5. Así se habla
5.5 Entender lo que le dicen
En la diversidad de actividades de sus padres, los niños y las niñas no pueden estar deslindados de las advertencias mediante el lenguaje oral, en efecto, reciben la imagen de la autoridad mediante mensajes de halago o de exhortación ya sea en el espacio de trabajo en el campo o en aquellos espacios en los que los niños no pueden usar como espacios de juego.
La lengua materna es un elemento primordial para que los pequeños vayan entendiendo la forma en la que deben actuar en un determinado espacio de trabajo. Para llegar a este entendimiento, pasan por un momento en el que se olvidan las recomendaciones antes de ingresar al espacio, entonces, para comprender el mensaje cometen el error de jugar en el espacio donde es prohibido, para lo cual reciben la siguiente observación:
Doña Margarita: va albe-a te wits´inab te maba ak ´a k´asik te iximetike, me ya xtjinike ak´a yil te banti y stek´i ke
Ve a decirle que no vayan a quebrar a una de las milpas, si van a jugar que jueguen con cuidado, anda ve corriendo Rebeca
Rebeca: yakuk me, yax ban kalbe. Mala mexa tek´ik te banti ya kal ch´iel te iximetike, xala wil a beik, me mala ch´unikine, ya lax tal a way a nitel a chikinik
(La niña va corriendo) dice mamá que no vayan a quebrar las milpas, que si van jugar que tengan mucho cuidado, porque si no ella vendrá a jalarles las orejas, hay lo ven si no obedecen
Doña Margarita: (ella le dice a los demás nuevamente con una voz fuerte que hagan
caso al mensaje que su hija le indicó:
Ma mexa k´asik me iximetike, la wayik (no vayan a quebrar las milpas chiquitos,
oyeron)
Niños (as): Todos los niños gritan, siii, lo vamos cuidar entre nosotros) (Obs. 05-06-
2012)
A través de los errores cometidos, los niños aprenden mucho, ya que cuando les tratan de decir de buena manera que no deben jugar en el espacio donde están las cosechas de maíz, no hacen caso. Ante esto, a veces el lenguaje oral en la vida de los pequeños no es prioridad en cuanto a las advertencias que les hacen hasta que cometen el error, entonces recién se dan cuenta de que la advertencia tenía un mensaje significativo.
Por otro lado, la niña que emite el mensaje que no deben jugar en donde están los sembradíos del maíz, al mismo tiempo, aprende de los demás, entonces existe una “advertencia colectiva”, porque todos aprenden unos de otros sobre el cuidado que se debe hacer con la matas de maíz.
Foto: 25 Batiendo pozol para consumo
Adicionalmente, se desarrolla la habilidad de dar el mensaje a sus semejantes, porque internaliza lo que le piden y logra trasmitir a sus compañeros. Por último, destacamos que en la cultura tseltal la manera de aprender en los niños y niñas en esta edad siempre se da mediante la lengua materna.
CAPÍTULO V Conclusiones
El tema de investigación de esta tesis sobre los “Patrones de desarrollo de habilidades socio-culturales de niños y niñas tseltales” en su primera infancia de la comunidad de Kulak’tik, municipio de Tenejapa, Chiapas, México, llevó a identificar los aspectos culturales que influyen en el crecimiento y desarrollo de los niños de esta comunidad. Por lo tanto, en este apartado se definen las conclusiones: La comunidad tseltal de Kulak’tik y sobre los espacios en donde el niño desarrolla sus habilidades.
La comunidad tseltal de Kulak’tik
La construcción del enfoque de la interculturalidad actual nos abre las posibilidades de conocer a otros “mundos y prácticas educativas” permitiéndonos entender lo que cada cultura étnica mantiene viva a partir de las actividades prácticas que realizan en su espacio y en su contexto.
Sus formas de vida expresadas a través de su cultura no son estáticas, sino son dinámicas, es decir, en constante cambio por la migración e inmigración que hace la población indígena y repercute en cierta medida a la cultura indígena. Es precisamente en esta comunidad tseltal que se ha dado a conocer algo de sus formas de hacer desarrollar las primeras habilidades hacia sus hijos, usando referentes culturales, tales como las actividades prácticas que se practican en el trabajo de campo, como por ejemplo, la limpia de malezas con el azadón. Con esta actividad, los niños y las niñas de 3 a 4 años provocan que los niños a temprana edad se integren en esta actividad y de ahí aprenden a hacer uso de las técnicas del manejo de la herramienta de trabajo hasta que un día lleguen a ser buenos hombres y mujeres trabajadores de la tierra.
