Ser y tiempo fue una obra inacabada pero porten tosa En ella, Heidegger interrogó al hombre —o
EL CONCEPTO DE «DASEIN» O «SER-AHÍ»
En su conferencia «Prolegómenos para una historia del tiempo» (1925), Heidegger afirmaba que la fenomenología le había enseñado a «desprenderse de los prejuicios, aten der al simple ver y retener lo visto sin formularse la curiosa pregunta de qué es lo que había que hacer con ello». La ob jetividad del fenomenólogo había que lograrla desprendién dose de «lo artificial» que centra el interés del ser humano, de «lo falso» y de la «charlatanería envolvente de los otros». Esto lo aplicó Heidegger en su análisis del ser humano, que él denominó Dasein.
Al indagar sobre el qué del ente humano, Heidegger pre tendía verlo con una mirada limpia de prejuicios e ideas preconcebidas. Al prescindir del vocablo alemán M ensch, equivalente al genérico «hombre» castellano — que tanto sirve para designar al varón como a la mujer— , prescindía de todo lo que la historia de la filosofía, la psicología y la antropología pensó y estableció sobre el hombre. Su preten sión era mirarlo de nuevo como un fenómeno, tratarlo de la manera más objetiva posible al tiempo que deconstruir el término conocido y común. Con el nuevo nombre quedaba patente el rechazo de lo aprendido y el nuevo comienzo des de una nueva mirada.
Dasein significa en alemán «existencia», pero Heidegger
le daba un sentido más amplio: «Este ente que somos siem pre nosotros mismos y que, entre sus posibilidades de ser, posee también la posibilidad del preguntar, lo llamamos
Dasein». Heidegger entendía el término «existencia» en el
sentido que le dio Kierkegaard: lo real y no ideal. El hombre en tanto que Dasein es un existente real. Dasein somos cada uno de nosotros en tanto que estamos aquí en la Tierra. No hay «muchos» Dasein, sino solo el que es m ío. La pregunta
por el ser no va dirigida más que a cada uno de nosotros en tanto que seres individuales y existentes, no a un conjunto genérico, sino a cada ente humano concreto, a cada Dasein.
El Da (aquí/ahí) del término Dasein se refiere a un aquí o ahí y un ahora temporales y concretos, reales y «mundana les» y no ideales. En cuanto a Seitt (ser), remite al ser (huma no) que existe y se encuentra en el «aquí» o el «ahí»; Dasein significa, pues, «el aquí o el ahí del ser», también «aquí o ahí
[Da] está o hay ser [Sem ]». En castellano la traducción más común del término ha sido «ser-ahí», dando a entender que el ser está ahí, «arrojado» a la existencia, como veremos más adelante. Pero como son posibles otras traducciones («estar aquí», «estar ahí») ha terminado por imponerse dejar el tér mino en alemán, sin traducir.
Lo importante es saber que con la designación de Dasein Heidegger quiso desligarse del concepto genérico «hombre» que tantas connotaciones preconcebidas llevaba consigo, y enfrentarse con el ente humano como si fuera por prime ra vez con el propósito de interrogarlo por el ser. Antes de emprender esta tarea interrogatoria, Heidegger se preguntó: «¿Cómo es este Dasein desde el punto de vista de su ser?».
En primer lugar, el filósofo advirtió que el ente humano destaca por algo que lo diferencia de todos los demás entes: está constituido por una manera de ser «óntica» (relativa a su entidad), aunque no es como los demás entes (no es igual que un gato, tampoco como un árbol, ni puede equiparár selo a una casa o a una idea). Es diferente de todos ellos porque tiene una relación con el ser de la que carecen los . demás entes; según Heidegger, el Dasein es el único ente al que, tal y como ya se ha apuntado previamente, «en su ser le
va este ser mismo». El filósofo lo explica con una terminolo gía ciertamente chocante, ya que afirma que el Dasein posee la capacidad distintiva (óntica) de comprender su ser, por
eso, desde este punto de vista será, además, «mitológico». Al preguntar por el ser — aunque sea del propio ser— , este ente al que «en su ser le va el ser» trasciende lo meramente «ente» y remite a un punto de vista universal, «ontológico».
Al Dasein le va el ser, o lo que es igual, le importa su ser, pero ¿qué es este ser que le va al Dasein, esto que le inte resa más que ninguna otra cosa? Heidegger explicó que es la «existencia». Con esto consiguió una de sus definiciones más logradas, que influyó de manera radical en el movimien to intelectual del existencialismo posteriormente puesto de moda por Sartre. Hela aquí: «Ese ser mismo con respecto del cual el Dasein puede comportarse de una u otra manera, nosotros lo denominamos existencia».
El Dasein está aquí, en el mundo, en tanto que existe; está aquí «al modo de la existencia», dirá Heidegger. Solo porque existe está aquí y solo por eso puede ocuparse de ser y de pre guntar por el ser. También el propio ser, como se ha apuntado anteriormente, es existencia; no es estático sino existente. Con esta afirmación Heidegger rompió con la tradición metafísica que consideraba al ser como una entidad más allá de toda vida. Dasein y ser están inmersos en la existencia y, como ve remos más adelante, también lo están en el tiempo.