CAPÍTULO 3: ESTADO ACTUAL DE LA COMERCIALIZACIÓN Y DEL CONSUMO DE LOS
3.2 CONSUMO DE PRODUCTOS PESQUEROS
3.2.2 CONSUMO DE PRODUCTOS PESQUEROS EN ESPAÑA
España es uno de los países con un consumo per cápita de productos pesqueros más altos del mundo, superado en la UE sólo por Portugal (por su alto consumo de bacalao) y a nivel mundial por EEUU y Japón, los mayores consumidores mundiales de pescado.
El consumo ha crecido debido a las mejoras logísticas, su abaratamiento de costes (que permiten transportar por avión pescado fresco, vivo o congelado) y el desarrollo de la acuicultura como fuente de suministro. Esta distribución más rápida permite que se conserve más tiempo.
Cada español consume una media de 44,8 kilogramos de pescado al año, un poco más del doble del consumo medio europeo por año (unos 22,1 kilogramos/año) y muy por encima del consumo mundial medio de pescado situado en 17,1 kilogramos/año.
Los datos del "Panel de consumo alimentario" (encuesta anual a las familias) lo sitúan alrededor de los 30 kg/habitante/año. La diferencia puede deberse a la incidencia del turismo en el análisis, que hace que disminuya la cifra media total.
El consumo de conservas en España está alrededor de los 6,6 kg/cápita, siendo el de atún de 3,3 kg/cápita. El gasto en Alimentación ascendió a 67.519,9 millones de €, (0,7% más que en 2010) debido a los mayores precios de los productos este año (+1,3%). El consumo per cápita cayó un 0,6%, mientras que el gasto por persona subió un 0,8%, situándose a cierre del año 2011, en 1.471,35 €/persona/año.
El consumo total de productos pesqueros ha descendido un 1,9%. El consumo de pescado ha caído un 1,6% y el de mariscos un 4,3% mientras que las conservas de mariscos y moluscos han subido un 1,8%. El gasto por hogar ha caído en un 1,4%, situándose en 4.235 euros en la cesta de la compra, mientras que en el canal HORECA ha caído un 4,5% en el último año.
Este recorte del gasto por hogar también impacta en los productos pesqueros, que suponen el 13% del gasto alimentario total del hogar (unos 7,700 millones de euros). Se gastan unos 470 € por hogar en productos pesqueros, que supone un 1,5% menos que el año 2009, el 66% de esta cantidad en productos frescos mientras hay un incremento del 10% en productos congelados y un 5% en platos preparados, refrigerados o salazones, que también han mermado la cuota de mercado del pescado fresco.
En los últimos diez años la presencia de los productos pesqueros en la cesta de la compra se ha incrementado en un 70%. Los productos frescos han pasado de formar el 40% de la cesta al 35% y el pescado congelado ha pasado de una cuota del 11% al 14% en la actualidad. Los productos frescos más demandados siguen siendo la merluza (17% de las ventas en valor), el gallo, los langostinos y el pulpo.
En cuanto a los niveles de precios se ratifica que están a niveles de hace años. El precio medio del pescado fresco ha pasado de 6,1 euros/kilo a 6,9 euros/kilo desde el 2001 al 2010 mientras el
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precio medio de la cesta de la compra ha subido un 20%. Hace 10 años comprábamos la merluza más cara de la que lo estamos comprando ahora; su precio ha caído un 7% mientras en los últimos 10 años el precio medio ha crecido un 20%.
A pesar del incremento de consumo de productos pesqueros el consumo del pescado fresco ha caído como consecuencia de:
El consumo cada vez más frecuente fuera de hogar.
La dispersión de la familia en horarios.
Concentración de la compra en el fin de semana y días concretos. El descenso de la tradicional compra diaria en el mercado.
Incomodidad y dificultad de limpiar el pescado.
Incorporación de la mujer al mercado laboral con menos tiempo de acudir a los mercados.
Competencia de nuevos productos más elaborados, como platos semi-preparados y fileteados, pescado congelado a menor precio y platos preparados con base de pescado.
Tendencia al consumo de productos preparados de alto precio.
Descenso del gasto global destinado a alimentación.
Disminución de consumo de pescado entre la población infantil
Como contrapartida estos nuevos hábitos deberían incrementar el consumo de productos de calidad aunque su precio sea mayor y habrá un incremento del consumo en los sectores de hostelería y restauración. El consumidor tiene una mayor preocupación por mantener una dieta saludable y seguir la dieta mediterránea, con el consiguiente aumento del consumo de pescado. El consumidor exige cada vez más comodidad y rapidez en la compra. Se compran menos veces y más volumen de producto. En cuanto al formato de comercialización la gran distribución apuesta por lineales con nuevas presentaciones, pre-embalado, fileteado o rodajas y porciones más pequeñas. En los próximos años se generalizará el consumo de productos elaborados, (fileteados, troceados) que sustituirá en gran parte al pescado entero tal como se comercializa actualmente. Los supermercados han crecido por la potencia que les da la fórmula de proximidad, que se adapta muy bien a la compra de producto fresco con mucha frecuencia y de fácil ubicación en el entorno urbano. Los hoteles, restaurantes y hogares prefieren pescado fresco, conserva y congelado. El pescado congelado preparado cada vez adquiere más peso en las preferencias de los consumidores.
Por tanto los consumidores demandan productos frescos y naturales, comodidad y rapidez al realizar la compra, facilidad de preparación (filetes sin piel, ni espinas, lavado y listo para el consumo) y garantía de calidad.
Los Hipermercados y las Tiendas Tradicionales son los canales que más volumen de compra han perdido (1,6% y 0,8% respectivamente) a favor de las tiendas de descuento (0,9%) debido a la
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menor compra de Productos Frescos. Las tiendas de descuento incrementaron un 7,6% la compra de productos frescos respecto al año anterior.
El consumo de pescado se ve particularmente afectado por la recesión económica porque tiene un precio más alto que otros productos sustitutivos, lo que genera un trasvase de unos productos a otros. Como producto proteínico productos sustitutivos del pescado son carnes y huevos, por lo que alteraciones de la demanda de uno afecta a los demás. Desde 1987 el consumo de huevos ha caído más de un 26%, mientras el de carne ha subido un 6,4% y el de pescado un 25%, lo que significa que el consumo proteínico se ha desplazado a favor del pescado.
En los productos pesqueros se ha producido un incremento muy notable en el consumo de mariscos, moluscos y crustáceos (sobre todo congelados) y de las conservas de pescado en detrimento del pescado fresco. Ambos están siendo sustituídos por platos preparados. El pescado azul está sustituyendo a otros pescados y los langostinos crecen más que ningún otro dentro del grupo de mariscos, en parte debido a la comercialización masiva que de este producto se realiza en las grandes cadenas de distribución, importado congelado a precios de venta realmente competitivos a costa del margen.