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Con la Compañía de Mendoza Lasalle: La bruja

3. PRIMERA ETAPA MADRILEÑA (1954-1961)

3.2. LABRANDO UNA OPORTUNIDAD

3.2.3. Con la Compañía de Mendoza Lasalle: La bruja

A finales de 1960, tal como se venía haciendo en las anteriores temporadas, el Ministerio de Información y Turismo asignaba una nueva empresa concesionaria del Teatro de La Zarzuela. El Maestro César de Mendoza Lasalle, renombrado director de orquesta, asumió la dirección del teatro madrileño en su tercera etapa. En su ambicioso programa pretendía crear un coro y un ballet nacionales que fuesen la iniciación en la ópera para ese teatro. Contaba con unas asesorías que recaían en las personas de Casal Chapí, para los estudios musicales; Juan José Mantecón, como encargado de los estudios vocales, y la dirección musical a cargo de Eugenio Marco. El propio Mendoza Lasalle señalaba que trataba de organizar un elenco de plantilla, con ausencia de divos, contratados por

287 Vid. Programa de mano. Extraordinario concierto lírico. Gijón, 28 junio 1960. Tipografía Infer, Gijón.

288 Véase Programa de mano. Marina. Teatro al aire libre en la Plaza del Marqués de Aragón de El Ferrol. Compañía Titular del Teatro de La Zarzuela, sábado 30 julio 1960. Imprenta Viuda Montero.

un año para que muchos de ellos pudieran continuar sus estudios o terminarlos, ya que contaban con unos ingresos fijos y seguros. 289

Para cumplir estos objetivos había creado un centro de enseñanza donde se impartían clases de formación gratuitas para los integrantes de su compañía, sin que se les obligara a asistir a las mismas. Al cabo de cinco meses, si esos elementos no progresaban en el examen a que eran sometidos, se prescindía de sus servicios. También había formado una orquesta con una plantilla fija de cuarenta y ocho músicos que no fuesen miembros de la nacional, para evitar la dualidad y el quedarse sin músicos cuando hubiese conciertos. En definitiva, pretendía crear un cuerpo de músicos (cantores e instrumentistas) especializados en el género. 290

En la programación de la temporada –se iniciaba en septiembre con Baile

en capitanía, original de Moreno Torroba y El hijo fingido, de Joaquín Rodrigo

contados estrenos de la zarzuela de estos años– César de Mendoza Lasalle incluía las reposiciones de La bruja y Los sobrinos del capitán Grant. En este sentido hemos de notar cómo el director lleva a cabo un gran esfuerzo por traer nuevos títulos a los escenarios para que el género lírico se renovara con estrenos, tal y como venía reclamando la crítica para mantenimiento vivo del género español.

En los dos primeros títulos contaron con el beneplácito del público por la acogida y puesta en escena; el reparto de solistas estuvo muy completo, destacando el gran cuadro de cantantes; el coro, por la preparación de sus voces; así como la labor realizada por el Ballet. En octubre se repuso esa joya del género lírico español que es La bruja de Ruperto Chapí, en la que los solistas y los coros (bien adiestrados y ensayados) tuvieron tal éxito que salieron a saludar.291

Para La bruja, el empresario-director había contado con el tenor debutante Miguel Sierra en un papel de grandes dificultades vocales. Para asegurarse todas las representaciones programadas contaba, con un tenor suplente que, llegado el momento de necesidad, falló; el director se encontró sin tener a quien recurrir. Pensaba suspender la obra en cartel cuando su propia secretaria le recordó que en

289 Cfr. LÓPEZ Y LERDO DE TEJADA, F.: “El teatro de la zarzuela crea los Coros y Ballet Nacional”. Ritmo. Madrid, n.º 313, septiembre 1960, pp. 8-9.

290 Ídem.

291 Véase una descripción más extensa en LÓPEZ LERDO DE TEJADA, F.: “Estreno de

«Baile en capitanía» y reposición de «La Bruja»”. Ritmo. Madrid, n.º 314, octubre-noviembre, 1960, p. 15.

una audición para la elección de solistas le causó una grata impresión las condiciones y temperamento artísticos de un joven llamado Pedro Lavirgen.

