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Observar la figura del representante 10

IV. EL SUJETO EN LOS CASOS DE ESTUDIO 9

2. De los partidos tradicionales a los partidos en red: las limitaciones del con-

3.3. Observar la figura del representante 10

Otro de los elementos partidarios que resulta interesante analizar aquí es la figura del representante. A través del trazado de la figura del representante las agru-

dad. Son organizaciones partidarias que dan preponderancia al contacto con las ba- ses y a garantizar la participación de la ciudadanía dentro de la estructura. Se orga- nizan en base al eje de la territorialidad, pero también incorporan un criterio temá- tico o sectorial al momento de pensar su estructura y funcionamiento interno. Estas condiciones se vuelven factibles en parte gracias al uso de las redes virtuales de comunicación e información, y así también debido a la concepción de aquel poder fluido al que hacíamos mención desde el comienzo de este trabajo.

De esta manera, la estructura rígida de la institución queda en un segundo plano y lo que toma cuerpo son las interrelaciones y sincronías desarrolladas dentro del partido. Joan Subirats describe este sobre-posicionamiento al referir que son ‘organizaciones con saberes prácticos acumulados y con un capital social flotante que se activa en momentos y territorios concretos, a través de procesos de organi- zación y decisión dinámicos y colectivos’ (Subirats, 2015: p. 456). Asimismo, desde el M5S se reconoce en forma expresa que sus estructuras y dinámicas se van modificando ‘en razón de la experiencia adquirida con el tiempo’ (Reglamento par- tidario, punto nro. 2). Es decir que la fortaleza de estas organizaciones en red no se encuentra tanto en las instituciones o dependencia formales, sino más bien en la conjunción de recursos humanos y en su propia interacción dentro de redes demo- cráticas. Por tanto, toman preponderancia las prácticas, los objetivos, las guías y los valores de la agrupación a la hora de proyectar la actuación partidaria hacia el inte- rior y el exterior de la organización. Por todo ello, entendemos que son estas cuali- dades de horizontalidad y flexibilidad -aquella capacidad de adaptación en su es- tructura interna y su forma de actuación- las que identifican a las agrupaciones en red y las transforman en un instrumento partidario novedoso, desafiante y riesgoso a la vez.

3.3. Observar la figura del representante

Otro de los elementos partidarios que resulta interesante analizar aquí es la figura del representante. A través del trazado de la figura del representante las agru-

en red y los ciudadanos.

Entendemos que aquel cuestionamiento crítico sobre la figura del represen- tante, propia de los partidos tradicionales, se canaliza a través de dos vertientes principales. En primer lugar, se destaca un rechazo explícito a los privilegios que se le atribuyen al representante y, a su vez, a la tendencia generalizada a desvirtuar aquel servicio civil que asumen, transformándolo en una carrera competitiva en busca de un beneficio personal. Así, por ejemplo, dentro del M5S se estipula como regla que los parlamentarios deben rechazar el título de ‘honorable’ y optar por el término ‘ciudadano’ y ‘nacional’ (Estatuto del M5S, artículo 3, inciso e); y desde el Partido Podemos pretenden establecer sus derechos a la par ‘del resto de trabaja- dores’ (Programa Partido Podemos, Democracia política, año 2015). Luego, consi- deramos que existe una segunda fuente de crítica hacia aquella figura tradicional del representante que se manifiesta a través de la imposición de límites o el estable- cimiento de ciertas condiciones de control sobre los representantes de las agrupa- ciones en red, tales como la limitación de la extensión de mandatos, la auto-reduc- ción de salarios, la imposición de la obligación de mantener una relación activa y transparente con los electores, entre otros.

