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Importaciones Exportaciones

4.1.2. T ANTEOS DESDE EL EXTERIOR

En territorio francés, lo que ocurría en España no dejó indiferente a la comunidad económica. Disconformes con la no- intervención relajada de gobierno francés, los medios económicos galos intentaron un acercamiento a Franco, presionando a continuación a las autoridades de París para que actuase en esa dirección. Pero fue en el ámbito de las relaciones comerciales donde cristalizarían organismos especializados que servirían de vehículo de esa aproximación a Burgos.

“Ce que le gouvernement français n’a pas réalisé, l’initiative privée peut le faire. Un certain nombre d’industriels exportateurs réunis sous l’égide d’un organisme compétant et représenté en Espagne par un délégué permanent, pourraient renouer avantageusement des relations commerciales avec l’Espagne; en attendant qu’un tour ce

soit le Gouvernement lui- même qui se décide à le faire551.”

Los primeros esfuerzos privados se centraron en negociar directamente con el bando fascista. El nacimiento del Consortium Industriel et Commercial pour l’Espagne (Consortium), en marzo de 1938, estuvo exclusivamente motivado por el deseo de influir en las decisiones oficiales españolas552. Su promotor, el conde Peretti de la Roca, antiguo embajador de Francia en España, logró reunir unas 50 entidades entre ellas la Banque Mirabaud, la Banque

Neuflize, la Société des Constructions Batignolles y Daher et Cie553. El objetivo final era crear una organización gemela en España con el nombre de Comercio Exterior, S.A. (CESA). A pesar de las relaciones de Peretti, los intentos del Consortium por tener peso en las negociaciones y el posterior reparto del mercado resultaron estériles frente a las exigencias

549 Martínez Ruiz (2006a), p. 69.

550 En 1945, con la frontera cerrada, Michelin fue autorizada a importar electricidad de Francia para su fábrica

de Lasarte. No sólo eso, sino que financió la construcción de redes eléctricas para conectar ambos países, pudiendo disfrutar de red y generadores eléctricos propios. AGA, Fondo de AA.EE., AGA (10)95 54/11602. Proyecto de nueva conexión entre las redes de distribución eléctricas franco-españolas.

551 “Lo que el gobierno francés no ha conseguido, la iniciativa privada puede hacerlo. Un cierto número de

empresarios exportadores reunidos bajo los auspicios de un organismo competente y representado en España por un delegado permanente, podría reanudar ventajosamente las relaciones comerciales con España; esperando que algún día sea el mismo Gobierno el que se decida a hacerlo”. Cita del conde de Santa Lucía en un artículo en L’Usine del 17 de febrero de 1938. Borrás Llop (1981), p. 390.

552 Su fundación se remonta a enero de 1938. AGA, Fondo de AA.EE., AGA (10)99 54/51.601-602, caja 3.

Dossier sobre asociaciones que proponen comerciar con la España rebelde.

de los nacionalistas. En efecto, éstos pretendían que el Consortium intercediese para conseguir el cierre de la frontera franco- catalana como condición previa para cualquier negociación. Una vez lograda, en junio de 1938, los españoles siguieron poniendo condiciones como el reconocimiento de los derechos de beligerancia, el cese de los suministros eléctricos a Barcelona o el bloqueo de los intercambios comerciales cosa que afectaba de lleno a la exportación de piritas.

Esta postura inflexible de bloqueo se mantuvo a la espera de un reconocimiento oficial del Gobierno de Burgos por parte de las autoridades francesas. Los esfuerzos de industriales y comerciantes se centraron entonces en el gobierno francés. Así nació, en mayo de 1938, la Cámara de Comercio Franco Española (CCFE)554. Pretendió esta cámara agrupar no sólo a las empresas con intereses en España, sino sobre todo a las instituciones más representativas del capitalismo francés y a numerosos parlamentarios. Al contrario que otras organizaciones, la CCFE quiso darse a conocer a través de numerosas revistas y periódicos de Francia y España555. Asimismo, contó con la aprobación tácita del Ministerio de Asuntos Exteriores y con el ministro Georges Bonnet556. Su primer presidente, Louis

