EDIFICIO: Colegio de Nuestra Señora de la Antigua o del Cardenal en Monforte de Lemos
COLEGIO DEL CARDENAL EN MONFORTE DE LEMOS
“Hijo de Doña Beatriz de Castro, tercera Condesa de Le- mos, Don Rodrigo de Castro Osorio nació para grandes obras. Amante de libros, gustador de lujo y de las artes, es un varón del Renacimiento a quien las virtudes cristia- nas preservaron de paganismo. Formado en las aulas salmantinas, doctrinado por los viajes, ilustrado por las cortes de papas y de reyes, culto y no, descuella en los consejos por sus dotes diplomáticas y cautiva en los estra-
dos por su aristocrática presencia y discreta facundia”1.
A él se debe una de las fundaciones más importantes de la época: el Colegio de Nuestra Señora de la Anti- gua en Monforte de Lemos, aunque sea más conocido por el nombre de Colegio del Cardenal, llamado así por su propio fundador, y apodado el Escorial gallego, algo nada descaminado, ya que el Colegio es como un me- dio Escorial donde la iglesia sale a la línea frontal de la fachada principal. El eco del Monasterio está presente, pero se advierte el intento de dar mayor libertad y orido discurso a su arquitectura, entrando plenamente el ma- nierismo clasicista en tierras gallegas.
1 Cotarelo Valledor, A. 1945. El Cardenal Don Rodrigo de Cas-
tro y su fundacion en Monforte de Lemos Instituto de España, 1945. pp11.
Fig.53_ Escudo del Cardenal en la fachada de la iglesia del Colegio del Cardenal en Monforte de Lemos.
PROLEGÓMENOS
Gracias en un primer momento a su hermano Don Pe- dro, que acompañó como capellán mayor a Felipe II en sus desplazamientos al extranjero, y más adelante a su también hermano Don Fernando Ruiz de Castro, futuro IV Conde de Lemos, que partió hacia Roma como re- presentante de Carlos V en la Santa Sede, Don Rodrigo pudo acompañar a ambos hermanos en sus misiones, comprendidas entre 1548 y 1558, añadiendo así a sus brillantes estudios humanísticos salmantinos, la ilustración que se desprendía de los principales focos de Europa.
Años después, cuando Don Rodrigo llegó a Sevilla como arzobispo se encontró con que los jesuitas llevaban 30 años establecidos en la ciudad con gran aceptación. Intimó mucho con ellos y los favoreció en su diócesis. Allí coge profunda devoción a “Nuestra Señora de la Anti- gua”, a cuya imagen advoca el Colegio monfortino. En 1585 o 1586 le surge la idea de realizar en su tierra un colegio y aprovecharlo para entierro propio y de los su- yos. No lo pensó antes ya que en 1584 todavía sufragaba las obras del convento de San Antonio como panteón familiar, y así el Provincial Villalba, en la carta que dirige al P. General el 27 de septiembre de 1586, informa de la voluntad del Cardenal, quien da por hecho la funda- ción de un colegio en Monforte de Lemos2. Como otros
prelados ilustres, proyectó establecer en él no solamente enseñanzas eclesiásticas, sino más bien de carácter ge- neral que pudiesen convenir a muchos, creando varias cátedras de latín, de arte y de moral, amén de una es- cuela de niños de primeras letras.
Don Rodrigo con naría su propósito a la comunidad se- villana, platicaría con sus amigos los padres Santa mia y Sicilia y con el provincial Bartolomé Pérez de Nuevos; por ellos se puso en tratos con el de provincial de Castilla Gil González Dávila y con Claudio Aquaviva, el General de la Compañía de Jesús. Sabemos que fueron y vinieron cartas de Sevilla a Madrid, de Madrid a Roma y de Roma a Sevilla hasta que el proyecto maduró lo su ciente para ponerlo en obra3.
2 Feal Antelo, Manuel Ángel. El Colegio del Cardenal de Mon-
forte de Lemos. Evolución de la Traza Universal. 2009/2010. pp57 y pp61. Patrimonio de Galicia: Arquitecturas a estudio. Trabajos de in- vestigación Dep. de Composición. ETSA. A Coruña 2011.
3 Cotarelo Valledor, A. El Cardenal Don Rodrigo de Castro y su
fundacion en Monforte de Lemos. Instituto de España, 1945. pp289- 311.
