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Libertad, gran aporte de energía

In document La via Del Tarot (página 75-84)

El Loco tiene un nombre, pero no tiene número. Es el único arca- no mayor que no está definido numéricamente. Representa la energía original sin límites, la libertad total, la locura, el desorden, el caos, o también el impulso creador fundamental. En las barajas tradicionales, dio lugar a personajes como el Comodín o Joker, que pueden repre- sentar a todas las demás cartas a voluntad, sin identificarse con ningu- na. La frase clave de El Loco podría ser: «Todos los caminos son mi camino».

Esta carta da impresión de energía: en ella, el personaje camina con paso resuelto, calzado de rojo, hundiendo en el suelo un bastón rojo. Pero ¿adonde va? ¿Va todo recto? Es posible, pero podríamos imaginar que va girando sin fin en torno a su bastón. El Loco repre- senta el eterno viajero que anda por el mundo sin vínculos ni naciona- lidad. Puede que sea también un peregrino que se dirige a un lugar santo. O también, en el sentido reductor que le dan muchos comenta- dores, un loco que camina sin finalidad hacia su destrucción. Si se elige la interpretación más fuerte, se verá El Loco como un ser des- prendido de cualquier necesidad, de cualquier complejo, de cual-

Palabras clave: L i b e r t a d - E n e r g í a - Viaje - B ú s q u e d a - O r i g e n - D e r r o t e r o - Esencia - F u e r z a de l i b e r a c i ó n - Lo i r r a c i o n a l - Caos - H u i d a - Locura... 147 r

quier juicio, al margen de cualquier prohibición, un ser que ha renunciado a cualquier demanda: un iluminado, un dios, un podero- so gigante en el flujo de la energía, una fuerza liberadora inconmen- surable.

Su hatillo de color carne está iluminado desde dentro por una luz amarilla. El palo que le sirve para llevarlo es azul cielo y su remate tiene forma de cuchara: es un eje receptivo que lleva la luz de la Cons- ciencia, lo esencial, el sustrato útil de la experiencia. En la mano que sujeta ese palo se esconde una hojita verde, signo de eternidad.

El Loco es también un personaje musical, puesto que sus ropas están adornadas con cascabeles. Podríamos imaginar que toca la músi- ca de las esferas, la armonía cósmica. En varios elementos de su traje se encuentran símbolos de la trinidad creadora: su bastón tiene un pequeño triángulo compuesto de tres puntos, uno de los cascabeles -el blanco- es un círculo dividido por tres líneas... Se puede discernir en ello la voluntad de la trinidad cristiana o las tres primeras sefirot del Árbol de la vida de la Cabala, o los tres procesos fundamentales de la existencia: creación, conservación y disolución. El movimiento del Loco está, pues, guiado por el principio divino o creador. El camino se vuelve azul cielo a medida que avanza en él: camina por una tierra pura y receptiva, sacralizándola con sus pasos.

En el cinturón del Loco se encuentran otros cuatro cascabeles amarillos que podrían corresponder a los cuatro centros del ser humano simbolizados por los Palos de los arcanos menores del Tarot

(ver pág. 72): Espadas (intelectual), Copas (emocional), Oros (corpo- ral) y Bastos (sexual y creativo). El Loco produce un aporte de ener- gía luminosa en esos cuatro centros, que también están simbolizados en los cuatro mundos de la Cabala: Atzüoth, el mundo divino; Briah, el mundo de la creación; Yetzirah, el mundo de la formación; y Asiah, el mundo de la materia y de la acción.

El animal que lo sigue, posiblemente un perro o una perra, apoya sus patas en la base de su columna vertebral, a la altura del perineo, en el lugar en que la tradición hindú sitúa el centro nervioso que concentra las influencias de la Tierra (chakra müládhára). Si el Loco fuera un ciego, sería guiado por su animal, pero aquí es él el que va delante, como el Yo visionario que guía al ego. El yo infantil está do-

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0iado; no es necesario seducirlo para dominar

sU agresividad. Ha alcanzado un grado de

madurez suficiente para comprender que de- be seguir al ser esencial y no imponerle su capricho. Es la razón por la cual el animal, que se ha vuelto receptivo, es representado en azul claro. Amigo del Loco, colabora con él y lo empuja hacia delante. La mitad de su cuer- po se encuentra fuera del marco de la carta: el hecho de que vaya detrás del Loco nos permi- te pensar que también representa el pasado. Un pasado que no frena el avance de la ener- gía hacia el futuro.

