• No se han encontrado resultados

QUE MODIFICAN EL NIVEL DE DESARROLLO COGNITIVO CAPACIDADES SUPERIORES

Figura 2.1. Desarrollo de capacidades sobre la propuesta de Vigotsky. (Varela. N., 2007).

Las segundas, las potenciales, aluden al desarrollo de las capacidades básicas en superiores o complejas propias del ser humano. Siendo uno de los elementos más definitivos en la constitución de la especie, este desarrollo sólo puede alcanzarse a partir de la interacción del sujeto con el entorno a través de dos tipos de componentes (Pozo, 1999, pp. 194-196): al definir que tanto el material sensorio, como la palabra constituyen elementos indispensables en la formación del concepto (Vigotsky, 1997, p. 83) comprendemos que los objetos y fenómenos culturales, entre ellos necesariamente el diseño, han de convertirse en signos de comunicación para la cognición del mundo, es decir en lenguaje.

Sin embargo, de este entramado de signos culturales y naturales a los que puede acceder el sujeto, sólo los que le resultan funcionales, significativos, prácticos para ser y estar en la sociedad, serán los signos que en su nomenclatura podemos denominar como significantes. No sin razón, Vigotsky estableció al lenguaje como la base a partir del cual el sujeto desarrolla su pensamiento. El significado demanda primero la comprensión del signo (lenguaje) para uno mismo, proceso que podemos denominar como interiorización y, segundo, su uso para la comprensión, comunicación y socialización con el mundo, que es el proceso de exteriorización. Los dos han de traducirse en actividades que exigen desarrollar

habilidades y capacidades cognitivas en el sujeto para poder interiorizarlos y exteriorizarlos. Así, cuando los signos culturales en interacción propician cambios cualitativos en el desarrollo cognitivo y afectivo del sujeto —desde las propias vivencias cotidianas hasta las derivadas del estudio— Vigotsky (1997, p. 76) los denomina herramientas psicológicas.

La relación del sujeto con el mundo requiere de una interacción como parte fundamental para que se dé este proceso, la cual desde la concepción de Blauberg (1968, pp. 170-171) se tiene como: Forma universal de relación entre los cuerpos y fenómenos que se expresa en influencia y cambio recíprocos. Sin interacción no se puede concebir la existencia de cualesquiera objetos o sistemas materiales. Unifica sus elementos, determina su composición, su organización estructural y los cambios que se operan en ellos (…).

Vigotsky, afirmaba que el desarrollo del sujeto es resultado de la interacción entre el individuo y su cultura10. A partir de los aspectos culturales, se pueden comprender significados colectivos e individuales que afectan a la persona, incidiendo en el desarrollo de sus procesos mentales, físicos y afectivos (Martínez R., 1999).

En una relación dialéctica e intrínseca con el entorno, los procesos cognitivos y los aspectos físicos se concretan a partir de una interacción recíproca con el ambiente natural o sociocultural: para nadie resultará novedoso, bajo estas ideas, inferir cómo se ha dado la influencia y adaptación de la sociedad en el entorno y cómo éste a su vez influye en la cultura. Se ha visto, durante el proceso histórico, al individuo modificado por el entorno y en reciprocidad a éste por la sociedad.

Las primeras extensiones de su propio ser, la elaboración de herramientas, tales como las más simples cuchillas y lanzas para cazar, permitieron un primer aprovechamiento del entorno natural, pero a su vez, cada avance en la explotación de la naturaleza, exigió la continua modificación fisiológica del individuo11. Desde la paulatina adaptación de la mano a la piedra, herramienta de caza, hasta la difusión masiva de los computadores, estos cambios se han vuelto más veloces en la medida que el

10 Entendiendo la cultura desde la definición de Blauberg (1968, pp. 64-66) como el conjunto de los aspectos de la actividad transformadora

del hombre y la sociedad, así como de los resultados de esta actividad, cada construcción, desarrollo y/o perfeccionamiento de objetos materiales o conceptuales, producto de la interacción del hombre con su entorno han transformado el medio natural en uno socio-cultural y constituyen elementos culturales.

