Hay que resaltar que cuando Leiva les enseñaba a leer y a escribir a los niños y cuando el ma- trimonio Bouvier asume la dirección de las escuelas N° 1 y 2 en General Acha, aún no se había
promulgado la ley 1420 de educación común, gratuita y obligatoria, lo que se concretó recién el 8 de julio de 1884. Es por eso que los orígenes son complejos; debieron afrontar diversos problemas como el de los edificios, ya que no les resultaba fácil desarrollar sus tareas en lugares adecuados –funcionaron de forma anexa en una sola habitación hasta 1884–, y también el de la concurrencia de los niños a la escuela y el de la titulación de los maestros.
Como decíamos, lo orígenes de la escuela están ligados a los orígenes de General Acha, pero también a la organización del Territorio de La Pampa Central. Y en el caso de la educación, son tiempos de grandes debates a nivel nacional. La discusión acerca de la ley de la educación fue uno de los más intensos, y de largo alcance, en la historia Argentina. Distintos puntos de vista en torno a la enseñanza religiosa, a la escuela mixta y al control del Estado sobre la educación dividieron a la generación del ochenta.
La ley aprobada estableció la instrucción primaria obligatoria, gratuita y gradual. La obliga- toriedad suponía la existencia de la escuela pública al alcance de todos los niños, medio para el acceso a un conjunto mínimo de conocimientos, también estipulados por ley. Los padres estaban obligados a dar educación a sus hijos. Por último, la formación de maestros, el financiamiento de las escuelas públicas y el control de la educación –privada o pública– quedó en manos del Estado. No obstante, la sociedad tenía a través de los llamados distritos escolares en los que participaban padres de familia (elegidos por el Consejo Nacional de Educación), la facultad de inspeccionar la calidad, higiene y cumplimiento de las leyes en las escuelas.
Si bien desde finales del siglo XIX el sistema educativo argentino formó parte del proyecto modernizador, en el caso de la organización de la educación en los Territorios, ésta se constituyó a partir de la Ley Nº 1420 de Educación Común, de la creación del Consejo Nacional de Educa- ción (CNE) y del Cuerpo de Inspectores, así como de resoluciones y reglamentos originados en los órganos centrales de la burocracia educativa.
En el caso del Territorio de La Pampa, es significativa la Memoria Anual que Manuel J Campos eleva al Gral. Ayala, Jefe de la Tercera División del Ejército, en febrero de 1884, dando cuenta de la preocupación sobre la temática antes de la organización “formal” del sistema y describiendo las condiciones en las que se llevaba adelante la educación. Dice Campos en lo que se refiere a la instrucción:
“El año anterior solicité al SE el Sr. Presidente de la República se me proveyese de útiles para un colegio y nombrar personas competentes para regentearlo, este pedido fue inmediatamente atendido y hoy fun- cionan dos Colegios en los cuales se educan setenta y seis varones y cincuenta y ocho niñas, hijos de la tropa e indios y de algunos ciudadanos de los pobladores de este campamento. Habíase construido por las fuerzas de la Brigada, un edificio de doce metros por cinco con destino a colegio y hasta hace poco tiempo funcionaban allí los dos, alternándose en las horas de clase a las que concurrían de seis a once las mujeres y de doce a cuatro los varones, pero el excesivo número de alumnos y los rápidos progresos que han hecho en la educación, me ha obligado a habilitar para el colegio de Varones el salón de la Co- mandancia, cuya extensión es de diez y siete metros por seis.
“He creído al proceder de este modo satisfacer en lo que de mi depende, al desarrollo de la educación de la que el Superior Gobierno se muestra tan celoso, contribuyendo así a formar desde el humilde puesto de Jefe de Brigada, ciudadanos instruidos y capaces de apreciar todas las ventajas con que son agracia- dos por nuestra Carta Fundamental”
Pero también hay que decir que no solo las autoridades se preocupaban por la educación. Efec- tivamente, la obligatoriedad requería del compromiso de los maestros y también de los vecinos. La ley 1420 preveía el funcionamiento de los Consejos Escolares, integrados por cinco padres de familia elegidos por el Consejo Nacional de Educación quienes desempeñaban el cargo de consejero en forma gratuita, pues era concebido como carga pública. Estos Consejos Escolares debían cumplir la función de comisión inspectora y cuidar de la higiene, disciplina y moralidad de las escuelas públicas de su distrito. Actuaban en tanto «referente local» de las autoridades educativas nacionales.
En 1894 hay datos del primer Consejo Escolar en General Acha, del que es su presidente el Sr. Gabriel Anza. Este caracterizado vecino asume la responsabilidad siendo muy joven ya que había nacido en 1865 en San Luis y en los primeros años de vida del pueblo se radicó desempe- ñando diversas funciones.
¿Escuela 1, Escuela 2, Escuela 11? Los vaivenes en cuanto a la numeración
Si se toma la fecha del 2 de noviembre de 1883 como la de los inicios de las actividades de la actual Escuela N° 11, debemos considerar que en ese momento fue designada como “Escuela Elemental N° 1 de varones de General Acha”. La escuela a cargo de María A. de Bouvier era la “Escuela Elemental N° 1 de Niñas”. Si bien en un primer momento funcio- naron anexas, mas tarde se separaron. La inestabilidad en cuanto a la inscripción hizo que en algunas épocas la de Niñas dejara de funcionar y su matrícula fuera absorbida por la de varones. Pero en 1906, pasa a denominarse Escuela N° 11, cuando en las planillas de asis- tencia del mes de junio, imprevistamente figura con ese número. En noviembre de 1917 se refunden transformándose en Mixta y con el número 11. En 1921 se separan por sexo y finalmente en 1933 se integran definitivamente. En el año 1926 se había aprobado el nombre de Lucio V. Mansilla” para la escuela N° 11 de General Acha
Desde el momento en que le cambiaron el número, la comunidad achense lo vivió como un despojo. Los argumentos que esgrimen para justificar esta afirmación, se basan en que desde 1883 hasta 1906 llevó el 1, dando cuenta de que fue la primera escuela nacional en el Territorio, momento en el que una reorganización de escuelas produjo el cambio. Lo explican a partir de que en agosto de 1893 había comenzado a funcionar en Santa Rosa la Escuela Mixta a cargo de Enriqueta Schmidt y entonces le otorgaron a esa institución capitalina el número 1.