El traje del Loco es rojo y verde: lleva esen- cialmente en sí la vida animal y la vida vegetal. Pero sus mangas azul cielo indican que su acción, simbolizada por los brazos, es espiritua- lizada, y su gorro amarillo lleva la luz de la inte- ligencia. En este gorro se observa la presencia de dos medias lunas. Una de ellas, de color amarillo claro insertada en un círculo naranja, está vuelta hacia el cielo. La otra, situada en la bola roja que remata la punta trasera del gorro, está vuelta hacia abajo. La luna roja representa el don total de la acción, y la luna amarilla, la recepción total de la Consciencia.

La hoja verde en el hueco de ia mano.

Los tres puntos de! bastón.

El cascabel blanco dividido en cuatro por tres líneas.

La luna creciente, receptiva hacia e! cielo.

En una lectura

El Loco evoca un enorme impulso de ener- gía. Vaya donde vaya, lleva consigo ese impulso vital. Si se dirige hacia una carta, la carga con su energía creadora. Si se separa de la carta que lo precede, abandona una situación para aportar sus fuerzas a un nuevo proyecto, un

La media luna activa hacia la tierra en la punía del gorro.

nuevo lugar, una nueva relación. Representa entonces una liberación una huida (material, emocional, intelectual o sexual). En otros térmi- nos, esta carta plantea la cuestión de cómo va la energía del consultan- te, en qué emplea éste sus fuerzas.

El Loco representa a veces la locura o la inconsecuencia cuando se identifica con un personaje. Y, naturalmente, un peregrinaje, un viaje, una fuerza que va. La cuestión es saber hacia dónde: El Loco no tiene en sí mismo, ninguna preferencia.

Esta carta inseminadora de energía exacerbará, nutrirá o despojará las cartas que la rodean. Espejo del Arcano sin nombre, que podría ser su esqueleto, El Loco nos revela que la capacidad de actuar se adquiere también mediante la travesía iniciática de la locura y de la muerte.

Y si El Loco hablara...

«¿Sabes que en cada instante puede producirse una mutación de consciencia, que puedes súbitamente cambiar la percepción que tie- nes de ti? Uno se imagina a veces que actuar es triunfar respecto al otro. ¡Qué error! Si quieres actuar en el mundo, debes hacer que esta- lle esa percepción del yo impuesta, incrustada desde la infancia, que se niega a cambiar. Amplía tus límites sin fin, sin descanso. Entra en trance.

Déjate poseer por un espíritu más poderoso que el tuyo, una ener- gía impersonal. No se trata de perder conciencia, sino de dejar que hable la locura original, sagrada, que está en ti.

Deja de ser tu propio testigo, deja de observarte, sé actor en estado puro, una entidad en acción. Tu memoria dejará de registrar los he- chos, las palabras y los actos realizados. Perderás la noción del tiempo. Hasta aquí has vivido en la isla de la razón, descuidando las demás fuerzas vivas, las demás energías. El paisaje se ensancha. Únete al océa- no del inconsciente.

Experimentas entonces un estado de supraconciencia en que no hay acto fracasado ni accidente. No tienes la concepción del espacio,

devienes espacio. No tienes la concepción del tiempo: eres el fenómeno

que llega. En este estado de presencia extrema, cada gesto, cada 150

acción son perfectos. No puedes equivocarte, no hay ni plan ni inten- ción. Sólo hay la acción pura en el eterno presente.

