El libro histórico de la Escuela, da cuenta de como es la relación con la comunidad de General Acha, con su gente, con sus instituciones. Es notable como en cada año se señalan no solo las novedades más importantes relacionadas con obras esperadas como las cloacas, o la ilumnica-
ción o diferentes iniciativas de la COSEGA o del Municipio sino que también hay declaraciones con opiniones o dejando sentada la postura sobre diversos temas. Es así que nos encontramos con referencias a la situación generada por la Guerra de Malvinas, por la defensa de la perma- nencia de la Gendarmería en la ciudad, sobre diversos emprendimientos municipales tales como el amojonamiento de sitios históricos, la inauguración de otras escuelas como la Técnica Agrope- cuaria o el edificio de la Escuela Técnica, o el aniversario de la escuela 145; cuestiones referidas al Hospital, la curtiembre, o una detallada descripción de los actos del aniversario de la escuela o de la localidad. Es llamativo por ejemplo que ante el inicio de actividades de una imprenta, se hace un raconto histórico sobre actividades similares que se dieron en los inicios de General Acha. También aparecen personajes del pueblo, desde Felipa, una mendiga, hasta el reconocido Andrés Arcuri. Es decir, el libro histórico de la escuela se convierte casi en un libro histórico del pueblo, en el que además de describir se emiten opiniones sobre diversos y variados temas. El dejar registro de lo que pasa implica también para la escuela N° 11 lo que pasa en el pueblo. La educación no se resume a las actividades puertas adentro sino que el compromiso es con toda la comunidad, con sus preocupaciones, con sus logros, con sus demandas.
Las celebarciones, los actos escolares, significaron para las escuelas el momento de mayor comunicación entre la comunidad y la institución. Lo cotidiano de la escuela se modifica y es así que se dan relaciones diferentes. El Estado nacional impulsó desde los inicios de la organización del sistema educativo que se celebraran en las escuelas las efemérides y todo acontecimiento que fomentara la idea de patria, adoptando las formas europeas de celebrar y con la idea de crear un vínculo con el pasado que legitimara el presente. Con este mismo sentido se realizan actos como los de la inauguración de bustos de próceres o de monumentos. Los propósitos fueron cambiando; en algunos momentos se constituyeron en espacios que reflejaban la búsqueda de un futuro común y en otros, las diferencias internas volvían sin sentido los discursos homegei- nizadores.
Y como para dar cuenta de lo que afirmamos, podemos rememorar la celebración del cen- tenario de la Revolución de Mayo, que fue un hito en la historia de la escuela 11. La escuela se vistió para la ocasión y los alumnos y sus familias particparon durante todo el día de diferentes actividades. Pero lo que más se recuerda es el desfile de todas las escuelas y la presentación de un carro alegórico que se construyó con la colaboración de un miembro de la comisión del centenario. Se personificaba a la República, la Libertad, la Gloria, tres patricios y las provincias. El carro estaba escoltado por el “Batallón Infantil” y recorrió las calles de la ciudad seguido por los alumnos de la escuela y por un grupo de gauchos.
En el mismo sentido se realizaron importantes actos cuando se recibieron las donaciones de las banderas de ceremonias o en el momento del centenario de la muerte de Belgrano.
Las fiestas mayas, las fiestas julias, las de fin de año o la celebración del día del estudiante o del árbol, eran motivo de encuentro. El registro de las mismas a través de la Revista La Mo- derna expresa cómo la comunidad compartía estos espacios y cómo se valoraba la presencia
del pueblo. En el caso de la celebración del 60° Aniversario, en el número 113 de la Revista correspondiente a octubre de 1943, un artículo relata los festejos, deja sentado que no fueron muchos los que se adhirieron a estas celebraciones y se realiza una fuerte crítica a la situación de abandono que está pasando la escuela. Es que por esa época no tenía local propio y deambulaba por diferentes edificios, lo que fue motivo de reclamos por la Revista. Los festejos consistieron en una velada tearal que se desarrolló en el Club Teatro Belgrano, en la que pusieron en escena una obra en tres actos y otras actuaciones relacionadas con la música y la poesía. Además, en la escuela se llevó a cabo un acto académico, entrega de ofrendas florales, una misa en memoria de los fallecidos y por último un vermouth danzante en el Club Social.
Pero así como se festejaban las fiestas patrias o los aniversarios, también en años anteriores se habían hecho bailes familiares para recaudar fondos para la biblioteca y el museo de la escuela con una importante concurrencia. En el numero 39 de la Revista La Moderna, de septiembre de 1937, se realiza la crónica de esta actividad y se destaca el trabajo del personal docente que co- laboró “no escatimando esfuerzos, para que todos se encontraran satisfechos de haber otorgado su pequeño óbolo”.
Asimismo, al llegar a los 100 años desde su fundación, se organizaron una serie de actos que tuvieron la capacidad de vincular el presente con el pasado. No sólo la edición de la Revista del centenario, sino también las diferentes comisiones que se conformaron para la organización de los festejos desde el mes de marzo de 1983 presidida por Tomás Alvarez llevaron adelante diferentes acciones que fueron preparando los actos centrales, kermeses, concursos literarios, de logotipo, de la marcha de la escuela, eventos deportivos, entre otros, dieron el marco para la celebración. La frase que quedó marcada en el libro histórico da cuenta del significado de estos festejos y del vínculo que la escuela ha desarrollado con el pueblo, en un camino que transitaron a la par. Dice en el registro de los festejos de los cien años: “El día 5 de noviembre las puertas de la escuela se abrieron como prolongadas manos para estrechar cálidamente a quienes concurrie- ron a su convocatoria de gran celebración”.
Palabras finales
Y para prolongar esta relación escuela/comunidad haremos referencia al arraigo que la escue- la 11 tiene en la comunidad, queda en evidencia con los acontecimientos de los últimos días. Con motivo de arreglos en el edificio, y que estaban demorados considerando la urgencia de los mismos, finalmente el gobierno provincial asume la respnsabilidad y da inicio a las obras de ampliación y reparación. La obra consiste en la ejecución del nuevo Salón de Usos Múltiples, la remodelación de los sanitarios y cocina existente, además del cambio de la totalidad de las aberturas. También en cuanto a las instalaciones se hará el reemplazo de la red de distribución de agua y cloacas, la instalación eléctrica y de gas, finalizando la obra con la pintura integral de todo el edificio. Pero surgieron preocupaciones. Por un lado en lo referido a la conservación de la fa- chada del edificio ya que se considera que es un edificio histórico mas allá de que fue construido
en 1947, pero también porque al realizar excavaciones quedaron a la vista algunos vestigios que serían de edificaciones más antiguas y quieren preservarlas.
Si bien las obras han continuado, no podemos dejar de mencionar que fiel a su tradición, la escuela 11 es un mojón en la historia de General Acha. Crecieron juntas y así se mantienen. Hablar de la Escuela N° 11 “Lucio V. Mansilla” y de los maestros que la transitaron, es hablar de la propia identidad de la comunidad de General Acha, la que se constituye con aportes de un pasado que se hace presente y de un presente que también pone la mirada en los tiempos que vendrán.