La Investigación para la Paz y su contribución a la construcción de paz
1.3 Marco Conceptual del Conflicto en Clave de Paz
1.3.2 Conflicto y Violencia
La necesidad de comprender el conflicto desde la interacción de relaciones sociales positivas y cotidianas ha obedecido a diferentes demandas del conocimiento social y académico, ya que, conflicto – violencia, a pesar de ser diferentes, tienden a ser sinónimos de manera habitual.
Es precisamente esta confusión la que nos plantea indagar, de manera más detallada, la diferencia entre conflicto y violencia para partir de esta claridad básica en los estudios de paz y por ende para nuestra investigación.
Continuaremos convocando los postulados de Galtung (2003b), teniendo en cuenta que éste investigador ha realizado aportes ampliamente reconocidos en
57 el ámbito académico en torno a la paz a nivel mundial, y en este sentido indagamos sobre sus estudios en torno a la violencia.
Entiendo la violencia como afrentas evitables a las necesidades humanas básicas, y más globalmente contra la vida, que rebajan el nivel real de la satisfacción de las necesidades por debajo de lo potencialmente posible (Galtung, 2003b:9).
La violencia es la manifestación última del conflicto y antes de llegar a este extremo existen diversos estadios donde el conflicto puede regularse o transformase. Pero, los conflictos y la violencia se evidencian continuamente en diversos escenarios y son ejercidos o vividos por la mayoría de personas. Estos pueden estar representados en conflictos bélicos, en injusticia social, en diferencias culturales, religiosas o personales y pueden ser trasmitidos a otros contextos donde el individuo se desenvuelve cotidianamente.
En Galtung una teoría de conflictos necesita una teoría de la violencia. Esta afirmación estaría basada fundamentalmente en dos constantes (Galtung, 1998): La violencia vista como el fracaso en la transformación de conflictos. La violencia como el motor de las reservas de energía que pueden ser utilizadas para fines constructivos, no solo para fines destructivos. No son fracasos del todo, son también oportunidades. [...] puede haber violencia sin conflicto y conflicto sin violencia (Calderón, 2009:74).
Para comprender la teoría de violencia de Galtung, retomaremos los conceptos de Paz Negativa y Positiva. La Paz Positiva hace énfasis en la necesidad de construir una sociedad justa donde las violencias directas, estructural y cultural cada vez sean disminuidas, y los conflictos sean regulados de forma creativa, permitiendo que la paz sea estable y duradera. Por otra parte, en la Paz Negativa el conflicto no se analiza ni trata desde la raíz, lo que garantiza la repetición de hechos violentos que atentan contra el ser humano y sus derechos.
Ahora bien, empezaremos por describir la violencia directa que se encuentra ligada al concepto de Paz Negativa. Esta violencia se caracteriza por
58 experimentar directamente sus efectos físicos, psicológicos y mentales, es visible, hay un agresor presente sobre la víctima. La violencia directa es generada por la violencia estructural y cultural, y se expresa por medio de las conductas del ser humano. Los efectos que tiene son visibles como los muertos que deja la guerra, los asesinatos, heridos, desplazados, daños materiales, golpes, gritos, etc. La violencia directa refuerza y da mayor poder de acción a la violencia estructural y cultura.
La violencia estructural, o indirecta, se origina bajo estructuras políticas, económicas y sociales, es ejercida por actores indeterminados, casi imperceptible, sus efectos se ven manifiestos en opresión, pobreza, injusticia social, desigualdad, marginalidad y sufrimiento, causando que el pleno desarrollo de los individuos se vea limitado o incluso impedido. Bajo este tipo de violencia el poder, el reparto de los recursos y/o la posibilidad de acceso a su uso son determinados por terceros y las victimas no tienen ningún, o escaso, control sobre los efectos que se evidencian sobre ellas.
