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El debate conservador, liberal e igualitario y las bases materiales para su conformación

II. EL ARTESANO COMO SUJETO POLÍTICO: LA SOCIEDAD DE LA IGUALDAD Y SU

2. La República Autoritaria: Orden, Patria y Comercio

2.2. El debate conservador, liberal e igualitario y las bases materiales para su conformación

En el Chile decimonónico y en especial, bajo el modelo que había implementado el período conservador, existía una importante concentración de la tierra, no había una política dirigida a fortalecer la industria nacional, y existía además un manejo poco equilibrado que daba preferencia tributaria a la ciudad capital, en detrimento del norte y centro-sur del territorio, que eran fuente de riqueza (Faúndez, 2007:21).

El auge económico en el centro-sur (triguero) y en el norte (minero) auguraba grandes posibilidades, pero la pequeña burguesía que se había instalado allí se veía afectada por la política de gobierno, del cual no recibía mayor apoyo ni beneficios (Zeitlin, 1984:61), más allá de la ayuda para el disciplinamiento -a veces excesivo- que ordenaba y a veces ahuyentaba la fuerza de trabajo (Illanes, 1990). Otra pugna se mantenía entre el sector terrateniente y esta nueva burguesía debido a la dificultad de conseguir trabajadores, muchos de los cuales dejaban las cosechas en el sur y se iban al norte en búsqueda de nuevas vidas, o simplemente dejaban el país (Zeitlin, 1984).

Por su parte, el sector artesano veía cada vez más afectadas sus condiciones de trabajo, no solo por la llegada de manufacturas extranjeras, sino también por el fortalecimiento de un comercio más elitista65, pero también como consecuencia de su obligación de servir en la

Guardia Cívica66 y por el hecho de que, a pesar de contar en su mayoría con derecho a voto

y con la obligación de servir “a la patria”, en la práctica estos no podían incidir.

Es así como los sectores descontentos empezarán a crecer y a sumar poco a poco a algunos liberales los que, aun participando en el Gobierno, empezaban a rechazar la política autoritaria y encapsulada del régimen. Un ejemplo será quien fuera primo, Ministro de Hacienda y más tarde Ministro del Interior del Gobierno Conservador de Manuel Bulnes, Camilo Vial, quien será removido del gabinete por diferencias el gobierno67. El ex-ministro

65Durante la primera mitad del siglo XIX ya se venían presentando diversos conflictos por parte de los artesanos, entre

ellos demandas presentadas por curtidores y zapateros en 1826, ebanistas en 1829 y ebanistas y fabricantes de muebles 1847. Estos grupos, incorporados al oficio artesano, instaban al gobierno a aplicar políticas proteccionistas (GREZ, 1997:264) que implicaran la defensa de la producción nacional. Entre 1846 y 1848, los gremios de panaderos se veían afectados por la decisión de intendente de Santiago de prohibir los hornos y fraguas en el casco central de la ciudad, los que finalmente se logran erradicar en 1860 dejando el espacio libre para los comerciantes de más estatus (Grez, 1997:264; G. Salazar, 1991:210). Mientras tanto los sastres también se revelaban en Santiago el año 1849, en demanda de mejores salarios, al ver que el comercio del sector era acaparado por unos pocos (Grez, 1997:268). Los sastres también se rebelaron el 51 en Valparaíso, donde el diario La Libertad era su expresión, siendo al día siguiente muchos apresados por el gobierno (Grez, 1997:367).

66 Estos eran además juzgados por un estricto código militar (El Amigo del Pueblo, Santiago, 23 de abril de 1850) y no

podían ascender en la escala de cargos (La Barra, Santiago, 3 de marzo de 1850).

67 De ese modo, poco a poco, tanto el autoritarismo político, como el cambio productivo, irán sumando fuerza al rechazo

al Gobierno. El parlamento por su parte, estaba dividido en dos secciones, donde los diputados contaban con más posiciones liberales (El Amigo del Pueblo, Santiago 3 de junio de 1850), y “vialistas”, gracias a estrategias utilizadas por

Vial,quien deseaba realizar ciertas reformas que fueron detenidas una vez que éste sale de su cargo (La Barra, Santiago, 9 de septiembre de 1850), se unirá a diferentes elementos contrarios al oficialismo, conformándose el año 1849 el Partido Liberal (Grez, 1997:312). De este modo, el malestar de los liberales crecerá, dada también su imposibilidad de acceder al poder, como consecuencia -entre otras cosas- de las prácticas de cohecho, las que, lejos de ser negadas, eran ampliamente reconocidas en su existencia por ambos grupos68.

