David Rodríguez Rodríguez
Instituto de Economía, Geografía y Demografía. Consejo Superior de Investigacio- nes Científicas. Madrid, España.
Javier Martínez Vega
European Topic Centre. Universidad de Málaga. España. Iván López
Universidad de Zaragoza. Facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo. Área de Sociología. Zaragoza, España.
10.1. antecedentes
La riqueza geográfica, ambiental y cultural de España determina unos niveles de biodiversidad específica de hábitats y de paisajes especialmente altos en el contexto europeo (cbd, 2014) y así también una mayor respon- sabilidad hacia la conservación la biodiversidad, los servicios ecosistémicos y los recursos naturales ligados a su conservación como el suelo. las 1.557 APs existentes en España en 2011 abarcan una superficie terrestre cercana a las 6.283.000 ha (alrededor del 12,4% del territorio nacional) (Jiménez, 2012). respecto de la red natura, los 1.446 lugares de importancia comunitaria (lics) y 595 zonas de especial Protección para las aves (zePas) existentes en 2011 cubrían una superficie aproximada de 13.740.000 (lo que equivale a más de un 27% del territorio español) (Múgica et al, 2012). Tal extensión sitúa a España a la cabeza de la UE, con un promedio del 18,36%, en cantidad de territorio terrestre dedicado prioritariamente a la conservación de la biodiver- sidad (european commission, 2016) y muy por encima de la media mundial (en torno al 15%) (UNEP-WCMC, 2014).
en españa, al igual que en muchas otras partes del Mundo, se ha asumido generalizadamente que los recursos teóricamente protegidos en las aPs esta- ban adecuadamente conservados por el mero hecho de estar amparados por la normativa y/o medidas de gestión aplicadas a estos espacios (Mora & sale, 2011; rodríguez-rodríguez y Martínez-vega, 2013), aunque las evidencias
empíricas que avalan tal asunción resulten aún bastante limitadas globalmente (Juffe-Bignoli et al., 2014) y, en ocasiones, contradictorias (Gray et al., 2016).
Pese a los avances destacables en materia de protección legislativa del territorio y los recursos en él contenidos, distintos indicadores muestran im- portantes presiones latentes, como la artificialización del suelo, especialmente patentes en las zonas costeras y periurbanas de las grandes ciudades espa- ñolas entre los años 2000 y 2006 (Jiménez, 2012). asimismo, indicadores de respuesta ante estas y otras presiones, como los planes de recuperación de especies amenazadas o los planes de gestión de aPs, muestran un esta- do desfavorable, insuficiente para garantizar la conservación eficaz de dichos recursos (Jiménez, 2012; Múgica et al., 2012). todo ello hace necesario un riguroso análisis territorial que evalúe la eficacia ambiental de lo que, en la práctica, quizás haya sido la principal herramienta de sostenibilidad territorial en españa: las aPs. de hecho, los análisis de cambios de usos del suelo, frag- mentación y aislamiento de aPs y sus terrenos circundantes se consideran una línea de actuación prioritaria en materia de sostenibilidad y uno de los mayo- res retos para la conservación de la biodiversidad en españa (Jiménez, 2012). distintas normas nacionales e internacionales en materia de conserva- ción de la biodiversidad requieren la evaluación de la eficacia de las APs en españa: el convenio para la diversidad biológica (art. 7), la directiva 92/43/ CEE, relativa a la conservación de los hábitats y las especies de flora y fauna silvestres; (arts. 11 y 17), la ley del Patrimonio natural y de la biodiversidad (arts. 10, 17.b, 47 y 67.b), o la ley de Parques nacionales a través del Plan director de la red de Parques nacionales (art. 7). sin embargo, la evaluación sistemática de la eficacia de las APs es un tema aún pendiente en España (rodríguez-rodríguez et al., 2015).
La evaluación de la eficacia de las APs ha evolucionado con rapidez desde el iv congreso Mundial de Parques celebrado en el año 1992, donde se iden- tificó la gestión eficaz como uno de los cuatro temas más importantes sobre conservación de aPs a escala global. Poco después, la unión internacional para la conservación de la naturaleza (uicn) publicó el marco metodológico de evaluación de la eficacia de la gestión de las APs (Hockings et al., 2000). actualmente, existen más de 50 metodologías de evaluación de aPs en el mundo (leverington et al., 2010), 40 de ellas en europa (nolte et al., 2010). la décima conferencia de las Partes del convenio sobre diversidad biológica (cbd) acordó invitar a las partes signatarias al desarrollo de indicadores espe- cíficos de evaluación de la eficacia de la gestión de las APs con los siguientes
objetivos: 1) expandir e institucionalizar este tipo de evaluaciones para lograr la evaluación del 60% de la superficie protegida global en 2015 y transferir los resultados de dichas evaluaciones a la base de datos global sobre evaluación de la eficacia de la gestión; 2) e incluir información acerca de la gobernanza y los impactos y beneficios sociales de las APs (CBD, 2010).
