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El Debut definitivo

3. PRIMERA ETAPA MADRILEÑA (1954-1961)

3.3. SOLISTA DE LA COMPAÑÍA AMADEO VIVES

3.3.1. El Debut definitivo

El debut de Pedro Lavirgen como solista de la Compañía Lírica Amadeo Vives será en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria, con la zarzuela Doña Francisquita. Entre el público hay cierta expectación ante el debutante, como atestiguan las siguientes palabras que describen al joven en el rol que interpretará:

“Fernando. Cuando no está aquejado de males de amor, usa el seudónimo de Pedro Lavirgen. Me ha dicho un teatro amigo mío que es un tenor joven, de gran porvenir, voz bien impostada, con una escuela depurada y agudos seguros y dominantes. Tengo mucho interés en escucharle. La juventud reclama un puesto y hay que dárselo.”308

La zarzuela, que en estos años se encuentra en decadencia, se renueva a los ojos del público cada vez que se repone un título ofrecido con calidad. Eso es lo que ocurrió en Las Palmas, cuando se presenta la Compañía Vives. Goza de un reconocido prestigio y esta ocasión es aprovechada por el comentarista para repasar las actuaciones pretéritas. Las compañías, a excepción de los magníficos cantantes de la de Ángeles Ottein, presentaban un desequilibrio total del conjunto: con malos cantantes descomponían la expresión y hasta el acento musical, se desvirtuaban en una serie ininterrumpida de fallos y de desinterés, por lo que el público perdía el entusiasmo. Ahora, afirma Héctor Agustín, la zarzuela remonta su decadencia, recupera su situación teatral, da fortuna a sus valores artísticos y comunica su eficacia lírica.309 Ello es posible gracias a la labor de la Compañía Lírica Amadeo Vives que “nos devuelve el buen gusto de la zarzuela, cambia la inoperancia a que estábamos acostumbrados por un espectáculo colmado de novedad.”310

Parece que se ve cumplido el manifiesto de Tamayo expresado en el propio programa de mano: hay que ofrecer la zarzuela como espectáculo de nuestro tiempo; y por tanto dotarla de un nuevo estilo, y de una irrenunciable

308 BERNARDINO CORREA, J.: “Yo, el Teatro Pérez Galdós”. Archivo privado del tenor. Reseña de Prensa atribuida a abril de 1961. Recogido en Apéndice Doc. N.º 10.

309

Véase AGUSTÍN, H.: “Completo éxito en el debut de la compañía lírica «Amadeo Vives», anoche en el Teatro Pérez Galdós, con «Doña Francisquita»”, en: Falange, 18 abril 1961. Archivo privado del tenor.

dignidad artística que conjugue sus valores musicales y sus posibilidades escénicas.311

Doña Francisquita es una de las obras más representadas de Amadeo

Vives. Se trata de una comedia lírica en tres actos, con libro de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw, que fue estrenada en 1923. Está inspirada en La

discreta enamora, de Lope de Vega, y la acción se ambienta con el fondo del

carnaval madrileño. El joven Fernando descubrirá a su verdadera amada, después que ésta simulara una proposición de boda con su propio padre, a fin de provocarle celos.

Fernando (el tenor) va a tener dos momentos de lucimiento vocal. Con un corte de aria, con deje de ópera verista, interviene en Canción de la juventud, junto al coro. Le sigue un dúo con Francisquita, que da paso a uno de los momentos más esperados en el que expresa su lucha interior entre su pasión por la Beltrana y su nuevo amor; es la célebre romanza Por el humo se sabe dónde está

el fuego... que acaba con un poderoso si3, que nuevamente da paso a otro dúo del

tenor, ahora con la mezzo.312

En la función de presentación de la Compañía en Las Palmas, el martes 18 de abril de 1961, debutó Pedro Lavirgen como solista titular de la misma en el rol de Fernando junto con el siguiente reparto: Ana M.ª Olaria (Francisquita) e Inés Rivadeneira (Aurora), Gerardo Monreal (Cardona), José Pello (Don Matías) y Selica Pérez Carpio (Doña Francisquita), bajo la dirección del maestro Benito Lauret. 313

Los intérpretes cantaron y dijeron magistralmente sus respectivos papeles, según el crítico Héctor Agustín. Destaca en primer lugar a las dos figuras femeninas de renombre, Ana M.ª Olaria e Inés Rivadeneira, como dos cantantes de excepción dentro del género, y Pedro Lavirgen, tenor que “cumplió con su papel.”314

311 Cfr. Programa de mano. Gran Temporada Lírica, Teatro Pérez Galdós, 1961. Compañía Amadeo Vives. Incluye fotografías de todos los componentes del reparto, entre ellos Lavirgen. Recogido en Apéndice Doc. N.º 11.

