CAPÍTULO 3. EL MODELO HEREDADO EN LA ERA DE LA DIPLOMACIA INDUSTRIAL, 1914 1936.
3.1. Retroceso en un marco de creciente nacionalismo.
3.1.2. D ATOS MACROECONÓMICOS
En este contexto, ¿cómo evolucionó la actividad económica francesa en España? Los intercambios comerciales y de capital entre Francia y España experimentaron un relativo estancamiento. No sólo porque el un mercado estaba más cerrado, sino por los avances de los competidores extranjeros. La evolución de las principales magnitudes macroeconómicas nos permitirá entender mejor el entorno al que los intereses franceses hubieron de adaptarse.
Con el arancel Cambó de 1922, España se convirtió en el país “más proteccionista” del mundo338. Sin embargo, el juego de los tratados bilaterales convirtió ese proteccionismo en algo más retórico que real. España, al igual que otros países latinos, estableció dos columnas en su arancel. La primera, más elevada, para los países que no aceptaban un
335 Para CNTE, véanse los trabajos de Calvo (1998) y Álvaro (2007 y 2008). Para CAMPSA, Tortella (1994). 336 Para una historia de la Bolsa de Madrid, Moreno Castaño (2006) y Torrente (1988). En 1930, sólo
cotizaban en Madrid 182 sociedades en algunos sectores. Destacaban las 47 eléctricas, y las 20 ferroviarias.
337 Comín (2002), p. 326. 338 Serrano Sanz (1989), p.138.
acuerdo. Otra, más reducida, servía para las mercancías de los países con los que sí existía un tratado. Con la doble columna se pretendía forzar a los países a negociar. El resultado fue un gran número de tratados bilaterales.
Pero las características del comercio español, con una elevada concentración de exportaciones, clientes y proveedores, colocaron al país en una posición negociadora débil339. Esta debilidad llevó, en el caso que nos ocupa, a una extrema inestabilidad comercial, a medida que el proteccionismo fue avanzando también en otros países. En el caso franco- español, el modus vivendi, eufemismo por el cual se denominaba a los acuerdos bilaterales, se rompió en cuatro ocasiones entre 1918 y 1935, con un periodo de inestabilidad máxima entre 1929 y 1934340. La iniciativa siempre correspondió a España que, siguiendo con su política comercial de protección global a la economía nacional, acabó unilateralmente con los distintos compromisos341.
Es difícil determinar si esta inestabilidad tuvo mucha influencia sobre las cifras de comercio exterior. Los datos globales sugieren que España siguió siendo una economía que no considerarse aislada342. En el marco de esta investigación, lo más interesante es examinar la
evolución del comercio con Francia en comparación con el resto de los socios extranjeros más importantes, y de la composición de los intercambios entre Francia y España343:
En el gráfico 1a se comparan las importaciones a España de sus cuatro principales socios comerciales: Estados Unidos (EE.UU.), Gran Bretaña, Alemania y Francia. Los datos del periodo de la PGM deben de ser tomados con cierta cautela. Aunque los cuatro grandes mantuvieron una tendencia similar, dos salvedades merecen ser citadas344. En primer lugar, Estados Unidos se convirtió en el primer proveedor español desde 1916, con ritmos de crecimiento no alcanzables para el resto de países, sobre todo durante el conflicto bélico. En segundo lugar, hasta 1932, las importaciones españolas de productos alemanes no cesaron de aumentar. Como consecuencia de ello, los dos principales proveedores del siglo anterior (Gran Bretaña y Francia) se vieron desplazados por EE.UU. y Alemania, ya desde 1930. La peor parte se la llevó Francia, que retrocedió al cuarto lugar.
339 Serrano Sanz (1989), p. 143.
340 ACCFM, Boletines Mensuales (1914-1935), varios números.
341 Una completa recopilación de la legislación proteccionista se encuentra en Viñas et al (1979), pp.17-27. 342 Serrano Sanz (1989), pp. 151-152, otorga a España un grado de apertura de más del 20%.
343 Sobre la fiabilidad de las estadísticas españolas de comercio exterior, Prados de la Escosura (1982) y Tena
(1985), pp. 77-83, donde se afrontan los errores de valoración y los problemas de unidad monetaria. Para datos más actualizados, Tena (2005). A lo largo del trabajo utilizaremos series en pesetas constantes modificadas por los coeficientes de Tena.
Gráfico 1a. Importaciones de Alemania, Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña, 1915-1934 (millones de pesetas constantes)*.
Gráfico 1b. Exportaciones de Alemania, Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña, 1915-1934 (millones de pesetas constantes)*.
Fuentes: Elaboración propia con datos de la Estadística General del Comercio Exterior de España (1914- 1935). Los coeficientes de corrección proceden de Tena Junguito (1985).
* Los datos para 1923 nunca fueron publicados en España.
El cambio de socios no se dio de manera tan marcada en las exportaciones españolas (gráfico 1b). Francia y Gran Bretaña, los destinos clásicos de los productos españoles, mantuvieron los primeros puestos. Las exportaciones a Francia coincidieron con periodos expansivos de la economía española, durante la PGM y en el periodo 1924- 1929.
