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Se escribió al principio del capítulo que el objetivo del mismo era establecer semejanzas y diferencias entre políticas educativas internacionales y Venezuela. Según la clasificación esbozada por la UNESCO el modelo que se corresponde con la propia Organización es el Humanista, el Modelo Venezolano el autóctono, el del Banco Mundial, Organización Mundial del Trabajo y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo está más vinculado a la competitividad en las Economías del Conocimiento.

Todos los modelos educativos que tienen por finalidad la Competitividad para la economía del Conocimiento, plantean los siguientes postulados:

a. La competitividad entre las naciones está centrada en la competitividad del Conocimiento.

b. El Estado conjuntamente con la sociedad debe invertir en Investigación, innovación y desarrollo de competencias.

c. La inversión prioritaria del Estado debe estar orientada a la Educación obligatoria fundamentalmente primaria, secundaria y profesional. Se debe privilegiar la Educación profesional para el empleo y el trabajo frente a otras salidas más académicas. Deben ampliarse los años de estudio de la Educación obligatoria. La Educación no obligatoria no tiene por qué ser gratuita.

d. La Educación en la Economía del Conocimiento tiene que ser de calidad. Debe desarrollar las competencias pertinentes para tener éxito en una Economía donde los saberes son el elemento esencial de competitividad. e. Las competencias básicas están orientadas hacia el Desarrollo cognitivo

mediante el dominio de la Comunicación, de la matemática y de los principios fundamentales de la ciencia y la Tecnología.

f. El dominio de las competencias básicas de las TIC es esencial en la sociedad del conocimiento.

g. La Educación debe desarrollar aquellas competencias que hagan exitosos a los ciudadanos en el mundo del trabajo y en la sociedad.

h. Las Comunidades, los países y las Regiones deben identificar aquellas competencias básicas imprescindibles para que los ciudadanos sean productivos y puedan vivir en sociedad.

i. Los Sistemas Educativos deben perseguir la Calidad. Para ello se requieren programas locales, nacionales e internacionales que midan y comparen los resultados de los aprendizajes de los alumnos con el objetivo de implantar mejoras continuas de las estrategias educativas.

El modelo educativo (en construcción) de la República Bolivariana de Venezuela está orientado por los valores de la solidaridad, la distribución, la complementariedad, la corresponsabilidad, la soberanía y el desarrollo endógeno. Por contraposición, no cita productividad, competitividad, y prefiere un ciudadano fiel a los principios de la Revolución Bolivariana que uno con credenciales académicas. Esto se expresa en documentos y cursos dictados por representantes del Ministerio de Educación.

Se fundamenta en unos principios filosóficos autóctonos que hunden sus raíces en Simón Rodríguez maestro de Simón Bolívar, buscando la igualdad y la soberanía económica de Venezuela promoviendo los valores culturales, sociales y económicos del pasado venezolano, insistiendo en su pasado indígena y rural.

Es un modelo inclusivo que busca a través de las misiones educativas incorporar a todos los venezolanos en los diferentes niveles de formación. Para ello no sólo acerca la Universidad a los barrios y a las comunidades rurales sino que facilita su acceso, permanencia y culminación evitando los diferentes filtros de selección que funcionan tradicionalmente en otros sistemas educativos.

Se presta más atención y presupuesto a las Misiones Educativas que a la Educación formal. No se hacen grandes inversiones en infraestructura, en dotación, así como en capacitación de los docentes y en vez de considerar las misiones como algo transitorio les da carácter permanente y de ley, las coloca como modelo de los procesos de enseñanza aprendizaje frente a la Educación formal.

El Estado es el único ente que dirige, coordina y controla la Educación. Se permite la Educación privada pero con muchos controles por parte del Estado que no cumplen las Instituciones educativas oficiales..

No se han actualizado los programas educativos a excepción del Programa Simoncito (Preescolar). El de Educación primaria funciona como se estableció en 1997. El de tercera etapa de Educación Básica y Diversificada se han definido los principios generales y las estrategias de acción, no así los aprendizajes esperados (no gusta a los promotores de los liceos bolivarianos llamarles competencias) por los alumnos en cada año escolar.

Pareciera que la razón de ser de la Escuela no es formar a los estudiantes en los aprendizajes básicos, sino la integración con la Comunidad, la solución de los problemas de los ciudadanos y la realización de proyectos productivos de forma utópica sin tener las herramientas para realizar tales tareas. En este interés por fortalecer los valores de solidaridad y de identificación con el ambiente comunitario y la soberanía nacional, los documentos emanados del Ministerio de Educación no refuerzan la necesidad del desarrollo cognitivo en las áreas de Lenguaje, Matemáticas y Ciencias.