Se empezará a observar entonces que algunos liberales que anteriormente habían rechazado las apuestas por la igualdad del pueblo -formando junto a sectores conservadores la que se llamará la Sociedad del Orden en 184669- terminarán por manifestarse totalmente en favor

de la oposición. Así, en 1851 el sector opositor llevará adelante la candidatura del liberal y - paradójicamente- fundador de la Sociedad del Orden, Ramón Errázuriz, el que más tarde declinará su postulación para legarla en el General del Ejército José María de la Cruz70.

Entre los hombres que participaban del proyecto autoritario, por su parte estaban, según la oposición, los mismos nombres de los que habían apoyado el proyecto realista desde antes de la independencia: “Los Montt, los Tocornal, los Varas, los Meneses, los Gres, el español Garrido”, entre otros (El Amigo del Pueblo, Santiago, 1 de abril de 1850). Tanto el gobierno de Bulnes, como el de su antecesor, eran también vistos como continuadores de la política autoritaria O’Higginista (El Aconcagüino, San Felipe, 5 de junio de 1850), mientras los anteriores como continuadores de la política colonial71.

Mientras tanto, el partido liberal, progresista y/o democrático (como también se autodenominaban), se iba fortaleciendo. Mediante su expresión política en los periódicos El Progreso y El Comercio de Valparaíso, irá definiéndose como situado entre un sector "comunista" que quería "la abolición completa" de la propiedad (en la época ya se citaban por parte de liberales y conservadores los escritos de Blanqui y de Proudhon: El Progreso, Santiago, 19 de noviembre de 1851) y un sector "egoísta" que quería el total monopolio. Por su parte, "el partido demócrata quería la "reorganizacion de la riqueza tomando por base la equidad, la justicia i la conveniencia": "Es preciso, pues, garantir la propiedad a todos, i este es uno de los grandes fines de la democracia. Para esto es necesario abolir las restricciones a la industria, el pensamiento, etc; es necesario matar el monopolio, aniquilar el privilejio, porque la propiedad i la riqueza son una consecuencia necesaria de la libertad del trabajo."(El Progreso, Santiago, 1 de abril de 1851).

Camilo Vial durante su ministerio, mientras el senado era totalmente conservador, lo que detenía cualquier iniciativa de ley liberal que pudiese ser aprobada por el parlamento.

68 En 1850 el Gobierno responde a las críticas respecto del cohecho señalando: "el Gobierno, lejos de emplear las medidas

rigorosas que aconsejan muchos para volver a la razon a sus dementes enemigos, ha dado una prueba de su sabiduria i de sus sentimientos liberales pasando una circular a todos los Intendentes para que concedan una amplia libertad a los sufragantes, contentándose solamente con encargarles velen por la tranquilidad publica y respecto a las leyes" (La Tribuna, Santiago, 2 de junio de 1851).

69 "En Chile la Sociedad del Orden, presidida en Santiago en 1846 por don Ramon Errázuris, puede considerarse como un club en el

sentido jenuino de la palabra inglesa, hombres iguales en posicion social, unidos por un objeto comun. Pertenece a este jénero i aun mas estrictamente lo que se ha convenido en llamar club Garrido" (La Tribuna, 18 de octubre de 1850)

70 A la candidatura de Cruz se suman una serie de organizaciones denominadas Sociedades Patrióticas, a las que se

contraponen, desde el sector conservador las Sociedades Centrales Conservadoras (La Tribuna, Santiago, 12 de abril de 1851), las que, al igual que las Patrióticas se fundan en distintas ciudades del país.

71 Bernardo O’Higgins había sido el primer director supremo de la nueva república de Chile y había sido rechazado por su

autoritarismo, a pesar de sus grandes logros militares en las guerras de independencia (El Demócrata, Santiago, 14 de marzo de 1843) siendo derrocado por el federalista Ramón Freire. Asimismo, la oposición consideraba que el Ejército de Línea pretendía ser destruido por Manuel Montt, pues supuestamente éste no dejaría a Montt asumir como presidente dado que, como miembro del Club Garrido, integraba el grupo representante de los “godos” enviados por Fernando VII

“a vengarse de las victorias de la independencia” (La Barra, Santiago, 18 de marzo, 1851). Ante esta reactividad del Ejército, el

plan del gobierno habría sido crear regimientos en cada pueblo para luego mandar al Batallón Valdivia (el más opositor) a pelear al sur y con ello desaparecer. (La Barra, Santiago, 18 de marzo, 1851).