Consideramos que en el trasfondo de este cuestionamiento crítico se halla presente un replanteamiento del vínculo político que se establece entre los miem- bros de la agrupación y los representantes. Es decir, que se plantea la necesidad de reconsiderar la relación de intermediación política directa -o no tan directa- en tér- minos del mandato libre o vinculante otorgado a los representantes. En este tópico, si bien las tres agrupaciones presentan una perspectiva que rompe con el modelo de mandato no vinculante establecido en los tres países, el M5S en particular se destaca por su postura extrema.82

82El M5S es la agrupación que presenta una mayor rigurosidad en cuanto al desem-

peño de sus candidatos elegidos. Así, el discurso del Movimiento, determinado fuertemente por su gran objetivo de lucha contra la corrupción, estipula que: ‘los políticos son, a lo sumo, “empleados” con un mandato temporal; requieren ser “continuamente supervisados”

en red y los ciudadanos.

Entendemos que aquel cuestionamiento crítico sobre la figura del represen- tante, propia de los partidos tradicionales, se canaliza a través de dos vertientes principales. En primer lugar, se destaca un rechazo explícito a los privilegios que se le atribuyen al representante y, a su vez, a la tendencia generalizada a desvirtuar aquel servicio civil que asumen, transformándolo en una carrera competitiva en busca de un beneficio personal. Así, por ejemplo, dentro del M5S se estipula como regla que los parlamentarios deben rechazar el título de ‘honorable’ y optar por el término ‘ciudadano’ y ‘nacional’ (Estatuto del M5S, artículo 3, inciso e); y desde el Partido Podemos pretenden establecer sus derechos a la par ‘del resto de trabaja- dores’ (Programa Partido Podemos, Democracia política, año 2015). Luego, consi- deramos que existe una segunda fuente de crítica hacia aquella figura tradicional del representante que se manifiesta a través de la imposición de límites o el estable- cimiento de ciertas condiciones de control sobre los representantes de las agrupa- ciones en red, tales como la limitación de la extensión de mandatos, la auto-reduc- ción de salarios, la imposición de la obligación de mantener una relación activa y transparente con los electores, entre otros.

Consideramos que en el trasfondo de este cuestionamiento crítico se halla presente un replanteamiento del vínculo político que se establece entre los miem- bros de la agrupación y los representantes. Es decir, que se plantea la necesidad de reconsiderar la relación de intermediación política directa -o no tan directa- en tér- minos del mandato libre o vinculante otorgado a los representantes. En este tópico, si bien las tres agrupaciones presentan una perspectiva que rompe con el modelo de mandato no vinculante establecido en los tres países, el M5S en particular se destaca por su postura extrema.82

82El M5S es la agrupación que presenta una mayor rigurosidad en cuanto al desem-

peño de sus candidatos elegidos. Así, el discurso del Movimiento, determinado fuertemente por su gran objetivo de lucha contra la corrupción, estipula que: ‘los políticos son, a lo sumo, “empleados” con un mandato temporal; requieren ser “continuamente supervisados”

En lucha abierta contra la corrupción, las ideas del M5S se encuentran mar- cadas por su postura anti-representativa y el planteamiento duro de la desconfianza hacia las estructuras tradicionales y las instituciones de la democracia representa- tiva. Por ello, el M5S rechaza el principio del mandato libre o no imperativo y, en cambio, conciben a sus representantes electos como meros delegados, portavoces o voceros de los ciudadanos. De este modo, Gianroberto Casaleggio uno de los fun- dadores del movimiento, expresa al respecto ‘cambia la naturaleza del Parlamento, los elegidos deben comportarse como portavoz, su tarea es desarrollar el programa electoral y mantener los compromisos adquiridos con quién ha votado’ (Danna, 2013, Corriere della Sera).

Desde la perspectiva del M5S, el mandato libre -receptado en el artículo 67 de su carta magna- es la herramienta que permite a los representantes elegidos ig- norar los intereses y opiniones de los ciudadanos comunes y actuar en su propio

y asumen la obligación de someterse periódicamente a la sentencia de los electores a través de votos en la web’ (Blog de Beppe Grillo, Comunicado político nro. 37). Todos los can- didatos del M5S son obligados a firmar un contrato jurídicamente vinculante, asumiendo el compromiso de dimitir en caso de condena grave o incumplimiento del código de con- ducta de la agrupación, y la obligación de pagar una suma igual al 50% de los emolumentos recibidos (Estatuto del M5S, art. 11 inciso n). Este compromiso intenta contrarrestar la prohibición de mandato vinculante del art 67 de la Constitución italiana a través de una cierta coacción moral y el establecimiento de métodos de sustitución y de control sobre los representantes.