La evaluación de la calidad del rendimiento estudiantil es una materia pendiente por parte del Ministerio de Educación y de las Instituciones públicas. Simplemente no se realiza ningún tipo de evaluación. La última evaluación cualitativa del rendimiento estudiantil a egresados de 3º, 6º y 9º grado, se realizó y publicó en 1998. En el año 2003 se hizo otra evaluación nacional pero el Organismo Central nunca publicó resultados. El Ministerio tampoco tiene un sistema nacional de indicadores educativos y menos regionales o locales. Únicamente publica sus estadísticas de población estudiantil pero con poca confiabilidad pues aporta cifras globales sin desagregación, no se precisa con claridad si están incluidos los programas formales y los paralelos además de ser muy imprecisos en sus datos.

Esta deficiencia de Indicadores cuantitativos y cualitativos es un obstáculo fundamental para elaborar políticas educativas en función de la eficiencia y la calidad. Mucho menos se pueden hacer comparaciones a nivel educativo con otras naciones. Esta deficiencia se manifiesta en los Informes de la UNESCO sobre la Educación en el Mundo. Muchos indicadores sobre Venezuela sencillamente no existen.

Indudablemente los sistemas educativos de los países se configuran en función de los valores fundamentales de los ciudadanos, de su carga histórico-cultural y de su visión de futuro. Venezuela no escapa a eso. La riqueza natural que supone el petróleo ha desarrollado en los venezolanos unos valores que tradicionalmente no existían. Antes de que los ingresos del país por venta de petróleo fueran el principal renglón de la renta nacional (1927), el país era fundamentalmente rural, con poca

población y una economía de subsistencia para la mayoría. El café, el cacao, los cueros de res, algunos productos de la fauna y flora constituían la cesta exportadora venezolana. En casi toda Venezuela se vivía un régimen de cacicazgo donde el gobierno central tenía poco poder y control sobre la Economía. La gente no esperaba que el gobierno le resolviera el problema de la vivienda ni de los servicios básicos. Con el crecimiento acelerado de la demanda petrolera mundial durante las dos terceras partes del siglo XX y lo que corre del XXI, los recursos de hidrocarburos con que cuenta Venezuela, colocan a ésta en un lugar importante en el escenario económico mundial. De pronto el país es rico, tiene unos recursos bajo tierra que son apetecidos por el mundo. Esta fortuna gratuita para Venezuela desencadena una serie de hechos fundamentales en lo económico, en lo político y en lo cultural.

Existe un principio fundacional en Venezuela de que todo lo que se encuentra en el subsuelo es de la Nación y lo administra el Estado. Es decir no existe propiedad privada de ninguno de los bienes existentes en el subsuelo del territorio nacional. Solamente se pueden explotar estos bienes directamente por el Estado o mediante concesiones otorgadas por éste.

Este principio, conduce a que, quien es rico por la venta del combustible es el Estado, de ahí que sea tan fundamental para los venezolanos el hacerse con el poder. El que asuma la dirección del Gobierno dispondrá de sus riquezas para atender los intereses de la gente que representa. Pero también es importante en esta dinámica hacerse acreedor a parte de la riqueza petrolera mediante la afiliación, la dependencia, la relación de pertenencia al mismo grupo de quien detenta el poder.

La historia de Venezuela en los casi últimos cien años ha girado en torno a esta dinámica. Desde el año 1927 hasta el 1958, los gobiernos fueron dictatoriales y militaristas. Era necesario fortalecer la unidad nacional y otorgar todos los poderes al gobierno central para que la renta petrolera no se dispersara en regiones y en amenazas de caudillos. Entre 1958 y 1998 se establece un sistema de democracia representativa en el que se alternan en el poder durante 8 períodos constitucionales dos partido políticos, Acción Democrática y Copei.