El Colegio se emplazó al Oeste de la villa, cercano al rio Cabe, en varias heredades, huertas y viñas que durante los años 1591-92 su sobrino Don Fernando Ruiz de Castro se encargó de comprar como intermediario.
Recibidos los planos del Colegio, hechos por el jesuita Andrés Ruiz, hizo el Cardenal que los viese el maestro Ver- mundo Resta, cuyo nombre aparece ligado al de Ruiz como coautores del Colegio rubricando con su rma el Contrato de 15924, pero el propio Vermundo estaba en
Sevilla en 1592, siendo su aporte como maestro mayor de obras de la mitra sevillana5 lo que le hizo ser asesor de
Don Rodrigo en esta fábrica, realizando pues ciertas mo- di caciones, pero sin ser el suyo un papel predominante en cuanto a la concepción general del Colegio.
Con la llegada de Juan de Tolosa y posteriormente de Simón de Monasterio se modi carán las trazas iniciales del conjunto.
La parte principal de la construcción se desenvolvió en- tre los años 1593 y 1619: se acabó la iglesia, la facha- da principal y parte de los cuerpos que se articulan al- rededor de dos patios colocados a ambos lados de la iglesia. Luego cesaron las obras y prácticamente no se construyó nada nuevo hasta 1919, fecha en la que se terminaron dos lienzos claustrales y se realizaron nuevas dependencias en la parte posterior.
4 “…y que la dicha obra se avia de hazer conforme a las plan-
tas y trazas hechas por el P. Andrés Ruiz y por Vermundo Resta del di- cho Sr. Cardenal e conforme a las condiciones por ellos fechas”. Del documento: “Condiciones y Remate de las obras” Leg. 2º nº2, folio 8º. Transcrito por Martínez González, Esteban. Colegio de nuestra seño- ra de la antigua de Monforte de Lemos. Imprenta Joyma Monforte. Monforte de Lemos. 1990. pp 11.
Vermundo Resta rma las “Condiciones para la construcción del Co- legio de Monforte de Lemos”, Archivo del Colegio de Monforte de Lemos, Leg. 2, nº 2. Transcrito por Cotarelo Valledor, A. El Cardenal Don Rodrigo de Castro y su fundacion en Monforte de Lemos Instituto de España, 1945. Apéndice doc XVII, pp264-292.
TESIS DOCTORAL: PROCESO METODOLÓGICO Y COMPOSITIVO DEL RENACIMIENTO EN GALICIA. 1499-1657 EDIFICIO: Colegio del Cardenal en Monforte de Lemos AUTOR: D. GRANDE NIETO DIRECTOR: DR. MERINO DE CÁCERES CODIRECTOR: DR. SORALUCE BLOND
DESCRIPCIÓN
El edi cio que hoy en día llegó a nosotros nos habla de una corriente, el manierismo clasicista, que penetró en Galicia con todos sus patrones constructivos y decorati- vos resueltos, donde gracias a los maestros Andrés Ruiz, Juan de Tolosa y Simón de Monasterio, se pudo guiar toda la construcción con una unidad y rigor en este esti- lo nunca vistos hasta entonces en Galicia inaugurando, junto a la iglesia de Santa María de Montederramo, una nueva etapa artística en estas comarcas gallegas, hasta entonces un poco dormidas, que entraron así brillante- mente con fábricas espléndidas en la arquitectura mo- derna gallega6.
El conjunto sitúa la iglesia entre los dos cuerpos de edi - cio en torno a sendos patios. La iglesia, adornada con un espléndido orden corintio, presenta una sola nave con capillas hornacinas laterales. Toda la construcción es de piedra, desprende una extraordinaria magni cencia. La orientación de la iglesia no es la canónica sino que como todas las jesuíticas responde más a los condicio- nantes del lugar, situando en este caso la cabecera al N.O. para que la entrada a la iglesia sea de la forma más práctica para la gente de Monforte de Lemos y para que los desagües se dirijan fácilmente hacia el río.
La iglesia posee bóvedas de medio cañón casetonadas, con lunetos para iluminar el interior mediante ventanas
6 Chamoso Lamas, M. “El Monasterio de Montederramo”.
A.E.A., T XIX, pp 78-94.
termales que disponen abierto solamente el hueco cen- tral. Posee un conjunto del tambor-cúpula-linterna único en Galicia, y dos torres embebidas en la fábrica a sendos lados de la cabecera.
