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Consecuencias y secuelas en víctimas y sobrevivientes

Atención sanitaria en la zona ocupada por Marruecos

Mapa 3. Viaje de El Aaiún a Rabun

III. Consecuencias y secuelas en víctimas y sobrevivientes

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III. Consecuencias y secuelas en víctimas y sobrevivientes

7. Tipos de lesiones

El objetivo de los artefactos explosivos como minas o bombas de racimo, no solo es generar un enorme daño sino la extensión de la amenaza vital durante décadas. Las armas están diseñadas para generar la mayor destrucción que suponga una carga para “el enemigo” y por lo tanto incapacitar a las víctimas para su vida. Las trayectorias vitales de sus sobrevivientes quedan marcadas por ello.

La diversidad de las lesiones recibidas es muy amplia y casi siempre con secuelas importantes para toda la vida: amputaciones, quemaduras, heridas por metralla de fragmentación, fracturas abiertas anfractuosas, desgarros, lesiones oculares y/o auditivas, lesiones orgánicas internas, musculares, afectación cerebral, o lesiones con metralla todavía persistente en la actualidad, entre otras. En siguiente cuadro recoge de forma gráfica la frecuencia de este tipo de afectaciones, la mayor parte de las cuales generan algún tipo de discapacidad.

Gráfico 4. Localización de las lesiones

Lesiones en piernas

Otras complicaciones de salud

Lesiones cabeza/cuello

Lesiones brazos amputaciones extremidades inferiores

Pérdida visión

Lesiones pecho

Lesiones espalda

Amputación extremidades superiores

Lesiones nalgas/pelvis

Lesiones abdomen

Amputación extremidades inferiores

Pérdidas audición

Amputaciones

Casi una de cada cinco personas sobrevivientes (18%) de la muestra recogida, sufrió amputaciones de las extremidades superiores, mientras una de cada diez (10,3%) perdió alguno de sus pies o los dos. La proporción de personas que sufrieron por una u otra causa una amputación de parte o toda una extremidad es de casi una de cada tres.

En los siguientes párrafos se recogen testimonios de amputaciones de extremidades inferiores o de dedos de la mano. El fuerte shock producido por las explosiones y el dolor hace que muchas veces las víctimas despierten ya en el hospital con una extremidad amputada, en medio de un fuerte impacto psicológico.

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El fuego escondido

Cuando llegué a Tinduf, ya tenía la pierna amputada. En el brazo y en la mandíbula izquierda también tenía heridas, pero no muy profundas... Salek Heddi Lihbib, Tifariti, 1993 (E).

Me tuvieron que amputar una pierna; además, soy diabética. Al despertarme estaba en Tinduf. La pierna ya estaba amputada... Fatma Mesaud, Tifariti, 2000 (E). Cuando llegué a Argelia me hicieron la primera operación a la mano, y no sé cómo fue. Amputaron algunos dedos y luego en el fémur me pusieron unas placas. También tenía metrallas por aquí, me quitaron unas cuantas y aún quedan pequeñas metrallas. Lo que tengo en la boca también ha sido una metralla. Salama Hnini, Tifariti, 1996 (E).

Quemaduras

Las quemaduras provocadas por artefactos explosivos son lesiones complejas que tienen un tratamiento especializado y graves secuelas según la extensión y el tratamiento que se dé en las primeras horas de la atención. En un entorno hospitalario serían tratadas en unidades clínicas específicas y/o especializadas de grandes quemados, estando tanto la atención especializada como la posterior cirugía plástica integradas en el proceso de recuperación. Lejos de este escenario, las víctimas de explosivos saharauis recibirán tratamientos más básicos y limitados, en los que la imagen corporal o la recuperación funcional es reducida. Los procesos de curación resultan lentos y dolorosos hasta conseguir la cicatrización.

Las víctimas de los campamentos disponen de atención hospitalaria, bien en Tinduf o en Argel para los casos más complicados, durante el tiempo que las lesiones requieran. En los siguientes testimonios, tres mujeres, Abida Hamadi, Suelma Mohamed Salem y Alaiza Mohamed Salek Mohamed, todas residentes en los campamentos de refugiados de Tinduf, refieren la penosidad provocada por sus quemaduras. Las quemaduras producen extensas cicatrices y conllevan destrucción muscular como parte del impacto de la explosión y la metralla, produciendo numerosas limitaciones funcionales e impactos en la propia imagen personal muy importantes.

Me acuerdo que me quitaron parte quemada de la piel y me curaron. Pero luego en el hospital de Tinduf, estuve mucho tiempo. No podía caminar, tenía los tendones tensos. Sólo me desplazaba en silla de ruedas. Estuve casi un mes ingresada. Me hicieron las curas de las quemaduras y me daban calmantes. Era muy doloroso. Yo creía que no iba a volver a estar normal, pensaba que iba a tener efectos en la cara... Abida Hamadi, Meheris, 1992 (E).

Estuve cuatro meses hospitalizada. Se me cayó la carne del brazo derecho totalmente, quedó sólo el hueso, y del otro, gran parte... Con quemaduras en la cara, la cabeza, el brazo, la mano, las piernas, el pecho... Me marcó la vida.

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III. Consecuencias y secuelas en víctimas y sobrevivientes

Todavía no puedo hacer nada, no puedo trabajar. Soy maestra de Primaria, pero casi no puedo hacer nada por mí misma. Mis dos manos están afectadas. Necesito ayuda para todo. Suelma Mohamed Salem, Meheris, 2004 (E).

Se me quemó todo el brazo y la mano, por el codo tenía quemaduras de tercer grado, también la cara un poco. Los músculos del brazo se quedaron como encogidos... Tardé mucho en poder abrir los ojos. Y hasta el momento no oigo bien. Pasé más que un mes sin controlar. Tenía todo el cuerpo quemado. Todo quemando, brazos y piernas, toda la piel, el cuello y la cara, la boca, el pelo y todo... Estuve un año yendo al hospital Cada quince o veinte días. Alaiza Mohamed Salek Mohamed, Meheris, 2004 (E).