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Riesgo en la Zona Este controlada por el POLISARIO

Para la población beduina, acostumbrada a la visión de un paisaje extenso con poca variabilidad visual, la detección de un objeto metálico, o sencillamente diferente a lo acostumbrado supone una invitación al descubrimiento. Esta curiosidad, adaptativa en un contexto de precariedad en situaciones normales, se convierte en letal en un espacio que fue escenario de un conflicto armado. Un 16,9% de los hechos traumáticos recogidos en este trabajo ocurrieron mientras la persona manipulaba con curiosidad el dispositivo explosivo. Sidahme Bulahi, alias Daha, víctima de mina mientras realizaba tareas de desminado de manera voluntaria y testigo clave en este estudio, lo describe de la siguiente manera.

Lo más difícil es cambiar el carácter de las personas ¿entiendes? Los saharauis normalmente tocan cualquier cosa que ven, porque es algo de remoto en el tiempo yo creo, porque en el desierto no es habitual ver un cristal por ejemplo o ver una lata o ver cualquier objeto de los que utilizamos en la ciudad ¿entiendes? Latas de conservas... yo que sé, si en el desierto ves una cosa así, te agachas a ver lo que es. Sidahme Bulahi, Daha, Tifariti, 1994 (E).

En su testimonio, Mohamed Chaban Blal, natural de Mali, narra cómo recogió y manipuló un objeto que desconocía, mientras pastoreaba en el valle de Fedras Legtaf. Nunca había escuchado hablar de artefactos explosivos abandonados en el suelo. Se trataba de una bomba de racimo que le amputó la mano derecha y cuatro dedos de la izquierda, quedando sólo con el dedo meñique. Tuvo que abandonar el desierto y trasladarse a los campos de refugiados.

La vi sobre la tierra, no estaba escondida ni nada. No sospeché nada. Vi una cosa que nunca había visto y me agaché a cogerla. Tardó un poco en explotar, antes la estuve moviendo. Mohamed Chaban Blal, Fedras Legtaf, 2012 (E). La ausencia de información y de conciencia sobre el peligro, o la simple curiosidad, están en el origen de estos casos.

Mientras estábamos recogiendo la leña encontré una cosa de metal que tiene una cosita que parece argolla como la de los llaveros. La cogí y empecé a mirar qué era. Entonces, al retirar la argolla, me explotó. Mohamed Salem Ali Mohamed Moulud, El Zug, 1994 (E).

Solo era curiosidad, no sabía ni siquiera para qué lo estaba manipulando. En ese tiempo no había clases de sensibilización de minas y no sabíamos que había

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I. Una guerra que sigue

tantas minas en la zona. Nunca nos dijeron nada. No había ningún movimiento de sensibilización ni nada, era el año 94. Sidi-Mohamed Mehdi, Bir Lehlou, 1994 (E). Las campañas de sensibilización no comenzaron en la zona controlada por el POLISARIO o los campamentos de refugiados hasta 1998. Inicialmente introducidas por organizaciones humanitarias, en la actualidad se dispone en los campamentos de personal cualificado que imparte las formaciones. Los miembros del ejército saharaui también colaboran en la transmisión de esta información a la población civil.

A pesar de estas campañas, que se han ido instaurando con el paso de los años y la intervención de algunas asociaciones especializadas en desminado, la agresión a la población beduina y a su medio de vida sigue produciéndose. El número de víctimas continúa incrementándose en unos 20 casos cada año y hasta hace unos pocos ni siquiera figuraban registradas en ninguna parte. En la actualidad ASAVIM cuenta con un censo de las personas afectadas. En el siguiente testimonio, Sgeir Embarek Jatri explica cómo a pesar de conocer la existencia del peligro invisible de las minas, desconocía la forma y tamaño de los artefactos. Por ello manipuló los dos pequeños objetos de metal que encontró mientras pastoreaba en las cercanías del Guelta, a unos 4 km del muro construido por Marruecos. El incidente ocurrió en febrero de 2014, mientras se estaban realizando entrevistas con víctimas para esta investigación en los campamentos de refugiados.

Yo siempre me había imaginado que las minas y las bombas de racimo eran muy grandes. Me imaginaba que tenían el tamaño de una botella. Pensaba que una cosa tan fuerte que mata a un camello o destruye un coche, tenía que ser un poco más grande, o con más peso... Pensaba que sólo las cosas grandes y fuertes son las que afectan, y había pensado que estas cositas pequeñas no tenían tanta fuerza o tanta eficacia para derrotar o para hacer algún daño... nunca pensé que podía ser una cosa tan pequeña... Sgeir Embarek Jatri, Ishergan, 2014 (E). Respecto a la búsqueda y destrucción de los artefactos que atentan contra la vida en el lado este del muro construido por Marruecos, el Frente POLISARIO y MINURSO realizan tareas de limpieza y señalización que pese a los esfuerzos resultan insuficientes. De los testimonios recogidos en esta parte se desprende el conocimiento por parte de la población civil de este trabajo de desminado, así como de la necesidad de incrementarlo con apoyo internacional y la intervención de Marruecos. Tras una explosión, los equipos de intervención acuden a realizar un análisis de la zona. En este caso, tras una explosión y mientras la víctima intentaba desatascar su coche en la zona de Sabja, noroeste de Agüeinit.

Cuando vinieron los expertos para marcar la zona vieron que había allí muchas minas, pero enterradas, y ellos marcaron la zona. Saleh Bachir, Um Dueyat, 1992 (E). Aldalahe Al-Lal sufrió el impacto de una detonación en 1994, cuando apenas tenía dos años de edad, en las cercanías de un lugar señalizado en la zona de Bir Lehlou. Además de esa conciencia del impacto que le lleva a reclamar la necesidad del desminado en el

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El fuego escondido

Sáhara, también señala la frecuencia con que en las zonas próximas al muro se escuchan detonaciones por la explosión de minas.

Necesariamente se tiene que hacer un trabajo, una gran campaña para hacer desminado en el Sahara. Yo recientemente fui a Meheris y allí de vez en cuando se escucha una enorme explosión. La gente empieza a decir esto seguro que es una mina, seguro. También durante mi estancia en Meheris, hubo un incidente de mina con dos niños. Allí la gente vive con miedo, los coches solo pueden ir por la carretera y cuando la dejan, ya no se está seguro. A los árboles grandes nadie puede acercarse, porque se sabe que siembran minas a la sombra de estos árboles y nadie puede aprovecharse de estas sombras. La gente vive el miedo de las minas. Aldalahe Al-Lal, Bir Lehlou, 1994 (E).