La violencia cultural se expresa por medio de aspectos simbólicos como las tradiciones, ideología, lengua, religión, arte, el fenómeno del patriarcado, etc., no es fácil determinar quién o quiénes son los perpetradores directos ya que sus manifestaciones se reproducen de manera general e indiscriminada por medio de expresiones patrióticas, machistas, racistas, discursivas, desfiles militares, afiches, campañas de radio. Esta violencia es utilizada para legitimar las violencias directa y estructural. Ahora bien, las cruces, himnos, discursos «son aspectos de la cultura, no la cultura en sí misma» (Galtung: 2003b: 7). Este tipo de violencia se ejerce de manera institucionalizada en la sociedad, la cual es difícil de identificar,
59 pero se encuentra en todos los espacios en que se desenvuelve el individuo y es reproducida por nosotros mismos sin darnos cuenta.
Estas 3 formas de violencia se encuentran directamente relacionas una con otra, y las violencias estructural y cultural pueden llegar a verse materializadas en violencia directa.
Imagen No 1.2. Formas de Violencia.
Fuente: Galtung (2003a)
Por lo anterior, no es posible estudiar solo un tipo de conflicto sin contemplar factores indirectos que pueden ser los causantes. Es así como para Galtung no es posible analizar la violencia de manera aislada, sino que existen varios elementos que la componen.
Dichas violencias pueden ser visibles o invisibles dependiendo de la identificación clara de los actores. Se pueden determinar dos niveles presentes en los conflictos, uno latente o invisible que corresponde a las presunciones o actitudes y la contradicción (A + C) y otro manifiesto o visible que tiene relación con el comportamiento (B).
El nivel manifiesto es aquel que se observa, es abierto, explícito, se identifica de manera clara el causante o victimario, lo empírico e implícito;
60 mientras el nivel latente es lo deducible, teórico donde no se puede identificar de manera concreta el victimario. «La violencia física es visible en formas de conductas, pero esta tiene raíces en la cultura de violencia, y una estructura violenta represiva» (Galtung 1998:15).
Imagen No 1.3. Violencia visible o invisible, elaboración propia a partir de
postulados de Galtung (1998) (2003a)
Conflicto = actitudes + comportamiento + contradicción
El nivel latente puede pasar por diversas etapas hasta que llega a nivel máximo que se ve materializado en violencia directa. Estos niveles se dividen en seis pasos clasificados de la siguiente manera:
- Primera. El actor o actores se encuentran en un nivel neutral donde ninguno de los actores toma partido y/o donde no existen objetivos incompatibles.
- Segunda. Se presentan algunos cambios en las percepciones de los actores.
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- Tercera. La confianza se ve afectada y empieza a perderse entre las partes.
- Cuarta. Alguno de los actores realiza una ofensa leve sobre el otro.
- Quinta. Las agresiones físicas, verbales fuertes o judiciales se presentan.
- Sexta. Las agresiones aumentan en forma de lesiones graves.
Partiendo de la base que la violencia directa encuentra y mantiene sus raíces en las otras dos violencias, seguidamente, describiremos de manera más detallada los conflictos a partir de aspectos culturales y estructurales.
1.3.3 Conflictos a partir de Aspectos Culturales
Los 3 componentes del conflicto se ven fuertemente influenciados en función del contexto cultural donde los actores se han desarrollado. Para algunas personas ciertos comportamientos, actitudes y acciones pueden representar normalidades de la vida cotidiana mientras que para otras personas pueden representar ofensas irreconciliables.
Dentro de los seis campos culturales que Galtung (2003b) clasifica se encuentran la religión, ideología, lenguas, arte, ciencias empíricas, formales y cosmología. Daremos un repaso por las dimensiones religión e ideología, ya que estos dos campos se identificaron con especial fuerza en la zona de estudio.
a. Religión
Galtung hace la analogía entre el budismo y el cristianismo para explicar las formas de concebir y solucionar el conflicto, dependiendo de factores externos como la religión.
