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La oportunidad se llama Bohemios y un contrato como comprimario

3. PRIMERA ETAPA MADRILEÑA (1954-1961)

3.2. LABRANDO UNA OPORTUNIDAD

3.2.2. La oportunidad se llama Bohemios y un contrato como comprimario

Al iniciarse la temporada del año 1959 del madrileño Teatro de La Zarzuela, Pedro Lavirgen comienza a ensayar Bohemios, una nueva versión del maestro catalán Rafael Ferrer que incluía unos números musicales de otras obras de Vives y el libreto ampliado por Alfonso Paso. Una semana antes de la función, Lola Rodríguez le comunica que tiene el compromiso con el barítono argentino Norberto Carmona, de asignarle una pieza musical; se trataba de la romanza que había estudiado el tenor y que ahora se bajaba de tonalidad para adecuarla a la nueva tesitura. El solista nuevamente pasaba a ser corista.

Como el papel del tenor protagonista, Roberto, fue también ampliado con nuevos números musicales añadidos a la partitura original, Pedro Lavirgen no desitió de su empeño por estudiar el repertorio. Persistía en su idea de aprovechar cualquier ocasión para mostrar sus cualidades vocales. Aunque no existía la posibilidad de comprar la partitura, pues esta nueva versión de Bohemios aún no se había editado, la amistad del tenor con el regidor Eduardo Lalama (Chapete) hizo posible que éste le consiguiera una partitura manuscrita.

273 En aquella ocasión con elementos de la Scala de Milán y del Real de Roma. Véase

Enciclopedia Universal Ilustrada, Europeo- Americana. Enciclopedia Espasa Calpe. Suplemento

Anual 1955-1956, pp. 1151. Nos resulta curioso que un Festival Internacional de tan poca andadura, repita en ediciones tan próximas el repertorio.

274 Confróntese Enciclopedia Universal Ilustrada, Europeo- Americana. Enciclopedia Espasa Calpe. Suplemento Anual 1959-1960, pp. 1627.

275

Entrevista personal del tenor del tenor con la autora (3 diciembre 2000). Lavirgen recibió un telegrama que le anunciaba la feliz noticia del nacimiento del primogénito, era el 29 de septiembre de 1959, el día de San Miguel. Pedro recuerda la euforia del acontecimiento y la tristeza de no estar al lado de ambos en esos momentos.

Hasta entonces, un único tenor, Carlos Mungía, había cantado todas las funciones de tarde y noche de Bohemios; pero sufre una súbita indisposición que le retiene en cama. Ante esta situación, Roberto Carpio, director adjunto, informa a Lola Rodríguez y a Ramón Tamayo que el corista Lavirgen tiene estudiado dicho papel. Así, tras la aprobación del maestro Ferrer, nuevamente, sin apenas ensayar nada, hace su presentación en Madrid, con Bohemios, en un segundo debut que casi nadie conoce. Fue el día 3 de diciembre de 1959. 276

Acabada la última función en enero del año 1960 sugiere a Lola Rodríguez de Aragón la posibilidad de ascender en su categoría ya que nuevamente ha demostrado sus cualidades. No hay lugar para otro solista, así que le aconseja abandonar la Compañía Titular del Teatro de La Zarzuela para seguir estudiando, algo imposible para un cabeza de familia. Después de esta dura conversación, no vuelve a hablar más con ella como empresaria, y, a finales de enero, acabada la temporada, todos quedan sin empleo.

En el mes de marzo, el Ayuntamiento de Toledo organizó en el Teatro de Rojas, un Concierto-Homenaje a la Memoria del Maestro Jacinto Guerrero con un programa de sus obras. En el mismo, colaboraron elementos artísticos valiosos como los cantantes Dolores Cava, Marcos Redondo y Pedro Lavirgen; Cantores de Madrid, el Orfeón de Toledo y la Orquesta de Cámara de Madrid dirigidos por el Maestro Benito Lauret.277

En la sede de Televisión Española del Paseo de La Habana se grabó un programa en Homenaje al Maestro Guerrero, dirigido por el bailarín José Toledano. Lavirgen, caracterizado del pintor cortesano para El huésped del

276 Véase Programa de mano, Teatro de la Zarzuela: Bohemios, 1959. Compañía Titular, dirección Lola Rodríguez de Aragón con la Orquesta Sinfónica de Madrid, bajo la dirección de Rafael Ferrer. De entre los que hemos encontrado, es uno de los primeros en que aparece como solista. Recogido en Apéndice Doc. N.º 9. Este debut es contado por Lavirgen en GÓMEZ-SANTOS, M.: “Pedro Lavirgen cuenta su vida (III). No he desmayado nunca ante situaciones adversas”, en: Ya, 22 enero 1976, p. 43. También explica su debut en Madrid en MORANTE BORRAS, J.: “Al habla con Pedro Lavirgen”, en: Hoja del Lunes, Valencia, 4 diciembre 1961.

