivos cajeros automáticos se encuentran también al interior de las megatiendas “famosas”. Mejor decir, hasta en el interior la “financiera”213 vigila y alerta a sus clientes. Son los “mil ojos” que esperan a buen recaudo a sus deudores. Siempre en éstos, se van a ubicar no menos de veinte personas en sus asientos y con su respectivo ticket de espera. Si entra al almacén o boulevard, como dice en el frontis de la entrada al Saga Falabella se encuentra también un banco a
209 Pero ahora mejor atendidos por el banco, ya los clientes sentados. Esto lo pude corroborar el mes de junio del 2008. 210
Podemos ir por las puertas de acceso al hoy Vea y vamos a ser abordados por cerca de una decena de jóvenes invitando “gratis” a inscribirse a la tarjetita del Plaza Vea. Lo que relato es producto del trabajo de campo, como “comprador asiduo” y como observador pertinaz de los consumidores.
211 Quiero distinguir una cosa importante: cerca del 70% de los microempresarios no utilizan dicha tarjetita. (Encuesta, enero 2007).
Lo que se podría observar es el tipo de público que tiene dicha tarjeta. En una oportun idad me contaron que los asiduos en grupo son los profesores que hasta para comerse un “pollo” o un “chifa” a fin de mes, utilizaban su “crédito” disponible.
212
Última descripción del trabajo d campo: 17 de noviembre del 2011.
su disposición, siempre lleno de gente hasta los días domingos y, hasta las nueve de la noche214. Puede ir por “seguros”, “créditos” e “inscripciones”. Ubicamos así, gente en sección reclamos o pidiendo su estado de cuenta. Igual sucede en Ripley Max, donde el consumidor se encuentra disponible a su banco, con una gran cantidad de gente hasta los días domingos. Una cola en recepción y otros muy bien sentados. Podemos contar cerca de treinta personas215.
Aquí hacemos una acotación: el nuevo Metro tiene también su banco que entrega tarjetas que vienen de sus “socios”, los de Interbank216, aunque sus trabajadores hablan de que toda la transacción es definitivamente con el Metro sin embargo, en la misma tarjeta viene el logo de Interbank. Ahora si seguimos, el recorrido de bajada del segundo nivel en el Mega Plaza, se observaba antes217, una rotonda céntrica cuya inscripción decía : “Tarjeta Mega Plaza Visa” y un gran mensaje inserto en una macro-tarjeta en plena exhibición y, cuyo socio cobrador directo también era el Interbank. Quince sillas inamovibles no dejaban de tener ocupantes durante todas las semanas, es decir, no se desistía de tener deudores218. Todos iban a pagar y, se les ponía en plena exhibición a la mirada de todos los transeúntes. Quien se encontraba en el patio de comidas, de inmediato divisaba la cara de deudores dóciles que todos los clientes presentaban. Esta rotonda fue destruida el año 2010 reducida a un semicírculo y cuyo lema hoy en día es:
Centro de Tarjetas Megaplaza Visa, cambiándose la estructura original del centro
comercial donde los stands de ventas de comida o dulcería al paso han ocupado parte del lugar. Las ofertas están a la orden del día. Se tiene créditos para lo que se desee previa revisión inmediata en el “infocorp”.219 Para saber si una persona está “morosa”, tienen una duración de no más de cinco minutos y si nos fijamos en la “señorita agente
bancaria”, encargada de conseguir clientes ella es tan hábil que de inmediato ya está
inscribiendo a sus futuros deudores, previa entrega del DNI con todos sus datos disponibles, sin que el futuro deudor haya pedido dicha inscripción. Los deudores parecen esperar con resignación (nadie ríe), mientras las chicas que inscriben para la obtención de las tarjetas las encontramos en el gran complejo paseándose en sus respectivos espacios, unas desplazándose de sur a norte y otras en las entradas de las tiendas. Si se camina por Metro, Vea o Royal se tiene una legión de ofertantes de tarjetas. Y si camina por Sagafalabella mucho más aún. Abundan las ofertas de dinero
214
El MegaPlaza que trabaja con Interbank dice hacerlo hasta las nueve de noche, pero uno va y las “inscripciones” y venta de tarjetas sigue en todas las tiendas hasta más de las nueve y media de la noche.
215 Se trata de los bancos Saga Falabella y el Banco Ripley que siempre está con gente hasta los días domingos y uno tiene que
ubicarlos porque pasan desapercibidos para los visitantes “mirones”. Trabajo de campo: 09 de noviembre del 2008, para corroborar lo anteriormente anotado.
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Según conversaciones con las cajeras de Metro esto ya no es así, sino se da exclusivamente con la propia caja de Metro. Trabajo de campo: noviembre 2011.
217
Hasta fines del 2009, se observaba en e centro de todo el espacio.
218 Durante los domingos de los meses de setiembre y octubre del 2008 y luego el mes de enero del 2009, veíamos gente hasta la
nueve de la noche como clientes pagadores.
en todo el complejo, es difícil no encontrar las ofertantes de dinero rápido. Estos “nuevos limeños” son los deudores de por vida y son pues, los agentes de la deuda financiera peruana hasta el día de hoy.
De este modo se puede decir, que los grandes avizores de los consumidores-deudores en este gran complejo comercial, son los bancos financieros que han formado unos círculos concéntricos alrededor de todo el gran megamercado, que ubicados al interior de las tiendas por departamentos respectivos, sobresalen en espacios estratégicos, y que también se pueden disponer en distintos lugares. Incluso la avenida Industrial que hasta el año 2006, era de escasa circulación de gente, hoy también tiene sus cajeros automáticos de los bancos antes mencionados. Las finanzas están allí para cargar con los “muertos y heridos”, con deudor y todo: Una señora nos mostraba sus dos boletas de cuentas después de haber efectuado sus pagos: una de Falabella cuya cuenta ascendía a 233 nuevos soles mensuales y, otra de Ripley cuya cuenta llegaba a 136 nuevos soles también mensuales. Ella se le veía alegre porque en la última cuenta solo le faltaba una letra y en el primero ocho meses más de pagos. ¿A qué se dedicaba? Era una profesora
de una Institución Educativa Ocupacional. No ganaba más de mil soles mensuales220.
Los bancos son agentes del capital que tienen clientes cautivos a largo plazo. Es el gran ogro en estos centros comerciales, con deudas que solo “tercermundistas” como los nuestros se dan el lujo de acreditar pagando exorbitantes mensualidades, a los usureros formales de la mercantilización del dinero.
3.2 Los consumidores de productos de alimentos perecibles y no