El sector conservador, pero en algunos casos también el liberal, debatía a su vez contra “un socialismo estatal” que “intentaba” repartir los bienes públicos, como también con un comunismo y un anarquismo, sin base política en el territorio chileno, al que se temía o bien, se presentaba como excusa para levantar el odio de los propietarios hacia la organización popular. En términos reales, sin embargo la oposición liberal aspiraba tan solo a aumentar la representatividad provincial, atribuciones, dieta, sueldos y contemplar inhabilidades para los diputados, así como convertir la expresión de las municipalidades como “espresion del sufrajio de los pueblos” (El Progreso, Santiago, 11 de abril de 1850). La Barra, el diario de la Sociedad de la Igualdad, organización que reclamaba una democracia fundada en una práctica igualitaria, también se expresaba en este sentido:

“Las municipalidades han sido la causa de las repúblicas” (La Barra, Santiago, 16 de abril de 1851). Mientras tanto, apostaban también por limitar el poder del presidente, entre otros su capacidad de veto, de decidir sobre el estado de sitio y sobre su reelección. (El Progreso, Santiago, 8 de noviembre de 1850).

Por otro lado, durante este período y tomando en consideración el contexto latinoamericano, empezará también a observarse un debate cada vez más extendido sobre cómo resolver el “desarrollo económico” al interior del Estado-nación. En este debate se mencionarán aspectos como la propiedad, el crédito, la monetarización y el lugar que el Estado debía empezar a tener en estos ámbitos; asimismo, se discutirá sobre el aporte fiscal que debía o no hacerle al Estado los individuos o clases. Con esto empezará una lenta redefinición sobre lo público, ámbito que para el sector conservador, si sobrepasaba “la atención especial dada a las clases pobres”, pasaba a ser asociado directamente al socialismo (El Copiapino, 2 de enero de 1851, sobre el libro “La Organización del Crédito Público”). Por socialismo se entendía sin embargo el predominio del Estado por sobre la propiedad y las opciones privadas de financiamiento. Los conservadores argumentaban, por su parte, que el socialismo se ligaba a los problemas emergentes en la sociedad industrial europea, contexto que no era aplicable a Chile, donde podían evitarse de antemano las implicancias dañinas traídas por la revolución industrial. Para evitar dichos problemas, se decía, los obreros podrían generar entre sí asociaciones de ahorro para solventar sus necesidades, lo que era visto de manera positiva por el sector conservador (La Tribuna, Santiago, 2 de enero de 1851).

El Copiapino, por su parte, expresión de una incipiente burguesía minera señalaba: "Aqui se muestra <<organizacion>>72 ignorante de las nociones mas vulgares de las cosas. Mal puede ser propiedad publica, o del pueblo, aquella de que se saca una renta pagada por el pueblo. Hai en esto la misma impropiedad chocante que en bautizar con el nombre de dueño al arrendatario o colono. Si los muelles, puertos, ferro-carriles, etc. (...) Conviniendo que su uso sea comun, se han separado del comercio, i el gobierno ha tomado su administracion en nombre i para el bien de la sociedad que representa. Tienen, pues, este caracter, no por que pagan una renta, sino porque así se ha hallado por útil establecerlo” (El Copiapino, Copiapó, 13 de enero de 1851)

72 Se refiere al Libro "La Organización del Crédito Público” del Argentino Mariano Frageiro, que más tarde será ministro

del gobierno argentino (1830) a quien en la época se le denominada socialista por el sector conservador (La Tribuna, Santiago 6 de diciembre de 1850): “El estado es la accion, la fuerza, el poder de la sociedad aplicado a la produccion de lo que sale del

dominio de los individuos. ¡Cómo se personifica, en quién se resuelve esta omnipotencia del estado? Aquí está la cuestion. El señor Frageiro ha dicho el soberano, palabra un poco metafisica, i que aplicada a un gobierno personal, irresponsable, absoluto, tal como lo que parece tener in pecto, seria el desmentido mas formal de su propia teoría” (La Tribuna, Santiago, 7 de diciembre de 1850) .

