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El comienzo de las hostilidades

In document Historia 3-Ibanez Cosmelli José (página 143-147)

El 1? de setiem bre de 1939, H itler anunció la invasión de Polonia y afirm ó que lucharía “ hasta que la situación se tornara aceptable para Alemania . Aunque no em itió una declaración form al de guerra, bien sabía que ese acto de agresión marcaba el comienzo de las hostilidades.

El 3 de setiem bre, Gran Bretaña y Francia lanzaron un ultimátum de dos horas para que las tropas alemanas abandonaran el te rrito rio polaco. Cum­ plido el plazo, ambas naciones declararon que estaban en guerra con Alemania.

El Primer M inistro inglés, Neville Cham berlain — que tanto se había esforzado por evitar una nueva guerra— , dijo a su país que Gran Bretaña debía empuñar las armas para luchar contra “ la maldad, la fuerza bruta, la mala fe, la Injusticia, la tiranía y la persecución” .

El mismo día, el Primer M inistro francés, Eduardo Daladier, declaró que Francia lucharía “ por la causa de la ju s tic ia ” y que su pueblo sabría defender “ su tierra, hogar y lib ertad” .

Con un fulm inante ataque (b litzkrie g ) los germanos llegaron en pocos días a las puertas de Varsovia. A mediados de setiembre, fuerzas rusas también invadieron el te rrito rio polaco.

Atacada furiosam ente desde varias direcciones, Polonia capituló y fue repartida entre Alemania y Rusia, la cual a su vez entregó a Lituania la ciudad de Vilna.

Cumplida la primera fase de su plan expansivo, los germanos dedicaron los restantes meses del año 1939 a fo rtific a r la linea S ig frid o 1 y a lanzar contra sus enemigos ataques aéreos y submarinos.

Por su parte, Stalin exigió al gobierno de Finlandia la entrega de bases m ilitares; ante la negativa, el 30 de noviembre los rusos invadieron te rrito rio finlandés con todo el peso de sus efectivos.

Sin embargo, los defensores opusieron una enérgica resistencia y consi­ guieron equilibrar temporariamente las acciones.

Por otra parte, el 8 de noviembre, H itler salvó milagrosamente la vida, cuando al abandonar una cervecería en Munich (la misma en que se produjo la revuelta nazi del 8 de noviem bre de 1923) estalló una poderosísima bomba.

’ En la frontera franco-alem ana y separadas por una extensión llamada “ tierra de nadie” se e rig ía un co nju nto de fo rtifica cio n e s de acero y cem ento. Del lado alemán, la línea Sigfrido, y en la frontera francesa, la line a M aginot Esta últim a no c u b ría la región de Bélgica, razón que im pulsó a los alemanes a atacar por esa zona no fo rtifica d a .

Otro acontecimiento importante se produjo el 13 de noviembre de 1939, en aguas del Río de la Plata, cuando el acorazado alemán Graf Spee fue atacado y averiado por cruceros británicos frente a la costa uruguaya.

La nave alemana buscó refugio en el puerto de Montevideo, pero el gobierno uruguayo obligó a su capitán a hacerse a la mar. Por tal causa, y para no caer en poder del enemigo, el acorazado fue hundido en medio del río y sus tripulantes internados por el gobierno argentino.

AÑO 1940

En el mes de marzo, y después de in flig ir cuantiosas pérdidas a los soviéticos, el gobierno de Finlandia so licitó la paz y aceptó las condiciones impuestas por los rusos, entre ellas la entrega de estratégicas islas.

En los prim eros días de abril, los alemanes reanudaron su ofensiva en el frente occidental y en breve tiem po ocuparon Dinamarca y Noruega. Al mes siguiente, penetraron con asombrosa rapidez en Holanda y Bélgica, mien­ tras efectivos británicos y franceses, que colaboraban en la defensa, debieron replegarse.’

Sin detenerse ante la línea Maginot, que fue hábilmente rebasada y destruida en algunos puntos, las tropas germanas irrum pieron en Francia con todo el peso de su poderío.

