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LA CONDICIÓN SOCIAL

In document GUÍA LABORAL DE CONIL (página 69-73)

6 ¿CÓMO ME PUEDO DESARROLLAR?

5. FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA BÚSQUEDA DE EMPLEO

5.2. LA CONDICIÓN SOCIAL

5.2.1. LA EDAD EN EL TRABAJO

En la actual sociedad en la que vivimos se plantea el interrogante de si la edad es un inconveniente a la hora de encontrar trabajo o si, por el contrario, deben valorarse las aptitudes que confieren la experiencia. Empresas, sectores y la propia sociedad adoptan distintas posturas ante la edad en el trabajo.

La mayoría de las empresas piensan que la edad sí es un gran inconveniente en la búsqueda de trabajo. En cambio, en otros lugares no se suele ser tan radical. En Asia, por ejemplo, la edad se considera un valioso atributo, ya que implica experiencia y sabiduría.

A pesar de ello, los jóvenes siguen considerando a la gente mayor menos atractiva, menos activa y menos vital. Actualmente, el mensaje que se está transmitiendo es: “ofrece una imagen joven, actúa de forma joven e intenta que nadie adivine tu verdadera edad”. Y esto es lo que persiguen con los mayores de 40 años que buscan empleo.

Afortunadamente, el paso del tiempo no sólo aporta factores negativos en el trabajador sino también cualidades positivas de gran valor, entre ellas la experiencia. Lo importante de la experiencia no es tanto lo que se ha hecho en el pasado o lo que se ha conseguido hasta ahora, sino la autoconfianza que se desarrolla cuando uno ha vivido determinadas situaciones de empresa. Se trata de que los conocimientos que se poseen ayuden a reconocer posibles peligros o riesgos, así como la forma de evitarlos. Igualmente, se trata de reconocer los puntos fuertes y

débiles de uno mismo y saber cómo recompensar los débiles y reforzar los fuertes, para lograr alcanzar el máximo rendimiento.

Significa que el empleado potencial no debe sólo demostrar profesionalidad en su área funcional, sino que puede entrar en una compañía que no le otorgue tiempo para aprender qué debe hacer para conseguir los resultados esperados. Esto es lo que significa tener una experiencia útil.

El llegar a alcanzar cierta edad no debe impedir el poder contemplar el futuro con éxito y con el deseo de probar nuevas experiencias, aprender nuevas cosas y, sobre todo, no temer equivocarse. Darse cuenta de estos requisitos y creer en ello eliminará la discriminación existente contra la gente de edad.

5.2.2. MUJER Y TRABAJO

A partir del año 1984 comienza a aumentar de manera importante el número de mujeres trabajadoras. Desde esa fecha hasta nuestros días hay dos trabajadoras por cada tres hombres trabajadores.

A pesar de este continuo crecimiento, la discriminación en ocupación y salarios se ha mantenido, pero se ha visto favorecida porque la mayoría de las mujeres se han incorporado en los sectores considerados “femeninos”.

Los efectos negativos y la sensibilidad social hacia la injusticia que representa, han llevado a que muchos estados desarrollen políticas intervencionistas. Primero se quiso conseguir la “igualdad de trato” a la hora de obtener un puesto; más tarde “igualdad de oportunidades”. En el ámbito de los salarios, la idea de “igual salario a igual trabajo” se convierte en compromiso.

A pesar de todo, la legislación a favor de la igualdad no ha evitado que persista un claro desajuste entre ley y realidad.

Como se dijo anteriormente, las protagonistas del crecimiento del número de trabajadores han sido las mujeres. Las principales consecuencias de esta evolución son: el mayor peso en la actualidad de las obreras de entre 25 y 54 años dentro del total de activos y el acercamiento en las tasas de actividad de los sexos entre la población más joven.

El aumento cuantitativo de trabajadoras no se va a traducir en un desarrollo paralelo de su peso en el mercado. La fuerza de la tradición y el

pensamiento socialmente mayoritario sobre las capacidades del sexo femenino van a dirigir a sus integrantes hacia determinadas profesiones.

Las tres cuartas partes de estas trabajadoras se dedican al sector servicios. En este aspecto como procesos más significativos señalaremos: la imparable pérdida de mujeres por parte de la agricultura y del servicio doméstico, el mantenimiento de las cifras de quienes se dedican a la manufactura, el crecimiento notable del sector terciario y el acceso a profesiones y puestos superiores.

Por ramas, las industrias de transformación reúnen el mayor número de trabajadoras, manteniendo un lugar destacado el textil, vestido, alimentación, calzado y tabaco. Los puestos que suelen reservarse a las mujeres son los rutinarios, reiterativos, sedentarios, manuales más que mecanizados, con pocas responsabilidades y escasas posibilidades de promoción. Las trabajadoras presentan una vida profesional más discontinua y una formación más inadecuada, por las deficiencias de los sistemas educativos y las barreras que se mantienen para el acceso a ciertos aprendizajes.

Las principales causas de las menores retribuciones percibidas por las mujeres son las barreras puestas a su promoción, el método de evaluación de empleos, las interrupciones que sufre su trabajo y los prejuicios sociales.

Otra rama a destacar es la del sector servicios. La expansión del sector terciario desde el final de la II Guerra Mundial hasta hoy se convierte en el gran impulsor del empleo femenino.

Puede decirse, que el servicio doméstico tradicional ya no significa la reserva de empleo de antes, ni si quiera es contemplado en las estadísticas internacionales. Sí lo están los servicios comunitarios, sociales y personales, que han absorbido a más de la mitad de las trabajadoras del sector.

Los restaurantes y hoteles son otro ámbito que se desliza hacia la contratación femenina; juntos ocuparon en 1990 casi a un tercio de los trabajadores del sector terciario.

En el mundo de la enseñanza, continúa el dominio femenino de la primaria. En la universidad, los integrantes de este sexo tienen menos peso (más en carreras humanísticas que en las científicas o técnicas). De las restantes profesiones liberales las relacionadas con el campo de la salud tienen una creciente participación de la mujer.

Hay que destacar que las mujeres que en 1990 llegaron a desempeñar cargos de altos niveles en la administración pública sólo eran el 3% de la población activa femenina.

En las empresas privadas, es mayor el porcentaje de mujeres en trabajos no cualificados que en los cualificados.

Estudio en la provincia de Cádiz:

Según un estudio reciente realizado como consecuencia de la celebración del Día de la Mujer Trabajadora en el año 2003 se pone de manifiesto la realidad del empleo y desempleo femenino.

Los datos del INEM apuntan a que el paro castiga especialmente a este colectivo, y aún más a las mujeres mayores de 25 años. Este grupo de sexo y edad “aporta” a los listados del INEM 36.932 nombres de los 80.190 que integran el censo oficial de parados en la provincia. Dicho de otro modo, el 46 % de los desempleados gaditanos es mujer mayor de 25 años (un porcentaje muy alejado del 34 % que representa los parados varones de igual tramo de edad).

Hombres

54% Mujeres46%

Mujeres

Hombres

En el mes de febrero de 2003, el número de desempleados se redujo en 977 personas en Cádiz respecto a enero (un descenso del 1,2 %), si bien los datos del INEM reflejan un aumento de 3.170 personas (4,85 %) con referencia a igual mes del ejercicio anterior. La tasa de paro quedó situada en el 16,71 % de la población activa del cuarto trimestre de 2002, cifrada en 480.000 personas. Por sectores, el más castigado fue el de servicios (40.299 desempleados), seguido de la construcción (11.387) y la industria (6.957).

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