Sin embargo, hasta fechas recientes tan solo el 29% de las APs mundia- les habían realizado algún tipo de evaluación de su eficacia conservacionista (coad et al., 2013) y muchas de estas evaluaciones se basan en metodologías rápidas y subjetivas, como raPPaM (ervin, 2003) o Mett (stolton et al., 2007), no consideradas exactas (Carranza et al., 2014) o suficientemente pre- cisas (cook et al., 2014) para evaluar los resultados de conservación. otras metodologías más rigurosas, como la evaluación del Pein de cataluña (Mal- larach, 2008) o el Sistema de Evaluación de la Eficacia de las Áreas Protegi- das (rodríguez-rodríguez & Martínez-vega, 2012), han supuesto notables avances respecto al rigor metodológico de las evaluaciones, pero siguen sin poder demostrar los vínculos entre protección/gestión de aPs y resultados de conservación (rodríguez-rodríguez & Martínez-vega, 2016a). los estudios que emplean diseños semi-experimentales tipo baci, que permiten atribuir con mayor exactitud los efectos conservacionistas de las aPs, son escasos y, mientras la evidencia empírica sugiere la eficacia de las APs para evitar la transformación de los hábitats protegidos, sus efectos sobre la conservación de especies protegidas son menos concluyentes (geldmann et al., 2013).
adicionalmente a sus efectos prioritarios sobre la conservación de la bio- diversidad, la declaración de APs puede tener efectos beneficiosos o pernicio- sos sobre las poblaciones y economías locales como consecuencia de los cam- bios en la asignación y acceso a los recursos naturales (naughton-treves et al., 2005; scherekenberg et al., 2010), lo cual hace necesario complementar el análisis de la sostenibilidad ambiental de la aPs con el análisis de los otros dos pilares de la sostenibilidad: la sociedad y la economía (nnuu, 2014). el en- foque ecosistémico actualmente vigente aconseja incluir al ser humano y sus actividades como parte integrante del ecosistema (cbd, 2000). igualmente, el escenario de profunda crisis social y económica que ha atravesado españa aconseja analizar el efecto socioeconómico de las políticas de protección ter- ritorial de espacios para minimizar sus costes y maximizar sus beneficios, identificando: ¿a qué grupos sociales y económicos afecta?; ¿de qué manera?; ¿afectan por igual distintas redes de aPs?; ¿cómo pueden minimizarse los costes y maximizarse los beneficios socioeconómicos de las APs?
diversos autores han sugerido la necesidad de emplear controles adec- uados para evaluar exactamente los efectos de la protección de espacios (ad- dison, 2011; Geldmann et al., 2013), aunque advierten de la dificultad de em- plear controles de características similares a las aPs a partir de una muestra existente, así como de recabar series temporales de datos de seguimiento de datos ambientales fuera de aPs.
10.2. evaluación de la sostenibilidad global de las aPs en españa
basada en evidencia: el proyecto sostParK
el proyecto sostParK surge de la constatación del incumplimiento de la necesidad de evaluar sistemáticamente la eficacia conservacionista de las aPs detectada hace casi dos décadas (Múgica y gómez-limón, 2002; rodrí- guez-rodríguez et al., 2015). también trata de evaluar empíricamente el papel de las aPs españolas como motores de desarrollo socioeconómico sostenible.
sostParK forma parte del Plan nacional de i+d+i 2013-2016 orien- tada a los retos de la sociedad, dentro del sub-Área temática de geografía, enmarcado en el reto sobre «seguridad, calidad alimentaria; actividad agra- ria productiva y sostenible; sostenibilidad de los recursos naturales; investi- gación marina y marítima». en él participan nueve investigadores de cuatro instituciones distintas: el instituto de economía, geografía y demografía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (coordinador), la Universidad rey Juan carlos, la universidad de zaragoza, el centro temático europeo de la universidad de Málaga y el departamento de ecología de la universidad de Málaga. Tiene un presupuesto de 193.000€ y una duración de 3 años, ha- biendo comenzado en octubre de 2015. Está financiado por el Ministerio de economía, industria y competitividad.
el objetivo principal del proyecto sostParK (cso2014-54611-Jin) es evaluar los efectos ambientales, sociales, económicos e institucionales de distintas redes de áreas protegidas en españa como principal política pública para la conservación de la biodiversidad y de los valores culturales y servicios ecosistémicos asociados.
sostPaK se divide en dos fases. la primera fase constituye un análisis cuantitativo del grado de protección territorial (sostenibilidad ambiental) con- ferida por aPs españolas pertenecientes a cinco redes de aPs terrestres (re- servas naturales, parques nacionales, parques naturales, lics/zecs y zePas) mediante indicadores espacialmente explícitos de conservación del suelo, un