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Declaraciones del Profesor Philip Alston, Relator Especial de las Naciones Unidas para las Ejecuciones Extrajudiciales, Arbitrarias y Sumarias.

Transnacionales, ¿qué desarrollo?

61 Declaraciones del Profesor Philip Alston, Relator Especial de las Naciones Unidas para las Ejecuciones Extrajudiciales, Arbitrarias y Sumarias.

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nos vayamos, porque tú sabes que van por las cabezas, por los líderes. Y yo decía, me matan a mí y bueno, ¿pero qué? Primero matan a uno, luego matan al otro ¿para qué? Para que uno sienta.

Llegaban por este lado los guerrilleros, por este otro lado los militares y el pobre cam- pesino aquí, en medio. Llegaban los militares y se le comían la gallinita, el marranito o la vaquita, y llegaban los guerrilleros tratando de salvar al campesino, bueno, esos no le tiraban al campesino, ¿qué pasaba? Que el pobre campesino estaba entre dos fuegos, entre dos fuegos.

Me acuerdo de otro momento muy horrible, que me llena de susto. Los paramilitares llegaron donde otro campesino. Y la esposa pensó que ella se iba a salvar con sus hi- jitos y le dijo a él vuélvase, vuélvase que lo van a matar. Huyó. A los quince días subió a buscar a su familia y encontró la casita quemada, quemada y los hijos nunca más los volvió a encontrar, ni a su mujer. Los quemaron ahí adentro. ¿Quiénes eran? Los paramilitares, que cogieron y quemaron a la familia enterita ahí adentro. Ese hom- bre enloqueció, ese hombre enloqueció porque ese hombre, ese hombre los gritaba, los buscaba y… Al principio preguntó y después ya se volvió loco. Como sabía que yo viajaba mucho a otros lados, me decía: vea, vea, ella es así, así y así… Yo decía: Dios mío. Yo ya no volví”.

Esto les ha sucedido a muchas personas, condenadas a vivir en la incertidumbre de sus desaparecidos porque no puede enterrarlos y cerrar sus duelos. “Los terrate- nientes, no sé qué pasaría, llegaron a una parte donde había un muchacho. El mucha- cho no era malo, sino que estaba en el sitio menos indicado… Y esa madre, pasaron los años y veía a alguien parecido y esa mujer corría detrás de esa criatura, gritando: ‘Alirio, Alirio, Alirio’, ‘mi muchacho’… Vio que yo salía al campo y me decía: ‘mírelo, mírelo, mírelo’. Me mostraba una foto, ‘mírelo bien’, y ‘si usted lo ve por allá dígale que yo lo amo, que lo amo, que yo estoy aquí, que por qué se olvidó de mí. Y no, él ya estaba muerto hacía tiempo. Desde que lo sacaron de ahí y lo llevaron a matar. En esa época ese pueblo era zona roja -es todavía zona roja- pero ahora ya está más disimulado, ahora ya las cosas las hacen más por debajo de cuerda, o sea, ya se tapó mucho… Yo tengo historia, y me duele. La verdad es que yo me acuerdo de todo eso y me duele mucho… porque he visto llorar mucha gente, he visto sufrir mucho, mucho, ver las madres cuando salen corriendo, que su hijo se parece a ése, porque allí sucedió eso, usted no ha oído hablar, ¿Leonora no le contó?

Yo a veces pienso: si uno tuviera como algo para ponerse aquí (en la cabeza), para que las balas no le den, y algo para ponerse aquí (en el pecho). Y si uno pudiera guardar a la familia, guardarla y salir. Estilo héroe. Guardar la familia para que no le hagan daño, y salir y pelear y decir y arrancar todo lo que esté malo, para que lo que quede sea bueno… pero no es así”.

Capitalismo, degradación ambiental y desplazamiento forzado

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3.2 La población despojada: ¿A quién se desplaza?

Escriben Churruca y Meertens que la estrategia sistemática y generalizada por parte de los diversos actores armados de utilización del desplazamiento forzado de la población para culminar procesos de “limpieza territorial” ha conducido al abandono de tierras y propiedades y, en un gran número de casos, a procesos de apropiación y despojo de di- chos bienes a miles de campesinos y de comunidades indígenas y afrodescendientes en lo que puede denominarse como un auténtico “proceso de desterritorialización”, en términos

geográficos, culturales, políticos y, especialmente, jurídicos.

El 83% de los desplazamientos masivos (de más de 50 personas) afecta a las mujeres y a las comunidades afrocolombianas e indígenas62, pese a ser pueblos minoritarios que,

como ya hemos dicho, representan el 10,62 % y el 3,4 %63 de la población total de Colom-

bia.

Las investigaciones de la Comisión Colombiana de Juristas (CJJ) desvelan que entre los años 1995 y 1997, las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) “se dedi- caron sistemáticamente a apropiarse ilegalmente de las tierras de los campesinos de esta región, atentando contra la vida e integridad de quienes se resistieron a ceder la tierra que constituía su sustento o, en el mejor de los casos, ofreciendo sumas irrisorias a sus dueños a cambio de las tierras, generando el desplazamiento forzado de estos campesinos”64. En re-

giones como el Urabá antioqueño el despojo afectó primordialmente a las comunidades

campesinas que habían sido beneficiarias de la reforma agraria.

El ex jefe paramilitar Ever Veloza García, alias ‘HH’, a quien volveremos a citar más ade- lante, ha declarado desde la cárcel en Estados Unidos: “Cuando el conflicto comenzó, los campesinos empezaron a desplazarse al casco urbano de San Pedro de Urabá. Una vez en el pueblo, llegaba Patecaucho, que era uno de los urbanos de nosotros ahí, o llegaba Mono- leche, y les ofrecían 50 mil pesos por hectárea de tierra con el argumento de que no podían volver a sus fincas. Ahí mismo les pagaban... Así engañaron a la gente” . ‘HH’ admite que el hambre y miedo a las ACCU fueron los dos factores fundamentales para que los campesi- nos desplazados vendieran sus tierras a bajos precios.

3.2.1 Las mujeres

En 2008 la Corte Constitucional dictó el Auto 092, dedicado a la situación de vulnera- ción de derechos de las mujeres desplazadas65, e identificó 10 riesgos de género que

explican en su conjunto el impacto desproporcionado del desplazamiento forzado sobre las mujeres. Además de los riesgos asociados a la explotación y la violencia

sexual en el marco del conflicto armado y que tienen una dimensión que no vamos a

abordar, la Corte señala, entre otros, los riesgos derivados de su pertenencia a orga- nizaciones sociales, comunitarias o políticas; la desintegración de sus grupos fami-

62 CODHES

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