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2. Las creencias económicas realistas de un gobierno liberal: descifrando el discurso

3.1. Las creencias del neoconservadurismo estadounidense y la lucha contra el

contra el terrorismo

Las creencias de principios que animaron la visión sobre la posición internacional de los Estados Unidos durante el mandato de George W. Bush correspondieron a la doctrina del neoconservadurismo. Defendida principalmente por el Vice presidente Dick Cheney, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el Secretario Diputado de Defensa Paul Wolfowitz y el Subsecretario de Defensa Douglas Feith, esta doctrina reafirmó no sólo las creencias del conservadurismo nacionalista, en especial aquellas concernientes al mantenimiento de un orden unipolar después de la implosión de la Unión Soviética, 183 sino también la idea de que

182 A mediados de la década del noventa este gobierno consideró que la progresiva “eliminación, reducción y

control de varias categorías de armas” planteaban un ambiente optimista que hacían posible la reducción de los compromisos con el NORAD. Es decir, al identificar menos riesgos a la seguridad de Canadá, este gobierno empezó a cuestionar la naturaleza y el alcance de este sistema de defensa. Canadá, DND, ;<<= % 0 ' , op. cit. Cap. 1.

183 El conservadurismo nacionalista defendió principalmente cuatro creencias: 1) el mantenimiento de la posición

de liderazgo de los Estados Unidos en el sistema internacional, 2) el rechazo a la resolución de problemas a través de los canales multilaterales, 3) el incremento substancial del presupuesto de la defensa para garantizar las capacidades defensivas y disuasivas del país y 4) el desarrollo de un sistema nacional de defensa basado en tecnología antimisil [National Missile Defense] con el propósito de responder a las potenciales ataques de los Estados Bribones [Rogue States] con armas de destrucción masiva. Estos cuatro principios han sido precisados por Steven Hurst. Ver Steven Hurst, “Myths of Neoconservatism: George W. Bush’s ΄Neo conservative΄ Foreign Policy Revisited, en . 0 , Vol. 42, No. 1, Marzo 2005, p. 78. La identificación de las creencias de posibilidad del neoconservadurismo estadounidense así como de sus principales exponentes en el gobierno del presidente Bush puede encontrarse en Mohammed Nuruzzaman, “Beyond the Realist Theories: ΄Neo

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era necesario “imponer $ en aquellas sociedades adversas a los valores

americanos y de esta manera establecer un $ [se dejan las denominaciones en inglés y en cursiva por su significación en el discurso político implícito y explícito de este gobierno]”.184 Estas creencias, que hicieron que los Estados Unidos no sólo consideraran

prudente concretar ambiciones hegemónicas sino también imperiales, condujeron al país a defender tres creencias de causalidad generales asociados a su posición estratégica y al mantenimiento de su seguridad y defensa, a saber: 1) en un entorno internacional peligroso la seguridad nacional sólo puede mantenerse mediante la superioridad del poder militar del país y de sus aliados; 2) únicamente el poder hegemónico de los Estados Unidos puede “garantizar la paz, la estabilidad y la libertad de comercio entre las potencias principales” y 3) la construcción de canales multilaterales no tiene sentido en un mundo el que los Estados definen su interés en términos de poder, por esa razón el unilateralismo debe considerarse como la opción más racional y razonable. Desde luego después del 11 de septiembre estas creencias de causalidad fueron evocadas para enfrentar dos amenazas: los grupos terroristas y los Estados Bribones que pueden apoderarse de armas de destrucción masiva para perpetrar ataques en el territorio estadounidense.185

Aunque las creencias de principios del neoconservadurismo respondieron a una visión del mundo que pretendió articular algunos valores realistas y liberales, este gobierno no se orientó a sintonizar sus intereses nacionales con los intereses internacionales o globales, tal como lo sugeriría la perspectiva ético liberal. Más bien pretendió imponer aquellos valores del intervencionismo liberal y de la paz democrática que, al hacer posible la construcción de una suerte de Pax Americana o de Imperio Democrático, facilitaban la promoción de sus ambiciones nacionales.186 En este sentido, estas creencias no sólo moldearon la identidad

Conservative Realism΄ and the American Invasion of Iraq”, en . - 0 , Vol. 7, No. 3, Agosto 2006, p. 249.

