El ejercicio consistente en construir el mándala del Tarot es sin duda la mejor manera de familiarizarse con la totalidad del juego y de absorber su estructura global. Prevea para ello una gran superficie plana y despejada de aproximadamente 1,80 x 2 m; lo ideal es un suelo limpio. Una mesa de tamaño normal no es suficiente.
Nota: El mándala se construye como un espejo del mismo modo en que leemos el Tarot. Si se quisiera construir un mándala parecido a un templo oriental (ver la Introducción), habría que invertir las pola- ridades derecha/izquierda.
1. Sacamos El Loco y El Mundo de los arcanos mayores. En el cen- tro, colocaremos El Loco horizontalmente, con la mirada dirigida hacia el cielo (hacia arriba). Representa la energía primigenia, el Dios interior, el gran arquitecto que sostendrá el mundo manifestado. La mirada de El Loco debe estar orientada hacia arriba, porque si estu- viera orientada hacia abajo se volvería hacia las profundidades oscuras y la densidad material. La mirada hacia arriba impulsa la energía hacia la espiritualidad.
2. Encima de El Loco, ponemos el Arcano XXI, El Mundo, que, como hemos visto, es el resumen de toda la estructura del Tarot. En consecuencia, El Loco no será visible en el resultado final, pero sabre- mos que él es el que sostiene El Mundo colocado en el centro de la figura, al igual que la energía impensable del universo, invisible,sos- tiene nuestro mundo visible. El cruce de ambas cartas corresponde a la parte del rectángulo en que hemos situado el cuadrado humano que contiene los grados 4, 5, 6 y 7 de la numerología decimal.
Puede decirse que El Loco se encuentra con El Mundo a la altura de su horizonte humano. En esta configuración, la mujer de El Mundo y El Loco parecen mirarse.
3. Al igual que el templo, para establecerse, debe colocarse en rela- ción con los cuatro puntos cardinales, y que la alquimia establece con el fuego, el aire, el agua y la tierra cuatro elementos primordiales, el mándala también debe fijar cuatro esquinas. El personaje central de El Mundo, como hemos visto, se sitúa entre cuatro símbolos que corres-
ponden a los cuatro Palos de los arcanos menores: el buey o caballo (Oros), el león (Bastos), el águila (Espadas) y el ángel (Copas). Vamos, pues, a colocar el As de cada uno de los Palos de forma oblicua respec- to al símbolo correspondiente en la carta de El Mundo (primero, para tener una mejor legibilidad, mostramos el centro del mándala despeja- do; la figura completa se puede ver en la pág. 116).
4. Luego, por encima de cada As, vamos a edificar una estructura, con los números de 2 a 10 del Palo correspondiente, que reproduzca el rectángulo numerológico. No obstante, no ponemos la carta 10 por encima de las cartas 8 y 9, sino junto a ellas, del modo sugerido por la serie de las Espadas (ver págs. 90 y ss.). Ahora hemos colocado las cua- tro decenas correspondientes a las cuatro energías. La figura obtenida es una cruz esvástica, símbolo del movimiento cósmico.
Si girara, lo haría a la inversa del movimiento de las agujas del reloj, de la acción hacia la recepción, desde la derecha hacia la izquierda. Este movimiento, que es el de la sangre en el cuerpo huma- no, corresponde, como hemos visto, al movimiento del personaje cen- tral del Arcano XXI, que mira desde nuestra derecha hacia nuestra
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izquierda. Corresponde también a la dinámica de mutación de los Palos de uno en otro (Espadas-Copas-Oros-Bastos...) que hemos iden- tificado anteriormente. También se puede decir que los números actí- vos van hacia los números receptivos.
