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Conceptualizar la libertad en la Democracia Red

IV. EL SUJETO EN LOS CASOS DE ESTUDIO 9

2. Conceptualizar la libertad en la Democracia Red

La libertad, junto a la igualdad, conforman los pilares del estado democrático. Sin embargo, la vinculación entre libertad y democracia -así como entre igualdad y democracia- constituye un proceso en permanente construcción. Lo que nos interesa

dentro de la misma, a fin de existir como sujeto político y a efectos de constituirse también como sujeto de derechos. Subyacen aquí la idea de que todo sujeto que se encuentre excluido de ese espacio público de aparición resulta consecuentemente privado de su derecho a tener derechos (Arendt, 2005).

Por todo lo expuesto hasta aquí, consideramos que la cuestión de los derechos en el marco de la democracia red no refiere a la consagración de más o menos de- rechos y obligaciones, sino que se plantea como una invitación a reconfigurar la perspectiva desde donde son entendidas dichas facultades y deberes. Hemos adver- tido ya que dentro del espacio de redes se presenta un escenario de desacuerdos políticos que, si bien no necesariamente incluye procesos de reivindicación o recla- mos por los derechos, a menudo involucran debates sobre el contenido o el alcance de esos derechos. Aquí se destaca nuevamente como se diluye la figura del sujeto como reclamante de derechos frente a la imagen creciente de un individuo como constructor de contenidos. De este modo, consideramos que la expresión del di- senso o conflicto social dentro del debate en redes puede ser leída también en tér- minos jurídicos, en tanto comprende el desarrollo de debates sobre el alcance de los derechos y el ejercicio de atribuciones jurídicas indivisibles en pos del ser y la exis- tencia de la subjetividad.

Sentado esto, nos resta considerar dos nociones fundantes de la democracia que, a su vez, incidirán en la determinación de lo que debemos entender por una ‘subjetividad plena’: la libertad y la igualdad. Por ende, nos proponemos a conti- nuación descubrir las conceptualizaciones de la libertad y la igualdad dentro de la democracia red, en tanto pilares fundamentales del régimen democrático y signifi- cantes que circunscriben indirectamente la figura del sujeto en la democracia red.

2. Conceptualizar la libertad en la Democracia Red

La libertad, junto a la igualdad, conforman los pilares del estado democrático. Sin embargo, la vinculación entre libertad y democracia -así como entre igualdad y democracia- constituye un proceso en permanente construcción. Lo que nos interesa

neando en este trabajo.

Los planteos teóricos en boga dentro de la teoría política contemporánea re- lativos a la libertad pueden ser agrupados en base a dos grandes paradigmas: la tradición liberal y la tradición republicana. Dentro de la vertiente liberal se destacan Isaiah Berlin (1998) con la libertad entendida como no interferencia, y Christian List (2016) con la noción de libertad como independencia. Luego, dentro de los republicanos se encuentran Philip Pettit (1997) y Quentin Skinner (1990) con la noción de libertad como no-dominación. Cada uno de estos planteamientos teóricos sobre la libertad ronda sobre una antropología subyacente diferente, determinando un contenido específico para entender el alcance de la libertad y de las restricciones justificadas a la misma.

Por lo general, los liberales identifican la libertad con la ausencia de restric- ciones reales sobre el sujeto, es decir, restricciones concretas y actuales que no se mantienen en un plano de potencialidad (Berlin, 1998; Nozick, 1988; Dworkin, 2014). Por el contrario, los republicanos, especialmente en la interpretación de Phi- lip Pettit, extienden la noción de libertad a una ausencia garantizada o robusta de restricciones arbitrarias. Es decir, que el goce de la libertad requiere que no existan restricciones actuales ni potenciales -condición referida por Pettit como el ‘control de reserva’-, conformando de este modo la ausencia de dominación. A su vez, la tradición republicana incluye la consideración de restricciones permitidas a la liber- tad, en tanto se encuentren debidamente justificadas.136

En otras palabras, la libertad como no interferencia o -en términos de Berlin- libertad negativa, propia del paradigma liberal, entiende que existe una contradic- ción completa entre el poder político y la libertad individual. Toda imposición del

136De acuerdo con Pettit (1997), el sujeto puede disfrutar de la no-dominación a pesar

de ser interferido en su libertad, siempre y cuando la interferencia en cuestión se encuentre justificada y restringida, a través de las estructuras de poder republicanas.

neando en este trabajo.