Maurice Bonnefon- Craponne, había sido director de los acuerdos comerciales en el Ministerio de Comercio y su secretario general, Pierre Gonfreville, había fundado las cámaras de comercio Franco- Brasileña y Franco- Portuguesa con apoyo oficial. En julio, se eligieron a los miembros del consejo de administración. Unas veinte personas, seleccionadas por Bonnefon- Crappone, se pusieron a la cabeza de las distintas ramas industriales y comerciales de la CCFE. Sociedades con importantes intereses en España, como Kulhmann, L’Union, Peñarroya y Saint- Gobain apoyaron el proyecto pero sin aparecer oficialmente557. En el consejo figuran sólo dos españoles: Antonio Ambrona, antiguo

presidente de la Cámara de Comercio Española de París, y Manuel Díez, importador de vinos. Ambrona fue elegido como vice- presidente. También se anunció que el antiguo primer ministro Pierre- Etienne Flandin había aceptado una de las presidencias de honor de la entidad. La otra quedaba reservada para el embajador español que designase Franco. El número de socios de la CCFE fue aumentando según avanzaban las tropas franquistas en Cataluña, pasando de 400 socios en mayo de 1938 a más de mil en febrero de 1939558.

554 AGA, Fondo AA.EE., AGA (10)97 54/11430. Sobre la formación de la Cámara de Comercio Franco-

Española de París.

555 AGA, Fondo AA.EE., AGA (10)99 54/51.601-602, caja 3. Organigrama de la CCFE y promoción. 556 De hecho, hubo rumores de que había sido el propio Bonnet el principal promotor. Archives Nationales-

Centre des Archives Contemporaines (Fontainebleau), Archives du Ministère du Commerce. F/12/11830, dossiers et registres matricules du personnel entré avant 1945. Borrás Llop (1981), p. 392.

557 Borrás Llop (1981), p. 396.

Además, desde muy pronto un buen número de cámaras de comercio se incorporaron a la CCFE, dándole una base sólida y amplia. Finalmente, la Cámara promovió, de la mano de Flandin, la formación de un grupo de presión parlamentario, el denominado “Grupo Franco- Español” que en julio de 1938 había reunido a unos 227 diputados559.

Una vez diseñados el organigrama y los medios de presión, la CCFE centró todos sus esfuerzos en conseguir que el gobierno francés nombrara un agente comercial en Burgos. Aunque no descuidaban sus funciones comerciales, los rectores de la nueva institución dieron prioridad a la presión al gobierno, haciendo todo lo posible por granjearse la confianza de las autoridades franquistas. Así, la CCFE no ocultó su posición política a favor de la “Nueva España” y organizó suscripciones públicas de fondos a favor de la causa nacionalista560. Todas estas muestras de simpatía no surtieron demasiado efecto. A cambio de sus servicios, la CCFE no obtuvo prácticamente nada, debido a los recelos que aún despertaba en las autoridades franquistas561. En efecto, se sospechaba que muchos de los miembros de la Cámara habían negociado con “rojos”562. A medio plazo, sin embargo, la CCFE jugaría un importante papel de intermediación entre los dos países, promoviendo el acercamiento de Francia a España después de 1948.

Razones políticas y económicas se mezclaron en el acercamiento definitivo del Gobierno de Daladier al de Burgos563. Por un lado, Gran Bretaña había establecido relaciones oficiales con el régimen de Franco, sin llegar a un reconocimiento de jure, mediante un intercambio de agentes ya a finales de 1937. Georges Bonnet deseaba llegar a una solución parecida, aunque su estrategia no había surtido el efecto deseado y el comercio entre los dos países se encontraba prácticamente paralizado. Arreciaban, al mismo tiempo, problemas de seguridad nacional por la presencia de tropas alemanas e italianas en territorio español y por la incógnita acerca de la posición española en caso de guerra europea564. Tampoco se desdeñaban las excelentes oportunidades que el final de la guerra ofrecía para intervenir en la reconstrucción económica del país vecino565. Los dirigentes franquistas, conscientes de estas inquietudes, obstaculizaron las negociaciones para obtener concesiones políticas566.

559 En septiembre del mismo año se llegó a los 239 parlamentarios, lo que equivalía al 39% del total de

escaños de la Cámara de Diputados. Dulphy (2002), pp. 604- 605.

560 AGA, Fondo de AA.EE., AGA (10)97 54/11430. Dossier sobre la CCFE. 561 Ibíd. Carta de Quiñones de León a Jordana sobre la CCFE.