184 Idem.

185 La identificación de los rasgos característicos del neoconservadurismo puede encontrarse en el siguiente

artículo: Hurst, “Myths of Neoconservatism”, op. cit., p. 78.

186 Inderjeet Parmar ha sugerido que la Administración Bush pudo conducir su política exterior conforme a esta

visión del mundo debido al consenso que el 11 de septiembre generó entre los Liberales Intervencionistas,

representado en el 0 0 E - , las organizaciones conservadores como # , y

sobre todo entre la izquierda y la derecha que parecen haberse puesto de acuerdo ideológicamente con la “intervención global” como principio de la actuación internacional de los Estados Unidos. Inderjeet Parmar, “Foreign Policy Fusion: Liberal Interventionist, Conservative Nationalists and Neoconservatives –the New Alliance Dominating the US Foreign Policy Establishment”, en . 0 )Vol. 46, No. 2/3, Marzo 2009, pp. 177 209.

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internacional que este gobierno deseaba proyectar como defensor de los valores democrático liberales, sino ante todo justificó y potenció las creencias de causalidad que le imprimieron sentido de manera particular a la “Doctrina Bush”.187 Las creencias de causalidad de este

gobierno referidas en especial a las intervenciones en Irak y en Afganistán se pueden organizar en torno a tres categorías centrales, a saber: [prevention], frente a los posibles y potenciales ataques terroristas; [retribution], en relación con la justificación de la intervención militar orientada “a destruir el régimen Taliban en Afganistán”; y

[anticipación], respecto principalmente del “cambio de régimen en Irak”.188

La idea de la constituyó una estrategia para blindar la seguridad de la , lo que por definición implicó desbordar aquellas concepciones tradicionales de seguridad nacional que poco se preocupaban por las amenazas y la vulnerabilidad de la seguridad interna. Ante todo, esta nueva preocupación por la seguridad interna –en tanto que creencia de principio implicó una serie de esfuerzos gubernamentales –que pueden explicarse como creencias de causalidad encaminados no sólo a transformar los servicios de seguridad, de inteligencia y emergencia,sino también a obtener el apoyo del Congreso para blindar legalmente la lucha contra el terrorismo. Mientras que la transformación de los servicios de seguridad, inteligencia

y de emergencia quedaron consagrados en la - # - ) 189 el apoyo

187 La denominación “Doctrina Bush” respondió a la necesidad de pensar en un mismo razonamiento estratégico

el conjunto de políticas e iniciativas desarrolladas por este gobierno para luchar contra el terrorismo y las potenciales agresiones de los Estados Bribones. De otra parte, la relación entre el neoconservadurismo, como conjunto de principios y valores, la doctrina Bush y la Pax Democrática y el Imperio Democrático –en especial en lo referente a la reconstrucción democrática de aquellas naciones adversas a los Estados Unidos ha sido establecida por David Grondin. Ver David Grondin, “Mistaken Hegemony for Empire. Neoconservatives, the Bush Doctrine, and the Democratic Empire”, en . 8 , Vol. 61. No. 1, Invierno 2005 2006, pp. 227 241.

188 Stephen Clarkson y Maria Banda han identificado en estos términos estas creencias de principios. Ver Stephen

Clarkson y Maria Banda, “Paradigm Shift or Paradigm Twist?”, op. cit., p. 2.

189 El gobierno del Presidente George W. Bush estableció que “La homeland security es un esfuerzo nacional

concertado para prevenir ataques terroristas en los Estados Unidos, reducir la vulnerabilidad de América frente al terrorismo, y minimizar el daño y recuperarse de aquellos ataques que pudieran ocurrir”. Esta definición, en especial las creencias de principios que contiene, se tradujo en las siguientes creencias de causalidad: (a) la reorganización institucional de los servicios de seguridad y de inteligencia para poder evaluar y responder de manera integrada y articulada a las amenazas y las situaciones de vulnerabilidad; (b) el fortalecimiento táctico, estratégico y jurídico de la seguridad en la fronteras y del transporte para blindar la seguridad interna y evitar que desde Canadá se organizaran ataques en contra de sus aliados; (c) la adopción de medidas contra el terrorismo en el ámbito interno; (d) la protección de la infraestructura y de los activos críticos para los Estados Unidos; (e) la defensa frente a potenciales amenazas catastróficas, en especial en relación con la posibilidad de que los enemigos del país pudieran atacarlo con armas de destrucción masiva; y (f) la preparación del país para responder a los daños ocasionados por aquellos ataques terroristas que pudieran perpetrarse a pesar de las esfuerzos encaminados a la prevención. Estados Unidos, The White House Office of Homeland Security, - # - , Julio 2002, pp. 2 y 15 45.

