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y la defensa de la naturaleza

5.3 Repsol: Extracción y despojo en el pulmón del mundo

Repsol nace en 1987 en España por la agrupación de una serie de compañías estatales que pertenecían al Instituto Nacional de Hidrocarburos (INH), con actividades en la ex-

ploración, producción, transporte y refinamiento de petróleo y gas. Posteriormente se pri- vatiza con la participación del entonces Banco Bilbao Vizcaya (hoy Banco Bilbao Vizcaya Argentaria –BBVA-) como principal accionista.

En 1999 la empresa adquiere la totalidad de las acciones de la petrolera estatal de Ar- gentina, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), y se convierte en una de las mayores pe- troleras privadas del mundo. Trece años después, el 16 de abril de 2012, la presidenta argentina, Cristina Fernández, declaró de utilidad pública y sujeto a expropiación el 51% del patrimonio de YPF perteneciente a Repsol. El 3 de mayo la expropiación fue aprobada por el Parlamento argentino.

En respuesta, Repsol ha anunciado que presentará una demanda de arbitraje contra Ar- gentina ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial a partir del próximo 10 de noviembre. Reclamará una com- pensación por unos 10.000 millones de dólares (unos 8.500 millones de euros). Repsol opera en varios países latinoamericanos, entre ellos Ecuador, donde tiene presen- cia en la Amazonía, concretamente, en el Parque Nacional Yasuní. La compañia entró a operar en la zona en el 2000 heredando las acciones de sus antecesoras.

El Parque Nacional Yasuní, en las provincias de Orellana y Pastaza, forma parte de la Re-

121MACHADO, Decio (2011): Repsol y sus (ir)responsabilidades en Ecuador. Vamos a cambiar el mundo – Ecuador. http://vamosacambiarelmundo.org/2011/02/repsol-y-sus-irresponsabilidades-en-ecuador.

122GAVALDÁ, Marc: La Recolonización. Repsol en América Latina: invasión y resistencias. IV edición.

123REYES, Fernando (1990) y Acción Ecológica (2001): Campaña contra el oleoducto de crudo Pesado - Quito. Citados en: GAVALDÁ, Marc: La Recolonización. Repsol en América Latina: invasión y resistencias. IV edición.

Capitalismo, degradación ambiental y desplazamiento forzado

serva Mundial de la Biosfera y cuenta con la mayor diversidad genética del planeta. Sin embargo, está invadido por 5 empresas petroleras, entre ellas Repsol, que opera en el blo- que 16. Como señala la organización Salva la Selva, el petróleo de su subsuelo ha conduci- do a una explotación irracional y a la amenaza de la biodiversidad y de la población local. En el Parque se encuentra el pueblo indígena Huaorani, una etnia del oriente ecuatoriano que conservó sus orígenes ancestrales después de la conquista española, resistiendo el contacto con el mundo occidental. Su territorio se extiende por 20.000 kilómetros cuadra- dos de selva, donde las especies se han conservado más de 20.000 años.

El primer contacto con los Huaorani se hizo a través de la acción evangelizadora del Ins- tituto Lingüístico de Verano (ILV) de los Estados Unidos en 1953. Desde la entrada de los misioneros, los Huaorani quedaron divididos en 3 grupos: quienes fueron evangelizados, viven alrededor del centro misional Tigueno y dependen de los recursos que les propor- ciona la misión; quienes fueron evangelizados pero abandonaron la zona de control de la misión, estableciendo contacto directo con los pueblos y el mercado, trabajan para las empresas petroleras y venden artesanías; por último, los Tagaeris y Taromenane, que evi- taron en todo momento el contacto, continúan en los bosques del Parque, en aislamiento voluntario.

Después de una extensa lucha de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (CONFENIAE), en abril de 1990, el Instituto Ecuatoriano de Re- forma Agraria y Colonización adjudicó 612.560 hectáreas al Territorio Indígena Huaora-

ni. Esta adjudicación se hizo con la condición de que no se impidieran ni dificultaran las

actividades petroleras y mineras en el territorio124; sin garantizar el derecho a la consulta

previa de los pueblos indígenas recogido en el Convenio 169 de la Organización Interna-

cional del Trabajo (OIT); y a costa de modificar los límites del Parque Nacional Yasuní. Así,

el Parque fue recortado excluyendo el bloque 16 de sus límites125, que consecuentemente

salió de la reserva natural facilitando la continuación de explotación petrolera sin límites legales.

Gavaldá señala que la entrada de Repsol en el bloque 16 no ha ido acompañada de la asunción de responsabilidad sobre los pasivos ambientales generados por la explotación petrolera en la zona: fragmentación territorial, deforestación y degradación gradual de la calidad de las aguas y la vida en sus bosques y ríos.

La empresa aprovechó los últimos días de la presidencia de Jamil Mahuad (antes de ser

derrocado en enero de 2000) para firmar un memorándum de entendimiento para la

construcción del Oleoducto de Crudo Pesado (OCP), junto a otras empresas, con sobera- nía absoluta para la producción, el transporte y la comercialización. Se trata de un tubo de 503 kilómetros que une las reservas hidrocarburíferas de la Amazonía ecuatoriana en

Sucumbíos, con las refinerías y puertos del Pacífico en Esmeraldas.

En 2001, año en que se dio luz verde a este proyecto, la Organización de la Nacionalidad Huaorani de la Amazonía Ecuatoriana (ONHAE) prohibió a las petroleras entrar en terri-

124Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y Colonización. Providencia No. 900001772, 7C Registro General de Tierras del IERAC, Folio No. 1290, 3 de abril de 1990. Citado en: GAVALDÁ, Marc: La Recolonización. Repsol en América Latina: invasión y resistencias. IV edición.