11 La mano primitiva prensil que servia a funciones específicas del caminar y agarrar en relación con el entorno estrecho que lo limitaba al

bosque y al alimento que en él había, evolucionó como resultado de las nuevas necesidades surgidas de la interacción del homo con su entorno: el desplazamiento, la construcción de herramientas para conseguir distinto tipo de alimento y/o para defenderse, entre otras. Esto requirió de la anteposición del dedo y la liberación de la mano de caminar para solamente trabajar. (Ilin, M, et al, 1983, pp. 40-58)

medio exige del sujeto el desarrollo o perfección de habilidades para interpretarlos, entenderlos y transformarlos.

Pero no sólo es una modificación a nivel físico o cultural, sino que también ésta es mental. El construir un objeto, como la lanza, requirió de una adaptación física para poder moldearlo y diseñarlo. Proyectarlo, idearlo, comprender sus posibilidades, asimilarlo, transmitirlo y perfeccionarlo, requirió además de la reformulación del cerebro y de generar nuevas conexiones sinápticas para que las habilidades cognitivas básicas se volvieran cada vez más complejas, permitiendo con ello una construcción mayormente estructurada del pensamiento. Como resultado secundario se tuvo la creación de un sistema de significados necesario para insertarlo en el entorno cultural.

Adelanta el constructivismo un aspecto importante: la genética de los sujetos participa parcialmente de los aspectos constitutivos de las capacidades y habilidades cognitivas, físicas y afectivas básicas o elementales. Es la interacción del sujeto con los estímulos del entorno, lo que define la complejidad del desarrollo del individuo12. No es por tanto de extrañar que Eisenberg sostenga que el sustrato que hace posible que la estructura cerebral responda a los estímulos ambientales es la sobreproducción de células y sinapsis. […]. La interacción entre el organismo y el entorno determina los patrones de actividad neuronal; dicha actividad determina qué neuronas serán preservadas (Eisenberg, 1999, p. 141).

Luisa Poch (2001), observará que las neuronas, algunas responsables de las cuestiones del aprendizaje, van expandiéndose, prolongándose para establecer sus conexiones, mientras las conexiones sinápticas se van especializando a partir del tipo de estímulos recibidos. Esto ocurre desde la gestación y la infancia con gran rapidez y con mayor lentitud durante toda la vida. Por ello, concluye, aprendemos siempre pero con más dificultad en la medida que crecemos y nuestras neuronas se especializan, siempre como resultado de la interacción con el entorno. La misma autora insistirá en que la configuración primaria es natural y se establece durante la gestación, pero que las conexiones formadas por las dendritas y sinapsis dependerán más de la experiencia (Poch, 2001, pp. 79, 86-89), manifestando que por lo menos tres fuerzas están trabajando constantemente: la maduración del sistema nervioso, la competencia del niño desde su periodo fetal y la interacción con el ambiente.

12 Eisenberg, destaca que, aunque la herencia es un rasgo importante en la capacidad intelectual y física del individuo, no es inmutable, ya que

el ser humano lleva en lo micro, una interacción constante a nivel celular y neurológico afectada por una interacción a nivel psico-social, que es la que al final determina sus capacidades y que incluso afecta en la herencia genética. (Eisenberg, 1999, pp. 139, 141)

Dichas redes y su complejidad, determinarán las capacidades y el nivel de desarrollo del sujeto. Por lo tanto, la forma en cómo, con quién o con qué se interactúa, modificará, alterará, desarrollará unos y atrofiará otros procesos cognitivos, físicos y afectivos.