En el frente de la iglesia, la fachada utiliza los almohadi- llados en el cuerpo bajo, donde se abre una portada en- tre columnas pareadas, independiente de la arquitectu- ra apilastrada del cuerpo alto. El frontón de coronación se halla partido por una peineta en la que se talló el es- cudo de la Corona7.
La fachada del conjunto se caracteriza por su grandio- sidad y la equilibrada disposición de sus elementos. El pórtico central de la iglesia articula las dos alas del Co- legio, rematadas por unas torrecillas. Al poco tiempo se les adosaron unas dependencias en los laterales. Aún en fase de construcción, se decidió ampliar el Colegio en altura con un tercer cuerpo a modo de galerías que le aporta frescura, ligereza y originalidad a la imagen del conjunto.
El Colegio presenta en su interior dos claustros sobrios y elegantes, propios del manierismo clasicista, manifestán- dose el claustro principal como una de las piezas des- tacables del conjunto por la rotundez y fuerza que des- prende su concepción dórico-romana.
7 Chueca Goitia, Fernando. Historia de la arquitectura españo-
la. Edad Moderna y Edad Contemporánea. Ed. facsímil de la de 1964. Ed. fundación cultural Santa Teresa. Ávila. 2001. pp223.
Fig.55_ Fachada Principal -Sureste- del Colegio del Cardenal en Mon- forte de Lemos.
Fig.54_ Vista de la Fachada Noreste del Colegio del Cardenal en Monforte de Lemos anterior a las reformas de 1919. Fotografía en pro- piedad del Colegio.
AUTORÍA Y CONDICIONANTES DE LA OBRA
Como ya se dijo anteriormente, el proyecto maduró en- tre Sevilla, Madrid y Roma, por lo que no tiene sentido buscar un modelo muy cercano a Sevilla, donde residía Don Rodrigo. Habrá que buscar más bien entre los edi - cios organizados por patios, que era la tipología que se utilizaba en España para la realización de grandes fábri- cas por aquel entonces. Por otro lado es de sobra cono- cido el carácter Contrarreformista de Don Rodrigo y la gran amistad que mantenía con Felipe II, al que acom- pañó en todos sus viajes al extranjero y sirvió elmente en la Santa Sede.
ANDRÉS RUIZ
El jesuita Andrés Ruiz en 1592 será quien se encargue de realizar la Traza General del Colegio y su programa, de acuerdo con las necesidades y el modo de hacer de la propia Compañía. La línea arquitectónica de Andrés Ruiz en cuanto a la concepción de las iglesias ya se pue- de observar claramente en la Iglesia de la Compañía de Jesús en Segovia, trazada por Guiseppe Valeriani en 1577, pero revisada y corregida en 1582 por Andrés Ruiz. Es muy grande la similitud con la iglesia monfortina en cuanto a proporciones y decoración de pilastra y enta- blamento, y es muy interesante que, para ello, Andrés Ruiz consultara las trazas de la iglesia segoviana en 1582 y 1585 con el arquitecto real Juan de Herrera, por lo que su adecuación a los planteamientos Contrarreformistas están fuera de toda duda.
El modelo de iglesia que Andrés Ruiz siguió fue el Gesú de Roma de Vignola, ello se reitera en las condiciones de obra de la iglesia, de 1592, siendo anterior a la edición castellana del libro de Vignola de 1593, dato interesante
del que se extrae que las grandes obras no partían de concepciones locales sino que intentaban buscar siem- pre la máxima contemporaneidad en sus soluciones, ob- servando con ello que las penínsulas ibérica e italiana no estaban tan distantes como a veces se quiere hacer ver y aceptando que sí se conocía y sí se tenía referencia de lo que se hacía en uno y otro lado, aunque por distintas causas, en cada península se siguieran sus propios cami- nos y tuvieran cada una sus propios focos desde los que se irradiaban modos de ver diversos, que en ocasiones como en la presente, dependiendo de varios factores, se entrecruzaban.
En junio de 1594 Andrés Ruiz rma8 la inclusión en la fá-
brica de unos cuerpos laterales adscritos a la fachada principal, de 26x26p.
