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Leonardo Da Vinc

2.7. Contextos de aparición del bullying

La violencia escolar puede producirse en, prácticamente cualquier lugar, de entre los distintos espacios que conforman las dependencias de los centros escolares, aunque, no obstante, el tipo de agresión que se realiza en cada lugar, dependerá de si éste está más o menos vigilado por el profesorado.

Ortega (1992) señala que, en cuanto a los actos de violencia física se refiere, el agresor siempre intentará buscar lugares donde apenas exista supervisión del profesorado, como los pasillos, el patio del recreo o la entrada y salida del centro. En estos lugares la presencia de adultos es menor y, de hecho, este es uno de los motivos principales por los que el profesorado normalmente no tiene conocimiento de la existencia de tales agresiones entre compañeros.

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Olweus (1993) concluye, que las agresiones se producen con mucha mayor frecuencia dentro de la escuela que en el camino entre dicho contexto y el familiar. Y sobre todo, que resultan más frecuentes en aquellas situaciones que se desarrollan durante el tiempo destinado al recreo académico, situación en las que se producen menores y/o más laxos niveles de supervisión, por parte del profesorado.

Por su parte, en el sentido expuesto, los resultados pertenecientes a algunas de las investigaciones realizadas en el Reino Unido, tales como el Proyecto Shelffield, encuentran que la frecuencia con la que se producen las conductas de violencia al ir o venir de casa o al colegio es menos de la mitad de la que se predice dentro de la escuela.

Olweus (1999) descubre una relación inversa entre la presencia del profesorado durante el recreo y la cantidad de problemas de agresión en la escuela. Afirma que a mayor número de profesores que vigila durante los períodos de descanso desciende el número de incidentes relacionados con la agresión en la escuela. Por ello, enfatiza la importancia de disponer de personal suficiente, con intención de poder intervenir en los centros, ya que, las actitudes del profesorado frente a las situaciones de intimidación y victimización, resultarán ser decisivas para abordar y erradicar el problema.

García Orza (1995) afirma que cuando se produce una situación de ataque, generalmente, no resulta ser en presencia de los adultos que puedan censurar al agresor.

El informe “Violencia entre compañeros en la escuela” elaborado por el por el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia realizado en el año 2005, Sanmartín afirma que la mayor parte del acoso tiene lugar en clase (75%), en el patio (60%), en los pasillos (40%), y en los alrededores del centro (10%).

Así mismo, en cuanto a lo que concierne a territorio español, en el Informe del Defensor del Pueblo (2006) sobre el estudio del alumnado de Educación Secundaria, se hace referencia a distintos escenarios, dependiendo del tipo de agresión sufrida, siendo el recreo el escenario más frecuente para las agresiones físicas y la exclusión directa, mientras que los insultos, los motes y las agresiones se producen con mayor frecuencia en el aula.

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En el Informe del Defensor del Pueblo (2006) no aparecen diferencias estadísticamente significativas entre centros públicos o privados. También cabe destacar que los pocos casos de amenazas con armas se producen en el patio y fuera del centro, por parte de los alumnos del mismo. Así mismo, el citado Informe, pone de manifiesto que a mayor gravedad de la agresión, menor identificación del aula como escenario del conflicto.

Por otra parte, López, Domínguez y Álvarez (2010), en cuanto a los escenarios escolares donde se produce el acoso escolar, señalan que:

Así, entre las características propias de los centros de enseñanza que pueden favorecer el desarrollo de comportamientos violentos en las escuelas, destacan: la masificación de estudiantes en las aulas, la carencia de normas de comportamiento claras para los alumnos y la orientación autoritaria versus democrática del profesorado (Henry, Guerra, Huesmman, Tolan, Van Acker y Eron, 2000). Autores como Rodríguez (2004) llegan a afirmar que existen escuelas que son verdaderas “fábricas” de violencia por varias razones: la falta tanto de motivación como de estrategias eficientes para hacer frente a los problemas de comportamiento del alumnado; el trato desigual del profesorado a los alumnos, que en ocasiones otorga privilegios únicamente a determinados estudiantes en detrimento de otros, con el consiguiente malestar de los menos atendidos; y la existencia de dobles mensajes en el aula, al utilizar el castigo como medio para mejorar la conducta de un estudiante, genera en ocasiones un “efecto rebote” y más agresividad en el alumnado (p. 27).