312

Vid. ALIER, R., AVIÑOA, X. y MATA, X.: Diccionario de Zarzuelas, pp. 334- 338.

313 Confróntese Programa de mano. Gran Temporada Lírica Doña Francisquita. Teatro Pérez Galdós. Festivales de primavera, 18 abril 1961. Apéndice Doc. N.º 12.

Otro diario, tras dedicar una amplia columna a las excelencias de la “renovación escénica que ha hecho Tamayo para dar vida a un género que no tiene por qué estar muerto”, señala el logro de las buenas voces en las que hay juventud en las figuras. Tras elogiar las virtudes de las cantantes señala cómo “cumplió el tenor Pedro Lavirgen, que canta con gusto y musicalidad y sacó bien la romaza del segundo acto.”315

Esta es la primera vez que Lavirgen asume el papel de Fernando y lo ha hecho rodeado del mejor elenco español:

“Había triunfado, digamos que no fue el triunfo de Marina del 59, pero quedé bien. Me aplaudieron mucho, era mi primera Francisquita, estuve

discretamente bueno.”316

Pese al resultado favorable, algunos compañeros de reparto no están demasiado satisfechos con este joven tenor, al que consideran un desconocido para el público y que adolece además de falta de movimiento en escena. La defensa que le hacen el director musical y el propio Tamayo de sus valores vocales y musicales, así como de su excelente presencia y dominio escénicos, obliga a que sea considerado como un miembro más del elenco.317

Con el siguiente título, Bohemios318, también se produjo en Las Palmas un éxito teatral como no se recordaba, pues “el público fue sorprendido por un regalo prodigioso donde se conjugaban la dimensión extraordinaria de la música de Vives, la grandiosidad escénica y la renovación total de un género que parecía haber muerto”. Tras elogiar a Ana M.ª Olaria (Cossette) como la gran triunfadora, señala también que estuvo magnífica en los dos dúos con Pedro Lavirgen, pues se

315

Cfr. L. G .J.: “Visto y oído. Debut de la Compañía «Amadeo Vives», en el «Pérez Galdós», con «Doña Francisquita»”. Archivo privado del tenor. Reseña de prensa atribuida a abril de 1961. Recogido en Apéndice Doc. N.º 13.

316 Entrevista personal del tenor con la autora (3 diciembre 2000).

317 Al día siguiente, el empresario de Las Palmas llamó a Tamayo pidiendo una rebaja de caché por tratarse de “un principiante y cojo”. Al año siguiente y tras el debut en Madrid, el empresario de las Palmas solicitó a Tamayo que en el reparto incluyese a Lavirgen, a lo que Tamayo respondió: “que sepa usted que sigue siendo cojo.”Esta anécdota fue contada por el propio José Tamayo a Antonio Amengual y a Antón García Abril. Pedro Lavirgen nos la narra en conversación telefónica mantenida en ocasión del fallecimiento de José Tamayo (marzo 2003).

318 Véase Programa de mano. Bohemios. Teatro Pérez Galdós. Festivales de primavera, 22 de abril de 1961.

ha crecido en seguridad respecto a su representación en Doña Francisquita: se mostró con más soltura, sin ese atadero fastidioso de los nervios y el cierre de las notas agudas, muy bien alcanzadas, que prestaron gran belleza al timbre de su voz. Compartieron el cartel: Luis Villarejo (El bohemio), Inés Rivadeneira (Janine) y Selica Pérez Carpio, citados en ese orden.319

Otro testimonio crítico, firmado con las iniciales L.G.J., nos deja testimonio de cómo la función del sábado, tras bisar en el segundo acto, finalizó con grandes ovaciones. En la del domingo, la nueva versión de Bohemios “constituye sin duda alguna el mejor intento para revalorizar el género lírico español de cara al público, convirtiéndolo en un espectáculo de moderna categoría”. Tras una descripción detallada de las innovaciones de la partitura, señala cómo los elementos que intervienen en ella no desmerecieron en nada la alta calidad escenográfica de la obra. Comienza por reseñar el éxito de los solistas entre los que cita a Pedro Lavirgen, que “llenó cumplidamente su personaje.”320

