2.3 ENFOQUE CONSTRUCTIVISTA
2.3.3 Postulados Teóricos de la Teoría de las Representaciones
A mediados del siglo XX, Moscovici, un psicólogo social francés nacido en Rumania, propuso la Teoría de las Representaciones Sociales (TRS), influido por el posmodernismo de la época, así como por Durkheim con sus representaciones colectivas, Lévy-Bruhl con sus planteamientos del pensamiento primitivo, Piaget y su teoría sobre la construcción del mundo en el niño y Freud con su análisis de la sexualidad infantil (Rodríguez, 2003).
La TRS pretende estudiar el pensamiento social enfatizando la naturaleza social del pensamiento y la importancia del pensamiento en la vida social. Para Moscovici (1979, p.12)
“Una representación social tradicionalmente es comprendida como un sistema de valores, ideas y prácticas con una doble función: primero, establecer un orden que permita a los individuos orientarse ellos mismos y manejar su mundo material y social: y segundo, permitir que tenga lugar la comunicación entre los miembros de una comunidad, proveyéndoles un código para nombrar y clasificar los diversos aspectos de su mundo y de su historia individual y grupal.”
De esta manera se puede observar como al describirla como un sistema se refiere a un conjunto organizado de imágenes y pensamientos (esquemas) que sirven para comprender la realidad y conducirnos ante ella, así como para interactuar a través de la comunicación con las demás personas y de esta manera interpretar la realidad. Es decir que la representación social no es una réplica de una realidad única, sino es una transformación de una realidad consensuada en el grupo social.
Según Jodelet (1986), lo social interviene de diversas maneras en la representación social: primero, en el contexto en el que se desenvuelven las
personas, segundo, por la comunicación que se establece entre los miembros de los grupos, tercero, por los cuadros de aprehensión promovidos en la cultura, cuarto, por los códigos, valores e ideas propias de la pertenencia social en la que se desenvuelven.
De esta manera, y similar al modelo de Vygotsky, Moscovici (2001) propone dos mecanismos para explicar cómo lo social transforma un conocimiento en representación y cómo ésta representación transforma lo social: la objetivación y el anclaje.
La objetivación se refiere al proceso mediante el que el conocimiento nuevo se interioriza como parte de las representaciones personales, al asociarlo con situaciones familiares o cotidianas, de manera que se convierten en imágenes pasando por tres fases:
1. Fase de construcción selectiva; En donde a partir de la selección y retención de la información, los elementos son reorganizados de acuerdo a los esquemas construidos anteriormente en base al grupo social de pertenencia del individuo y por sus intereses y necesidades a los que denomina sistema periférico.
2. Fase de formación de núcleo figurativo; En esta fase, los elementos seleccionados se organizan en torno al núcleo figurativo de la representación, este núcleo central es un conjunto de esquemas estables, coherentes y consensuados por la memoria colectiva del grupo y su sistema de valores.
3. Fase de naturalización; En esta fase de la objetivación consiste en que los elementos que constituyen el núcleo central adquieren existencia propia a través de las categorías sociales del lenguaje.
Por su parte, el anclaje se refiere a cómo se le asigna un sentido a la representación de manera que es el proceso mediante el que los esquemas constituidos (núcleo central) influyen en la asimilación y acomodación de los nuevos conocimientos. Teniendo en cuenta que la fase se asimilación del anclaje se refiere al proceso de desalienación de la novedad y convertirlo en algo
conocido, mientras que la fase de acomodación se refiere al proceso de transformación de la información para que encaje en los esquemas preexistentes. Ahora bien, las representaciones sociales pueden ser analizadas con fines didácticos en tres dimensiones (Mora, 2002): la información, el campo de representatividad y la actitud. La información se refiere a la suma de conocimientos. El campo de representación se refiere a la organización del contenido de la representación en forma jerarquizada, es una imagen de la organización del conocimiento. La actitud es la orientación favorable o desfavorable en relación con el objeto de la representación social, de manera que esta tercera dimensión es la que permite tomar una posición al individuo respecto al objeto.
Moscovici (1979) también infiere tres condiciones de emergencia en las que las representaciones sociales son construidas: la dispersión de la información en donde se considera que la información no es suficiente o que está desorganizada; la focalización se da cuando una persona o una colectividad están implicadas en una interacción social como hechos que conmueven juicios o las opiniones; finalmente la presión a la inferencia dada socialmente en la exigencia de una opinión, postura o acción sobre los hechos focalizados.
De esta manera la dispersión de la información se puede dar cuando una persona acude a un nutriólogo o profesional de la salud en búsqueda de orientación nutricional, mientras que la focalización es la que se da en el acuerdo de cómo deben ser los procesos alimentarios, mientras que la presión a la inferencia es dada frecuentemente por la familia y los profesionales de la salud para que una persona se alinee con las representaciones focalizadas.
Como se puede observar, la postura de Moscovici se centra en cómo los individuos forman imágenes o esquemas cognitivos que representan su realidad. Él, al igual que Vygotsky encuentran que esta esquematización es inherente al aspecto social, de manera que como un proceso circular, las creencias sociales se consensuan a través del lenguaje-comunicación y conforman el núcleo de referencia del individuo, de manera que la nueva información, que se
seleccionará de acuerdo a las condiciones de emergencia, se acomodará de acuerdo a como esté construido este núcleo, para ser una información naturalizada y que se evidenciará nuevamente a través de la comunicación con los demás, perpetuando este ciclo de interacción social.
Al otorgar importancia tanto a los aspectos cognitivos como a los aspectos de constitución social, algunos autores plantean la necesidad de distinguir entre dos niveles de análisis de las representaciones sociales (Wagner, 1995, citado por Rodríguez, 2003);
• Nivel individual en donde el interés de la investigación son las características distributivas de la representación, en donde el resultado de la representación será el prototipo promedio de las distribuciones individuales.
• Nivel social, cultural o grupal en donde el investigador está interesado en las características colectivas de la representación social, recolectando información a través de métodos múltiples, integrando opiniones, medios, documentos, etc. De manera que se integran diferentes versiones, puntos de vista y de elaboración del mismo objeto social en un grupo social más amplio.
Hoy en día la TCS es aplicada en diferentes áreas de estudio en México, como las políticas públicas, seguridad, situación de empleo y desempleo, intervención y salud (Rodríguez & García, 2007). Parte de los aportes más recientes que se tienen en la psicología social de la salud utilizan esta teoría para explicar cómo se representan fenómenos como en cáncer, el VIH/SIDA, la diabetes mellitus entre otros, retomando tanto el nivel individual como el nivel social para su estudio (Sada, 2014).
2.3.4 Premisas de la Teoría Socio-Construccionista de Gergen y sus