5. En el eje horizontal del mándala, que corresponde al horizonte humano, vamos a disponer ahora las figuras. Se organizan lateralmen- te, según el orden Paje, Reina, Rey, Caballero, y del interior hacia el exterior. La serie de Copas se encontrara entonces bajo el brazo de Copas de la esvástica, a nuestra izquierda, junto a la serie de Oros. La serie de Espadas se encontrará bajo el brazo de Espadas de la esvásti- ca, junto a la serie de ias figuras de Bastos. De este modo, el Paje de cada Palo estará en contacto, por el ángulo de la carta, eon el par 2-3 de su Palo correspondiente. La Reina estará al nivel del par 4-5, el Rey al nivel del par 6-7, y el Caballero al nivel del trío 8-9-10.
6. Por último, vamos a organizar los 20 arcanos mayores restantes en dos series de diez, como en el esquema de la numero logia.
Hemos visto que, en la primera serie, los arca- nos realizan su acción principalmente hacia arri- ba (ver pág. 56). La que inicia El Mago, donde vemos sobre todo seres humanos, corresponde a una búsqueda de lo divino, de la luz, de lo celeste del aire y del agua, de la Consciencia suprema... Esta serie se colocará, pues, verticalmente, por encima de El Mundo, manifestando la labor de elevación a la cual nos incitan los arcanos.
Los arcanos de XI a XX, por el contrario, reali- zan su acción principalmente hacia abajo. La serie iniciada por La Fuerza, compuesta en su mayoría por seres míticos, sobrehumanos, como surgidos de un sueño, corresponde a una búsqueda hacia lo infernal, lo oscuro, lo subterráneo, la derra y el fuego, el inconsciente profundo. Se colocará por tanto debajo de El Mundo, de forma descenden- te: con el Arcano XI, La Fuerza, tocando el cen- tro, y el Arcano XX, El Juicio, en el extremo infe- rior. Representarán así la labor de profundización que sugieren sus símbolos. Los arcanos mayores constituyen el eje vertical, espiritual del mándala.
7. Esta vez, el grado correspondiente al 10 (Arcanos X y XX) estará en los extremos del rectángulo y no junto al par VIII-VIIII. Una vez mas, el Tarot es lo que nos proporciona el indicio para esta organiza- ción: mientras que en los arcanos menores el último grado indica una mutación hacia otro Palo, con los arcanos mayores estaremos ante un retorno circular. En la parte superior del mándala, La Rueda de Fortu- na incita, después del camino de elevación (el animal amarillo), a rea- lizar un regreso hacia las profundidades (el animal de color carne). En la parte inferior del mándala nos encontramos con el Arcano XX, en que, de las profundidades de la Tierra, surge el andrógino espiri- tual azul claro, llamado de forma irresistible por la trompeta angélica (símbolo de la Consciencia cósmica) a elevarse de nuevo (ver pág. 114). 8. Vemos que el centro de este mándala es una figura geométrica de ocho lados (octógono). Esta figura nos remite a la geometría funda- mental del taoísmo, en que los trigramas del Yijinig [I Ching] se repre- sentan inscritos en un octógono regular, en cuyo centro aparece sim- bolizado el principio binario de la creación (yin y yang). A cada lado de la figura corresponde una dirección cardinal: Norte, Nordeste, Este, Sudeste, Sur, Sudoeste, Oeste, Noroeste. Por otra parte, las pilas bautis- males suelen tener una base octogonal, ya que esta forma, en el simbo- lismo cristiano, remite a la vida eterna y a la resurrección. Vemos aquí seis cartas situadas en el cenuo de este octógono, y también el hexágo- no se inscribe en el octógono como símbolo del entierro del ego indi- vidual en su tumba antes de renacer en la gracia del Ser esencial.
9. Si describimos círculos concéntricos tomando El Loco-El Mun- do como centro, descubrimos que las cartas de mismo nivel se en- cuentran siempre en el mismo círculo, salvo los Dieces de los arcanos menores, que prosiguen su dinámica de engendramiento circular mientras que los niveles 10 de los arcanos mayores siguen la dinámica arriba-abajo.
10. Si se visualiza el mándala en tres dimensiones, hay que verlo como una cruz de seis brazos: el eje de los arcanos mayores sería entonces el eje vertical, y se pueden distribuir los arcanos menores en los cuatro planos delante-detrás y derecha-izquierda, en un movimien- to giratorio.