125 Decreto Intraministerial 0322 del 26 de julio de 1979 y Acuerdo Ministerial 191 del 2 abril de 1990. [ 102 ]

torio Tagaeri, en caso contrario opondrían resistencia y responderían126. No obstante, las

empresas no cesaron su accionar y Repsol, ese mismo año, realizó acciones para contactar con otro grupo de Tagaeris127.

Machado señala que la transnacional ha sido identificada como responsable planetaria de

emisiones de gases de efecto invernadero consecuencia de la quema de gas y petróleo en

sus procesos de extracción y refino. De igual manera, ha producido múltiples vertidos y

derrames de crudo tanto en los países del Sur como en Europa provocando, en los últimos años, ocho vertidos en el mar Mediterráneo. En América Latina también países como Ar- gentina y Perú han sido víctimas de la actividad contaminante de esta compañía. Para Elizabeth Bravo128 de OILWATCH, el impacto directo más obvio es la deforestación.

Explica que para la prospección sísmica se abren vías en medio de la selva de un kiló- metro de largo y entre 3 y 10 metros de ancho, cuando se aplican las mejores normas. Y contabiliza 2.634 vías para el bloque 16. Cuenta también cómo se está deforestando con la “construcción de infraestructura como plataformas de perforación, campamentos, pozos, así como la apertura de carreteras de acceso, helipuertos, oleoductos y líneas secundarias”.

A esto se añade la contaminación del agua por derrames accidentales o rutinarios de crudo, y la interrupción de su curso durante la perforación de los pozos y la construc- ción de carreteras y otras infraestructuras petroleras.

Pero los impactos más graves, como bien dice Bravo, son los impactos culturales que ha sufrido el pueblo Huaorani. “Los Huaorani Tagaeri y Taromenane permanecen en ais- lamiento voluntario, pero son objeto de constantes incursiones hostiles, que han puesto a estos dos grupos, en peligro de extinción. Texaco fue la primera petrolera que explotó su territorio en la década de 1960. En los 90 intervinieron las sucesivas empresas que han operado el bloque 16, creando un Estado dentro de otro Estado: controlan todas las acti- vidades dentro de su bloque. Usando el argumento de que quieren evitar la colonización, han establecido controles en la entrada de la gran carretera que abrieron en el corazón de la Amazonía”.

Al encontrarse en un área de explotación, los Huaorani convertidos en dependientes de Repsol son privados de medios de subsistencia como la caza, y la empresa les pro- vee de alimentos extraños a su cultura. Además, el contacto con trabajadores petrole- ros ha hecho que un alto porcentaje de población sea hoy portadora de hepatitis B. “Las comunidades más aisladas, que nunca estuvieron influidas por el ILV y sus misioneros, rechazan a las petroleras. Pero el daño ya está hecho, y una vez que la organización y las bases fundamentales de la cultura Huaorani han sido tan resquebrajadas, ha sido muy fácil la incursión de nuevas petroleras en su territorio. Pero Repsol y sus antecesoras son las más nefastas por los precedentes que sentaron”.

126El Universo, “Huaorani piden dejar en paz a indígenas Tagaeri”, Quito 30 noviembre 2001. Citado en: GAVALDÁ, Marc: La Recolo- nización. Repsol en América Latina: invasión y resistencias. IV edición.

127Observatorio Transnacional, “Alerta Urgente: Petroleras amenazan supervivencia de Tagaeris”, en Un Ojo en la Repsol, No. 21, diciembre 2001. Citado en: GAVALDÁ, Marc: La Recolonización. Repsol en América Latina: invasión y resistencias. IV edi- ción.

128BRAVO, Elizabeth, OILWATCH (2003/2004): Repsol en Ecuador. El Ecologista No. 38. Ecuador. http://www.oilwatch.org/repsol/ files/ecuador/repsol%20en%20yasuni.pdf

Capitalismo, degradación ambiental y desplazamiento forzado

Bravo señala que el caso de los Huaorani no es único y recuerda las afectaciones que esta transnacional ha producido en otros pueblos indígenas de América Latina como en el

caso de los U´wa, en Colombia; el pueblo Nahua, en Perú; el territorio Indígena y Parque

Nacional Isiboro-Secure, en Bolivia; y el pueblo Mapuche, en Argentina.

Retornando a Machado, el gran contrasentido de Repsol es que ha recibido dife- rentes reconocimientos por sus acciones sociales en Ecuador. El 7 de diciembre de 2010 fue premiada con dos galardones por el Gobierno Provincial de Pichincha en el III Reconocimiento a la Responsabilidad Corporativa dentro de la categoría ‘Mul- tinacionales Grandes’, con menciones de honor a las buenas prácticas de ‘Apoyo a la comunidad y voluntariado corporativo’ e ‘Inclusión laboral de personas con dis- capacidad’.

Repsol manifiesta públicamente que su modelo de Responsabilidad Social Corpo- rativa (RSC) está basado en la integración de aspectos sociales y ambientales. Y

defiende que es posible compatibilizar sus objetivos de negocio con el respeto al

entorno en el que opera “contribuyendo a la creación de condiciones sociales, econó- micas y ambientales que incidan positivamente en la gente y comunidades”.

En febrero de 2012 fueron entregadas casi 3.500 firmas de protesta a la Agencia Es- pañola de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) por haber conce- dido 149.932 euros de fondos de cooperación a la Fundación Repsol para proyectos en la región amazónica donde opera la petrolera. Esto ha sido seriamente cuestio- nado por organizaciones civiles y ambientales, a las que nos unimos en la crítica.

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