562 Borrás Llop (1981), p. 406. 563 Viñas (1986).

564 Francia temía quedar rodeada de países hostiles en caso de guerra. Catala (1997), pp. 21- 25. 565 Avilés Farré (1994), p. 186.

Con el fin de establecer relaciones con Franco, el gobierno francés envió a Burgos al ex- ministro Léon Bérard. Las conversaciones de éste con el ministro de Asuntos Exteriores Francisco Gómez-Jordana Sousa, conde de Jordana, culminaron el 25 de febrero de 1939567. Los acuerdos Bérard- Jordana que, por parte de España, contenían una declaración de buena vecindad y de colaboración en Marruecos, fueron acompañados de una promesa verbal de Jordana acerca de la retirada de las tropas germano- italianas568. El Gobierno francés, por su parte, se comprometía a emplear todos los medios disponibles para restituir los bienes españoles en Francia y velar por la tranquilidad de la frontera hispano- francesa569.

Dos días después, el 27 de febrero, se reconocía oficialmente la España nacionalista. No tardaron ambos países en intercambiar embajadores. Los nombramientos del mariscal Philippe Pétain y de José Félix de Lequerica sirvieron para normalizar las relaciones bilaterales, en un ambiente enrarecido por la restitución de los bienes españoles570. Francia no tenía ninguna prisa en ello, pues era una de sus armas para presionar al gobierno franquista en la cuestión de los refugiados españoles en territorio francés.

Curiosamente, incluso en aquellos momentos de tensión, las autoridades francesas continuaron con la idea de participar en la reconstrucción española. Los bancos volverían a ser sus mejores aliados. Un informe de Peretti de la Roca al gobierno francés abogaba por una normalización económica entre los dos países que favoreciera una operación de crédito entre la Banque Lazard y Burgos. La proposición del propio Bonnet al embajador Lequerica, aunque fuera rechazada, es sintomática:

“[…]cuando usted quiera, y cuando convenga, sin ruido y sin que se entere nadie, entre los dos, acordamos un anticipo de un millar o dos millares para las necesidades de España, que permitan reanudar nuestras relaciones comerciales y las actividades industriales de ustedes en total armonía”571.

El inicio de la SGM aceleró la reanudación de los intercambios comerciales entre los dos países. Francia necesitaba las materias primas habituales en el comercio franco- español (piritas, hierro, mercurio), mientras que España precisaba de trigo. A pesar de las urgencias,

567 Entre otros, Catala (1993 y 1997), Dulphy (2002), Candelas de las Fuentes (1987), Avilés Farré (1994),

Viñas (1986), Durango (1986).

568 A saber, la retirada de las tropas fascistas extranjeras de España, la neutralidad española en caso de guerra

europea, el statu- quo en Marruecos, la compensación por las pérdidas ocasionadas a intereses franceses durante la Guerra Civil y, finalmente, el restablecimiento de la exportación de piritas a Francia. Catala (1997), p. 23.

569 Se incluyeron cuatro puntos más que atañían a cualquier bien español que fuera incautado durante la

guerra y trasladado a Francia (ganado, marina mercante, joyas, patrimonio artístico…). Durango (1986), p. 206.

570 Durango (1986), p. 207. Los mayores problemas provenían de la devolución del oro depositado en el

Banco de Francia ABF, Legajo 1370199805 (4). Dossier sur l’or de Mont- de Marsan.

las negociaciones sólo se iniciaron en noviembre de 1939, concluyendo en enero con un acuerdo clásico de clearing y la elaboración de dos listas de productos a intercambiar entre los dos países572. También se permitieron algunos acuerdos entre entidades privadas. Se inscriben aquí varias misiones de Paribas, por medio de su filial belga, para la compra de armamento español, con el concurso del Banco Urquijo y de Juan March573. La capitulación francesa en junio de 1940 dio al traste con estas operaciones, pero la llegada de Pétain al poder, y su gobierno colaboracionista de Vichy anunciaba un futuro prometedor para los negocios franco- españoles.

