IV. EL SUJETO EN LOS CASOS DE ESTUDIO 9
6. Algunas reflexiones sobre el análisis comparativo 14
6.2. Las grandes tensiones subyacentes
6.2.2. La tensión entre horizontalidad y verticalidad
Otra de las dicotomías propias de la naturaleza de los partidos en red es aque- lla tensión que mantienen en forma permanente entre la verticalidad y la horizonta- lidad, entre lo institucional y el asamblearismo o, si se prefiere, entre el liderazgo y
121A su vez, cada una de las agrupaciones aquí analizadas incorpora asociaciones
propias, las cuales están vinculadas muy de cerca al desarrollo de la organización política y favorecen la llegada de los partidos a la sociedad por vías alternativas. En el caso del M5S, se trata de la Asociación Rousseau; luego, el Partido de la Red se encuentra entrela- zado con la Fundación Democracia en Red; y finalmente el Partido Podemos cuenta con el Instituto 25M. ‘...como tenemos esta doble institucionalidad, ¿no?, que son dos patas de la misma estrategia, es mucho más fácil vincularnos con la sociedad civil desde la Fundación que desde la política’ (Entrevista a Agustín Frizzera, por Partido de la Red, 03/08/2016).
‘Los Círculo Podemos tienen entre sus obligaciones la tarea de mantener un con- tacto fluido y permanente con los distintos actores y agentes de la sociedad civil, así como la de crear tejido social, y participar e impulsar los distintos movimientos que, en el ámbito de actuación correspondiente, estén en sintonía con los plantea- mientos generales de Podemos’ (Documento organizativo de Podemos, Mandar obedeciendo, Plan 2020, art 58).
En suma, este posicionamiento clave en lo social y la flexibilidad que las agrupaciones adoptan respecto a su posicionamiento político encubren una de las tensiones subyacentes dentro del accionar de los partidos en red: entre la colabora- ción y la competencia. Así, el posicionamiento y la incursión en el plano de lo social se encuentra liderado por un ánimo de colaboración y cooperación; mientras que el plano de lo político comporta moverse dentro de un espacio de competencia -al menos, electoral-. Si bien esta dualidad no constituye necesariamente un conflicto irresoluble, consideramos que resulta destacable en tanto se trata de una tensión subyacente propia de la naturaleza de los partidos en red, derivada de su peculiar posicionamiento político-social, como así también de su finalidad electoral-discur- siva.
6.2.2. La tensión entre horizontalidad y verticalidad
Otra de las dicotomías propias de la naturaleza de los partidos en red es aque- lla tensión que mantienen en forma permanente entre la verticalidad y la horizonta- lidad, entre lo institucional y el asamblearismo o, si se prefiere, entre el liderazgo y
121A su vez, cada una de las agrupaciones aquí analizadas incorpora asociaciones
propias, las cuales están vinculadas muy de cerca al desarrollo de la organización política y favorecen la llegada de los partidos a la sociedad por vías alternativas. En el caso del M5S, se trata de la Asociación Rousseau; luego, el Partido de la Red se encuentra entrela- zado con la Fundación Democracia en Red; y finalmente el Partido Podemos cuenta con el Instituto 25M. ‘...como tenemos esta doble institucionalidad, ¿no?, que son dos patas de la misma estrategia, es mucho más fácil vincularnos con la sociedad civil desde la Fundación que desde la política’ (Entrevista a Agustín Frizzera, por Partido de la Red, 03/08/2016).
la participación. Esta dualidad resulta una de las dicotomías más visibles de las agrupaciones, en tanto se refleja en múltiples aspectos de la vida interna y en la evaluación constante de la organización y su forma de actuación, que se va cali- brando paso a paso.122
Nuevamente observamos que esta tensión permanente no comporta un con- flicto irresoluble, sino el desafío en la búsqueda constante de un equilibrio. ‘Una organización absolutamente vertical es por definición una organización no demo- crática, y eso es inasumible, pero una organización completamente horizontal es un caos. Entonces, tratar de buscar un término medio entre esos dos polos siempre ha sido muy complicado, y lo va a seguir siendo. El día que dejemos de tener esa ten- sión, querrá decir que se habrá resuelto para alguno de los dos lados, y estaremos parados. Yo creo que también la facultad o la habilidad que hemos tenido hasta ahora es la de haber manejado esa tensión de una manera más o menos natural, ¿no?’ (Entrevista a Txema Guijarro, por Partido Podemos, 24/04/2016). ‘Yo creo que el problema y el debate ahora es buscar el encuentro entre la perspectiva movi- mentista y la perspectiva institucional (...) esto desde su punto de vista era también una experimentación, de intentar innovar en relación a qué tipo de organización social u organización política le corresponde al contexto que tenemos actualmente’ (Entrevista a Julio Alguacil Gómez, 23/04/2016).
Esta dicotomía entre lo vertical y lo horizontal también se ha traducido en la dualidad entre eficacia y democracia.123 En este sentido, otra de las cuestiones in-
122 ‘La red nos enseña nuevas formas de organizarnos, nos enseña a superar los lími-
tes de la horizontalidad y la verticalidad, potenciando la especialización y la meritocracia (...) esto posibilita que la política como gestión común de las cosas comunes vuelva a ser una cosa del conjunto de la ciudadanía’ (Monterde, 2013: p. 5).