No temas liberar el instinto, por primitivo que sea. Superar lo racional no significa negar la fuerza mental: mantente abierto a la poesía de la intuición, a los fulgores de la telepatía, a voces que no te pertenecen, a una palabra venida de otras dimensiones. Ve como se unen a la extensión infinita de tus sentimientos, a la inagotable fuerza creadora que te confiere la energía sexual. Vive tu cuerpo, ya no como un concepto del pasado, sino como la realidad subjetiva y vibrante del presente. Verás que tu cuerpo deja de estar dominado por concepciones racionales y se deja mover por fuerzas que pertene- cen a otras dimensiones, por la totalidad de la realidad. Un animal enjaulado tiene movimientos comparables a la percepción racional. El movimiento libre de un animal en el bosque es comparable al trance. El animal enjaulado debe ser alimentado a horas fijas. El racional debe recibir, para actuar, palabras. El animal salvaje se alimenta solo y nunca se equivoca de comida. El ser en trance no actúa movido por lo que ha aprendido, sino por lo que es.»

Entre las interpretaciones tradicionales de esta carta:

Gran viaje - Larga marcha - Locura - Vagabundeo - Inestabilidad - Imaginación desbordante - Alegría de vivir - Liberación - Peregrinaje - Sin domicilio fijo - Mendigo sagrado - Bufón, saltimbanqui - Nómada, emigrante - Delirio - Necesidad de actuar - Vitalidad - Libertad - Idealismo - Profeta - Marcha hacia la evolución - Visionario - Energía divina - Aporte de energía (si El Loco se dirige hacia una carta) - Liberación o huida (si se separa de una carta)

I

El Mago

E m p e z a r y elegir

El Mago lleva el número I. Este número contiene la totalidad en potencia, es como el punto original de donde surge un universo (ver pág. 80). Para el Mago todo es posible: tiene en su mesa una serie de elementos que puede emplear a su antojo y una bolsa que podríamos imaginar inagotable, como un cuerno de la abundancia. Este persona- je actúa desde su mesa hacia el cosmos, hacia la vida espiritual. Aun- que está representado por una figura masculina, el Mago es un andró- gino que trabaja con la luz y la sombra, haciendo malabarismos del inconsciente al supraconsciente. Su mano izquierda sujeta un palo activo, y su mano derecha, un oro receptivo. Esta moneda amarilla, sol en miniatura, simboliza la perfección, la verdad, pero también nos señala que el Mago no olvida las necesidades cotidianas. En la otra mano, su varita azul trata de captar la fuerza cósmica. También se dis- tingue en esa mano una excrecencia de color carne, como un sexto dedo que tendrá su eco en la segunda serie decimal, en el sexto dedo del pie de La Fuerza (ver pág. 214). Ese sexto dedo puede ser indica- dor de su dexteridad, de su habilidad para organizar la realidad según su inteligencia, pero no deja de resultar misterioso. Puede ser un pres-

Palabras clave:

Astucia - Iniciación - C o m i e n z o - N e c e s i d a d de ayuda - H a b i l i d a d - J u v e n t u d - P o t e n c i a l i d a d e s - C o n c r e t a r - Discípulo - Malicia - L o c u a c i d a d - T a l e n t o - T r a m p o s o

( s a g r a d o ) . . .

tidigitador que oculta algo bajo la mesa, o, por lo contrario, un ini- ciado.

Su mesa tiene tres patas. Se puede pensar que la cuarta pata está fuera de la carta: superando la fase de las posibilidades y entrando en la realidad de la acción, de la elección, es como el Mago concretará su situación. Pero también se puede ver que el tres es el número del espí- ritu, y el color azul, el de la receptividad espiritual (ver págs. 117 y ss.) Asimismo, los zapatos amarillos del Mago indican que su inteligencia toca la tierra, una tierra embebida de rojo sangre, de humanidad recibiendo al mismo tiempo la llamada de la fuerza divina. Es una mente que busca ubicarse en el mundo humano, encontrar solucio- nes para la vida material. Es, pues, también una carta que evocará cuestiones de empleo, de trabajo, de profesión.

El arbolito amarillo que aparece entre sus pies podría ser el sexo de la madre naturaleza que lo ha dado a luz: el Mago desciende de otra dimensión y viene a buscar su mundo, su público, su campo de acción, su arte, sus ideas, sus amores, sus deseos. Va a satisfacer sus necesidades, hacer trampas, iniciarse, empezar a vivir...