Desde el Partido Podemos, se establece que ‘los representantes políticos son servi- dores públicos y han de ser fiscalizados y controlados constantemente garantizando así que no se forman estratos privilegiados e inamovibles en la organización, y que la voluntad mayoritaria de los participantes en Podemos está fielmente representada en todos y cada uno de sus órganos’ (Principios organizativos de Podemos, Control Democrático). A tal fin desarrollan su propio portal de rendición de cuentas y control democrático, y fomentan el uso de espacios como ‘quehacenlosdiputados.net’. Así también, el Código de Ética del par- tido dispone la limitación salarial y de mandatos de los cargos públicos o internos del par- tido (Código de Ética de Podemos, inciso XI).

Desde el Partido de la Red, se establece que ‘la función de los legisladores queda limitada a una actuación de vocero o portavoz, siendo sometidos a una relación de mandato vinculante con los resultados obtenidos en la plataforma online. De esta manera, su vota- ción parlamentaria y su tarea como representantes se limita a transparentar lo resulto por la mayoría dentro de la asamblea ciudadana’ (Manifiesto de la Red, Partido de la Red). Se establece como propósito que ‘los individuos se representen a sí mismos y así acabar con las tutelas’ (extracto del video de presentación oficial del partido). ‘Los #Pares no tienen tutelas, ni mediadores benefactores’ (Manifiesto de la Red, Partido de la Red).

En lucha abierta contra la corrupción, las ideas del M5S se encuentran mar- cadas por su postura anti-representativa y el planteamiento duro de la desconfianza hacia las estructuras tradicionales y las instituciones de la democracia representa- tiva. Por ello, el M5S rechaza el principio del mandato libre o no imperativo y, en cambio, conciben a sus representantes electos como meros delegados, portavoces o voceros de los ciudadanos. De este modo, Gianroberto Casaleggio uno de los fun- dadores del movimiento, expresa al respecto ‘cambia la naturaleza del Parlamento, los elegidos deben comportarse como portavoz, su tarea es desarrollar el programa electoral y mantener los compromisos adquiridos con quién ha votado’ (Danna, 2013, Corriere della Sera).

Desde la perspectiva del M5S, el mandato libre -receptado en el artículo 67 de su carta magna- es la herramienta que permite a los representantes elegidos ig- norar los intereses y opiniones de los ciudadanos comunes y actuar en su propio

y asumen la obligación de someterse periódicamente a la sentencia de los electores a través de votos en la web’ (Blog de Beppe Grillo, Comunicado político nro. 37). Todos los can- didatos del M5S son obligados a firmar un contrato jurídicamente vinculante, asumiendo el compromiso de dimitir en caso de condena grave o incumplimiento del código de con- ducta de la agrupación, y la obligación de pagar una suma igual al 50% de los emolumentos recibidos (Estatuto del M5S, art. 11 inciso n). Este compromiso intenta contrarrestar la prohibición de mandato vinculante del art 67 de la Constitución italiana a través de una cierta coacción moral y el establecimiento de métodos de sustitución y de control sobre los representantes.

Desde el Partido Podemos, se establece que ‘los representantes políticos son servi- dores públicos y han de ser fiscalizados y controlados constantemente garantizando así que no se forman estratos privilegiados e inamovibles en la organización, y que la voluntad mayoritaria de los participantes en Podemos está fielmente representada en todos y cada uno de sus órganos’ (Principios organizativos de Podemos, Control Democrático). A tal fin desarrollan su propio portal de rendición de cuentas y control democrático, y fomentan el uso de espacios como ‘quehacenlosdiputados.net’. Así también, el Código de Ética del par- tido dispone la limitación salarial y de mandatos de los cargos públicos o internos del par- tido (Código de Ética de Podemos, inciso XI).