62 En el budismo la red de almas hace al espíritu, lo que demuestra que el budismo surge desde una colectividad, mientras que para el cristianismo el espíritu se entiende de manera individual. De igual forma Galtung afirma que en la religión budista existe perfeccionamiento o un desgaste grupal, mientras que en el cristianismo, aunque no se niega la capacidad de conexión, si se enuncia que los conflictos nacen del individuo y no de la colectividad, siendo el individuo el único pecador y el único capaz de redimir sus pecados sin la solidaridad del otro; también afirma que en la religión cristiana existe un castigo o una salvación, lo que lleva a pensar que el mismo conflicto tiene un principio y un final y que este debe terminar manifestándose como una gloria absoluta en términos de vencedor al ganar el conflicto o de condenación total en términos de vencido y fracasado.
Estos imaginarios cristianos son llevados a la resolución de conflictos de manera radical. Vemos el caso de los enfrentamientos bélicos por la defensa e imposición de las creencias cristianas, donde «se cree que la guerra tiene un principio y un fin visible» mientras que, para los budistas, llegar a agresiones físicas o al límite de una guerra son imaginarios fuera de su dogma (Galtung, 1998).
Lo que nos conduce a pensar que el conflicto tiene perspectivas diversas dependiendo de las creencias y contextos culturales ancestrales.
Es evidente que la cultura más profunda, o cosmología, de una civilización condiciona no solo la percepción de los ciclos del conflicto, sino también el comportamiento durante el conflicto, lo que tiene un peso fundamental sobre su transformación. (Galtung, 1998:121)
Así mismo, Huntintong (2005) en su libro Choque de Civilizaciones,
afirma que la religión es el elemento más importante que define la cultura, identificándola ampliamente con las grandes religiones del mundo. Esto nos
63 indica que, en la mayoría de los momentos, una persona perteneciente a una religión puede reaccionar de la manera que su comunidad o grupo considera lo más adecuado, a pesar de que el individuo crea que esa manera de reaccionar no sea la mejor o violenta. De igual manera, lo afirma Galtung cuando dice que la cosmología se encuentra arraigada en el subconsciente social y no en la consciencia de cada individuo.
Sentado esto, Colombia es un país donde el culto predominante es el cristianismo y la principal confesión es el catolicismo, viéndose representado en un 80% de su población total. Es así como, se puede deducir que la religión ha venido influenciando transversalmente innumerables aspectos de la vida cotidiana de los colombianos y podríamos pensar que los conflictos también se ven influenciados por su dogma. Para los cristianos el tiempo es limitado, todo tiene un principio y un fin (Génesis – Apocalipsis), es así como generalmente se esperaría que, el conflicto también tenga un nacimiento o génesis y un final apocalíptico.
Continuando en el caso colombiano y parafraseando a Galtung, encontramos que dentro de una cultura donde se reproducen los ciclos de violencia directa, el odio es uno de los activadores más comunes y la venganza generada por los traumas y el dolor de dicha violencia entre las víctimas vienen a desencadenar más violencia.
Esto va encadenado con una simple tesis donde se argumenta que, si las culturas y estructuras violentas producen violencia directa, entonces tales culturas y estructuras también reproducen la violencia directa (Galtung, 1998:124)
Para el caso colombiano, y sin evocar a la época de la conquista, desde hace 60 años la violencia sistemática dentro de la población civil ha venido
64 dejando un lastre de sufrimiento, dolor, desconfianza, ruptura del tejido social y millones de población desplazada y no solo el hecho de detener la violencia de la guerra sino de transformar los ciclos de violencia requerirá de años en torno a la construcción de paz.
b. Ideología
En el caso del campo de la ideología Galtung (2003b) manifiesta el concepto básico de las dicotomías nítidas las cuales están cargadas de valores, puntualizando la distinción entre los «elegidos y no elegidos».
Se constituye así un gradiente, una pendiente, muy inclinada; inflando, incluso exaltando, el valor del Yo; desinflando, incluso degradando, el valor del Otro. En este punto puede comenzar a operar la violencia estructural. [...] las personas se degradan por la explotación, y son explotadas porque se las ve como degradadas, deshumanizadas (Galtung, 2003b: 17)
Dentro de la categoría de «elegidos y no elegidos» se puede evidenciar quienes hacen parte de cada una de esta clasificación y cuáles son las representaciones y consecuencias.