Aunque los generales franceses impartieron a sus efectivos la orden de “ vencer o morir” , nada pudo el heroísmo de los defensores ante la furiosa embes­ tida de los soldados de Hitler, que atacaban dispuestos a cobrarse el desquite por la paz de Versalles.

Los alemanes utilizaban armas automáticas, lanzallamas, numerosísimos tan­ ques blindados y destructora artilléría. Antes de avanzar, sometían las posiciones del enemigo al sistemático ataque de la aviación con el novedoso sistema llama­ do “ en picada".

La rapidez del avance aleijián impidió el repliegue ordenado de los defensores, quienes, en gran número, quedaron aislados del grueso de las tropas. Cerca de 300.000 británicos y franceses fueron rodeados en Dunker­

que, pero la gran mayoría consiguió llegar a Inglaterra gracias a una arries­

gada evacuación naval.

El 14 de junio, París fue ocupada por los invasores y el nuevo gobierno francés, encabezado por el mariscal Felipe Petain, firm ó la paz. Por dispo­ sición de los vencedores, Francia fue dividida en dos zonas: una, Norte y Oeste, bajo control directo alemán, y otra, con capital en Vichy, gobernada por Petain (som etido a las directivas nazis).2

Por otra parte, el 10 de junio Italia declaró la guerra a Francia y a Gran Bretaña e invadió el te rrito rio de la prim era a través de los Alpes, pero suspendió las hostilidades ante la firm a del arm isticio.

A mediados de agosto, H itler ordenó iniciar una te rrib le ofensiva aérea sobre el te rrito rio inglés, que se desató con especial fu ro r sobre Londres.

1 La invasión de las tropas alemanas a B é lgica y Holanda se produjo sim ultáneam ente el 9 de mayo de 1940. Al d ía siguiente renunció el gabinete inglés p resid id o p or Chamberlain, y en su reemplazo fue designado Prim er M in istro e! e né rgico Wiston C hurchill.

2 Alem ania y Francia concertaron un a rm isticio el 22 de ju n io . El general Carlos de Gaulle no lo aceptó y form ó en Londres un Comité N acio na l de Francia Libre, para co ntin u ar la lucha contra H itler. Los adictos a este e jé rc ito de resistencia, que libraba en te rrito rio francés una guerra de g ue rrilla s, fueron llam ados "m a q u is ” .

El ataque llegó a su culminación p" - jem bre de 1940. Desde las excelentes bases francesas a lo largo del Canal de la Mancha, centenares de aviones, perte­ necientes a la Luftwaffe de Goering, descargaron miles de toneladas de bombas sobre los centros industriales, puertos y ciudades de Gran Bretaña.

Los habitantes vivieron en constante zozobra, durante un año seguido. De día y de noche sonaban las sirenas que anunciaban la proximidad del enemigo, y la población corría a buscar protección en los refugios antiaéreos.

Los destrozos causados fueron enormes, pero los alemanes no pudieron doblegar la resistencia de los ingleses. La Real Fuerza Aérea (R.A.F.) interceptó con eficacia los ataques y en numerosos vuelos sus aparatos bombardearon objetivos militares de Francia y Alemania (incluso la ciudad de Berlín).

La heroica defensa impidió que se llevaran a la práctica los propósitos nazis de una invasión a Gran Bretaña.

La Italia fascista, deseosa de ju s tific a r su alianza con Alemania, declaró la guerra a Grecia, bajo la acusación de colaborar con Inglaterra (29 de octubre). Desde sus bases en Albania, los italianos invadieron el te rrito rio heleno, pero fueron rechazados con cuantiosas pérdidas.1

1 En el mes de setiem bre, los italia n os habían desatado una ofensiva contra las posiciones inglesas en el norte de A frica. Aunque en p rin c ip io el m ariscal G raziani obtuvo algunos triun fo s y se acercó con su e jé rc ito al Canal de Suez, los b ritá n ico s reaccionaron y los h icie ro n retroceder precipitadam ente

AÑO 1941

En el frente occidental, Alemania continuó con los ataques aéreos y . una activa campaña naval — a base de submarinos— que perjudicó especial­ mente a la marina mercante inglesa.