Muy interesente para conocer las cualidades vocales de Pedro Lavirgen en estos momentos es la entrevista que concedió a la prensa de la ciudad canaria. Tras las representaciones de “calidad extraordinaria”, el periodista fijó su atención en uno de los cantantes memorables, el tenor: algo nervioso en su debut, pero firme y seguro en la repetición de esta obra y triunfador “sin peros” con

Bohemios. Un joven que,aunque ha cosechado muchos triunfos, puede decirse que

está en los umbrales de su carrera artística y que supera con holgura las condiciones para ser cantante, como describe con detalle a continuación:

“La impostación, la piedra de toque, el escollo máximo de los cantantes, no es problema para Lavirgen. Duros esfuerzos, jornadas fatigosas, han sido el camino a seguir, hasta que debidamente orientado por su maestro alcanzó el tan añorado objetivo. Una voz impostada consiste en exprimir y sostener el aliento por el diafragma en forma educada; esto hará vibrar la laringe y las vibraciones, después de la libre resonancia en los resonadores, saldrán por la boca transformadas en voz impostada. La voz así resulta sonora, bella, fácil. El fraseo

319 Confróntese AGUSTÍN, H.: “Gran éxito de «Bohemios»”. Archivo privado del tenor. Reseña de prensa atribuida a Falange, abril de 1961. Recogido en Apéndice Doc. N.º 14.

320 Vid. L.G. J.: “Visto y oído. La temporada lírica en el

«Pérez Galdós». Excelente presentación de «Bohemios» en su nueva versión”. Archivo privado del tenor. Reseña de prensa atribuida a Las Palmas, abril de 1961. Recogido en Apéndice Doc. N.º 15.

perfecto. Los agudos fáciles y potentes. Y lo más destacable es la facilidad para los pianos y filados, aún siendo su voz lírico-dramática. La respiración, la impostación, la mecánica y dominio de la voz, el virtuosismo, todos son elementos indispensables para una buena técnica, para una escuela depurada. Lavirgen tiene todo esto, pero aún ha de aprender mucho más. Y la solución está

en su poder: estudiar con fe y ser fiel a las enseñanzas de su maestro”.321

En esta entrevista, el tenor nos ha dejado testimonio de su opinión acerca de la eficacia del profesor de canto, según la cual no existen métodos, sino alumnos bajo la labor, flexible y adecuada, de un profesor. Como ejemplo de ello ofrece la labor realizada por Miguel Barrosa, que en tres años hizo posible su debut con Marina. Tras destacar sus propios éxitos personales en El Ferrol cantando la obra citada, y en Madrid con La bruja, finaliza con una autodefinición como cantante: “No quiero caer en el tópico de la falsa modestia. Naturalmente que todo artista tiene idea de lo que es. Si así no fuera, mal podría atreverse a salir a escena. Creo que tengo voz suficiente para cantar ante el público; una técnica buena o mala, pero que me permite cantar sin grandes problemas y resistir bien, incluso dos funciones en el mismo día.”322

Para cerrar el breve Festival de Primavera del Teatro Pérez Galdós se hizo una función de gala con la popular opereta de La viuda alegre de Franz Lehar.323 En ella, siguiendo a Héctor Agustín, la actuación de las primeras figuras fue muy lucida:

“Tanto Ana María Olaria como Inés Rivadeneira, Alberto Águila y Pedro

Lavirgen han respondido al exacto contenido de la obra, diciendo con soltura y gracia sus respectivos papeles; en una palabra, han dado vida a sus personajes.” El público los aplaudió calurosamente, obligando a que el telón subiera repetidas veces en cada final de acto. 324

321 CORREA, B.: “Pedro Lavirgen nos relata cómo pasó de ser solista de la iglesia de su pueblo a tenor de la compañía «Amadeo Vives»”. Archivo privado del tenor. Reseña de prensa atribuida a Las Palmas, abril de 1961. Noticia ilustrada con una foto del protagonista. Recogido en Apéndice Doc. N.º 16.

322 Ídem. 323

Programa de mano. Festivales de primavera. Teatro Pérez Galdós. La viuda alegre, 29 abril 1961. Tipografía Espino.

324 Véase A. H.: “«La Viuda Alegre» anoche en función de gala”. Archivo privado del tenor. Reseña de prensa atribuida Falange, abril de 1961. Recogido en Apéndice Doc. N.º 17.