La importancia de la interacción en el desarrollo del individuo, radica en la relación del sujeto con la totalidad cultural y con el tipo de estímulos con que interactúa la persona y el modo en como los asimila y transforma. Entender el contexto cultural con el que interactúa el sujeto es factor esencial para comprender qué factores impiden o facilitan el desarrollo de capacidades mentales del individuo, cuáles son los signos o estímulos que permiten el avance o retroceso de unos u otros proceso mentales, incluidos los físicos y afectivos, o de qué naturaleza son esos y por qué los afectan. Adelantando: la imagen es factor central para el fomento de estos estímulos y en consecuencia en la construcción del sujeto y de su mundo.

En el entorno cultural, existen fenómenos u objetos de los que el sujeto adquiere sus significados primarios a través de su simple interacción convirtiéndose en signos funcionales, que traducidos en lenguaje, le permiten la comunicación y cognición con el contexto social. Vigotsky (1997, p. 26) habla de una función primaria del lenguaje verbal, que es la comunicación y el intercambio social, pero también y derivado de ello, una función en la transformación cognitiva del sujeto que emplea sus códigos. El uso de estos signos funcionales al hacerse recurrente, afectan el proceso cognitivo del sujeto transformándolo, haciendo de esa transformación la base de su aprendizaje. Se convierten Asimismo en herramientas psicológicas de modificación del sujeto en interacción, plena condición del conocimiento. Cada signo del entorno cultural incita al sujeto a comprender o a comunicarse con el mundo, exigiendo con ello el empleo de ciertas habilidades, a partir de su acervo cultural y capacidades cognitivas previas, para poder interiorizarlos, asimilarlos, aprehenderlos, entenderlos, apropiárselos, replantearlos, nutrirlos y devolverlos al contexto.

El autor (1997) habrá de enfatizar que, al serle funcionalmente significativos al sujeto, los signos culturales se convierten en herramientas o instrumentos psico-cognitivos de transformación, pues la actividad de interiorización, comprensión y uso de los mismos, exige el desarrollo de habilidades y capacidades llamadas superiores para asimilarlos y modificarlos, a partir de la definición de Blauberg y desde el enfoque de Vigotsky. Es importante recalcar que no sólo el sujeto, sino también el signo cultural son modificados como condición necesaria de la interacción. La funcionalidad del signo para el sujeto, cambia en cada momento de su desarrollo, por lo que éste adquiere nuevos significados y

funcionalidades de manera constante y dialéctica y en eso radicará esencialmente, la condición que define el desarrollo del conocimiento. Se trata de una re-adaptación o transformación del significado, un proceso de alteración de significados, que no siendo estático y definitivo, cambia conforme el sujeto alcanza niveles de desarrollo más complejos (Vigotsky, 1997, p. 162-164). Así el significado primario de una silla, puede re-significarse y re-configurarse como objeto artístico o gráfico en otro contexto. Si el sujeto no ha desarrollado habilidades pertinentes para dicha actividad, entonces se verá apremiado a hacerlo. Así se crea la etapa intermedia entre una fase y otra de desarrollo, que es lo que Vigotsky denomina, Zona de Desarrollo Próximo (ZDP). Las capacidades cognitivas son constantemente modificadas por los signos del contexto cultural y natural en proceso de interiorización. Cuáles, de qué manera y cuánto se desarrollan las capacidades, se encuentran condicionadas en función de las actividades específicas que propicie la naturaleza, significación y funcionalidad de los signos para el sujeto. La inhibición o estímulo de procesos cognitivos, físicos o afectivos, puede corresponder a la condición en la que un signo de la totalidad cultural se vuelva mucho, mediana o vagamente significativo para el individuo y en esa medida afecte su desarrollo. Entender cómo un signo puede volverse significativo, qué procesos cognitivos, físicos y afectivos altera y cómo se puede convertir en instrumento de modificación, ayuda a comprender e incluso diseñar los elementos de estímulo en los procesos cognitivos desarrollados o poco desarrollados.

SUJETO

INTERACTUAR

Outline

Documento similar