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Una Visión Articuladora de las Teorías Constructivistas

2.3 ENFOQUE CONSTRUCTIVISTA

2.3.5 Una Visión Articuladora de las Teorías Constructivistas

Masa Corporal

Al dilucidar en las tres teorías presentadas, se puede observar una serie de similitudes, propias del pensamiento posmoderno constructivista, así como similitudes etiológicas, sin embargo estas tres teorías han sido principalmente diferenciadas y tomadas como “los puntos extremos de una cuerda” (Jubés et al., 2000, p.1). Pues bien, en este apartado se analizan dichas similitudes y diferencias, así como una propuesta articuladora, asumiendo una postura relativista y constructivista para la comprensión de los factores psicosociales de la alimentación y el IMC.

De esta manera se retoma el postulado de que las construcciones ocurren primero en lo social, es decir en las interacciones con los demás. Por lo tanto concebimos la realidad como el resultado de un consenso dado por una cultura que define qué son y cómo deben ser, en este caso la alimentación y los estándares del cuerpo.

En este punto tenemos claro el contraste entre las normativas dadas por los profesionales de la salud respecto a cómo deben ser los hábitos alimentarios y que comúnmente se quedan en cierto círculo social de profesionistas relacionados con la alimentación, y las construcciones sociales dadas por el sentido común, influidas principalmente por los medios de comunicación y la comunicación con su comunidad en donde para las familias mexicanas comer todos los días carne y tomar Coca-Cola es una “mejor alimentación” (Ochoa, 2013, p. 11).

Por otro lado, retomamos el postulado de que el lenguaje o la comunicación es el medio por el que se produce este consenso social sobre la realidad, de manera que retomamos las palabras de Gergen & Gergen (2011, pp.20 y 45): “las palabras impregnan habitualmente nuestras actividades, nuestra forma de hablar y de movernos, y también los objetos que tenemos y cómo los usamos”, y al mismo tiempo “el lenguaje de cada uno nace en el seno del diálogo con los demás”. De esta manera retomamos las conductas alimentarias como la forma en que se expresan todas esas realidades asumidas respecto a la alimentación y el cuerpo, que se asumen en las interacciones con los demás. Así al observar sus conductas alimentarias estaremos viendo una parte de sus hábitos alimentarios, conocimientos nutricionales y la percepción de su imagen corporal. Así mismo, asumimos el término construcción, para referirnos a los términos construcción social, creencia social, o representación social, dado que para Vygotsky (1978), las construcciones sociales son esquemas cognitivos que se generan en las interacciones y relaciones sociales, para Moscovici (2001), las representaciones sociales son construcciones que surgen del sentido común de las creencias sociales, es decir de la definición que le dan los grupos a las cosas, y finalmente para Gergen & Gergen (2011), las construcciones sociales son la creación de significados mediante el trabajo colaborativo.

Desde este panorama, se puede observar que los tres términos son utilizados para referirse al conjunto de conocimientos que se generan en lo social, así mismo, estas construcciones, como ahora le llamaremos con fines didácticos y no asumiendo una sola teoría, sino por ser el término usado con mayor frecuencia por los movimientos constructivistas; son relativas a la cultura y al tiempo, por lo que representan la realidad de ese grupo de personas en un momento determinado.

Ahora bien, respecto a la deslegitimización del Yo individual, asumimos que el lenguaje y las funciones cognitivas complejas son el medio por el que una persona procesa las construcciones compartidas y las interioriza, como lo refiere

Vygotsky (1978), sin embargo no consideramos que este sea el final de la información, sino que después legitima dichas construcciones y las propaga en la cultura, como lo refiere Moscovici (2001, p. 1), “las representaciones sociales son entidades casi tangibles. Circulan, se cruzan y se cristalizan sin cesar en nuestro universo cotidiano a través de una palabra, un gesto, un encuentro”. Esta separación epistemológica se evidencia en los métodos aplicados para medir los constructos sociales, que aunque en las tres vertientes se insta a apoyarse en diferentes métodos para comprender las construcciones, en la práctica los investigadores se han encargado de diferenciar el abordaje, pues en el caso de la TCS principalmente se sigue un método histórico-pedagógico, desde la TRS, la estrategia monográfica y los métodos de identificación de la organización y de la estructura de la representación a través de la entrevista, el cuestionario y la encuesta, son los métodos más utilizados. Finalmente, la TSC es dialógica (Gergen & Gergen 2015; Piña & Cuevas, 2004). Por lo que para fines de esta investigación nos valdremos de los recursos metodológicos de las tres al abordar el fenómeno de los factores psicosociales de la salud con un diseño mixto, valiéndonos de cuestionarios y observaciones de los hijos con sus padres en interacción con los alimentos.

Aunque conocemos bien las diferencias entre la definición en cuanto a dónde está, por decirlo así, depositada la construcción social. Ya que mientras la TCS y la TRS la identifican en el individuo, la TSC la sitúa en lo social. Por lo que asumimos que los hábitos alimentarios, la conducta alimentaria, el conocimiento nutricional, la imagen corporal y el IMC son construcciones que se generan en la sociedad y que dan significado a lo que ocurre en la sociedad en un tiempo determinado, aceptando la noción de que no hay individuo sin sociedad y no hay sociedad sin individuo. Así mismo se propone que metodológicamente estas variables sean estudiadas con varias técnicas que den valor agregado a las construcciones científicas, familiares, parentales e individuales respecto a los factores, inherentemente psicosociales, de la alimentación y el IMC.