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RESUMEN

Comenzamos este capítulo analizando los aspectos que caracterizan el bullying y las diferentes clasificaciones de acoso escolar o bullying aportadas por diversos autores. Así mismo, mencionamos los elementos participantes del bullying, los que agreden o los agresores, quienes sufren las agresiones o las víctimas, los espectadores y observadores y, los adultos. Los adultos deben presentar una actitud activa y despierta de recogida y observación de las situaciones, fomentando actitudes comunicativas hacia los alumnos y, expresando confianza para conseguir aumentar en ellos una actitud comunicativa de contar aquello que les está sucediendo y fomentar la comunicación con los padres puesto que son ellos en ocasiones los primeros conocedores de las situaciones de acoso. Todo ello siguiendo a autores relevantes como Avilés (2006),Avilés, Irurtia y García-López (2011), Del Rey y Ortega (2007), Montañés, Bartolomé, Parra y Montañés (2010), Reyzábal y Sanz (2014) entre otros.

Hemos señalado un gran número de estudios realizados en el ámbito del bullying con el objetivo de esclarecer las características de quienes se encuentran implicados como participantes en el bullying. En este sentido la variable sexo ha alcanzado un lugar privilegiado entre los factores examinado por autores comoAguado (2005,2006),Álvarez-García, Dobarro, Álvarez, Núñez y Rodríguez (2014),Cook, Williams, Kim y Sadek (2010),Díaz Sánchez, Moreira y Mirón (2011), Ovejero, Smith y Yubero (2013), entre otros.

A lo largo del tema hemos analizado todos aquellos indicios que influyen en el mantenimiento del acoso escolar como pueden ser las características biológicas y psicológicas de los individuos, el factor familiar como la inteligencia emocional de los padres, la permisividad, el uso de la violencia para instaurar la autoridad y la relación existente entre los progenitores. Entre otros componentes causantes o acompañantes del acoso escolar en el ámbito escolar podemos señalar, el sistema de disciplina instaurado, la ausencia de acciones en contra de situaciones de acoso, las pobres relaciones con los compañeros, la escasa participación en actividades de grupo, la poca comunicación entre profesorado y el alumnado o la confusión o ausencia de la figura de autoridad.

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En este capítulo, destacamos la existencia de unos indicios de protección hacia el acoso escolar los cuales reducen potencialmente la probabilidad de realizar conductas de riesgo del acoso escolar, entre ellos destacamos al individuo, la familia, los amigos, a la comunidad, y los contextos medioambientales en los que se desenvuelve habitualmente un individuo y que hacen que se evite o se produzca el acoso escolar.

Finalizamos el capítulo señalando las consecuencias del bullying y los escenarios o contextos de aparición del mismo.

En cuanto a las consecuencias del acoso escolar hemos diferenciado las relativas a la víctima entre las que señalamos la fobia escolar, el fracaso y las dificultades escolares, alto nivel de ansiedad, baja motivación de logro, falta de confianza en sí mismo. Las consideradas para otros, el déficit de autoestima, autoimagen negativa, síntomas depresivos, problemas psicosomáticos, contentos o pensamientos de suicidio o indefensión aprendida. Seligman señala que la indefensión aprendida es como un estado de desesperanza, en el que el sujeto aprende que no puede controlar los sucesos de su entorno mediante sus respuestas, por lo que deja de emitirlas.

Como consecuencias para el acosador señalamos la adquisición de un aprendizaje de conductas dirigidas a conseguir sus objetivos, son el precedente de las conductas delictivas posteriores, se obtiene reconocimiento social y estatus dentro del grupo, se vuelven insensibles ante el sufrimiento del otro, disminuye su capacidad de comprensión moral, baja tolerancia a la frustración y la generalización de sus conductas a otros ámbitos como sería la familia o al trabajo.

Y con respecto a las consecuencias del acoso escolar para los observadores serían el aprendizaje de conductas inapropiadas para conseguir sus objetivos, la exposición a modelos de comportamiento agresivo, la modelación de comportamientos violentos, la falta de empatía, la disminución de la sensibilidad ante el sufrimiento de los otros, la insolidaridad, la apatía, la falta de sensibilidad y se convierte en cómplices de situaciones de abuso.

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Con respecto a los aspectos de aparición de acoso escolar destacamos que puede aparecer en cualquier lugar, de entre los distintos espacios que conforman las dependencias de los centros escolares, aunque, dependerá de la vigilancia del mismo. En el informe del Defensor del Pueblo (2006) señala que es el recreo el escenario más frecuente de las agresiones físicas y la exclusión directa mientras que los insultos, los motes y las agresiones se producen con mayor frecuencia en el aula. López, Domínguez y Álvarez (2010) señalan que los escenarios escolares donde se produce el acoso escolar son las características propias de los centros de enseñanza que pueden favorecer el desarrollo de comportamientos violentos en las escuelas.

CAPÍTULO

III

Nuevas

formas

de

violencia