Los planteos teóricos en boga dentro de la teoría política contemporánea re- lativos a la libertad pueden ser agrupados en base a dos grandes paradigmas: la tradición liberal y la tradición republicana. Dentro de la vertiente liberal se destacan Isaiah Berlin (1998) con la libertad entendida como no interferencia, y Christian List (2016) con la noción de libertad como independencia. Luego, dentro de los republicanos se encuentran Philip Pettit (1997) y Quentin Skinner (1990) con la noción de libertad como no-dominación. Cada uno de estos planteamientos teóricos sobre la libertad ronda sobre una antropología subyacente diferente, determinando un contenido específico para entender el alcance de la libertad y de las restricciones justificadas a la misma.

Por lo general, los liberales identifican la libertad con la ausencia de restric- ciones reales sobre el sujeto, es decir, restricciones concretas y actuales que no se mantienen en un plano de potencialidad (Berlin, 1998; Nozick, 1988; Dworkin, 2014). Por el contrario, los republicanos, especialmente en la interpretación de Phi- lip Pettit, extienden la noción de libertad a una ausencia garantizada o robusta de restricciones arbitrarias. Es decir, que el goce de la libertad requiere que no existan restricciones actuales ni potenciales -condición referida por Pettit como el ‘control de reserva’-, conformando de este modo la ausencia de dominación. A su vez, la tradición republicana incluye la consideración de restricciones permitidas a la liber- tad, en tanto se encuentren debidamente justificadas.136

En otras palabras, la libertad como no interferencia o -en términos de Berlin- libertad negativa, propia del paradigma liberal, entiende que existe una contradic- ción completa entre el poder político y la libertad individual. Toda imposición del

136De acuerdo con Pettit (1997), el sujeto puede disfrutar de la no-dominación a pesar

de ser interferido en su libertad, siempre y cuando la interferencia en cuestión se encuentre justificada y restringida, a través de las estructuras de poder republicanas.

poder político sobre el sujeto constituye una restricción a su libertad. Por el contra- rio, en la libertad como no-dominación o libertad positiva, propia del paradigma republicano, no se presenta ese enfrentamiento tan marcado. Será exclusivamente el poder arbitrario -es decir, aquel que no cuenta con una justificación suficiente- el que resulte contrario a la libertad, pero no así el poder en sí mismo.

Para el sujeto en la democracia red, algunos atributos clásicos de la libertad liberal pueden ser considerados como valiosos; así por ejemplo la defensa de la tolerancia frente a la diversidad de creencias, el respeto a la expresión de las ideas políticas y el derecho a manifestarlas en los espacios públicos. Sin embargo, sal- vando esta consideración, la perspectiva de la democracia red se plantea mucho más cercana a la noción de la libertad republicana.

Así, si atendemos -una vez más- a la figura del sujeto que se plantea detrás de estas concepciones de libertad, encontramos que el paradigma liberal y el para- digma republicano postulan una antropología subyacente diferente (Peñas Casca- ñes, 2011); y la imagen del sujeto detrás del esquema de la libertad republicana se asemeja al sujeto que venimos describiendo dentro de la democracia red. En ambos, se presenta la figura de un ser humano sociable por naturaleza, que mantiene una propensión natural a participar de forma activa en la sociedad y en los debates de la comunidad en la que se encuentra inmerso. En este sentido, se dice que el republi- canismo le otorga a la libertad individual tanta importancia como a la participación política.137 Del mismo modo, dentro de la democracia red la garantía de acceso del sujeto a la participación en la formación de la cosa pública, en el procedimiento deliberativo y decisorio, constituye no sólo un derecho cívico, sino también garantía de su libertad.

No obstante, cabe hacer una pequeña salvedad al respecto. La participación

137De conformidad con Philip Pettit (1997), esta tendencia a la participación ciuda-

dana se justifica también en el hecho de que, para constituirse como un ser libre de domi- nación, el sujeto requiere ejercer un cierto control sobre las instituciones -las leyes, políti- cas, procedimientos- que necesariamente interfieren con su vida. De esta manera, el repu- blicanismo obliga al ciudadano a asumir un compromiso en la definición de los intereses fundamentales de la vida pública: la libertad individual comprende la capacidad del sujeto para someter las normas a crítica pública.

poder político sobre el sujeto constituye una restricción a su libertad. Por el contra- rio, en la libertad como no-dominación o libertad positiva, propia del paradigma republicano, no se presenta ese enfrentamiento tan marcado. Será exclusivamente el poder arbitrario -es decir, aquel que no cuenta con una justificación suficiente- el que resulte contrario a la libertad, pero no así el poder en sí mismo.

Para el sujeto en la democracia red, algunos atributos clásicos de la libertad liberal pueden ser considerados como valiosos; así por ejemplo la defensa de la tolerancia frente a la diversidad de creencias, el respeto a la expresión de las ideas políticas y el derecho a manifestarlas en los espacios públicos. Sin embargo, sal- vando esta consideración, la perspectiva de la democracia red se plantea mucho más cercana a la noción de la libertad republicana.