Los desastres italianos favorecieron la intervención de los alemanes en los Balcanes. El 1? de marzo Bulgaria se adhirió a la política del Eje y perm itió que efectivos alemanes ocuparan su te rrito rio ; en el mes siguiente, los germanos tomaron Yugoslavia. Luego vengaron a los italianos y conquis­ taron Grecia y la isla de Creta.

El 22 de junio, y sin previa declaración de guerra, Alemania invadió a Rusia con 2.000.000 de soldados y en un frente que se extendía desde el mar Blanco hasta el mar Negro.1 Con su acostumbrada rapidez, las fuerzas atacantes se internaron cientos de kilóm etros en te rrito rio soviético, mien­ tras éstos se retiraban combatiendo, aplicando el método de "tie rra arrasada". El 14 de setiembre los alemanes llegaron hasta las fortificaciones de Lenin-

grado e iniciaron un largo sitio, que se prolongó hasta enero de 1941.

A mediados de noviembre, los invasores estaban a la vista de Moscú, aunque la ciudad no cayó, pues los rusos opusieron tenaz resistencia.

El 7 de diciem bre, Japón — que pertenecía al Eje— bombardeó sorpre­ sivamente la base norteamericana de Pearl Harbour (islas Hawaii) y causó cuantiosos daños. Estados Unidos, que hasta esa época había ayudado a las democracias, sum inistrándoles material bélico, se vio forzado a ingresar di­ rectam ente en la guerra.2

Los japoneses desataron una fulm inante ofensiva sobre varias islas del Pacífico (Filipinas, Midway) y la costa de China (Hong Kong).

AÑO 1942

En Oriente, la guerra aumentó en intensidad. Los japoneses tomaron

M anila (Filipinas) y Singapur (Malaya); también avanzaron impetuosamente

en Tailandia y Birmania. Sin embargo, el 7 de mayo la flota de los Estados Unidos derrotó a una poderosa fuerza naval enemiga en la batalla del mar

del Coral, victoria que frustró la invasión de Australia. El mismo día del mes

siguiente, la armada japonesa sufrió otra aplastante derrota en la batalla de

Midway.

En el norte de Africa, las tropas ítalo-germanas, al mando del mariscal

Erwin Rommel (el Zorro del Desierto), iniciaron una violenta ofensiva, con

el propósito de llegar hasta el mar Rojo, pero a unos 100 kilóm etros de Alejandría fueron contenidos por los ingleses.

En Rusia, los alemanes avanzaron hacia el Cáucaso, tomaron Rostov, y luego, en un m ovim iento envolvente, se dirigieron sobre Stalingrado. A llí

1 Pronto se unieron a Alem ania los siguientes países: Finlandia, Rumania, Ita lia y H ungría. Los deseos de H itle r por conquistar a Rusia, están presentes en su lib ro Mi lucha, en el cual afirm a: “ Alem ania ensanchará sus fronteras a expensas de R usia” .

Es indudable que el fü h re r am bicionaba los grandes yacim ientos p e tro lífe ro s so vié ticos y tem ía un ataque sorpresivo de los com unistas, m o'estos por la in trom isión alemana en los Balcanes.

2 El 8 de diciem bre, Japón declaró o ficia lm e nte la guerra a Estados U nidos. El Parlamento b ritá n ico y el Congreso norteam ericano re p lica io n en la misma forma. El 11 de ese mes, Alemania e Italia tam bién declararon la guerra a Estados Unidos. Luego asumieron igual a ctitu d Rumania H ungria y Bulgaria.

se libró una de las batallas más sangrientas y decisivas de la Segunda Guerra Mundial.