Sevillano, cantó las dos célebres romanzas: Canto a la espada e Insolente y presumido. Por desgracia estas imágenes no se han conservado en archivo.278

La estancia toledana fue aprovechada para la realización de una entrevista que nos permitió conocer el punto de vista del tenor Lavirgen sobre la zarzuela, su tipo de voz y sus aspiraciones:279

Sobre la zarzuela, de tanta polémica en estos años, afirma que ni aún los más autorizados se atreven a contestar sin peligro de caer en extremismos, pues no puede asegurarse que el porvenir de la zarzuela sea francamente risueño ni, por el contrario, que esté destinado al olvido definitivo. En su opinión, ha llegado a un estado que será difícil de alterar, y seguirá siendo nostálgico para muchos que rebasan los cuarenta y un género interesante para el pequeño grupo de jóvenes melómanos españoles. Sobre las figuras españolas del canto relevantes en ese momento destaca a Manuel Ausensi, Raimundo Torres, Alfredo Kraus y alguno más, que podrían formar una extraordinaria compañía. A la hora de definirse como cantante dice:

“Es la pregunta más difícil, aunque no quiero caer en el tópico de la falsa modestia. En realidad, llega el triunfo por la exacta medida que de sus posibilidades y aptitudes tiene. Naturalmente que sin pecar de presunción, puede uno definirse a sí mismo. Yo soy un tenor de los que en el argot belcantista llaman de “línea heroica” –lírico dramático o “spinto” –aunque definitivamente

dramático por temperamento”.280

Tras reiterar su agradecimiento al extraordinario maestro Barrosa (a lque debe estar en posesión de una aceptable técnica que le permite cantar sin grandes problemas) afirma: “soy más tenor de ópera que de zarzuela, y es en aquel género donde un cantante puede consagrarse universalmente. Sinceramente creo que para ello tengo posibilidades, y esa es mi aspiración y mi sueño”.281

278

Según nos comentaba el tenor, enero 2003, tenía referencias de que estas imágenes no se conservan. Nosotros hemos solicitado al Centro de Documentación de Televisión Española información sobre las grabaciones y programas del tenor Lavirgen. Según la base de datos remitida por el director de este centro –Leandro M. Aparicio Bonillo, con fecha marzo 2004– se confirman las palabras del tenor.

279

Véase MUÑOZ BLANCO, J.: “Entrevista con el tenor Pedro Lavirgen”. Revista de los

Asociados de Educación. Artes gráficas. Toledo, 1960, sin paginar.

280 Ídem. 281 Ídem.

En estas últimas líneas podemos apreciar la confianza que va adquiriendo sobre sus condiciones vocales, respaldada por una técnica con la que aspira alcanzar una meta que no se cansa de repetir: interpretar ópera.

Mientras tanto, a la situación por la que atraviesa la lírica española, escasez de estrenos y falta de una programación de temporadas estables, hay que añadir un tema vigente entre la crítica especializada como es la defensa o no de una Ópera Española.

A los artículos del musicólogo y crítico Arturo Menéndez Aleyxandre sobre la creación de una entidad en defensa de la ópera española, frecuentes en La

Vanguardia Española, o de Juan Manén, quien echa de menos la existencia de

locales para celebrar las interpretaciones, se suman las reivindicaciones de la sección editorial de la revista Ritmo. Ésta expone su punto de vista no partidaria de la creación de una sociedad que proteja a la ópera española, sino que, por el contrario, proteja a los demás géneros con un mayor interés a favor de la música y de los compositores españoles, dentro y fuera de nuestras fronteras. Para ello esta revista apoya y promueve, dentro de sus medios, cualquier iniciativa y hace un llamamiento para la creación de una Asociación Pro-Música Española.282

Efectivamente las condiciones sociales y económicas de estos años impiden el mantenimiento de unos espacios escénicos adecuados con temporadas estables por el elevado costo del mantenimiento de coros, solistas, orquesta y demás personal especializado, a lo que hay que añadir la falta de un público asiduo a la ópera, lo que se hace más difícil para la ópera española, que carece de tradición. Tampoco existen editores que respalden un posible triunfo, de ahí la llamada a una defensa de la música española en general, y especialmente de los compositores de vanguardia.