El acercamiento entre ambos países se consumó cuando la guerra adquirió una dimensión planetaria, con la entrada en guerra de la URSS, Estados Unidos y Japón. El alejamiento momentáneo de las amenazas militares del Mediterráneo y del Norte de África permitió una aproximación más relajada de las relaciones bilaterales. El Estado francés dio el primer paso, si bien su aproximación a las élites españolas no recogió demasiados resultados574. En lo comercial, las necesidades de ambos países facilitaron los intercambios, a pesar de los problemas con los tipos de cambio575. Así las importaciones españolas de productos

franceses se multiplicaron casi por 10 entre 1940 y 1942, y las exportaciones españolas hacia Francia se triplicaron en el mismo periodo576.

El nuevo impulso comercial permitió tratar otros temas importantes para las empresas francesas en territorio español, como eran los intercambios financieros, interrumpidos desde 1936. Este punto era especialmente sensible. En efecto, casi 500 millones de francos provenientes de los beneficios de las empresas francesas en España seguían bloqueados. Gracias a la ayuda de las sucursales del CL y la SG, se firmó en enero de 1942 un acuerdo que permitía la repatriación de beneficios. En virtud de este acuerdo, repatriaron sus beneficios empresas como Saint Gobain o Air Liquide. Sin embargo, ante las dificultades impuestas por Vichy, la mayoría de las firmas francesas prefirieron conservar sus beneficios en el país577 .

La operativa normal de las empresas indica que la España posbélica no bloqueó completamente el aparato productivo francés, ni siquiera el sector bancarioque tuvo que lidiar con el Instituto Español de Moneda Extranjera (IEME), creado en 1939, y afrontar

572 Centre des Archives Économiques et Financières de la France (CAEFF), Ministère des Finances, B

65222/3: Applications pratiques du protocole de 1941.

573 CAEF, Ministère des Finances, B 65223/2: Relations franco-espagnoles, achats concernant le

ravitaillement (1944-45) y Catala (1997), pp. 90- 91.

574 Delaunay (1994), pp. 607- 703.

575 Se adoptó, además, un sistema de intercambios mucho más flexible, abandonando las listas cerradas de

productos. Catala (1997), pp. 215- 217.

576 Cf. apéndice 2.

los efectos de la Ley del 13 de marzo de 1942578. Sólo el transcurrir de la guerra relajó la tensión bilateral. Instalada en su neutralidad y viendo que las potencias del Eje comenzaban a perder la guerra, el gobierno franquista cambió radicalmente de actitud. La idea era distanciarse de Vichy. De ahí al final de la guerra, las relaciones bilaterales no dejaron de degradarse, bloqueándose los intercambios tanto comerciales como financieros.

4.2. El liderazgo de la banca, 1948-1959.

Con el final de la SGM y la derrota del Eje se inició a uno de los periodos más tensos en las relaciones hispano- francesas. El nuevo Gobierno francés, formado por una coalición de partidos de izquierda, se alzó como portavoz de la condena internacional al régimen de Franco, en un claro intento de distanciarse de Vichy579. Este gobierno propuso a los aliados romper las relaciones diplomáticas con el régimen de Franco, se sumó al veto al ingreso de España en los organismos internacionales, y decretó unilateralmente el cierre de la frontera pirenaica entre 1946 y 1948580. La estrategia francesa no cosechó los frutos esperados. En este escenario de condena internacional, España buscó en nuevos socios como Argentina581. Asegurada la supervivencia de la población, la dictadura centró todos sus esfuerzos en asegurar su propia continuidad. Se trataba de mostrar una situación política estable, resaltando los valores católicos y anticomunistas del régimen y limando sus rasgos fascistas más evidentes para ganarse la comprensión de parte de la comunidad internacional582.

El 10 de febrero de 1948 se reabrió la frontera franco- española. El Gobierno galo se dio cuenta de que su iniciativa no sólo no había aislado internacionalmente a su vecino, sino que había perjudicado gravemente los intereses económicos franceses en el país583. Las

principales razones de la reapertura fueron pues económicas. Para Francia, España seguía contando con las materias primas necesarias para su reconstrucción y, para España, Francia seguía siendo un socio preferente a pesar de las tensiones coyunturales. Esta convergencia

578 Pons (1999), pp. 46- 47. 579 Rodríguez Cruz (1986).

580 El veto francés dejó a España fuera de las principales instituciones internacionales. Para empezar, España

fue excluida del sistema de cooperación mundial de Bretton Woods y, más adelante, del Plan Marshall. En el ámbito europeo, tampoco se tuvo en cuenta al país para la Organización Europea de Cooperación

Económica (OECE), el Consejo de Europa, la Comunidad Económica del Carbón y del Acero, el EURATOM y la Comunidad Económica Europea (CEE). Dulphy (2002), p. 273.