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del Congreso en medio de un aparente consenso bipartidista quedó expresado en el A

- $ 0 $ 1 H . 7 1 BA-$

0 $ C 344;, conocido simplemente como A-$ 0 $ .190

La prevención como principio se tradujo igualmente en el fortalecimiento del sistema de seguridad y de defensa norteamericano. Tal decisión se expresó en la creación del NORTHCOM (el Comando Norte de los Estados Unidos), concebido como una mega estructura de defensa que integraba las cuatro fuerzas de los Estados Unidos y cuya concepción geopolítica incluía a Canadá, a México, a Centroamérica y al caribe insular, con el propósito de asegurar de manera más efectiva la seguridad estadounidense.191 El fortalecimiento de este sistema de seguridad y defensa implicó igualmente no sólo profundizar la integración militar, en especial en lo que concierne a la interoperabilidad de las fuerzas canadienses y estadounidenses, y ampliar el North American Aeroespace Command

(NORAD) sino también instar a Canadá a que participara en el A!- ' .192

Podría pensarse que la lógica que le imprimió sentido a estas creencias de causalidad responde simplemente a la tendencia a perfilar esquemas colaborativos de seguridad entre países que mantienen relaciones profundas de interdependencia.193 Sin embargo no debería olvidarse, por

ejemplo, que el anuncio unilateral del comando norte por el Secretario de Defensa Donald

190 El A-$ 0 $ estableció como creencia de causalidad la inevitabilidad no sólo de “detener y castigar los

actos terroristas en los Estados Unidos y alrededor del mundo” sino también de “aumentar las herramientas de investigación para la imposición de la ley”. Igualmente, estableció el aumento de la seguridad doméstica contra el terrorismo a través del incremento del fondo del centro de soporte técnico del FBI (sec.103); de la vinculación de los militares en la atención de emergencias (sec. 104); del aumento de los servicios de vigilancia en relación con “la autoridad para interceptar comunicaciones por cable, orales y electrónicas” (sec.201) y para compartir información en el proceso de las investigaciones criminales (sec. 203); del “aplacamiento del lavado internacional de dinero”, en especial en lo que concierne al financiamiento del terrorismo (secs, 311 a la 377); de la protección de la frontera, en especial la compartida con Canadá (secs. 401 a la 405); de la remoción de los obstáculos para investigar casos de terrorismo (secs. 501 a la 508); del intercambio de información para la protección de infraestructura crítica (sec. 701); del fortalecimiento de la ley en contra del terrorismo (secs. 801 a la 817); y del fortalecimiento de la inteligencia (secs. 901 a la 908). Congreso de los Estados Unidos de América, A

- $ 0 $ 1 H . 7 1 BA-$ 0 $ C 344;,

Public Law 107 56, Octubre de 2001.

191 Esta hipótesis ha sido planteada por Barry Buzan y Ole Wæver. Cabe recordar que para estos autores la

construcción de un régimen de seguridad en la posguerra fría, luego de la desaparición de la rígida configuración del poder bipolar que constreñía significativamente cualquier tipo de acuerdo internacional, se encuentra atada a la profundidad de las relaciones entre países derivadas de su cercanía geográfica: toda vez que en este nuevo contexto las amenazas son identificadas más fácilmente en pequeñas distancias, la tendencia es la conformación de áreas regionales de seguridad articuladas en términos geopolíticos. Barry Buzan y Ole Wæver Ver Barry Buzan

& Ole Wæver, 0 * ! 1 - . - , Cambridge, Cambridge University Press, 2003.