De este modo, solo las ideas “socialistas” entendidas como “la division de la propiedad, pero sin atacarla” (El Progreso, Santiago, 12 de septiembre de 1851), son tomadas y discutidas como propias por el sector liberal. Por último, para los igualitarios se considerará un republicanismo específico, que se opone a la República Autoritaria, esto es un Republicanismo Social, basado en la igualdad fraterna y la libertad de “ser independiente” en el colectivo. La libertad implicaba así ser soberano, independiente y tener inteligencia y garantías materiales (El Progreso, Santiago 18 de Septiembre de 1850). "La Republica es la ciudad de Dios" (El Progreso, Santiago 18 de Septiembre de 1850) (ver referencia a San Agustín).

Recordemos que en Chile, durante este período no existía más que un incipiente proletariado, el que además incorporaba a los sectores más bajos de la sociedad. Por ese motivo, la posibilidad de ser libre estaba directamente ligada a la propiedad productiva y la independencia que ésta otorgaba. La mano de obra libre no significaba nada para esta pequeña burguesía, ni para el artesanado. De este modo, la única alternativa de movilidad o igualdad estaba dada por la reconfiguración de la propiedad o la posibilidad de acceder a ella a través del crédito, el que se tornaba usurero. La opción por ende, aparecía reflejada en el Estado y su capacidad de mediar como actor público entregando opciones crediticias “sin lucro”. Según confirma Carlos Ruiz Schneider, el “imaginario republicano” tendrá un papel importante en este período para la “construcción de una subjetividad popular ligada a la acción política” (Ruiz S., 2011:70).

Finalmente, este proceso de quiebre político se irá viendo nutrido también por el movimiento cultural de la época, asociado a la fundación de la Universidad de Chile, la Escuela de Artes y Oficios (Grez, 1997:289) y la llamada Generación del ’42, la que será ampliamente influida por las revoluciones europeas del ’48 (Grez, 1997:319; Romero, 1997:88), el socialismo utópico, el liberalismo radical y el romanticismo, por pensadores como Lamartine (su biografía será publicada en El Aconcagüino de San Felipe) y su obra Los Girondinos (Heise, 1996:71 Cristi & Ruiz-Tagle, 2008:107), que será publicada en el Periódico La Barra (La Barra, diciembre de 1850), como también por Luis Marie de la Haye, Vizconde de Cormenin (El Progreso, Santiago, 24 de septiembre de 1850) y por Félicité de Lammenais (Daitsman, 1998:94; Illanes, 2003c:273; Romero, 1997:79) cuyo libro, “la Esclavitud Moderna” será publicado en La Barra y traducido por Francisco Bilbao (La Barra, 21 de marzo de 1851).

En resumen, cuatro serán los sectores que empezarán a reconfigurarse formando nuevas alianzas para transformar la República Autoritaria; el liberal escindido del gobierno (como Ramón Errázuriz, liberal y fundador de la Sociedad del Orden, o Camilo Vial del “ministerio de septiembre”); el liberal proveniente de familias acomodadas o de menor status como eran los antiguos pipiolos73; el militar, con sectores internos que bien podían

tomar una u otra posición, según qué caudillo estuviese al mando (como por ejemplo el

73 "vamos a lo que te decia de liberales i pelucones, los dos únicos partidos que existen i existirán perpetuamente en la República, representando

las dos ideas únicas en que puede estar dividida una sociedad, el adelantamiento sucesivo, que tengo miedo de llamarlo progreso, i la conservacion; ideas necesarias que están en el corazon del hombre i que merecen nuestros respetos. (...) Los pelucones sacrificando sus fortunas, sin economizar tampoco sus personas (...) Los verdaderos liberales, no teniendo fortunas que sacrificar ni dinero que derramar,han derramado su sangre en los campos de batalla i en patíbulos, sufriendo con resignacion la persecucion mas constante de parte de sus enemigos” (Carta

Monstruo o Historia Contemporánea, Santiago, 1850:3) Ambos grupos se habían corrompido para el período de 1850, según señala la Carta Monstruo (1850) escrita realmente por el diputado liberal Pedro Godoi, quien dejó la oposición, según indica, por haber sido arrastrado “por la perfidia” (Carta Monstruo o Historia Contemporánea, Santiago, 1850:9). Según Godoi la oposición habría ido corrompiéndose preocupada tan solo de alcanzar el poder a toda costa y bajo cualquier artilugio (Carta Monstruo o Historia Contemporánea, Santiago, 1850:18). Al mismo tiempo, señala apoyar las políticas de Diego Portales. (Carta Monstruo o Historia Contemporánea, Santiago, 1850:10).