Cuadro No 1.1. Los elegidos y los no elegidos
Dios elige Y le deja a Satanás Con estas consecuencias
Especie humana Animales, plantas,
naturaleza
`Especismo`, ecocidio
Hombres Mujeres Sexismo, quema de brujas
Su pueblo Los otros Nacionalismo, imperialismo
Raza blanca Pueblos de otras razas Racismo, colonialismo
Clases altas Clases bajas `Clasismo`, explotación
Verdaderos creyentes Herejes, paganos `Meritismo`, Inquisición
Fuente: Galtung (2003b).
Dentro del campo ideológico queremos destacar el aspecto “sexista” bajo la forma de ideología patriarcal, siendo esta una forma de violencia cultural, que
65 ha desarrollado históricamente una serie de estereotipos y características asignadas a hombres y mujeres que hoy en día aún están muy presentes.
En este caso al hombre se le han asignado roles basados en la fuerza y la razón, que le han permitido discriminan y oprimir a las mujeres, convirtiéndolas en objetos y no en seres humanos con igualdad de derechos, por factores sociales y culturales que generan situaciones de riesgo, vulnerabilidad y discriminación hacia ellas.
Académicas como Reardon y Brock-Utne han realizado importantes aportes a la investigación para la paz y en este sentido hemos querido exponer, de manera general, algunos postulados que sirven como base de análisis para el presente trabajo de investigación.
Brock-Utne (1985) ha aportado interesantes reflexiones sobre la desigualdad de género y como este influye de manera perpetua en la construcción de paz. Para ella la definición de paz debe incluir tanto la ausencia de la violencia directa como la ausencia de la estructural, adicionalmente debe existir igualdad de derechos donde cada miembro de la sociedad participa de manera equitativa de las decisiones que le pertenecen y de la distribución de los recursos necesarios.
También hace alusión al poder que tiene la vivencia de prácticas violentas para ser reproducidas de generación en generación, y más aún cuando estas son asimiladas como naturales dentro del contexto social. Numerosos investigadores han encontrado que entre más se castigue a un niño o niña habrá más posibilidades que estos sean agresivos y se conviertan en delincuentes. Los padres que golpean a sus hijos e hijas les dan un ejemplo vivo de cómo usar la fuerza para conseguir lo que quieren.
66 Los estudios de McNeil (1975), en el libro la Naturaleza del Conflicto Humano, manifiesta que desde pequeño el individuo se ve enfrentado a una serie de leyes y bajo la supervisión constante de los padres; estas normas que se aprenden desde temprana edad definen la clase de persona que debe llegar a ser y en caso de no lograrlo será castigado por la sociedad; la manera en que el individuo será clasificado, premiado o sancionado influye en el éxito o fracaso según el contexto de desenvolvimiento. Algunos de estos comportamientos aprendidos en la niñez serán reflejo en la estructura psíquica del niño y niña y traerán en su futura vida un peso importante a la hora de sentirse frustrados o no y en la manera pacífica o violenta de enfrentarse a dichas situaciones (McNeil, 1975).
Lo descrito coincide con los postulados de Broke-Utne y Galtung en cuanto a la reproducción de comportamientos violentos a partir de aspectos cotidianos que refuerzas y legitiman la violencia contra las mujeres, haciendo referencia a la violencia cultural.
Por otra parte, esta investigadora también destaca características que se reproducen a partir de aspectos estructurales que atacan de manera directa a las mujeres como la trampa de la pobreza. Es constante observar que, en el caso de las mujeres, ellas deben soportar la desigualdad en cuanto a servicios de salud, en la toma de decisiones, la distribución de los recursos y pagos salarial inequitativos por desempeñar el mismo trabajo que los hombres.