Aunque el 7 de setiembre los germanos penetraron en esa ciudad, los defensores no se rindieron. Se luchó en las calles, plazas y dentro de las casas.

En noviembre, los rusos iniciaron un movimiento de pinzas y consiguieron aislar a los 300.000 alemanes que sitiaban a Stalingrado. Estos decidieron romper el cerco o morir en el combate.

La lucha fue dramática y heroica por ambos bandos. Por último, el 30 de enero de 1943 el mariscal alemán Von Paulus se rindió con dieciséis de sus

oficiales y doce mil exhaustos soldados.

En Africa, el Octavo Ejército Británico a las órdenes del general Bernardo

Montgom ery, aprovechó la situación de Rommel — sin refuerzos, a causa de

la guerra en Rusia— y lo venció en la batalla de El Alamein (23 de octubre) Los germanos huyeron por el desierto, tenazmente perseguidos por sus enemigos.

AÑO 1943

En Africa, las tropas aliadas iniciaron una victoriosa campaña, que culm i­ nó con la total rendición de los alemanes e italianos en Túnez (12 de mayoj.

1 Esta victo ria p erm itió a los alia d o s dom inar toda la costa m editerránea del A fiica Fuero apresados 150.000 hom bres, pero el m ariscal Rommel huyó a Italia en avión

Después de la derrota de Stalingrado, los alemanes comenzaron a ceder posiciones en te rrito rio soviético, por las poderosas ofensivas de sus de­ fensores.

El 10 de julio, los aliados desembarcaron en Sicilia y ocuparon la ciudad de Siracusa. A fines de ese mes, el Gran Consejo Fascista depuso a Musso­ lini, el cual fue apresado por orden del rey. Este nombró Primer M inistro al mariscal Pedro Badoglio, quien firm ó, el 3 de setiem bre, la capitulación de Italia.

Ante la actitud del nuevo gobierno italiano, los alemanes ocuparon Roma y todo el norte de la península, dispuestos a resistir.

A comienzos de setiem bre, los aliados desembarcaron en Italia y a través de Calabria avanzaron hacia el Norte. Por otra parte, M ussolini — rescatado por paracaidistas germanos— form ó un nuevo gobierno, opuesto al del rey Víctor Manuel III.1

M ussolini se titu ló presidente de la R epública S o cia l Fascista Italiana y su autoridad sólo fue aceptada en las regiones de Italia dominadas por los nazis.

AÑO 1944

En el transcurso de los meses de enero y febrero, los aliados empren­ dieron una violentísim a ofensiva aérea sobre el te rrito rio enemigo. M iles de bombarderos lanzaron toneladas de explosivos en objetivos m ilitares y espe­ cialm ente sobre la llamada "costa de invasión” , en Francia.

Por su parte, los rusos, en rápidos avances, llegaron hasta la frontera polaca, entraron en Estonia y obtuvieron una imDortante victo ria en Ucrania.

El 6 de junio, los aliados invadieron el continente, desde sus bases en Gran Bretaña. A las órdenes del general Eisenhower y con el apoyo de aviones, desembarcaron en las playas de Normandía.

Protegidas por la aviación, unas cuatro mil embarcaciones diseñadas espe­ cialmente para tan peligrosa expedición, cruzaron el Canal de la Mancha y per­ mitieron el desembarco de 200.000 soldados, los cuales pusieron pie en tierra en medio de una enérgica resistencia del enemigo. En los días subsiguientes, continuaron los desembarcos, no sólo de hombres sino de abundante material bélico.

Las tropas británicas, norteamericanas y canadienses perforaron las defensas alemanas y avanzaron rápidamente por el norte de Francia, Bélgica y Luxemburgo.

El 25 de agosto, la ciudad de París fue liberada, con ayuda de la pobla­ ción. Luego, los ejércitos aliados continuaron su marcha, cruzaron Holanda y, a mediados de setiem bre, avistaron la frontera germana.

AÑO 1945

In document Historia 3-Ibanez Cosmelli José (página 143-147)