123Juan Carlos Monedero expresa esta situación dicotómica en el caso del Partido
Podemos aludiendo al conflicto entre eficacia y democracia: ‘Entonces, en el desarrollo es verdad que lo que yo he llamado “la locomotora” iba sacrificando los vagones, y la loco- motora que la diseñamos sobre la base de la eficacia, se fue comiendo a los vagones que los diseñamos desde la idea de la participación y de la democracia. Entonces, el debate clásico entre eficacia y democracia lo fuimos decantando hacia la eficacia, con algunos momentos de mayor crisis (...) en el desarrollo de esta tarea la lógica representativa fue devorándonos’ (Entrevista a Juan Carlos Monedero, 22/04/2016).
la participación. Esta dualidad resulta una de las dicotomías más visibles de las agrupaciones, en tanto se refleja en múltiples aspectos de la vida interna y en la evaluación constante de la organización y su forma de actuación, que se va cali- brando paso a paso.122
Nuevamente observamos que esta tensión permanente no comporta un con- flicto irresoluble, sino el desafío en la búsqueda constante de un equilibrio. ‘Una organización absolutamente vertical es por definición una organización no demo- crática, y eso es inasumible, pero una organización completamente horizontal es un caos. Entonces, tratar de buscar un término medio entre esos dos polos siempre ha sido muy complicado, y lo va a seguir siendo. El día que dejemos de tener esa ten- sión, querrá decir que se habrá resuelto para alguno de los dos lados, y estaremos parados. Yo creo que también la facultad o la habilidad que hemos tenido hasta ahora es la de haber manejado esa tensión de una manera más o menos natural, ¿no?’ (Entrevista a Txema Guijarro, por Partido Podemos, 24/04/2016). ‘Yo creo que el problema y el debate ahora es buscar el encuentro entre la perspectiva movi- mentista y la perspectiva institucional (...) esto desde su punto de vista era también una experimentación, de intentar innovar en relación a qué tipo de organización social u organización política le corresponde al contexto que tenemos actualmente’ (Entrevista a Julio Alguacil Gómez, 23/04/2016).
Esta dicotomía entre lo vertical y lo horizontal también se ha traducido en la dualidad entre eficacia y democracia.123 En este sentido, otra de las cuestiones in-
122 ‘La red nos enseña nuevas formas de organizarnos, nos enseña a superar los lími-
tes de la horizontalidad y la verticalidad, potenciando la especialización y la meritocracia (...) esto posibilita que la política como gestión común de las cosas comunes vuelva a ser una cosa del conjunto de la ciudadanía’ (Monterde, 2013: p. 5).
123Juan Carlos Monedero expresa esta situación dicotómica en el caso del Partido
Podemos aludiendo al conflicto entre eficacia y democracia: ‘Entonces, en el desarrollo es verdad que lo que yo he llamado “la locomotora” iba sacrificando los vagones, y la loco- motora que la diseñamos sobre la base de la eficacia, se fue comiendo a los vagones que los diseñamos desde la idea de la participación y de la democracia. Entonces, el debate clásico entre eficacia y democracia lo fuimos decantando hacia la eficacia, con algunos momentos de mayor crisis (...) en el desarrollo de esta tarea la lógica representativa fue devorándonos’ (Entrevista a Juan Carlos Monedero, 22/04/2016).
institucionalidad, el liderazgo o el esquema de verticalidad; mientras que la delibe- ración opera en el plano de la horizontalidad, la democracia y el asamblearismo.
Al respecto, José Luis Martí refiere que ‘Siempre hay una tensión entre deli- beración y decisión, porque cuando tienes que tomar decisiones tienes que votar, o sea, no hay alternativa. Y en muy pocos casos vas a conseguir grandes consensos (...) Un partido no puede ser purista en este sentido, y decir nosotros nos dedicamos a la contemplación del universo y a deliberar con tiempo infinito. No. Tenía que tomar decisiones porque es un partido político y sino, no haberse constituido como partido político (...) cuando se constituye como partido, uno tiene que ceder un poco en el binomio deliberación-decisión, tiene que ceder un poco de deliberación y tiene que acentuar un poco más la decisión’ (Entrevista a José Luis Martí, 17/05/2016).
En suma, entendemos que esta tensión de horizontalidad-verticalidad resulta una condición inevitable en el tipo de agrupación que conforman los partidos en red. Por un lado, la supervivencia como organización política depende de una es- tructura mínima que sea eficiente y ágil, por ende, implica necesariamente el ele- mento de la verticalidad y la toma de decisión. Por el otro, la óptica de la democracia red que adoptan estas organizaciones incorpora como elemento central y necesario cierta naturaleza asamblearia o participativa dentro de la formación y una actuación partidaria en un contacto permanente con las bases. Esta dualidad, más que consti- tuir un problema, se transforma en una característica distintiva del dinamismo y el carácter experimental de este tipo de agrupaciones. Finalmente, la búsqueda del equilibrio en este punto refleja claramente aquella conjunción a la que hemos refe- rido entre el principio de la democracia interna partidaria y la lógica de la organi- zación en red como elemento propio de estas agrupaciones.