VERMUNDO RESTA
El papel de este milanés pudo haber sido el de proyectar solamente la fachada de la iglesia, puesto que su com- posición, órdenes y motivos decorativos de progenie ita- liana se desmarcan claramente del resto de la fábrica que sigue la concepción manierista clasicista9. A su au-
toría como trazador de la fachada de la iglesia le ayuda el hecho de que él no llegó a Monforte hasta el verano de 1593, exento por lo tanto de controlar el acopio de materiales y la realización de los cimientos, y a partir de entonces permaneció 15 meses, tiempo su ciente para por lo menos dejar planteados todos los detalles de la fachada, que no se sabe cuando se terminó, pero sí se sabe que fue antes de 1598, puesto que por entonces la
8 Pérez Costanti, Pablo. Diccionario de artistas que orecieron
en Galicia durante los siglos XVI y XVII. Ed. facsímil de la de 1930. Edita Consellería da Presidencia e Administración Pública. 1988. p585.
9 Su diseño no se corresponde a la línea que siguieron Ruiz, To-
losa o Monasterio. Por otra parte las acroteras y pirámides de remate son seguramente diseños añadidos a posteriori por los maestros que trabajaron en la fábrica.
Fig.56_ Interior de la iglesia de la Compañía de Jesús en Segovia
Fig.57_ Interior de la iglesia del Colegio del Cardenal en Monforte de Lemos
TESIS DOCTORAL: PROCESO METODOLÓGICO Y COMPOSITIVO DEL RENACIMIENTO EN GALICIA. 1499-1657 EDIFICIO: Colegio del Cardenal en Monforte de Lemos AUTOR: D. GRANDE NIETO DIRECTOR: DR. MERINO DE CÁCERES CODIRECTOR: DR. SORALUCE BLOND
fachada del Colegio estaba rematada como se expone en la tasación de Juan de Tolosa.
JUAN DE TOLOSA
En lugar de Andrés Ruiz, que se encontraba ausente de la fábrica en repetidas ocasiones (probablemente por la realización del Seminario de Lugo), nombran al jesuita Tolosa en 1593 maestro mayor de las obras del Colegio10.
Tolosa será el que transforme la idea en materia a par- tir de 1593 dirigiendo a un gran número de maestros de obras y cantería. Aunque Ruiz vuelve a la fábrica y rma las trazas de los anexos a la fachada en junio de 1594 a instancias del Cardenal, que estuvo de julio a noviembre de ese mismo año en Monforte de Lemos, no se llevó a cabo exactamente esto sino que se modi caron los añadidos en base a una nueva traza que responde a la Traza Universal que Tolosa propondrá al Cardenal, y que llevará a modi car todo el sistema planimétrico para aportarle un nuevo signi cado y simbolismo al Colegio11.
Que hubo un cambio radical entre lo proyectado inicial- mente por Ruiz y lo que Tolosa materializó, queda pa- tente en la “Tasación de lo obrado y cláusulas para la
prosecución del Colegio de Monforte de Lemos”12 que
el propio Tolosa realiza en 1598, en la que dice: “no se
ha guardado la traza en que se les remató sino que todo sea removido y vuelto a otra forma”. Tanto lo realizado
hasta el momento como lo pendiente por realizar se mo- di có, y ello se irá desgranando a lo largo del trabajo.
10 Bonet Correa, Antonio. La Arquitectura en Galicia durante el
siglo XVII. Madrid: Instituto Padre Sarmiento. 1984. p179.
11 Puede que sea por esto mismo por lo que Muñoz Jiménez sos-
tiene que es Juan de Tolosa el que en 1593 da la traza de las adicio- nes a la fachada. Muñoz Jiménez, Jose Miguel. Artículo: Introducción al arquitecto Simón de Monasterio (1573-1624). Altamira: Revista del Centro de Estudios Montañeses, Nº 57, 2001, pp39.
12 Archivo del Colegio de Monforte de Lemos, leg. 2, número 5.
Transcrito por Cotarelo Valledor, A. El Cardenal Don Rodrigo de Cas- tro y su fundacion en Monforte de Lemos Instituto de España, 1945. Apéndice doc XXIII, pp307-334.