Finalizada la Temporada del teatro de La Zarzuela, se iniciaba la edición de Festivales de España de 1960, de la que Lola Rodríguez y José Tamayo eran los directores artísticos de la Compañía. Pedro Lavirgen necesitaba buscar una nueva oportunidad que vino en forma de contrato como tenor comprimario:

“Intenté ver a José. Para ello estuve yendo dos semanas. Uno de sus empleados, que apreciaba mi constancia y paciencia, me dijo: aguanta y espera a que salga por la puerta. Así lo hice y ante su hermano Ramón Tamayo, le pedí verle para una entrevista.”283

Celebrada la entrevista en el Teatro Español, Ramón Tamayo señaló una tregua de una semana para comunicarle la decisión que tomara. Si la decisión de la empresa era negativa, no volvería al Coro y, tras cinco años de excedencia de su escuela, debería tramitar su reincorporación y reorientar su vida. Esta incertidumbre la compartía con Paquita: “Fue esta la semana más angustiosa que he pasado en mi vida.” 284

Lavirgen veía cumplidos sus sueños cuando dejaba de intervenir en el Coro y pasaba a ser Tenor Comprimario de la Compañía Titular del Teatro de La Zarzuela. Aspiraba nuevamente a que los tenores solistas, Carlos Mungía y Julio Julián285, enfermaran para sustituirles en Bohemios o en Marina, cosa que apenas ocurría. Las condiciones económicas del contrato suponían una mejora con respecto a la etapa anterior, pero no resultaban excesivamente ventajosas. Los desplazamientos por toda la geografía española acarreaban muchos gastos de viaje, de hotel y comida que corrían de su cuenta. Festivales, por ejemplo, se organizaron en Puertollano, Córdoba, Lérida, Jaén, Cartagena, Toledo, Oviedo, León.286

El tenor intercaló alguna actuación fuera de la Compañía, como el Concierto Lírico organizado por la “Sociedad Alfredo Kraus” en la Sala Acapulco de Gijón, ofrecido el día 28 de junio de 1960. La soprano Felisa González, el barítono Rafael Samaniego y la pianista Giuseppina Binda integran el reparto para

283

Entrevista personal del tenor con la autora (3 diciembre 2000). La obstinación de Pedro Lavirgen para verles era en realidad su propia tarjeta de presentación, pues nadie como él podía recordar su valía y profesionalidad sobre el escenario. Como comprimario, el sueldo ascendía a 250 Ptas. por cada intervención y en caso de no actuar cobraba 150 Ptas.

284 Vid GÓMEZ-SANTOS, M.: “Pedro Lavirgen cuenta su vida (III)...”, p. 43.

285 Carlos Mungía Altamira nace en 1921. Como tenor dedicado al género lírico español desarrolló una dilatada carrera en España. En 1959 recibió el Premio Nacional de Interpretación del Ministerio de Información y Turismo. El mexicano Julio Julián, nacido en 1935, debutó a los veinte años en su ciudad natal. Posteriormente se afincó durante un tiempo en España donde cultivó también el concierto y la ópera. Véase CASARES RODICIO, E.: (Coord.) Diccionario de

la Zarzuela. España e Hispanoamérica. Tomo II., pp. 381 y 83 respectivamente.

un programa con arias de ópera en el que el tenor cantó el Adiós a la vida, Celeste

Aida y números de conjunto (como el cuadro II del acto 3º de Il trovatore).287

Hacia finales del verano, los tenores de la Compañía tenían otros compromisos, por lo que, afortunadamente para Lavirgen, el día 30 de julio pudo cantar una función de Marina en El Ferrol (La Coruña) dirigida por el maestro Eugenio M. Marco.288

La situación económica del cantante cordobés se pudo mejorar con un pequeño “encuentro familiar”. Estando en agosto en el Teatro Griego de Monjuit de Barcelona atendiendo su labor como tenor comprimario, le explicó a Ramón Tamayo los inconvenientes de un sueldo tan escaso, los largos períodos en que la familia se encontraba separada... (contaba con la presencia de su esposa e hijo que le acompañaban en ese momento). Este sentimentalismo hizo que el salario aumentara, pero, acabada la temporada de Festivales de España, nuevamente se queda sin trabajo.