Sobre la mesa descubrimos tres dados que muestran tres lados cada uno: 1, 2 y 4. Cada dado da, pues, un valor de 7 y, sumándolos, obtenemos 21, que es el valor numérico más alto de los arcanos mayo- res. Puede decirse, por tanto, que el Mago tiene a su disposición todo el Tarot, hasta la realización total de El Mundo. Asimismo, tiene en sus manos y sobre la mesa los cuatro Palos de los arcanos menores (un oro, un basto, un cuchillo que simboliza la espada y una copa, disimu- lados entre los elementos de prestidigitación). Ello nos indica que se llega a la verdad atravesando la ilusión. A la altura de su sexo, hay una forma naranja que recuerda una serpiente: ha colocado ante él la fuerza sexual (o kundalini) y es capaz de controlarla.

El sombrero del Mago describe el principio de una espiral. Viene de lo invisible, ya que representa el primer punto, emerge de la nada para dar sus primeros pasos en el mundo. En este sombrero, un cor- dón de luz (amarillo) parte del cabello, de lo mental, y se abre para reunirse con el cielo, en unión con el universo. Su objetivo es, quizá, el de llegar a inmortalizar la consciencia individual. En su cabello amarillo, símbolo de su inteligencia luminosa, ocho pequeños círcu-

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los naranja indican que tiene conciencia de la perfección y que se la impone como meta. En un plano psicológico, también podría verse como un joven que todavía tiene la cabeza llena de las ideas de su madre (siendo el 8 La justicia, figura maternal).

El cinto del Mago es doble. Si se considera como un símbolo de la voluntad, se deduce que es capaz de ejercer la voluntad sobre su intelecto (la parte superior), pero también sobre su animalidad, su carne. Por otra parte, esta dualidad indica que aún no ha llevado a cabo la realización de su ser: mientras hay diá- logo interior, la iluminación, la verdad, no está allí.

En una lectura

El Mago indica un comienzo. El razona- miento es rápido, no falta talento y ni astucia, sólo queda actuar. Esta carta indica también la dificultad en elegir, en decidirse, en prescindir del «todo es posible» que caracteriza la juven- tud.

En la familia o el universo psicológico, es el muchacho: el que uno sigue siendo con más de cuarenta años, el que una habría debido ser cuando es mujer, el muchacho al que uno ha criado y al que cuesta quizá dejar volar con sus propias alas, al que se encuentra y con el que se puede pensar en formar una pareja en la cual todo esté por inventar...

El Mago muestra que algo es posible, que se puede empezar, que nada se opone a iniciar una nueva acción. Su varita podría representar

El «sexto dedo».

La forma vegetal: ¿arbusto o sexo femenino?

Los tres dados y la «cola de serpiente»

Cuatro de las ocho bolas naranja en los cabellos.

El cinturón doble.

u n a petición de ayuda o de inspiración, en espera de ser cargado u n a fuerza más m a d u r a , o quizá p o r el p r o p i o recorrido de la madu-

rez. u~

C o m o p r i m e r arcano mayor, y p o r muy iniciado q u e sea, El Mago tiene todavía m u c h o c a m i n o p o r andar. Es la carta de la unidad que d e b e elegir u n a m a n e r a de actuar.

Y si El M a g o h a b l a r a . . .

«Estoy en el presente. Cualquiera q u e sea la acción q u e deseo em- p r e n d e r , ha llegado la h o r a de iniciarla. Todo mi porvenir está en cier- nes en las decisiones q u e t o m o en este instante. H a c e d c o m o yo: ved todos los m o m e n t o s en q u e no sois vosotros mismos, en q u e no vivís en el a q u í y ahora, q u e es el m o m e n t o de la eternidad y lugar del infi- nito. ¿A q u é esperáis? Deshaceos de esos fardos inútiles q u e son los restos del pasado y el t e m o r al futuro. E n c a r n o la e n e r g í a q u e llama- mos consciencia. Estoy a b s o l u t a m e n t e p r e s e n t e aquí, en este cuerpo, e n t r e otros cuerpos, en un espacio y un tiempo dados.

