IV. RECOMPONIENDO LA SOCIEDAD: DEMOCRACIA E IGUALDAD EN EL SIGLO
1. A modo de introducción: El corto siglo XX: Estado desarrollista y delimitación de las
1.2. De la “democracia de masas” a la movilización de masas
227 El Gobierno de Jorge Alessandri también se ocupará del gran problema del período en Santiago, como será la
erradicación de las “poblaciones callampa”, lo que logrará en un 44% (Garcés, 2002:156). No obstante, el problema será de tal magnitud que aún quedarán 112 mil personas viviendo en condiciones de pobreza extrema al final de dicho gobierno (Garcés, 2002:156). La radicación definitiva de estas personas en nuevas poblaciones conformará, sin embargo, la generación de grandes guetos de pobreza, al separarse los habitantes, como fuese durante finales del siglo XX, en “la ciudad bárbara y la ciudad decente”. Esto dará pie a problemáticas de segregación, infraestructura y movilidad urbana presentes hasta la actualidad.
228 Según el estudio de Patricio Meller, entre 1925 y 1965, un 10% de los propietarios de tierra son dueños de un 90% de
la tierra, siendo la concentración incluso mayor en términos relativos hacia el año 1965, habiendo, sin embargo, un incremento de los minifundistas (Meller, 1996:86).
229 El análisis de economía política de Patricio Meller permite dar cuenta de que el modelo ISI (1940-1973) generó una
tasa de crecimiento similar al del período de apertura externa (1973-1990), con la diferencia de que el primer período fue más estable en crecimiento, y el segundo tuvo mayor volatilidad (Meller, 1996:296). Esto no quita la posibilidad, señala Meller, de que al momento de la transformación el modelo desarrollista estuviese efectivamente agotado.
Después de los gobiernos radicales, los problemas que mostrará el Estado de Compromiso traerán nuevamente de vuelta la figura del orden, reflejada en una escoba como símbolo y en la nueva presidencia de Carlos Ibáñez del Campo (1952-1958), quién se erigirá como un candidato anti-corrupción (Faúndez, 2007:86).
No obstante, la difícil situación económica del período y los intentos de Ibáñez por estabilizarla vía liberalización del mercado y alza impositiva serán rechazados por todos los sectores. Una misión contratada por el Gobierno y proveniente de Estados Unidos (la misión Klein-Sacks) intentará ensayar un plan económico de estabilización (Garcés, 2002:113), que hará las veces del primer intento de liberalización del mercado anterior al golpe de estado (Gárate, 2012). Sin embargo, este programa enfrentará una creciente oposición, la que además se revelará en nuevas formas de movilización estudiantil y urbana, representadas en la profundización del proceso de reforma universitaria iniciado en 1920, y en las tomas de terreno. La movilización se salía así de sus cauces tradicionales, ensayando la ocupación pacífica en el caso de las tomas de terreno, pero también recuperando la acción espontánea de los “reventones sociales”, forma que se había perdido con la dirección de los partidos políticos de izquierda (Garcés, 2002:149).
De este modo, el año 1957 y después de un alza del transporte se iniciará una gran revuelta en la ciudad de Santiago. Ésta será conocida como la “revolución de la chaucha”230 y dará
pie a una protesta de 6 días de duración, que dejará numerosos muertos, saqueos, destrozos y enfrentamientos con la policía y el Ejército (Gómez Leyton, 2004:128). La “revolución de la chaucha” dará lugar, no obstante, a una serie de reformas electorales que buscarán limitar el cohecho y el fraude electoral y producirán también el remplazo de la Ley de Defensa de la Democracia por la Ley de Seguridad Interior del Estado (Gómez Leyton, 2004:200). Por otro lado, las “tomas de terreno” darán pie al surgimiento de “la población” como un nuevo actor político, que se auto-organizará para lograr obtener o demandar al Estado servicios básicos, convirtiéndose también en un elemento de incidencia electoral (Garcés, 2002:156). Este hecho marcará el posicionamiento de este sector social (los pobladores), marcando una ruptura con la importancia “ortodoxa” que hasta ese momento tenía la “clase obrera”231.
Las dificultades de enfrentar la pobreza y la marginalidad urbana empezarán a ser abordada desde nuevas perspectivas, donde la Iglesia Católica tomará un lugar de gran importancia. El cambio de posición de la Iglesia respecto de los pobres iniciado a principios de siglo, pero reforzado durante el tiempo, así como el compromiso ético mostrado por miembros de la propia Iglesia hacia los sectores marginados, se enfrentará con la derecha tradicional y conservadora, la que, con esto, perderá su anclaje ético-valórico (Gómez Leyton, 2004:256; Vergara, 1984:19)232.
En esta línea, la Democracia Cristiana será la heredera de esta Iglesia Católica progresista, dejando a la derecha sin su sustento tradicional. Es así como en 1964, con el lema
230 Chaucha remite a una moneda pequeña, de escaso valor.
231 La ocupación de un terreno en la ciudad de Santiago por un conjunto de pobres, dará pie a la primera gran ocupación
urbana de sitios que estaban en trámite “permanente” por parte de la -también implementada por Ibáñez- Corporación de Vivienda (CORVI). Esta toma se conocerá como “la toma de Herminda de la Victoria”. Hasta ese momento, la existencia de la pobreza urbana solo se había constatado en grandes poblaciones denominadas “callampas”, por su rápido y desregular crecimiento, pero la marginalidad no constituía todavía un sector teorizado, ni atendido mayormente por la política pública o la “política” en general (Garcés, 2002:33).