El primer día que Lavirgen acude al Teatro de La Zarzuela para ensayar

La bruja, a las 4 de la tarde, se presentó muy apurado el regidor de escena porque

el tenor solista, previsto para la función de las 7´30, se encontraba indispuesto. La única salida posible para llevar a cabo la función consistía en que Pedro Lavirgen, que había comenzado a estudiar esta zarzuela en su casa, la interpretase. Interrogado sobre los números más importantes, tres horas y media después estaba preparado para salir ante el público:

“Me pusieron apuntadores por todas partes. Y así debuté con La Bruja

con tal éxito que tuve que repetir la jota famosa. La gente del teatro, que conocía

cómo acababa de llegar, se quedó asombrada. Este era mi tercer debut”.292

La bruja, zarzuela en tres actos de Ruperto Chapí y libreto de Miguel

Ramos Carrión, nos traslada al valle del Roncal coincidiendo con los últimos días del reinado de Carlos II. El tenor caracterizado como Leonardo encarna al hombre capaz de los mayores sacrificios para conseguir honores y riquezas junto a un cariño noble, con los que vencer el hechizo por el cual una bella dama fue convertida en bruja. Leonardo hace su aparición escénica en el acto primero, con un Racconto En una noche plácida, del ardoroso estío en el que debe llegar hasta un la3, e interpreta un dúo con la tiple, donde se ponen en juego los sentimientos heroicos de los protagonistas, para finalizar con la espectacular jota No extrañéis

que se escapan. En el acto segundo el tenor aborda la arieta Todo está igual parece que fue ayer, en el que alcanza un sib3, y un dúo con la bruja (tiple). El

tercer acto se abre con el coro de hombres y tenor en el brindis En tanto que la

guerra nos deja descansar donde nuevamente hace una incursión aguda con el sib, y, finalmente, deberá cantar a dúo con la tiple y, en el concertante.293

292 Entrevista personal del tenor con la autora (3 diciembre 2000). En estos momentos de nuestra investigación desconocemos si existió crítica, pero esta actuación es recordada en prensa con ocasión de las actuaciones que el tenor realiza en estos años. En un recorte de prensa se describe su intervención en La Zarzuela con La bruja con los siguientes términos: “obtuvo un señalado éxito, recordando en su interpretación de la famosa jota, según opinión de público y crítica, a Miguel Fleta”. Esta explicación es muy similar a la recogida en el artículo “Mañana, concierto Lírico organizado por la cátedra Donoso Cortés”, en: Hoy, 19 febrero 1961. Archivo privado del tenor. 293 Véase un estudio más profundo de esta ópera cómica en CASARES RODICIO, E.: (Coord.)

Todos los números debieron ser de gran lucimiento para Pedro Lavirgen pues se ajustan a sus cualidades vocales como tenor lírico-dramático, por lo que debió conseguir una gran ovación.294 A pesar de ello, estas actuaciones en el Teatro de La Zarzuela “pasaron sin pena ni gloria”, según nos refiere el protagonista, porque no se hizo una presentación adecuada.295 La célebre Jota, andando en el tiempo, será una de las piezas que el tenor interprete frecuentemente en sus programas.

Desde la actuación de La bruja y hasta la primavera de 1961, Pedro continuó con la Compañía de Mendoza Lasalle, interpretando Marina, El caserío,

Luisa Fernanda... para lo cual estudió el repertorio tal y como iba siendo

necesario. Las condiciones económicas de la familia Lavirgen parece que comenzaron a mejorar: el nuevo empresario establecía unos salarios muy altos con respecto a los que había tenido anteriormente. Sin embargo, esta situación no duró mucho tiempo.296

En febrero de 1961, organizado por la Cátedra Donoso Cortés, Pedro Lavirgen ofreció un Concierto Lírico en Badajoz, junto a la soprano Felisa González y la pianista Giusseppina Binda. En una entrevista explicaba cómo se encontraba estudiando las ofertas para formar parte de las compañías de Lola Rodríguez Aragón, de la Compañía del maestro Sorozábal, de Tamayo o la Mendoza Lasalle… y cómo tiene la exclusiva de la casa Hispavox con la que está preparando varias grabaciones.297

El día anterior al concierto aparece publicada una reseña biográfica del solista masculino y señala que en Madrid intervino en La bruja donde “obtuvo un

294 Para las exigencias músico-vocales del tenor en la partitura de La bruja hemos seguido las indicaciones de la obra REGIDOR ARRIBAS, R.: La voz en la zarzuela. Real Musical. Madrid, 1991, pp. 80-81 y 145-146. Un papel asignado a un tenor de carácter lírico-dramático, al que por la importancia y dificultad de la parte cantada le atribuye los calificativos de primera categoría, y extenso, en cuanto a los números que aborda.