No estoy separado de lo q u e me rodea. Soy consciente de la multi- plicidad asombrosa de t o d o lo q u e es. Os invito a vivir c o n m i g o este inventario. Sed conscientes de todos los espacios, de toda la materia: árboles, planetas, galaxias, átomos, células. Si soy consciente, no soy sólo un espíritu limitado en u n a forma d e t e r m i n a d a , me convierto en la totalidad de la o b r a divina.

¿Cómo ser consciente? Es sencillo: no d e b e h a b e r pasado en voso- tros, ni futuro, sólo un m o m e n t o , el m o m e n t o cósmico. Hay q u e cor- tar de u n a vez p o r todas c o n las desviaciones del ego, las antiguas heri- das. Hay q u e d e s p r e n d e r s e de t o d o plan, de t o d o sufrimiento, de toda p r o g r a m a c i ó n . Entonces se llega a la luz de la consciencia. Si estáis vivos, p a r a vosotros, en el instante, la m u e r t e no existe. Habéis sufrido pérdidas en el pasado y p u e d e q u e las sufráis en el futuro, p e r o aquí y a h o r a no hay n a d a p e r d i d o . Aspiráis quizá a perfeccionaros, a mejorar vuestras vidas, p e r o en el m o m e n t o no hay aspiraciones. Estáis ahí, con t o d o vuestro potencial.

Yo, El Mago, me sitúo en este cruce de la eternidad y del infinito 156

que llamamos p r e s e n t e . Soy fiel a t o d o lo q u e soy: mi c u e r p o , mi inte- ligencia, mi corazón, mi fuerza creativa. Mi mesa de color c a r n e tiene sus tres pies plantados en el suelo, me arraigo en alguna p a r t e de la diversidad y, desde ese p u n t o , actúo. E n t r e la infinidad de los posibles, elijo u n o , mi m o n e d a de oro, p u n t o de tracción q u e me llevará a la totalidad.»

Entre las interpretaciones tradicionales de esta carta:

Comienzo - Prestidigitador - Estafador -Jugador - Hay algo oculto bajo la mesa - Nueva empresa - Nuevos estudios - Renovación profesional - Principio de una relación - Chico, o chica masculinizada - Principiante - Astucia - Habilidad - Arte de convencer - Talentos múltiples - Se dispone de todo lo necesario para actuar - Necesidad de ayuda, de guía - «Querer, osar, poder, callar» - Elección que hay que hacer - Vacilación - Multiplicidad de los potenciales - Animus del consultante, hombre o mujer - Comienzo de la búsqueda de la sabiduría - Iniciado - Mago - Espiritualización de la materia

II

La Papisa

Gestación, a c u m u l a c i ó n

La Papisa tiene el número II, que en las numerologías corrientes se asocia a la dualidad. Pero, en el Tarot, 2 no es [1 + 1]; es un valor puro, en sí, que significa acumulación (ver págs. 81 y ss.). La Papisa incuba. La primera mujer de los arcanos mayores aparece enclaustrada, senta- da junto a un huevo tan blanco como su rostro ovalado. Está doble- mente en gestación: de este huevo y de sí misma.

Símbolo de pureza total, La Papisa revela en nosotros la parte intacta que nunca ha sido herida ni tocada, ese testigo virginal que lle- vamos dentro, a veces sin saberlo, y que representa, para cada uno de nosotros, un pozo de purificación y de confianza, un bosque virgen, por explotar, fuente de potencialidades.

El encierro en el templo, convento o claustro lo simboliza la corti- na que pende del cielo y se enrolla hacia el interior. La Papisa ha sido vista a menudo como una iniciadora, una maga. Puede remitir a dos grandes figuras principales: la Virgen María, inmaculada concepción destinada a llevar a Dios en su seno, y la diosa Isis, fuente mágica de toda fecundidad y de toda transformación.

Sobre su mitra, cuatro puntas indican el Norte, el Sur, el Este y el

Palabras clave:

Fe - C o n o c i m i e n t o - P a c i e n c i a - S a n t u a r i o - F i d e l i d a d - P u r e z a - Soledad - Silencio - Severidad - M a t r i a r c a d o - Rigor - Gestación - V i r g i n i d a d - Frío - Resignación...

Oeste: situada en el centro de los p u n t o s cardinales, su conciencia está ligada a la materia: la toma de conciencia se efectúa a través del cuer-

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