PROPUESTA METODOLÓGICA
CAPÍTULO 4 ESTUDIO DE CAMPO
4.1. Grupos de actividades
4.1.4. GRUPO 4: Actividades de escritura autónoma con orientación específica
4.1.4.1. Consignas con indicación de la situación de comunicación Se refiere a consignas que plantean algunos de los elementos del problema retórico, por lo cual, a partir de su
formulación, se pueden encontrar referencias a la audiencia, al problema de expresión que se plantea, al propósito y/o al tema. Se trata de consignas que apelan a más de un elemento de la situación retórica o de comunicación para proponer la escritura de un texto.
De acuerdo con la definición de Bas y otros (1999), el problema retórico es el punto de partida de cualquier trabajo de escritura, ya que presenta una situación (social, cultural, pautada, con ciertas reglas) que le exige al escritor como respuesta la producción de un texto escrito. Forman parte de este problema cuestiones como: el tema (sobre qué se escribe), el auditorio (para quién/es), el efecto que con él quiere lograrse (para qué) y los
objetivos de escritura que se plantea el escritor (que, en los manuales, la mayoría de las
veces, están planteados por la propia actividad). La importancia de estos elementos está en que posibilitan que el sujeto escritor se haga una adecuada representación de la situación
retórica en su totalidad. Según Bas y otros, si esta representación es imprecisa, “la tarea y el producto de la tarea se resienten” (1999:22). Este elemento representado por la situación de comunicación (problema retórico), además de ser uno de los componentes que
guía y orienta el texto escrito a producir, puede ser leído en las maneras de formular las consignas.
En este punto, asimismo, puede acudirse a los aportes de Finocchio (2009), quien realiza una clasificación de “consignas para proponer prácticas de escritura” entre las cuales ubica las denominadas “consignas-problema”. Justamente aquí podrían ingresar las actividades de este subgrupo, pues plantean una situación comunicativa en términos de problema que los alumnos deben resolver escribiendo. En esta clase de consignas, “el foco
está en que el sujeto pueda sortear creativamente el desafío propuesto por la situación”
(2009:107). De acuerdo con la autora, este tipo de entrenamiento en la escritura significa un importante desafío cognitivo para el sujeto. Esto último es explicado por Alvarado (2003), quien sostiene que, cuando se resuelven problemas de lectura y escritura, se ponen en juego necesariamente diversos tipos de conocimientos (retóricos, lingüísticos, enciclopédicos), los cuales no sólo plantean sino que también promueven desafíos cognitivos, habilidades de lectura y escritura y otras más generales vinculadas a la metacognición, la creatividad y el pensamiento crítico.
Cabe destacar que, en las actividades didácticas seleccionadas, la explicitación de la
situación de comunicación no es siempre igual, sino que se proponen diversos grados de
detalle y explicitación. Incluso, no siempre se hace referencia a todos los elementos de esta situación, sino que se enfatizan algunos en detrimento de otros. En este trabajo, se tuvieron en cuenta los siguientes elementos de la situación de comunicación, los cuales siempre aparecen combinados en las consignas (es decir que no se encontraron consignas que acudan sólo a uno de estos elementos):
-Tema: Hay diferencias en el grado de detalle y explicitación del tema. En relación a este
particular tipo de actividades, puede aludirse nuevamente a la clasificación de Finocchio (2009), en este caso, las denominadas por ella“consignas temáticas o referenciales”. De acuerdo con la autora, se trata de consignas que plantean la escritura a partir de un tema en particular. En los manuales, este tema puede ser formulado directamente, a través de la breve narración de una situación o mediante preguntas cuyas respuestas originarían el contenido y su filiación temática.
En este punto, cabe realizar una breve aclaración relacionada con la diferencia entre la alusión al tema dentro de este grupo 4 y la alusión al tema en las denominadas
“consignas con indicación sobre el tema” pertenecientes al grupo 3. Existe una diferencia
vinculada con las maneras que tienen los manuales de presentar el contenido de escritura o el tema. Puede decirse que, de acuerdo con lo observado, hay dos grandes modalidades de presentar el contenido de escritura: o bien con una simple oración (“escribir un texto
sobre…”), o bien a través de la presentación de una situación determinada. Aquellas
consignas que meramente se limitan a consignar el tema con una oración fueron consideradas como formando parte del grupo de actividades número tres, pues no se tomó dicha formulación breve como una manera de dar cuenta de la situación comunicativa.
-Lectores (audiencia). Se trata de actividades que explicitan quién va a leer los textos o a
quiénes estarán dirigidos. Por lo general, no hay demasiada información al respecto, con lo cual se presupone que es el docente quien leerá los textos, exclusivamente. Cuando aparece, la reflexión se limita a pensar quién será el lector o a escribir para alguien. No se utiliza a una audiencia concreta como una manera de guiar la escritura. Son excepcionales aquellas actividades que explicitan un sujeto lector determinado que, además, sea diferente al docente. Una variable es cuando se propone que el texto circule en el aula, con lo cual los
alumnos se transforman en los lectores (si bien generalmente esta circulación tiene como finalidad una mirada de revisión o corrección: que los compañeros lean para que descubran errores u opinen acerca de la coherencia general del texto).
-Datos estructurales. Se trata de actividades que plantean escribir un texto a partir de conceptos o categorías propios de la superestructura textual que se propone como objetivo. Por ejemplo, que los alumnos escriban cuentos recordando incluir una introducción, un
nudo y un desenlace o dar una introducción y el nudo para que inventen el desenlace o que
cambien el desenlace de un cuento.
-Datos discursivos. Se recurre a información acerca de alguna particularidad referida al
género, a recursos discursivos, al narrador, entre otros contenidos que pueden englobarse
bajo la noción de discursivos. Finocchio (2009) sostiene que, en este tipo de actividades, subyace la idea de que es posible que los sujetos aprendan a escribir
“si dominan la organización en partes de los géneros discursivos planeados, como si el desarrollo de ideas y su vinculación al interior de esas partes sucediera por contigüidad con el conocimiento de cómo se suceden esas partes” (Finocchio 2009:101)25.
-Propósito o finalidad de escritura. Se trata de actividades que explicitan una finalidad determinada y específica diferente a la de, simplemente, realizar una actividad o tarea escolar de escritura. Se refiere a cuando las consignas manifiestan para qué es necesario escribir este texto puntual o qué se busca conseguir con el texto en cuestión. Es muy raro que se expliciten dichas finalidades: por lo general parecen quedar presupuestas o sin un papel relevante.
A manera de resumen, puede decirse que en este primer bloque de actividades con indicación de la situación de comunicación, ésta puede aparecer más o menos detallada. Incluso, pueden identificarse diferentes niveles de explicitación de la situación (sólo el tema, datos de estructuración, etc.).
4.1.4.2. Consignas con indicación del proceso de escritura: planificación del contenido.