Desde el Partido de la Red, se establece que ‘la función de los legisladores queda limitada a una actuación de vocero o portavoz, siendo sometidos a una relación de mandato vinculante con los resultados obtenidos en la plataforma online. De esta manera, su vota- ción parlamentaria y su tarea como representantes se limita a transparentar lo resulto por la mayoría dentro de la asamblea ciudadana’ (Manifiesto de la Red, Partido de la Red). Se establece como propósito que ‘los individuos se representen a sí mismos y así acabar con las tutelas’ (extracto del video de presentación oficial del partido). ‘Los #Pares no tienen tutelas, ni mediadores benefactores’ (Manifiesto de la Red, Partido de la Red).

deben responder a él en tanto se encuentran conectados a través de un mandato vinculante.83 Su ataque al artículo 67 de la constitución italiana procura una mayor rendición de cuentas; tal es así que, por ejemplo, se establece que el voto de sus parlamentarios tiene que ser ‘motivado y explicado a diario con un video publicado en el canal M5S de YouTube’ (Falletti, 2015: p.64).

En suma, el caso extremo del M5S propone la figura de un representante que actúe como portavoz de los votantes y carezca absolutamente de autonomía. Si bien en los otros dos casos, del Partido Podemos y el Partido de la Red, no se lleva tan al extremo la rigurosidad de la idea del mandato vinculante, también se intenta re- forzar la conexión entre el desempeño del representante y el producto de la delibe- ración en redes democráticas. En estas agrupaciones, la vinculación cercana entre el ciudadano y el representante es requerida incluso desde una instancia previa al desempeño de su cargo. En este sentido, el concepto de representación política pasa a ser entendido como representatividad: se busca cierta semejanza entre el repre- sentante y el ciudadano, identificando candidatos como un ingeniero, un estudiante, un abogado, es decir, gente ‘común y corriente’ que se encuentre cercana al ciuda- dano (Entrevista a Pablo Iglesias, por Machuca 2014). Además, en los tres casos en

83Desde los tiempos de la Revolución Americana y la Revolución Francesa, entra en

juego la prohibición del mandato imperativo y la representación política se constituye con un carácter eminentemente público, como uno de los institutos predilectos para la dirección política del país y para legitimar el poder. Así, el artículo 67 de la Constitución italiana establece que ‘todo diputado al Parlamento representa a la Nación y cumple sus funciones sin un mandato imperativo’. El artículo 67.2 de la Constitución española establece que ‘los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo’. Estas dis- posiciones se consideran como un mecanismo mediante el cual los representantes pueden trascender los intereses de quienes los han elegido y tener en cuenta el bien común y los intereses de la comunidad política en su totalidad.

No obstante ello, se sostiene que en la práctica el representante parlamentario man- tiene una representación ‘ideológica’ en base a los lineamientos del partido político al cual pertenecen (Fayt, 2009: p. 208). Es decir, que los representantes no están ligados a sus electores por un mandato imperativo -dado que el principio representativo así lo impide-, pero sí se encuentran vinculados por un auténtico mandato imperativo a los partidos polí- ticos. Ver al respecto, Falletti (2015), Urbinati (2011).

deben responder a él en tanto se encuentran conectados a través de un mandato vinculante.83 Su ataque al artículo 67 de la constitución italiana procura una mayor rendición de cuentas; tal es así que, por ejemplo, se establece que el voto de sus parlamentarios tiene que ser ‘motivado y explicado a diario con un video publicado en el canal M5S de YouTube’ (Falletti, 2015: p.64).