Así, si atendemos -una vez más- a la figura del sujeto que se plantea detrás de estas concepciones de libertad, encontramos que el paradigma liberal y el para- digma republicano postulan una antropología subyacente diferente (Peñas Casca- ñes, 2011); y la imagen del sujeto detrás del esquema de la libertad republicana se asemeja al sujeto que venimos describiendo dentro de la democracia red. En ambos, se presenta la figura de un ser humano sociable por naturaleza, que mantiene una propensión natural a participar de forma activa en la sociedad y en los debates de la comunidad en la que se encuentra inmerso. En este sentido, se dice que el republi- canismo le otorga a la libertad individual tanta importancia como a la participación política.137 Del mismo modo, dentro de la democracia red la garantía de acceso del sujeto a la participación en la formación de la cosa pública, en el procedimiento deliberativo y decisorio, constituye no sólo un derecho cívico, sino también garantía de su libertad.

No obstante, cabe hacer una pequeña salvedad al respecto. La participación

137De conformidad con Philip Pettit (1997), esta tendencia a la participación ciuda-

dana se justifica también en el hecho de que, para constituirse como un ser libre de domi- nación, el sujeto requiere ejercer un cierto control sobre las instituciones -las leyes, políti- cas, procedimientos- que necesariamente interfieren con su vida. De esta manera, el repu- blicanismo obliga al ciudadano a asumir un compromiso en la definición de los intereses fundamentales de la vida pública: la libertad individual comprende la capacidad del sujeto para someter las normas a crítica pública.

ción en la democracia red, si bien forma parte de las funciones del sujeto, no cons- tituye un rol predominante. Por este motivo, entendemos que -desde la óptica de la democracia red- adoptar un enfoque de la libertad construido exclusivamente con base en el control ciudadano culminaría diluyendo el valor de la libertad más que garantizando su desarrollo.

Ahora bien, más allá de las coincidencias con la libertad republicana, el valor de libertad para aquel sujeto proyectado dentro de la perspectiva de una democracia red adquiere algunos tintes especiales que nos interesa explicitar.

En primer lugar, la libertad para aquel sujeto inmerso en redes se traduce en la posibilidad de acceder al debate, al dialogo, de formar parte, de decidir cómo ser cívico, de cuestionar lo que sucede, de transformar o construir sentidos. De este modo, la libertad se materializa en forma preponderante en el desarrollo y la aper- tura de espacios públicos para el debate y la interacción de los sujetos; es decir, en el acceso del sujeto a dichos espacios y prácticas deliberativas.

Luego, dentro de las prácticas de debate, la libertad pasa a ser concebida como un sinónimo de autonomía: como la ausencia de coacción para expresar opiniones, argumentos y decisiones. De este modo, la libertad permite el ejercicio pleno de la capacidad crítica de los ciudadanos, permitiendo la reivindicación del elemento de la diferencia y la canalización del conflicto social en forma de disensos.

Aquellas garantías relativas a la expresión y la información aseguran la emer- gencia del individuo como sujeto político, con capacidad autónoma de pensamiento y acción (Rawls, 1995; Bauman, 1992; Bobbio, 1989). Sin embargo, además de consagrar este tipo de autonomía del sujeto, la libertad requiere ser garantizada tam- bién en un sentido de libertad positiva; es decir, no sólo a través de la ausencia de barreras o restricciones, sino también de una forma tal que se garantice una posibi- lidad efectiva de actuar y de realizar sus propósitos. Este tipo de libertad positiva, entendida como auto-realización o como auto-determinación se vincula íntima-

ción en la democracia red, si bien forma parte de las funciones del sujeto, no cons- tituye un rol predominante. Por este motivo, entendemos que -desde la óptica de la democracia red- adoptar un enfoque de la libertad construido exclusivamente con base en el control ciudadano culminaría diluyendo el valor de la libertad más que garantizando su desarrollo.

Ahora bien, más allá de las coincidencias con la libertad republicana, el valor de libertad para aquel sujeto proyectado dentro de la perspectiva de una democracia red adquiere algunos tintes especiales que nos interesa explicitar.

En primer lugar, la libertad para aquel sujeto inmerso en redes se traduce en la posibilidad de acceder al debate, al dialogo, de formar parte, de decidir cómo ser cívico, de cuestionar lo que sucede, de transformar o construir sentidos. De este modo, la libertad se materializa en forma preponderante en el desarrollo y la aper- tura de espacios públicos para el debate y la interacción de los sujetos; es decir, en el acceso del sujeto a dichos espacios y prácticas deliberativas.

