2. Movilización de niños y niñas entre saberes y haceres
2.1 Conociendo la herencia
2.1.4 Demostrar y escuchar
acción práctica. O por el contrario cuando el sujeto está aprendiendo y no logra demostrar lo que está tratando de hacer ante sus padres, hermanos, abuelos; el niño o la niña trata de escuchar las sugerencias e ideas que le dan para que lo internalice y de ahí lo aplique nuevamente mediante la práctica. Por eso surgió la necesidad de destacar que en el trabajo de campo, también se demuestra trabajando y que además debe de haber un cierto respeto al saber escuchar las sugerencias que se dan en su debido momento. Por ello, los niños y niñas ellos observan lo que los adultos hacen y que además escuchan atentamente las indicaciones de sus padres con iniciativa propia. Como resultado de esto, es que niños y niñas empiezan a colaborar en las actividades compartidas cuando ya se sienten listos en hacerla.
Asimismo, el espacio de trabajo es un acompañante durante la formación de los niños y niñas, porque se presta para ser demostrada la actividad aprendida, ya sea a través de la observación o la práctica constante que el sujeto realiza, tales como: la siembra del frijol, la siembra de maíz, el corte y la limpia de la mata de café, entre otros, que buenamente se puede producir con la tierra. Además este espacio de trabajo, no aplica las buenas formas de trabajar, sino que es un espacio donde el pequeño va cometiendo varios errores para que al mismo tiempo las vaya mejorando con el apoyo de la madre a partir de conversaciones y el escucha.
Los errores que cometen los niños y niñas, se concibe como algo natural de la vida. Ya que los padres son los primeros actores en corregir a sus hijos e hijas que vayan cometiendo, en seguida se presenta una conversación que el niño realiza con su madre durante una jornada de trabajo:
Niño José Antonio: Me, me, ya jk´an a wil te bit´il yakalon stulel te cakpe, ya k´an ya wil lek ya kalon spasel,.. ilawilts´in te bit´il ya jpase (mami, mami, quiero que me veas cómo pisco el café, quiero ver si lo hago bien, mira, mira, mira como lo estoy cortando) (Aquí el niño va piscando con sus dos manos, luego los iba colocando en su bolsa de estambre que tenía sobre los hombros; porque la mata de café está a su altura y no tenía la necesidad de retorcerlo, excepto cuando la mata es más alta que el niño). Doña Lucia: lek ay, mamexa k´asbe te ste´el sni-e, melel te me laj k´ase ta yan jawil maba ch´ixan sit te cakpe, ja jich bit´il xan te yabenal, skame ja jich maba ya xtake te ste´elul (si está bien, pero trata de no quebrarle la punta del café, porque si no al otro año no le va crecer bien sus frutos, también sus hojas, porque las hojas es importante que estén ahí para que no se seque los tallos del café)
José Antonio: Jichuk me, la kayix stojol, ja tsi bit´il banti tsajikix ta sk´op lal, binti ya kut (si mamá, ya te entendí….pero algunas ya están medio amarillas que le hago)
Doña Lucía: Xa k´ot te banti ya wil tsajikixe sok teme k´ank´antik la wile, te banti lom yax maba ya k´ok stukel, patil ya k´oktik stukel, jato me tsajubike, janax me te banti tsajik la wile (Pues trata de piscarlo las que ves medio amarillas, pero las que están completamente verdes no, eso después se cortara hasta que se maduren, sólo donde veas que ya se están madurando)
Niño José Antonio: (ya xlij spas te binti yal ben sme) (haré lo que me estás indicando mamita)
El niño comienza a hacer lo que su mamá le recomendó, él de fijarse bien donde ya están medio amarillas (Obs. 24-05-2012).
En la relación de trabajo conjunto entre madre-hijo surge curiosidades de los niños respecto a lo que hacen sus padres y lo que ellos también intentan demostrar lo que pueden hacer, siempre en la perspectiva de lo que sería lo correcto para los niños. En estas demostraciones los niños y niñas desarrollan capacidades de formular sus propias preguntas de lo que ve y lo que hace. Además el hecho de estar cerca de la madre, le permite compartir los logros que van viviendo durante el proceso de ejecución de ciertas actividades propias. Al respecto algunos estudios reportan que “Los niños pequeños mayas o a los de la India, ellos interactuaban recíprocamente con sus padres por medio de la comunicación en torno a la acción conjunta” (Rogoff: 1993:).
