En agosto de 1914, el doctor Victorino de la Plaza pasó a ejercer la primera m agistratura — que ocupaba interinamente desde octubre de 1913— para completar el período del doctor Roque Sáenz Peña.
En esas circunstancias se había iniciado en Europa la Primera Guerra Mundial, dramático acontecim iento que repercutió sin tardanza en la econo mía de nuestro país.
El gobierno procedió con celeridad para evitar el derrumbe financiero, a consecuencia del cierre del comercio e xterior agravado por las desfavorables cosechas de los dos últim os años.
En ju lio de 1916 se realizaron con gran apoyo popular los festejos en conmemoración del centenario de la Independencia Nacional. Ese año fue necesario convocar a la ciudadanía para que procediera a la renovación presidencia!, en medio de la resistencia de aquellos políticos que se consi deraban afectados por las disposiciones de la Ley Sáenz Peña. El doctor de la Plaza no accedió a ningún requerim iento y dispuso efectuar las elecciones dentro de la más estricta legalidad.
Practicado el escrutinio, se impuso la fórm ula H ipó lito Yrigoyen-Peiagio
B. Luna, proclamada por el partido Radical.
Las elecciones de electores se realizaron en el mes de abril y su resultado fue el siguiente: partido Radical (Hipólito Yrigoyen-Peiagio Luna) 372.810 votos y 152 electores; partido Conservador (Angel Rojas-Juan Serú) 154.549 votos y 69 electores; partido Demócrata Progresista (Lisandro de la Torre-Alejandro Carbó) 140.443 votos y 62 electores; partido Socialista (Juan B. Justo-Nicoiás Repetto) 56.107 votos y 14 electores.
P R E S ID E N C IA DE H IP O L IT O Y R IG O Y E N [1 9 1 6 -1 9 2 2 )
Después de la amplia mayoría lograda en los com icios, H ipólito Yrigoyen ocupó la primera m agistratura del país, el 12 de octubre de 1916, en medio del delirante entusiasmo de la m ultitu d.'
Yrigoyen era la expresión de una nueva corriente ciudadana que integraba la mayoría de la población y que por vez primera llevaba un representante — elegido en comicios libres— a la primera magistratura del país.
El radicalismo era apoyado particularmente por la clase media, es decir, los empleados nacionales, el magisterio, los pequeños comerciantes, etc.
Aunque nunca había hablado en público, Yrigoyen era un caudillo popular que ejercía predominio sobre las multitudes, pero respetaba celosamente las libertades y no pretendía acallar la violenta prédica de sus opositores. Para no provocar rencores, prefería criticar sistemas o procedimientos.
Físicamente era alto, de rostro moreno, mirada enigmática y ademanes repo sados. Su conjunto impresionaba gratamente y seducía por su afabilidad. Vivió siempre con modestia y donó sus sueldos de presidente a la Sociedad de Beneficencia.
P o lític a in te rn a c io n a l
Desde un principio, el nuevo gobierno debió enfrentar graves problemas de orden interno y externo. En este últim o aspecto, la guerra mundial perju dicó nuestro com ercio con el extranjero y los ingresos aduaneros, que representaban la mayor fuente de riqueza del país.
En abril de 1917, el barco argentino 'M onte Protegido” fue hundido por un submarino alemán; nuestro gobierno exigió y obtuvo las debidas repara ciones y desagravios por parte de los agresores.
Yrigoyen siguió una política de estricta neutralidad en el co nflicto y después de concertada la paz envió delegados ante la Liga de las Naciones, los que sostuvieron la igualdad de derechos de todos los Estados soberanos, aunque fuesen pequeños. Como en la citada asamblea dominaban las poten cias vencedoras — las que deseaban asegurarse el predominio internacional— la moción argentina no fue aceptada y entonces nuestros delegados se retiraron de la Liga, en el año 1920.
P ro b le m a s in te rn o s
Yrigoyen había subido al poder con gran apoyo popular, pero carecía de mayoría en el Congreso y la casi totalidad de los gobiernos provinciales que seguían la orientación política anterior— le eran adversos, al igual que los diarios más im portantes del país. Con excepción de Santa Fe, el presi dente debió intervenir todas las demás provincias — algunas en forma reite rada— para llevar a cabo su deseo de 'radicalizar" el país.
C o n flic to s s o c ia le s . Desde el comienzo de la presidencia de Yrigoyen, las agitaciones obreras volvieron a recrudecer y las sucesivas huelgas crea ban un ambiente de intranquilidad general. La guerra europea había perju-
1 Después de prestar juram ento ante la Asamblea Legislativa, Yrigoyen ocupó la carroza p residencial, pero el p úb lico, entusiasm ado, desenganchó los caballos y arrastró el v e h ícu lo a lo largo de la avenida de Mayo hasta la Casa de Gobierno.
H ip ó lito Y rig o y e n (1 8 5 2 -1 9 3 3 ). Fue la e x p re s ió n de u na n u e va c o rrie n te c iu d a d a n a , que p o r vez p rim e ra lle v a b a un r e p r e s e n t a n t e a la p rim e ra m a g is tra tu ra d el p aís.
dicado la economía y provocado un encarecim iento de la vida, por todo lo cual los obreros exigieron mejoras en los salarios. El problema tomó carácter alarmante a comienzos de 1919, con una sangrienta tentativa de revolución social, que se recuerda con el nombre de “ la semana trágica" (9 al 12 de enero).
Los obreros metalúrgicos de la fábrica Vasena se declararon en huelga, actitud que originó choques con la policía, en cuyo transcurso cayeron heridos de muerte varios operarios.
Una muchedumbre obrera acompañó los restos de las víctimas al cementerio y desde allí se volcó sobre la ciudad en furiosa rebelión para cometer toda clase de atropellos y desmanes. Mientras la policía se mostraba impotente para contener a las turbas enardecidas, la ciudad vivió varios días de terror, en medio del fragor de los tiroteos.
El ejército debió intervenir y el presidente 'encomendó al general Luis Delle- piane el mando militar de la ciudad de Buenos Aires.
Finalmente el m ovim iento fue sofocado y sus cabecillas — extranjeros agitadores que deseaban tom ar el gobierno— fueron expulsados del país.
La R e fo rm a U n iv e rs ita ria
Al comenzar el año 1918 adquirió gran importancia el m ovim iento estu diantil que se conoce con el nombre de Reforma U niversitaria. La rebelión se inició en Córdoba para extenderse luego a otras universidades de nuestro país, y comprender también casas de estudios superiores del continente latinoamericano.
Desde tiem po atrás, la masa estudiantil había com enzado a organizarse En el año 1900 abrió sus puertas el Centro de Estudiantes de M edicina, en 1903 el de Ingenieros y en 1905 se agruparon los que cursaban abogacía.
La Reforma fue una bandera de rebelión con intenciones también sociales y políticas.
A consecuencia del m ovim iento renovador, las universidades reformaron sus estatutos. En setiem bre de 1918 lo hizo la de Buenos Aires, que adm itió representantes estudiantiles — con voz y voto— en los Consejos académicos
En octubre de 1919, la Universidad provincial de Santa Fe fue naciona lizada y pasó a llamarse Universidad Nacional del Litoral.