581 La mayor ayuda provino del Protocolo Franco- Perón que preveía un acuerdo muy favorable a España,

sobre todo en cuanto a la venta de alimentos de primera necesidad. Véase Rein (1995).

582 Católicos y conservadores sustituyeron a los sectores falangistas en puestos de responsabilidad. Sánchez

(2006), p. 84.

583 Ante la actitud francesa, las autoridades españoles respondieron con instrumentos de presión fiscal.

de intereses cristalizó en mayo de 1948 en un acuerdo bilateral que sería renovado año a año584.

La nueva actitud francesa de condena política de la dictadura, pero de comprensión económica se enmarcaba en una nueva corriente internacional a favor de la España franquista. El recrudecimiento de la Guerra Fría, unido a la pérdida de fuerza de la disidencia republicana en el exilio, facilitó la supervivencia de Franco y la progresiva entrada de España en el bloque occidental. Una a una, y siguiendo el ejemplo de Estados Unidos, las naciones occidentales abordaron con pragmatismo el caso español centrándose en el valor estratégico y en el potencial de crecimiento del país585. La historiografía reciente ha subrayado que la especial relación de España con Estados Unidos contribuyó a la rehabilitación internacional del país. Este fortalecimiento de la imagen del régimen tanto en el interior como el exterior del país permitió crear un nuevo clima de confianza para los negocios586.

Europa occidental, con Francia a la cabeza, no podía quedarse al margen de las oportunidades de negocio que surgían tanto con empresas privadas como con el nuevo sector público, liderado por el INI desde 1941. Nuestra investigación revela que fue la banca, espina dorsal de la inversión francesa en España, la que volvió a tomar la iniciativa. Nótese que después de la SGM, la mayoría de los grandes bancos de depósitos, entre ellos el CL y la SG, serían nacionalizados, convirtiéndose, desde entonces, en instrumentos de la política económica del Estado francés587. Concluida la reconstrucción, servirían para proyectar a Francia en el exterior. No todos los grandes bancos fueron nacionalizados. Paribas y la Banque de l’Union Parisienne (BUP), al no ser bancos de depósitos puros, conservaron su independencia588. Sin embargo, nacionalizados o no, los bancos franceses

iniciaron una etapa de intensa colaboración con el Estado.

Los Estados se convirtieron en actores visibles de las relaciones económicas hispano- francesas tras la reapertura de la frontera589. De 1945 a 1952, las autoridades galas, con la colaboración de los bancos, propusieron nuevos proyectos para participar en el equipamiento industrial de España, en especial en sectores de gran tradición francesa: la minería y el ferrocarril. Dos antiguos socios, Paribas y el Banco Urquijo, actuaron como

584 Rodríguez Cruz (1986), p. 248. Otras actuaciones de acercamiento, sobre todo cultural, pueden verse en

Delaunay (1994) y Sánchez (2006), p. 85.

585 Calvo González (2001 y 2002).

586 Guirao (1998), Niño (2003) y Viñas (2003).

587 Una completa secuencia de la relación entre los distintos bancos y el Estado francés se encuentra en

Hayward (1997).

588 Bussière (1992) y Bonin (2001). 589 Dulphy (2002), p. 295.

enlaces en el proceso. El Urquijo contactó con Pedro González Bueno, administrador de RENFE y antiguo ministro del primer Gobierno de Franco y con Juan Antonio Suanzes, presidente del INI, para transmitirles la disposición francesa a financiar la compra de material ferroviario y de extracción minera, a pesar de la escasez de divisas590. Esta etapa exploratoria acabó en diciembre de 1948, cuando un sindicato europeo con un capital de 60 millones de dólares fue constituido por la Société Européenne d’Études et d’Entreprises, un promotor ferroviario que nació tras la desaparición de la Société Européenne de Crédit Foncier et

de Banque y que tenía contactos con todos los grandes bancos franceses591. En enero de