El dialogo entre madre e hijo facilita las acciones emprendidas por el niño o niña. Cada acción es corregida y mejorada por los niños pero siempre con la guía de sus padres, ya sea en la pisca de café u otros, su intención de los niños siempre es mejorar o hacerlo a la satisfacción de sus padres la actividad que está pretendiendo demostrar, en este sentido, la actividad práctica, está basada en la “demostración” hasta llegar a convertirse “en el buen hacer”, porque en su momento el niño está desarrollando la habilidad de escuchar, atender lo que su madre le está guiando y sugiriendo. Esto le servirá al niño o niña para ser parte actuante de trabajo en la pisca de café.
Las correcciones que le hacen sobre los cuidados que se deben de tener al momento de piscar el café, en la cultura tseltal de Kulak´tik, no existen gritos, malos gestos, simplemente la madre amablemente le va indicando a su hijo que cómo debe piscar y que es lo que no debe piscar, además le dan una explicación de cuáles serían las causas que ocasionaría al no hacer una buena pisca de café.
El niño al involucrarse a ese trabajo como ya se mencionó con anterioridad, le genera curiosidad, interés por saber qué se siente piscar las matas de café que son muy
desarrollar la habilidad de plantear preguntas sobre lo que logra mirar, observar, palpar. Tal como menciona Paradise (1985): “el interés en dicha actividad proporciona una motivación inherente a la actividad, que se respalda con las expectativas de los padres y con sus consejos e indicaciones específicas de lo que deben hacer” (Citada por Rogoff: 2010: 115).
Estas formas de hacer preguntas de los niños respecto a lo que hacen son para acercar y profundizar sus conocimientos. Los pequeños tienen una manera original de plantear sus dudas acerca de lo que ven a sus mayores sin intervenir antes de terminar la conversación con su madre.
El hecho de hacer preguntas a su madre en un lenguaje propio estas puede ser lengua materna u otro, al niño le ayudará tener en cuenta que para esta actividad debe ver el estado que se encuentra los frutos del café antes de piscar y asimismo el niño se da cuenta de lo que le dicen por sí mismo.
Asimismo, en cuanto a la teoría de Bruner (1983) surgió que el niño aprende a usar el lenguaje, en el lugar de aprender el lenguaje per se19. Es decir, enfatizó el aspecto comunicativo del desarrollo del lenguaje en lugar a su naturaleza estructural. Quería demostrar la capacidad del niño para comunicarse (y no necesariamente a través del lemguaje hablado únicamente) con otros miembros de la misma cultura. Parte del aprendizaje de la comunicación implica aprender lo que las palabras, el niño ha de entrar en interacción con un conversador que las use. (Bruner citado por Gartón 1994:18)
Además el niño, desde una edad temprana, comienza a enunciar y formular sus propias preguntas a partir de los “porqués” con las personas que están apegados a él, debido a que su mundo y/o etapa en la que se encuentra, está lleno de preguntas, iniciativa, porque es un niño activo de su propio aprendizaje, ambiental y social.
Con todo lo dicho, el niño demuestra la habilidad en plantearle preguntas a la persona que está a su lado, le demuestra a su madre que no se queda con las dudas que se le presenta al momento de estar haciendo la actividad, en este caso el corte de café, asimismo desarrolla la habilidad en el corte, porque hace el intento de hacer lo que la madre le indica y a su vez lo aplica en el mismo campo de trabajo.
No cabe duda, que los niños y niñas asumen prácticas de trabajo por sí mismo y no esperan de alguien, porque desde pequeños los van incluyendo en las actividades prácticas, está mediante las observaciones y eso ayuda en el niño tener una idea clara de
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lo que sus padres o adultos van realizando. Por eso llegan al grado de tomar la propia iniciativa en involucrarse en las actividades prácticas, de tal manera que se sientan partícipes dentro de una actividad.