La peste llegó en 1599 a Monforte, mermando cuantio- samente tanto a las compañías de operarios como a la comunidad religiosa, siendo Tolosa una de sus víctimas. SIMÓN DE MONASTERIO
A la muerte de Tolosa le sucede en el mismo año otro jesuita supliéndolo, Bartolomé Martínez. En 1600 el maes- tro de la obra era Juan Fernández Bustamante, pero en 1602 la fábrica no tenía maestro de obras, como se des- prende de las palabras que Aquaviva le escribe al rector del Colegio13, y Simón de Monasterio, que ya estaba en
la obra desde 159814, ostentará ese cargo en 1602, según
se documenta en el informe que realiza sobre el puente mayor de Ourense, donde se autodenomina “maestro
de obras del Colegio de la Compañía de Monforte de Lemos”. Rematándola en 1619, año de su consagración.
Será el propio Simón de Monasterio el que realice las bóvedas y cúpula15, siendo lógico pensar que fue suyo
también el diseño, en el que varió las dimensiones pro- yectuales tomando como clara referencia el remate escurialense, nada extraño puesto que obraban en su poder plantas y alzados del Escorial, así como dibujos de templos de Roma16, aunque es obvio que le aportó su
impronta manierista.
El hándicap sobre la autoría de su traza lo encontra- mos por un lado en el contrato que rma Andrés Ruiz en
13 ARSI “Provincia Castellana 6” Epist. Gener. (1588-1603), fol
435v.; Rivera Vázquez, E. Galicia y los jesuitas. Sus colegios y enseñan- za en los siglos XVI al XVIII. La Coruña. 1989. p575
14 Redondo Cantera, J. El sepulcro en España en el siglo XVI.
Tipología e iconografía. Madrid, 1987, p84.
15 Rodríguez Gutiérrez A. Estudios del Barroco Salmantino. El Co-
legio Real de la Compañía de Jesús (1617-1779), Salamanca, 1969, pp 53-57.
16 Freire Tellado, Manuel J. Los trazados de montea de factura
renacentista del edi cio de los escolapios de Monforte de Lemos. Ac- tas del Segundo Congreso Nacional de Historia de la Construcción, A Coruña, 22-24 octubre 1998, eds. F. Bores, J. Fernández, S. Huerta, E. Rabasa, Madrid: I. Juan de Herrera, SEdHC, U. Coruña, CEHOPU, 1998.
Fig.58_ Detalle de la Perspectiva general de la iglesia de El Escorial, realizado por Pedro Perret en 1587.
Fig.59_ Vista de las torres y cúpula de la iglesia del Colegio del Carde- nal en Monforte de Lemos
159217, del que parece desprenderse que ya aparece un
tambor: “Sobre la cornisa redonda se hagan 3 ventanas,
una en el pie de la iglesia a plomo de la puerta principal y las otras dos a un lado y otro del crucero conforme a la traza señala. Tendrán 6p de ancho y 11p de alto”, y
por otro lado en otro documento de 160818, que obliga a
continuar y terminar una tercia parte de la iglesia, ejecu- tándola según la traza, condiciones y precio por el que la tomaran Vélez y Güemes, que según Rivera Vázquez ya seguían disposiciones nuevas inspiradas por Juan de Tolosa. Pero si analizamos las obras atribuibles a Ruiz y Tolosa anteriores al Colegio: la iglesia de la Compañía en Segovia, el Hospital de Simón Ruiz, la iglesia de San Matías de Oviedo19 e incluso la iglesia de la Colegiata
17 Cotarelo Valledor, A. 1945. El Cardenal Don Rodrigo de Cas-
tro y su fundacion en Monforte de Lemos 2 vols. Madrid: Magisterio Es- pañol. Documento XVII (pp264-292). 1592: condiciones para la cons- trucción del Colegio de Monforte de Lemos. Archivo del Colegio de Monforte de Lemos, leg. 2, número 2.
18 Referencia que cita sin -mostrar el documento- Pérez Rodri-
guez, Fernando. Algunas consideraciones sobre la construcción del Colegio de Nuestra Señora de la Antigua de Monforte de Lemos. 1592.1619. Actas del Simposium Monjes y Monasterios Españoles, I, San Lorenzo del Escorial, 1995. p519.
19 Goy Diz, Ana. El arquitecto baezano Bartolomé Fernández Le-
de Villargarcía de Campos, que aunque no es de su au- toría in uyó notablemente en sus obras, comprobamos que no seguían las directrices de remate de esta iglesia