Luego, dentro de las prácticas de debate, la libertad pasa a ser concebida como un sinónimo de autonomía: como la ausencia de coacción para expresar opiniones, argumentos y decisiones. De este modo, la libertad permite el ejercicio pleno de la capacidad crítica de los ciudadanos, permitiendo la reivindicación del elemento de la diferencia y la canalización del conflicto social en forma de disensos.

Aquellas garantías relativas a la expresión y la información aseguran la emer- gencia del individuo como sujeto político, con capacidad autónoma de pensamiento y acción (Rawls, 1995; Bauman, 1992; Bobbio, 1989). Sin embargo, además de consagrar este tipo de autonomía del sujeto, la libertad requiere ser garantizada tam- bién en un sentido de libertad positiva; es decir, no sólo a través de la ausencia de barreras o restricciones, sino también de una forma tal que se garantice una posibi- lidad efectiva de actuar y de realizar sus propósitos. Este tipo de libertad positiva, entendida como auto-realización o como auto-determinación se vincula íntima-

mente con el valor igualdad, y requiere de una intervención estatal -o de las autori- dades dentro de la agrupación partidaria en este caso-, a fin de asegurar la autono- mía de aquellos sujetos o grupos desaventajados.

En términos de una democracia red, esta libertad en su vertiente positiva re- afirma la condición del sujeto como ser relacional y contextualizado, en tanto reco- noce que el crecimiento personal del sujeto no proviene desde su individualidad, sino que el ciudadano depende de la interacción subjetiva y del contexto en el cual se encuentre para determinar y configurar sus propios deseos e intereses, e incluso para resultar facilitado u obstaculizado el desarrollo de sus ‘capacidades’, en pala- bras de Amartya Sen (2000).138 En este sentido, el sujeto en la democracia red re- quiere de una libertad positiva entendida como liberación tanto de los esquemas de dominación como de aquellas situaciones de carencia o desventaja que se traduzcan en un obstáculo para el desarrollo de sus capacidades en forma plena y, por tanto, de su libertad individual.

Esta vertiente positiva de la libertad pone de resalto la necesidad del sujeto de encontrar a lo largo de su proceso de construcción identitaria cierta conexión con el bienestar general o común, es decir, de ser abiertamente consciente de su vincula- ción con la sociedad, como ser relacional y contextualizado.139Pero así también,

138En este sentido, los teóricos igualitaristas o defensores de las concepciones posi-

tivas de la libertad -a diferencia de los libertarios- generalmente amplían el abanico de obstáculos que pueden constituir restricciones a la libertad. Se destaca entre tantas otras, la conceptualización de Amartya Sen sobre las ‘capacidades’ (Sen, 1985; 2000), que extiende la noción de restricciones a cuestiones tales como la liberación de la miseria, la pobreza, y otras condiciones que sumergen al sujeto en una situación de desventaja tal que le impide ejercer y gozar de su libertad plenamente. Sen propone medir la libertad del sujeto en términos de posibilidades de desarrollo de las capacidades del sujeto y afirma que a fin de garantizar una concurrencia pública o una ‘entera práctica de la democracia’ las necesida- des económicas no pueden dejar de ser puestas a discusión. (Sen, 2000: p. 154).

Dentro de una democracia red, aquellas capacidades referidas por Sen pueden ser traducidas en condiciones tales como el acceso a recursos socio-económicos suficientes para participar en plataformas virtuales, así como también el acceso a la información para permitir un desenvolvimiento del sujeto en las etapas de deliberación y toma de decisión.

139En relación al sujeto como ser relacional, cabe destacar la noción de agencia no

soberana elaborada por Sharon Krause (2016). La autora propone comprender la agencia en términos no soberanos: ‘La forma más común de concebir la agencia ha sido identificarla con la elección intencional y el control de la acción, en resumen, con un tipo de soberanía personal. Sin embargo, la agencia no es una facultad interna del individuo: está distribuida

mente con el valor igualdad, y requiere de una intervención estatal -o de las autori- dades dentro de la agrupación partidaria en este caso-, a fin de asegurar la autono- mía de aquellos sujetos o grupos desaventajados.

En términos de una democracia red, esta libertad en su vertiente positiva re- afirma la condición del sujeto como ser relacional y contextualizado, en tanto reco- noce que el crecimiento personal del sujeto no proviene desde su individualidad, sino que el ciudadano depende de la interacción subjetiva y del contexto en el cual se encuentre para determinar y configurar sus propios deseos e intereses, e incluso para resultar facilitado u obstaculizado el desarrollo de sus ‘capacidades’, en pala- bras de Amartya Sen (2000).138 En este sentido, el sujeto en la democracia red re- quiere de una libertad positiva entendida como liberación tanto de los esquemas de dominación como de aquellas situaciones de carencia o desventaja que se traduzcan en un obstáculo para el desarrollo de sus capacidades en forma plena y, por tanto,