En suma, el caso extremo del M5S propone la figura de un representante que actúe como portavoz de los votantes y carezca absolutamente de autonomía. Si bien en los otros dos casos, del Partido Podemos y el Partido de la Red, no se lleva tan al extremo la rigurosidad de la idea del mandato vinculante, también se intenta re- forzar la conexión entre el desempeño del representante y el producto de la delibe- ración en redes democráticas. En estas agrupaciones, la vinculación cercana entre el ciudadano y el representante es requerida incluso desde una instancia previa al desempeño de su cargo. En este sentido, el concepto de representación política pasa a ser entendido como representatividad: se busca cierta semejanza entre el repre- sentante y el ciudadano, identificando candidatos como un ingeniero, un estudiante, un abogado, es decir, gente ‘común y corriente’ que se encuentre cercana al ciuda- dano (Entrevista a Pablo Iglesias, por Machuca 2014). Además, en los tres casos en

83Desde los tiempos de la Revolución Americana y la Revolución Francesa, entra en

juego la prohibición del mandato imperativo y la representación política se constituye con un carácter eminentemente público, como uno de los institutos predilectos para la dirección política del país y para legitimar el poder. Así, el artículo 67 de la Constitución italiana establece que ‘todo diputado al Parlamento representa a la Nación y cumple sus funciones sin un mandato imperativo’. El artículo 67.2 de la Constitución española establece que ‘los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo’. Estas dis- posiciones se consideran como un mecanismo mediante el cual los representantes pueden trascender los intereses de quienes los han elegido y tener en cuenta el bien común y los intereses de la comunidad política en su totalidad.

No obstante ello, se sostiene que en la práctica el representante parlamentario man- tiene una representación ‘ideológica’ en base a los lineamientos del partido político al cual pertenecen (Fayt, 2009: p. 208). Es decir, que los representantes no están ligados a sus electores por un mandato imperativo -dado que el principio representativo así lo impide-, pero sí se encuentran vinculados por un auténtico mandato imperativo a los partidos polí- ticos. Ver al respecto, Falletti (2015), Urbinati (2011).

estudio los candidatos son elegidos a través de la participación ciudadana, conside- rando que son los propios ciudadanos quienes proponen a las personas más adecua- das, quienes conocen la historia y las competencias detrás de cada nombre pro- puesto.

En síntesis, desde las agrupaciones en red se cuestiona la representación po- lítica moderna basada en un mandato no vinculante, y se propone garantizar una cercanía tal entre los representantes y los ciudadanos que exista desde el primer momento en términos de representatividad y durante toda su actuación como por- tavoces. De esta manera, se delimita su rol a una función de delegados, con un al- cance más reducido que el rol de los representantes tradicionales. El delegado nunca deja de ser un par en quien se deposita un voto de confianza, y por ende, ello implica que el ciudadano se reserva el poder de retirar la atribución en cualquier momento cuando se quiebre dicha confianza.

El tipo de representación política que plantean los partidos en red, entonces, resulta entendido como aquel mandato imperativo que vincula a los representantes, quienes no pueden actuar al margen de las instrucciones de aquellos que los han elegido y ante los cuales deben rendir cuentas de su gestión. ‘El representante ya no es confiable y -debido al carácter relativo de todo conocimiento- ya no se concibe como especialista, por lo cual se adopta el esquema de un mandato vacío de conte- nido, una representación pura y simple’ (Annunziata, 2016: p. 65).

A nuestro entender, adoptar este tipo de mandato en términos absolutos com- porta en cierto modo una desconfianza sobre el mismo esquema de deliberación que se propone, dado que el representante como individuo también forma parte del acto deliberativo, ámbito donde se le atribuye plena confianza y libertad de palabra a los sujetos democráticos bajo la exclusiva condición de que ofrezcan debidos argumen- tos sobre su posición u accionar. Por el contrario, la atribución de un mandato im- perativo a la figura del representante excluye por completo una de las características fundantes del sujeto democrático propio de la democracia red: la necesidad dar ra-

estudio los candidatos son elegidos a través de la participación ciudadana, conside- rando que son los propios ciudadanos quienes proponen a las personas más adecua- das, quienes conocen la historia y las competencias detrás de cada nombre pro-