295 Así lo refiere el propio Lavirgen muchos años después, como en GÓMEZ-SANTOS, M.: Op.

cit.

296 Entrevista personal del tenor con la autora (3 diciembre 2000).

297 Confróntese DE ARGILES, J. M.ª: “Tres intérpretes de ópera, en Badajoz”, en: Hoy, 21 febrero 1961, p. 6. Incluye fotografía del tenor.

señalado éxito, recordando en su interpretación de la famosa jota, según opinión de público y crítica, a Miguel Fleta.”298

El concierto fue un éxito, recogido posteriormente en los titulares de la prensa local de Badajoz: “Triunfal actuación de Felisa González y Pedro Lavirgen en la Cátedra Donoso Cortés”. A continuación nos describe al cantante que había escogido para el programa la Romanza de Doña Francisquita, el Improvviso de

Andrea Chénier y el Adiós a la vida de Tosca, junto a dos dúos con la soprano:299

“Es un temperamento típicamente de tenor dramático, que enciende al

público y le comunica esa especie de «electricidad» nacida de su fogosidad y su entrega valiente, lanzando la voz sin cortapisas y aparentemente sin control. Lo cual quiere decir exactamente lo contrario (...) con una impostación maravillosa y con una seguridad que le permiten actuar sin reservas y pendiente sólo de servir a su personaje que éste requiere. Porque además, Pedro Lavirgen tiene esa otra cualidad, que no siempre se da ni aún en los mejores cantantes, de tener soltura escénica.”300

El maestro César de Mendoza Lasalle no pudo llevar a cabo sus proyectos para el Teatro de La Zarzuela, por la inviabilidad económica de los mismos, y se vio obligado a cancelar temporalmente el teatro; cerrado le costaba menos dinero. La queja de la presidencia de la Sociedad Propietaria de La Zarzuela no se hizo esperar, dado que se perjudicaban los intereses de los autores. El empresario tenía la obligación de cumplir sus compromisos artísticos al igual que había cumplido los económicos.

El ansiado proyecto para el teatro madrileño tenía serios problemas económicos. Citemos, por su interés, un artículo de la revista Ritmo de esos días en el que analiza el estado de la cuestión y aporta algunas soluciones: la Sociedad Anónima del Teatro de La Zarzuela debía dotar al local de la calle Jovellanos de mayor capacidad para auditorio, rompiendo el tradicionalismo de los palcos y la

298 “Mañana, concierto Lírico organizado por la cátedra Donoso Cortés”, en: Hoy, 19 febrero 1961. Archivo privado del tenor.

299

Vid. Programa de mano. Concierto Lírico, organizado por la Cátedra Donoso Cortés. Badajoz, 20 febrero 1961.

300 Véase “Triunfal actuación de Felisa González y Pedro Lavirgen en la Cátedra Donoso Cortés”, en: Hoy, 21 febrero 1961, p. 6.

escasez de localidades populares. También el Estado podía proceder suprimiendo todo impuesto sobre el espectáculo, pues música y cuantos espectáculos con ella se relacionan son atracciones de masas; pero para ello había que ir a la construcción de auditorios con capacidad suficiente y sin olvidarse de las condiciones acústicas.301

La temporada operística del Teatro continuó desarrollándose. Lamentablemente no tuvo suerte la etapa del maestro Mendoza y se hicieron muy difíciles los días finales de su concesión; se repusieron dos zarzuelas, Katiuska y

La tabernera del puerto en las que lo mejor fue la dirección del autor,

Sorozábal.302

Pedro Lavirgen colaboró en alguna ocasión más con la Compañía de Mendoza Lasalle hasta que su director y empresario terminó por arruinarse. Para entonces, el tenor cordobés había conseguido la firma de un nuevo contrato con la “Compañía Lírica Amadeo Vives”, que dirigía José Tamayo.