REPRESENTACIÓNES IDENTITARIAS LIMEÑAS.
1. La idea de modernidad y modernización en el Perú: nuevos horizontes.
La modernización o su concepto referencial la modernidad en el Perú tiene explicaciones experimentales muy específicas, que en nada se pueden comparar con lo que observamos en Europa, desde sus formas de predominio en el mundo de hoy. Las historias son distintas tanto
como los procesos culturales que, conllevan una serie de particularidades donde las comparaciones en el orden estructural o en el orden social como se ha tratado de explicar en algunos casos de manera genérica, prácticamente se anula si no conocemos los orígenes que generaron todo el bloque racional teórico de dichas propuestas. Esto en realidad, tiene sus antecedentes históricos en los grandes sucesos coloniales y de conquista que se vienen constituyendo a partir del siglo XVI en América Latina donde uno de los elementos centrales es la cognición de las racionalidades que se venían estableciendo en uno y otro lado del orbe, de acuerdo a las complejidades de los sometimientos y avasallamientos que se terminan imponiendo teniendo como protagonista central a la vieja Europa y la hoy España, en particular de aquellos años314. Presente en todo ello deben estar, las especificidades que los mismos países europeos como predominantes en el mundo de entonces se veía. Es decir, explicar también, que no se trata de una modernidad homogénea si no miramos, que la racionalidad del sur europeo, es completamente diferente de la racionalidad instrumental impuesta desde el norte de dicho contine nte. En sí, una racionalidad más pensada en la utilidad y los fines utilitarios de la acumulación del capital. Por lo tanto, no se trata de pensar la modernidad en el sentido de cómo se prosiguió pensando la industrialización, el capitalis mo o las racionalidades europeas desde el siglo XVI al XVIII, y menos como lo sostenía la vieja antropología del siglo pasado, sino de cómo las subjetividades nos llevan a establecer que dentro de ese ámbito de herencias culturales supeditadas, se tiene una presencia de las culturas y las identidades bajo distintas modalidades que dan lugar a pensar la sociedad peruana desde otra perspectiva. Es decir, donde lo nuevo no solamente se trata de asimilarla a la perfección y pensarla además, como lo prioritario de la vida cotidiana sino dentro de ella, ubicar que lo supuesto como “moderno”, “modernidad”, “progreso” o, “civilización” de manera individual termina siendo una mirada bastante compleja, mezclada con la racionalidad de los antecedentes de los contextos y las historias de los que se presumen fueron los modernizadores de la sociedad en el espacio latinoamericano. Sobre todo, en aquellos que asumen su “individualidad” y “empresa” que no son sino los mismos que de alguna forma todavía se aferran a lazos bastantes racionales, premodernos y muchas veces
colectivos, donde los saberes o la racionalidad distinta y diversa de la vieja Europa requiere de
otras orientaciones teóricas, que no lleven a lo exclusivo y lineal de las explicaciones, de aquellos que sostenían la tesis del progreso, la integración y el desarrollo, como lo nuevo y moderno del individuo y de las sociedades sino, de cómo entender procesos distintos, diversos y completamente cambiantes en sociedades que si bien evolucionan hacia una mayoría de población urbana siguen siendo parte del Tercer Mundo en su aportación de plusvalía al mundo trasnacional industrial y financiero. Es decir, tenemos que entender que parte del mundo de las mentalidades y subjetividades impuestas a partir de las categorías que se generan en los predios colonizadores son parte de un mundo que tenía en la cabeza la imposición y subordinación no solamente del pensamiento de los individuos o las colectividades conquistadas sino también a la vez de la sumisión de espacios sociales y geográficos que precisamente sirvieron en su desarrollo
y su modernidad impuesta. En realidad, gran parte de lo nuestro la explica la historia, más aún si tomamos los hitos de la conquista que hicieron posible tal desafío empírico a la vez que teórico.
Desde estas premisas fundamentales, y desde un análisis empírico se trata de observar lo que explico como la identidad y la cultura desde los imaginarios urbanos por los empresarios emergentes en Lima, sus formas de incluirse mutuamente o sus modos de excluirse en el ámbito de los consumidores y las redes sociales que todos ellos involucran, desde sus sentidos relacionales y racionales, a la vez, a pesar de la complejidad en la que socialmente se desarrollan. No se trata de linealidades en el sentido estricto del término, sino de cómo el sentido del poder dominante puede ser visto, como en algún momento lo propusiera Quijano (1988), para la vieja Europa desde sus formas privadas-privadas y/o privadas-estatales; que obliga a mirar el mundo andino también desde un privado que funciona desde épocas pre- coloniales. Se trata de un privado que implicaba la solidaridad, la reciprocidad, la democracia y la liberación de la sociedad, que el mismo autor trata de caracterizar como privado-social, que se incluye como parte de nuestra vida diaria y, una de las más extendidas formas de la organización cotidiana y de la experiencia vital de vastas poblaciones de América Latina, en la dramática búsqueda de organizar la sobrevivencia y la resistencia a la crisis y a la lógica del
capitalismo del subdesarrollo315. Es decir, allí donde se orientan formas de inserción
“tradicional” que de algún modo se manifiestan como los puntos de escollo a la llamada globalización o a los grandes capitales hegemónicos, pensar, que lo observado en la vieja comunidad andina en un privado social muy diferente del privado – egoísta, cuya fuente es una determinada vertiente histórica de la modernización europea, y pues, explicar también, que existe otro privado que no es el capitalista ni el mercantil, sobre la cual además se instituyó en parte la base de la racionalidad europea316, o mejor dicho la vieja modernidad europea: un privado social, cuyas características particulares y específicas también es, muy propio de lo andino peruano. En sí, no esa racionalidad instrumental que hizo del individuo una verdad o una falsedad sin entender las emociones, las alegrías y las penas que de algún modo erigen la sensibilidad y la subjetividad en el Perú. Es lo que de algún modo tangencialmente, refiere Jürgen Go lte: “Como un capitalismo andino que toma forma recién a finales del siglo XX,
porque hasta hace poco sus portadores estaban bloqueados en el ejercicio libre de su capacidad organizativa y productora por una situación de dominación interna, llega indudablemente tarde a un mundo en el cual operan competidores que tienen en su haber siglos de acumulación de capital y de conocimientos. Estos no solamente están presentes en el mundo exterior, sino también en el mundo andino. Así que habría que considerar si es demasiado tarde para que puedan avanzar formas de producción alternas, que se miran en los actores sociales. No tengo ninguna respuesta sobre el particular, y si la tuviera, poco les
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Ver: Quijano, 1988:26
importaría a los actores sociales que empecinadamente, en Gamarra, o en otros sitios están organizando la producción, acumulando capital y conocimientos”. (Golte, 1999: 13).
En sí, las formas alternas de cómo trataríamos aquellos nuevos capitalismos que avanzan de modo extremo frente a los capitales emergentes que se manifiestan en la sociedad peruana, dentro de los contextos de dominación y subordinación que el poder político y económico impone. En realidad, son redes sociales que se entretejen asimismo pero que van de la mano de una estructura social, que ciertas teorías dejan de lado, excluyendo de paso, a sus principales actores sociales.
2. Representaciones identitarias limeñas: la tradición y modernidad en cuestión.