En ambos gráficos, destaca el deterioro del comercio exterior a partir de 1930 y, sobre todo, a partir de 1931, cuando los problemas de la República española vinieron a amplificar los efectos de la crisis mundial.
La comparación anterior, que corroboraría la pérdida de posiciones de los intereses franceses en el mercado español, queda incompleta sin un estudio de la composición del comercio bilateral. Por lo que respecta a las exportaciones, los porcentajes son suficientemente aclaratorios acerca de la estructura de los intercambios. Si exceptuamos los años de guerra, casi la mitad de las exportaciones españolas a Francia correspondió a alimentos, llegando a representar en 1928 las tres cuartas partes de lo vendido en ese año. Dominaban claramente dos productos (cuadro 1): vino y cítricos. El vino, a principio de la década de los veinte, seguía representando casi un tercio de las exportaciones y un cuarto a principio de los treinta. Los cítricos, en especial las naranjas, eran la segunda partida exportadora después de la PGM. Diez años después habían desbancado al vino y representaban casi el 40% de las exportaciones. Esta polarización exportadora explica la debilidad española, apuntada por José María Serrano Sanz, que trabó sobremanera las negociaciones con Francia.
Cuadro 1. Exportaciones más importantes a Francia, 1856-1936.
Productos más importantes 1856-58 1880-82 1897-99 1915-18 1920-21 1931-33 Plata u oro amonedado 33,95 5,11 Plomo en barras y lingotes 23,57 6,01 10,45 11,31 Vino común 16,92 56,41 50,55 8,97 28,84 23,34
Lana Sucia 10,25 6,15
Corcho en tapones 5,29 2,35 6,12 4,54 Aceite de Oliva 4,64 4,84 3,14
Almendras 4,28
Mantas y otros tejidos de lana 13,86 Tejidos de algodón 10,33
Naranjas 4,02 3,92 38,58
Conservas 3,55 3,79
Fuentes: Elaboración propia con datos de la Estadística General del Comercio Exterior de España (1856- 1935). En porcentajes de las medias trienales sobre las exportaciones totales a Francia
Estas negociaciones incidieron en los productos que Francia exportaba a España. Si analizamos los datos del cuadro 2, descubriremos que, hasta la PGM, las importaciones francesas estaban dominadas por productos agrícolas, manufacturas de paño y, sobre todo, monedas y metales preciosos. En el periodo de Entreguerras, aparecen productos más industriales como los automóviles y sus derivados, goma elástica y de cubiertas y productos farmacéuticos. Es cierto que la incidencia real de esos nuevos productos en el
flujo comercial entre ambos países no fue tan grande como la de las principales partidas del XIX.
Cuadro 2. Importaciones más importantes de Francia, 1856-1936.
Productos más importantes 1856-58 1880-82 1897-99 1915-18 1920-21 1931-33 Trigo, cebada y harina 26,23 8,89 Monedas de oro y plata 12,95 29,19 Oro y plata en barras 11,29 Tejidos y Paños de lana pura 4,92 7,53 3,29
Algodón en rama 3,68
Bacalao 3,74
Abonos artificiales 3,62 Maquinaria textil (y repuestos) 2,48 1,11 2,56 2,43 Goma elástica y de cubiertas 6,48 10,64 3,21 Seda cruzada e hilada 3,07 3,67 Automóviles y derivados 4,45 7,34 Productos farmacéuticos 4,84
Fuentes: Elaboración propia con datos de la Estadística General del Comercio Exterior de España (1856- 1935). En porcentajes de las medias trienales sobre las importaciones totales de Francia.
Francia, en cualquier caso, seguía siendo un socio preferente para España. En lo comercial, era el primer destino para las exportaciones españolas. En cuanto a los flujos de inversión, la experiencia acumulada por Francia en España seguía teniendo su peso. Su estimación es complicada ante la ausencia de datos fiables. Según datos de Borrás Llop y Denéchère, más de 3.000 millones de francos franceses estaban invertidos en España en 1917345. Para el final del periodo, estudios recientes han demostrado que, al iniciarse la Guerra Civil, Francia conservaba aún el primer puesto en la lista de inversores extranjeros en España, muy por delante de británicos, belgas, alemanes y estadounidenses (Cuadro 3).
Cuadro 3. Estimación de la inversión de los siete mayores inversores en España (millones de dólares y porcentaje del total), 1936:
País Francia G.B. EE.UU. Bélgica Suiza Alemania Italia Total
Inversión 2.220 664 515 440 166 125 7 4.137
% sobre el total de los
7 países 53,66% 16,06% 12,45% 10,63% 4,01% 3,02% 0,17% 100%
Fuente: Tascón (2003), p.284.
El capital francés seguía presente también en algunos de los sectores de implantación tradicional, como los seguros y la minería, pero se había adentrado en sectores nuevos como el caucho, el aluminio, la química general, el vidrio e incluso el automóvil, como veremos más adelante.