General Cruz)74; y finalmente, el sector ligado a los “clubes políticos” llamados Sociedades

de la Igualdad, que si bien van acercándose cada vez más a los liberales75 con los que

comparten algunos medios de expresión, estos surgirán con el fin de incorporar nuevas prácticas políticas al escenario chileno y “regenerar” al pueblo76.

La incorporación del “pueblo”, sin embargo, se apoyaba específicamente en una distinción hecha hacia los artesanos, que era el único grupo que concitaba cierto respeto en las “clases más elevadas”, tanto en lo que respecta los fundadores de la Sociedad de la Igualdad, como a los liberales y conservadores.

A pesar de esta visión compartida, el sector que planteará una demanda democratizadora más profunda será el movimiento igualitario, el que llevará adelante una idea más abarcadora de igualdad, una visión de fraternidad horizontal y de libertad asociada a la posibilidad del acceso a la propiedad y el autosustento, lo que implicaba una forma de igualdad más fundamental que aquella solo ligada a la igualdad legal y la libertad de contrato (Domenèch, 2003). Además propiciaban una práctica política que implicaba la igualdad en el encuentro y la libertad del debate, contexto en el que se podían reunir y progresar de manera conjunta distintos grupos sociales.

Sin embargo, como ya se mencionó, los igualitarios también ponían límites respecto de su visión de democracia, en la que solo podían participar los artesanos por ser estos mayormente ilustrados y por contar también con un trabajo que propiciaba el autosustento y la libertad. Proviniendo, no obstante, muchos de los líderes igualitarios de familias de pequeños propietarios, el igualitarismo demandaba también políticas que auspiciaran la movilidad social y la protección de la producción nacional, lo que implicaba a su vez mayor apoyo de parte del Estado a los que no poseían propiedad, ni medios para sustentarse; es decir, los que finalmente no podían ser “libres” en el contexto republicano, aun siendo ilustrados, pues no podían sustentarse materialmente.

De este modo, en Chile, la noción de lo público se irá viendo acrecentada durante este período, desde la demanda del movimiento igualitario, el que planteará la ampliación del Estado como producto de su propia acción soberana. En contraposición el sector conservador exigía al pobre servir al Estado, mientras la labor de éste último era atender al pobre a modo de caridad y no de derecho. De este modo, lo público empezará a ser levantado como una instancia que representa el interés de todos los ciudadanos. El Estado debía democratizarse para que emanaran de él las leyes útiles para todo grupo social. No obstante, la demanda más sentida por los igualitarios se enfocará en defender el derecho de asociación, el cual era limitado por el gobierno específicamente para “los clubes franceses”. La defensa de este derecho no será una defensa liberal, según usualmente se ha entendido,

74 Para el apoyo a la candidatura opositora del General Cruz se habían conformado Sociedades Patrióticas, las que en el

caso de San Felipe, señalaba el Periódico El Progreso eran sociedades populares “de la jente acomodada” (El Progreso, Santiago, 2 de noviembre de 1850), a diferencia de las Sociedades de la Igualdad “de jente menos acomodada” (El Progreso, Santiago, 2 de noviembre de 1850). No obstante esta distinción, ambas organizaciones “se hermanaban dignamente con las

Sociedades de la ciudad de San Felipe” (El Progreso, Santiago, 2 de noviembre de 1850).

75 En el período tratado, sin embargo, los liberales se fortalecían incluyendo también al sector popular, incorporando las

demandas de la Sociedad de la Igualdad en sus diarios, como era El Progreso y el Comercio de Valparaíso y poniendo límites más o menos difusos respecto de las diferencias políticas entre el grupo liberal e igualitario.

76 "Conocemos muchos igualitarios que se las pintan para hacer un par de botas o un sofa; pero ninguno de ellos se ha distinguido en el arte de

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