232 Sobre todo después de que en 1961 la propia Iglesia Católica donara parte de sus tierras a campesinos (Gómez Leyton,
“Revolución en libertad” el Gobierno del demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva intentará realizar cambios más profundos, siendo uno de los más importantes y -según lo visto hasta ahora- más desestabilizadores, el de la reforma agraria. En su programa será apoyado también por Estados Unidos y la Alianza para el Progreso, la que, a través de una intervención militar y política, reforzará la ideología de seguridad nacional en las FF.AA. (Meller, 1996:99; Valdivia et al., 2006:64) y entregará recursos económicos que permitiesen detener los avances del comunismo.
El Gobierno Demócrata Cristiano sustentará su labor en la doctrina social de la Iglesia Católica, pero sobre todo en las ideas de Jacques Maritain del cual Frei será discípulo y que lo llevarán a fundar el Partido Demócrata Cristiano. La Democracia Cristiana sustentará sus ideas en la incorporación y “empoderamiento” de los sectores marginados y los trabajadores en el desarrollo económico y social del país. La apuesta del Gobierno de Frei apuntará así a un sector de la sociedad que hasta ese momento no se había manifestado con tanta fuerza, a pesar de haber participado en diversas movilizaciones a inicios del siglo XX (Garcés, 2002:6).
Bajo la categoría de marginalidad, el Gobierno intentará entonces empoderar e incorporar como ciudadanos a los pobres del campo y de la ciudad, así como también transformar las relaciones al interior de la industria y de la propiedad de la tierra, fortaleciendo también a los sindicatos, los que aumentarán sus miembros rápidamente. Una de las medidas que se tomará durante este período será la de “chilenización” del cobre, la que tendrá como objetivo traspasar la propiedad de las minas cupríferas a propietarios nacionales, dado que las compañías -mayormente estadounidenses- eran las que se llevaban gran parte de las utilidades233.
El Gobierno de Frei ampliará la ley de reforma agraria el año 1967 limitando la propiedad de tierras a un máximo de 80 hectáreas (Meller, 1996:142)234. Si bien, inicialmente, el
Presidente Eduardo Frei calmará los ánimos de los terratenientes respecto de la profundidad de la transformación que acarrearía la ley, ésta mantendrá en gran medida los rasgos temidos por este sector (Faúndez, 2007:160). Esto se verificará especialmente en el cambio respecto de la función social de la propiedad, la que, como un gesto a los sectores más radicales indicó que el derecho de propiedad estaba sujeto “to the limitations or rules demanded by the maintenance and advancement of the social order and, to that end, the law may impose obligations or servitude of public policy in favor of the general interests of the state, the health of the citizens, and public welfare.” (Faúndez, 2007:68), artículo que sirvió para regular o validar diferentes leyes que restringirán el derecho de propiedad en los siguientes años (Faúndez, 2007:68). Al mismo tiempo, la ley de reforma agraria limitará la entrega de tierra solo a los trabajadores permanentes del campo, excluyendo a los temporales, lo que generará problemas al interior de este sector (Faúndez, 2007; Meller, 1996:142). De ese modo, el PDC se ganará el resquemor y enojo tanto de la derecha más poderosa, mientras al interior de su partido importantes escisiones impedían la aplicación de medidas ligadas a los trabajadores, como la de terminar con el sindicato único y de membresía obligatoria por empresa (Faúndez, 2007:160). A esto se sumará el aumento explosivo de la sindicalización y las tomas de terreno durante los últimos dos años de gobierno del PDC235. A nivel
233 El fisco no podía beneficiarse ni siquiera por los cambios en el precio, ya que por períodos EE.UU. mantendrá un
control de los mismos.
234 La medida será mayor a la de un fundo, lo que permitía todavía al propietario mantener una reserva donde él decidiese
(Meller, 1996:142).
235 Mientras tanto, en la ciudad, importantes problemas políticos, ideológicos y administrativos encontrará también la
institucional y a partir de esta política transformadora el Gobierno Demócrata Cristiano, la Contraloría General de la República empezará a evaluar nuevamente la constitucionalidad de los decretos de Gobierno (Faúndez, 2007:125), pero también -desde aquí en adelante- la interpretación de los mismos que éste realizaba236 (Faúndez, 2007:123).
No obstante, será el cambio introducido por el Gobierno de Frei respecto de la propiedad, según Gómez Leyton, el que producirá el quiebre del débil equilibro político o acuerdo tácito que fue capaz de sostener el esquema de democracia de partidos desde 1931 en adelante (Gómez Leyton, 2004:218)237.
Si bien los primeros dos años del gobierno de Frei serán exitosos, lo que le permitirá a éste tener cierto manejo político, pasados esos dos años la inflación volverá a estar fuera de control, por lo que el gobierno intentará aplicar un plan de austeridad que tendrá como resultado una recesión, manteniéndose sin embargo el nivel de empleo y el salario real (Meller, 1996:110). No obstante, aumentará la movilización social ya instalada y potenciada por el gobierno, politización que será capitalizada en gran medida por los partidos de izquierda (Faúndez, 2007:176). La aplicación del plan de austeridad, por otro lado, producirá un quiebre entre la DC y sus sectores más radicales, los que se unirán a la izquierda marxista (Faúndez, 2007:151), propiciando una difícil elección durante las siguientes votaciones.