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2.3 ENFOQUE CONSTRUCTIVISTA

2.3.8 Construcciones de la Imagen Corporal

La imagen corporal es “la imagen subjetiva que las personas tienen de su propio cuerpo, sin importar como luzca en realidad” (Alleva et al., 2015, p. 2). La imagen corporal es un constructo multifacético en donde los estilos de vida que están relacionados con las expectativas de rol que se tiene para cada persona influyen en los hábitos alimentarios, de ejercicio, de higiene, consumo de sustancias adictivas, conductas sexuales, entre otros, que afectan directamente la construcción real e ideal de la imagen corporal.

Por otro lado, el entorno social, el estilo de vida y factores personales como la percepción, los pensamientos, emociones y comportamientos son factores que influyen en la construcción de la imagen corporal de una persona, de tal manera que se construye una imagen real de sí misma, así como una imagen ideal. Como ya se ha visto, en el entorno cultural se brinda una serie de cánones y parámetros sociales que distinguen entre una “buena” y “mala” imagen corporal, influyendo factores internos como las simbolizaciones corporales de la persona, así como los factores externos como modelos socioculturales (Espinoza, Penelo & Raich, 2013).

En lo que refiere al aspecto personal, Álvarez (2011) considera cuatro factores que lo componen, el perceptual, cognitivo, emocional y comportamental. Definiendo al aspecto perceptual como la manera en que las personas perciben a los demás y a sí mismos, mientras que el cognitivo se refiere a lo que las personas piensan de sí mismos y de cómo son. El aspecto emocional es el resultado de las percepciones y pensamientos, propios y de los demás, mientras que el comportamental es todo lo que hacen las personas en base a su imagen corporal, como dietas, ejercicios, comilonas, entre otros.

Sin embargo, desde el punto de vista del constructivismo formal, el aspecto personal al que se refiere Álvarez sigue estando regulado por el contexto en el que se desenvuelve el sujeto, lo que se puede evidenciar en la diferencia que hay entre las adolescentes del norte de México quienes buscan una imagen corporal más delgada ya que el contexto en el que viven lleno de imágenes de modelos que apenas llegan al normopeso influye en su percepción, cognición, emoción y por supuesto en sus conductas (Álvarez, 2011), mientras que en las zonas rurales del sur de México las mujeres buscan una imagen corporal con tendencia al sobrepeso debido a la creencia de que quien es más delgada es más pobre (Pérez & Romero, 2010).

Por su parte en México se ha encontrado en mujeres de zonas rurales que entre el 41.5 y el 53.7% seleccionan como imagen ideal figuras que representan un grado de desnutrición, mientras que el 39.1% de la muestra seleccionan como imágenes ideales, figuras que representan sobrepeso y obesidad (Pérez & Romero, 2010). A diferencia de esto, en otra muestra de mujeres que viven en zona urbana, se ha encontrado que seleccionan imágenes que representan su estado actual de índice de masa corporal (IMC) (Lara, García, Parra & Zúñiga, 2012).

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Instituto Nacional de Salud Pública, 2012), la preocupación por engordar, comer demasiado y perder el control sobre lo que se come son las conductas de riesgo más frecuentes para los trastornos alimenticios. Las conductas más frecuentes para bajar de peso

entre adolescentes de ambos sexos son hacer ayuno, hacer dietas, tomar partillas, diuréticos o laxantes.

Así se puede comprender cómo es que el discurso habitual de la madre sobre cómo debe ser el cuerpo y el aspecto físico, que al ser “más delgada podrías ser bonita”, construye el “soy gorda” (Maor, 2012, p. 101), y al mismo tiempo el mensaje habitual que los medios de comunicación utilizan es la publicidad en horarios familiares para promocionar alimentos hipercalóricos que de acuerdo a Cobio & Álvarez (2015) es más recordado por las familias y se les antoja más. De manera que se puede observar el lenguaje ambiguo en el que están desarrollándose las construcciones actuales respecto a la alimentación, el cuerpo y la salud.

2.3.8.1 Imagen Corporal de Hijos y padres

Como se mencionó en el inicio de este apartado, la imagen corporal es una construcción, lo que quiere decir que esta identidad o percepción personal se va desarrollando a través de las interacciones sociales, así los estudios que a continuación se mencionan atribuyen a los padres como los primeros grupos sociales que inciden en la imagen corporal de los hijos de manera que la calidad en la relación, la comunicación y la propia imagen corporal de los padres serán factores para el desarrollo de la imagen corporal de los hijos.

La relación entre hijos y padres fue estudiada por Woochul & Norman (2013), quienes encontraron que la relación de las adolescentes con sus padres modera el efecto de su imagen corporal en su estima personal, dicho de otra manera, cuando las adolescentes tienen una buena relación con sus padres su imagen corporal es más cercana a la real, trayendo consigo mejor autoestima, sin embargo cuando la relación con los padres es mala tiene un efecto contrario sobre su imagen corporal y su autoestima.

Un efecto similar se causa con la comunicación entre hijos y padres. Taniguchi & Aune (2013) estudiaron este fenómeno relacionado con la satisfacción con la imagen corporal en estudiantes, encontrando, entre otras cosas, que la comunicación con la madre es mayor determinante para la satisfacción con la imagen corporal de los hijos, que la comunicación con el padre. Por otro lado, a las hijas que perciben una comunicación problemática con sus padres tienen peor satisfacción con su imagen corporal, mientras que los hijos con una comunicación abierta con sus madres tienen una mejor satisfacción con su imagen corporal. Los autores mencionan en su investigación que aunque gran parte del estudio sobre la comunicación entre hijos y padres y su relación con la imagen corporal, están dirigidos a mensajes directos sobre su físico, como críticas sobre su peso, ya que este es uno de los principales propiciadores del desarrollo de trastornos alimenticios, la comunicación en general sobre las cotidianidades también influyen en la percepción personal de los hijos.

Por otro lado, la percepción ideal de la imagen corporal de los padres, y de nuevo, en específico de la madre, también es un factor en la construcción de la imagen corporal de los hijos ya que estas esperan que sus hijos cumplan con los ideales tanto de físicos como de destreza, por lo que desde pequeños son modelados para cumplir con ciertos estereotipos que la madre tiene para su cuerpo, y de esta manera ganar su aprobación (Francisco, Narciso & Alarcao, 2013).

Esto enfatiza el papel de la relación padres-hijos, pues la construcción de la imagen corporal no solo está dada por mensajes relacionados al cuerpo, sino a un conjunto de mensajes que se lanzan todos los días al hablar sobre las expectativas, deseos, recompensas de los hijos y padres, además de todos aquellos mensajes implícitos que se dan al elegir un platillo, verse al espejo, elegir ropa, entre otros más.