Para el caso de las mujeres cabeza de hogar esta situación es aún más compleja, ya que por lo general estas mujeres, que se convierten en jefas de su núcleo familiar, no han tenido otra opción. Esto ha sucedido ya sea por la muerte de su compañero, el abandono o el divorcio, sufrir la migración o desplazamiento
67 o tener sus hijos fuera de una unión estable con un hombre, todos estos casos tienen diversas raíces, pero tienen un mismo resultado: pobreza.
Ahora bien, Reardon coincide en algunos aspectos con Brock – Utne en cuanto la reproducción de violencias culturales y estructurales contra las mujeres por el hecho de serlo.
De acuerdo con Comins (2015), la investigadora Reardon afirma que existe en el mundo un sistema circular de creencias que predetermina el papel de los hombres y mujeres y donde constantemente se oprime a la mujer. Las labores ejecutadas por los hombres socialmente han sido vistas como más valiosas, y en ese sentido las labores más valiosas e importantes son dadas a los hombres, mientras que otras labores menores son dadas a las mujeres donde no ejercen ninguna autoridad y sí hay autoridad sobre ellas. Estas labores se marcan aún más en sociedades sexistas.
Ciertamente, de acuerdo con Comins (2015), esta investigadora hace notar la estrecha relación existente entre el hombre y la violencia directa y cultural. Para el hombre «el cuidado es peligroso en una sociedad autoritaria», ya que durante la guerra los hombres deben concentrase en la violencia que deben ejercer contra el enemigo, no pueden permitirse pensar en el otro ni dar muestras de afecto, ya que esto es visto como una señal de debilidad. Comins (2015:43) cita a Fisas de la siguiente manera:
Terminar con esa fascinación que el sexo masculino siente por la violencia es uno de los grandes retos que tiene, no sólo la educación para la paz, sino la misma convivencia humana, y es un factor esencial, sino el más importante, de la cultura de paz (Fisas, 1998: 354)
Claramente podemos evidenciar que se repiten los ciclos de violencia con enfoque de género en sociedades donde los patrones culturales legitiman la
68 desigualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres. En Colombia, como en muchos lugares del mundo, esta violencia representa un obstáculo para avanzar en una sociedad más equitativa y libre de violencias.
Normalmente, las agresiones y actos de violencia entre marido y mujer, en nuestra cultural actual, son calificados de violencia machista y la respuesta suele ser mediante la fuerza judicial, más que con procesos para resolver el conflicto fundamentado en el conocimiento científico sobre la violencia y el conflicto de manera pluridisciplinaria. (Vinyamata, 2015: 13)
Existen elementos culturales que reproducen la violencia contra las mujeres de manera constante en el país, y que representan aspectos que fácilmente pasan desapercibidos en un contexto de carácter machista. Uno de los indicadores más altos de violencia directa y estructural en Colombia está relacionada con la violencia intrafamiliar, donde el 80% de los casos es la mujer quien más sufre este tipo de violencia.
Detonante de violencia directa sobre la mujer. Es relevante hacer mención sobre los efectos que genera el consumo de alcohol, ya que se ha encontrado de manera repetitiva, en la experiencia de campo, que este tipo de bebida es un detonador en medio de los conflictos sobre todo en los de pareja, y que hace que la violencia directa, en la mayoría de las oportunidades, sea la salida para regular el conflicto.
Las complicaciones sociales más comunes producidas por el alto consumo de alcohol según el investigador Jhon Wallece (1997) son la pérdida del hogar, la prostitución, el despido de los empleos, los accidentes viales y el contagio de enfermedades. Los alcohólicos generalmente se separan y se divorcian con mucha regularidad, duran muy poco en los trabajos que encuentran, generan una descomposición familiar y gastan el dinero muy rápidamente.
69 Para Martí y Murcia (1988) señalan que cuando una persona se encuentra en un alto nivel de intoxicación a causa del alcohol, se presentan ciertas características en ese individuo como la imposibilidad de mantener relaciones normales o de integración grupal a menos que sea para consumir bebidas