Tanto en la época dictatorial como en la de la democracia representativa, la toma del poder por una vía o por otra estaba impulsada por elites ansiosas por hacerse con el tesoro nacional producto del petróleo. En el sistema dictatorial la cosa era más fácil pues dependía de la voluntad del dictador y de la fuerza de las armas. En la época democrática, había que competir y ganar las elecciones cada cinco años con la mayoría de los votos de los venezolanos. Por ello el partido no sólo era el instrumento para la toma del poder gubernamental, sino el mecanismo de distribución de la renta nacional a través de sus afiliados. Es así como nace el presidencialismo, el paternalismo y el clientelismo. Los partidos son organizaciones policlasistas dirigidos por líderes populares y apoyados por elites económicas

Se comienza a crear en Venezuela la creencia de que el país es rico y que a los nacionales les corresponde esta riqueza sin haberla trabajado. Esto es alimentado fundamentalmente en época de elecciones por los candidatos a presidentes que prometen distribuir los ingresos petroleros entre los más pobres por medio de asistencia en la educación, salud, vivienda, empleo, créditos para la producción, contratos con el gobierno. Las promesas electorales se convierten en plan de gobierno que se administra por medio de una función interactiva entre los empleados y los órganos del partido. La riqueza nacional se distribuye de forma también proporcional a los estratos sociales: A los empresarios les corresponden los grandes contratos, los incentivos o las concesiones por importaciones, los profesionales accedan a un empleo público por medio de la filiación al partido y los pobres son beneficiados con programas sociales de forma paternalista y clientelar. Se crea así un círculo vicioso de dependencia entre quienes desean acceder al poder y quienes esperan participar de la renta del Estado.

El profesor de la Universidad de los Andes, Oswaldo Romero García (1999) ha estudiado durante años el comportamiento de los venezolanos tomando como referencia la clasificación de las motivaciones humanas de Mc. Cllelland. En sus investigaciones demuestra que los venezolanos adultos están motivados en primer lugar por el poder, luego por la afiliación y por último por el logro. Los gobiernos y las instituciones públicas inducen este tipo de conductas. De tal manera que la postura

humana de conseguir una vida más digna no está vinculada al esfuerzo personal, a la motivación al trabajo sino a la búsqueda del poder o a la dependencia de alguien que lo tiene.

Este planteamiento coincide en líneas generales con los Estudios sobre la Pobreza de la Universidad Católica Andrés Bello. El venezolano rico o pobre atribuye su riqueza o su pobreza no a su responsabilidad o esfuerzo sino a factores externos, como la suerte, el destino, la corrupción, el apoyo del gobierno. En general, el venezolano tiene un locus de control externo, la responsabilidad de su éxito o su fracaso depende de elementos externos.

Romero García (1999) cree firmemente que el cambio individual vendrá dado por la Educación que potencie el “desarrollo de capacidades, destrezas y motivaciones positivas para el crecimiento personal y social” (Romero García, 1999, p.160). Pero Romero García (1999) alerta:

Hay que exigir altos niveles de rendimiento desde un principio. Los niños deben aprender que la vida está llena de retos y que ellos están en capacidad de asumirlos a su respectivo nivel de desarrollo. Hay que acabar con el facilismo en Educación desde los primeros niveles. Los niños venezolanos no aprenden más simplemente porque no se les exige más. Si las exigencias fueran mayores también sería mayor el rendimiento. (p. 160).

Por su parte el estudio de la Universida Católica Andrés Bello (2005) refuerza la tesis de fomentar las “creencias modernas” que consisten en:

El control que tengan los individuos sobre su existencia y su propia realidad (locus de control); la propensión a actuar en ámbitos públicos bajo la regulación de normas universalistas, roles específicos y orientados hacia la colectividad; así como la capacidad de posponer gratificaciones de corto plazo y de valuar a sus semejantes en razón a lo que hacen y no a lo que son; la confianza en las personas y en las instituciones sociales (variables patrón), forman parte de la materia prima cultural que resulta en comportamientos productivos capaces de liberar a las comunidades de una vida material precaria y de subsistencia dentro de arreglos institucionales modernos. (p.32).

La disminución de la pobreza está más vinculada a cambios estructurales de la sociedad que a motivaciones individuales. O mejor dicho, el cambio de incentivos por parte de las instituciones generará cambios en las conductas individuales. “La forma de cambiar las actitudes para salir de la pobreza tiene lugar si primero cambian las instituciones y el entorno material, por medio del cual la sociedad asigna los incentivos a sus miembros”. (Ugalde y otros, 2005, p.41).

El gobierno del presidente Hugo Chávez no ha logrado superar el síndrome petrolero de Venezuela: Si los precios del petróleo aumentan, se sobrevalúa el bolívar, aumentan las importaciones, disminuye la producción nacional, aumenta la intervención económica del Estado, el gasto social y las expectativas de la gente con respecto a lo que les corresponde de la riqueza de la nación. Más bien el gobierno ha promovido en la población el locus de control externo achacando al capitalismo, al imperialismo la pobreza de los venezolanos y todas sus consecuencias. No se discute que haya muchas causas externas que sean causa de la pobreza; lo cierto es que así se justifica una situación de estancamiento del sujeto y paraliza todo incentivo que le motive al logro y a la superación personal, además que sólo busque salida a través de otra causa externa a él.