192 Clarson y Banda, “Paradigm Shift or Paradigm Twist?”, op cit.

193 Esta defensa ha sido planteada en Robert Keohane, $ # ! ' % 0

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Rumsfeld en abril de 2002, tuvo como propósito dar a conocer la intención de los Estados Unidos de garantizar su jurisdicción en el conjunto de Norteamérica sin tener en cuenta necesariamente a Canadá y a México.194

La idea del como principio de política exterior se encaminó a legitimar el uso de la fuerza militar para intervenir y destruir al gobierno Talibán en Afganistán.195 Los Estados

Unidos no entendieron los ataques perpetrados en su territorio como una agresión a su seguridad que demandara una simple “cooperación transnacional entre agencias de inteligencia, servicios de inmigración y fuerzas de policía”, con el propósito de evitar nuevos y potenciales ataques.196 Más bien concibieron estos ataques como un acto de guerra que justificaba respuestas consecuentes, en especial en lo que concierne al castigo de los agresores. Asumiendo entonces el comportamiento propio de un Estado en guerra, este país fijo un presupuesto en defensa de 390 mil millones de dólares en el 2001, que “excedían los presupuestos combinados de los siguientes catorce países que más gastaban en defensa en el mundo”.197 Apoyándose en un cuantioso presupuesto orientado a defender su territorio y a

mantener los costos de la guerra contra el régimen Talibán en Afganistán, el gobierno del Presidente Bush en consecuencia inició el 7 de octubre de ese mismo año la invasión de ese país a través de la 7 " , , una denominación que por demás parecía reproducir las creencias de principios del pensamiento neoconservador.

La como la siguiente etapa del razonamiento estratégico de este gobierno se orientó a justificar la necesidad de actuar en contra de “la terrorista de atacar antes que aquella pudiese ser utilizada y más aún antes de que fuera adquirida”.198 Tal convicción,

que condujo a este gobierno a hacer una lectura minimalista del principio de la autodefensa contemplado en el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas, justificó por lo menos para los Estados Unidos y algunos de sus aliados la invasión estadounidense en Irak con el propósito de cambiar el régimen de Saddam Hussein, que se presumía tenía armas de destrucción

194 Robert Cox, “Is there a Specically Canadian Perspective in the World?, % 9 0 , No. 45, Marzo 2005, p.

18.

195 Clarkson y Banda, “Paradigm Shift or Paradigm Twist?”, op. cit, p. 8. 196 Idem.

197 Idem.

198 Ruth Wedgwood, “The Fall of Saddam Hussein: Security Council Mandates and Preemptive Self Defense”, en

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masiva.199 Los principios y las creencias de causalidad que animaron esta doctrina,

independientemente de que ocultaran el interés petrolero de los Estados Unidos en el medio oriente –que era por demás el resultado de su principal preocupación en materia de seguridad económica dada su dependencia del crudo ,200 significaron una revaluación de la disuasión y la

contención como estrategias fundamentales para garantizar la seguridad nacional e internacional. Ante todo, para este gobierno estas estrategias que respondían más a la lógica de la guerra fría debían ser sustituidas por la con el propósito de responder de manera efectiva a la “racionalidad” y al modus operandi de los nuevos enemigos de los Estados Unidos: Al Qaeda y los Estados Bribones. Tal como fue planteado en 1

- - 1 A - $ :

“acosaremos y destruiremos las organizaciones terroristas mediante la acción directa y continua, en la que utilizaremos todos los elementos del poder nacional e internacional. Nuestro objetivo inmediato será atacar aquellas organizaciones terroristas de alcance mundial o a todo terrorista o estado patrocinador del terrorismo que intente adquirir o usar armas de destrucción en gran escala o sus precursores, y defender a los Estados Unidos, al pueblo estadounidense y nuestros intereses dentro y fuera del país, mediante la identificación y destrucción de la amenaza antes que llegue a nuestras fronteras. Si bien Estados Unidos tratará constantemente de obtener el apoyo de la comunidad internacional, no dudaremos en actuar solos, en caso necesario, para ejercer nuestro legítimo derecho a la defensa propia, con medidas preventivas contra estos terroristas, a fin de impedirles causar daños a nuestro pueblo y a nuestro país; y privar a los terroristas de nuevo patrocinio, apoyo y refugio seguro, convenciendo u obligando a los estados a aceptar sus responsabilidades soberanas.”201

3.2. La respuesta canadiense al 11 de septiembre: la adopción parcial de

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