A nivel educativo el gobierno ha ofrecido alternativas de inclusión a todos los venezolanos a que adquieran el título de bachiller y de licenciado en cualquier área de conocimiento, pero para alcanzar estas metas deben existir niveles mínimos de desarrollo de conocimientos, habilidades y actitudes que hagan merecedor al ciudadano de tales títulos. Pero si no hay programas de estudios, perfiles de salida, evaluaciones individuales sino tiempos ocupados en asistencia a clases, reuniones y actividades, si no hay exigencia al estudio, ¿Qué valor agregado están ofreciendo las misiones educativas a los que participan en ellas?

¿Qué incentivos pueden tener los que estudian en el sistema formal de Educación si para lograr el título de bachiller deben pasar cinco años en las aulas de los colegios, con profesores graduados, con exámenes, con notas, con trabajos escritos, si en la Misión Rivas se puede obtener el mismo título asistiendo durante dos años a unas

clases con un único facilitador generalmente no graduado, en el que no es exigido a presentar exámenes sino a participar en actividades grupales y comunitarias?

Lo más grave de todo es que para disminuir la diferencia entre los dos sistemas, se aflojan los mecanismos de la Educación formal, al eliminar prácticamente la repitencia, sustituyendo los exámenes por otras actividades que permitan la permanencia del alumno, y la prosecución al año siguiente. Se está eliminando todo criterio de competitividad, de exigencia, de motivación al logro y por lo tanto de calidad. De esta forma el sistema educativo venezolano no puede mejorar.

Contrasta esta política con el sistema educativo cubano que ha dado muestras de exigencia y competitividad, que tiene los mejores indicadores en rendimiento escolar en matemáticas y ciencias de América Latina, presentándose como ejemplo de éxito educativo por parte de la UNESCO (2005):

En ambos países (Corea y Cuba) la competitividad cumple una función muy importante pero de modo muy diverso…. En Cuba la competitividad, o emulación, se concibe como un modo de mejorarse a sí mismo mediante la solidaridad o cooperación con los compañeros. La emulación existe entre los compañeros, entre los docentes y entre las escuelas. En cada uno de estos tres grupos se recompensa la excelencia y existen mecanismos destinados a garantizar que todos se beneficien de las experiencias de los demás. (p.57).

Como refleja el informe de la UNESCO es imperativo que la Educación sea de calidad para alcanzar sus fines, que no son otros que la expansión del desarrollo de vida humana y sustentable de todos los ciudadanos. Estas son las estrategias probadas a nivel mundial para alcanzar la calidad según la UNESCO (2005):

1. “Entender las distintas necesidades de los alumnos, en particular los afectados por múltiples desventajas.

2. Dar prioridad al aula, puesto que en ella se realiza el proceso de aprendizaje.

3. Prestar apoyo a las reformas que se centran en: objetivos adecuados y contenidos pertinentes; valores y competencias; tiempo lectivo suficiente y eficaz; enseñanza estructurada en el aula y centrada en el alumno; evaluación destinada a mejorar el aprendizaje.

4. Lograr un entorno favorable con: buenos materiales didácticos bien utilizados por los docentes; una infraestructura segura y sana; profesores competentes y motivados; escuelas bien organizadas y bien dirigidas. 5. Crear sólidos sistemas de apoyo profesional e infraestructuras de

conocimiento.

6. Eliminar las barreras que se oponen a la reforma, estableciendo asociaciones, mejorando la responsabilización y combatiendo la corrupción. (p. 207).

Frente a quienes ven la Educación únicamente como un medio esencial de la competitividad y quienes la conciben como la formación de la solidaridad y la complementariedad, el autor de este trabajo afirma que la Educación debe promover tanto la competitividad, la motivación al logro, el esfuerzo, como todas las formas de cooperación y solidaridad entre los hombres, buscando la mejor calidad de vida, la mayor equidad entre los humanos. Tanto la competencia como la cooperación deben estar fundamentadas en valores éticos como son el respeto a los derechos humanos y a las instituciones legalmente establecidas, la responsabilidad, la honestidad, la tolerancia, la paz, la solidaridad.