La comunidad tseltal de Kulak’tik tiene sus propios patrones culturales, no solo por la lengua originaria que usan, sino por las diferentes actividades que practican en su espacio en el cual interactúan cotidianamente con la familia en actividades como la siembra de frijol, la limpia de malezas que crecen entre las matas de algunos árboles frutales. Además, en este espacio, existen ciertos patrones que se basan en organizaciones para una determinada acción que los niños y niñas realizan en ese espacio, las cuales se vuelven como hábitos al estar con la constante interacción con el espacio.
Espacios donde desarrollan las primeras habilidades
El hogar es el primer espacio en donde los niños y niñas tseltales en edad pequeña, desarrollan sus primeras habilidades de manera holística30. Allí el niño descubre su primer entorno que le hará poner en práctica lo que debe saber hacer.
Al interior del hogar existen microespacios como la cocina (koxina), dormitorio (snail wayobil), casitas elaboradas con pajas o de láminas para uso exclusivo de los animales domésticos (snail chambalametik), patios elaborados con materiales concretos o en este caso solo de tierra (amak´il yu´un na).
En estos espacios, los niños y niñas interactúan de forma cotidiana con su padre y madre, hermanos, abuelos y algunas veces con los amigos que transitan por estos mismos espacios. En esta interacción, aprenden a compartir sus juegos en especial con sus hermanos, amigos. Crean a partir de lo que han observado y aprendido, en este caso, el cuidado del ganado o la forma en que son las casas de los animales domésticos, esto lo representan de forma simbólica, es decir, escenificando con algunos palitos que encuentran alrededor del espacio en la cual interactúan.
En esta interacción, hacen intercambio de ideas de cómo hacer la construcción de sus juegos. Aprenden a compartir y decir lo que ellos piensan al respecto. Ante esto, despierta alegría e interés en seguir aprendiendo del uno y del otro.
En estos espacios se visibilizan los patrones que habían sido conservados por las generaciones anteriores, es el depositario de memorias largas y cortas de otras generaciones. Los niños y niñas allí inician a conducirse bajo la dirección de los patrones culturales. Cada micro espacio es el referente de ubicación espacial de los niños, desde allí (hogar) se ubican adonde deben dirigirse para diferentes propósitos. Por ejemplo, el niño se ubica espacialmente donde se encuentra y cómo debe dirigirse al corral de algunos animales domésticos. Asimismo, en estos espacios, los niños y niñas asumen cada referente cultural como el hilo conductor de desarrollo personal.
Aquí aparecen las primeras habilidades aprendidas de acuerdo al género. Si es niño no hará las mismas cosas que hace una niña, porque desde pequeños se les enseña que
30
Este concepto de visión holística se refiere a que ahora se trata de abordar el conocimiento indígena de manera integral, completa, es decir, no de manera fragmentada como se hace en la escuela, ya que en la escuela, el conocimiento lo trabaja con asignaturas de manera separada. El conocimiento de nuestros pueblos
existe una separación de las actividades en el hogar, por ejemplo, una niña se acercará más a las actividades que hace su madre, en este caso observar e imitar cómo se hace la tortilla, por lo cual desarrollará sus primeras habilidades de mover las palmas de las manos para intentar hacer las tortillas. En esta actividad se despliega la habilidad de coordinar los movimientos de las manos y la habilidad visual, porque ambas las va coordinando al momento de realizar la actividad. El niño, por su parte, se integra más a lo que hace su papá o sus hermanos varones, por ejemplo, ir a traer la leña, chaporrear las malezas de las matas de los cafetales, que es en lo que más trabajan los hombres. Para ello, los niños desde temprana edad aprenden a usar instrumentos de trabajo, entre ellos, el uso del este machete con el que desarrolla la habilidad de la prensión y de la fuerza misma, porque se requiere mayor fuerza y equilibrio al momento de chaporrear las malezas.
Sin embargo, cuando en una familia no existen niñas, entonces los niños van incorporándose y asumiendo algunas actividades que ve hacer a su madre, por ejemplo, el desgranamiento del maíz para la elaboración de las tortillas del día siguiente. Por ello, el niño es participe en esta actividad y, en esto, desarrolla la habilidad en los dedos para hacer el desgranamiento del maíz.
Estas habilidades que los niños y niñas desarrollan dentro del hogar se debe a que desde edad temprana los dejan ser parte de los quehaceres o bien sus padres o hermanos mayores les delegan responsabilidades, considerando lo que ya saben hacer, sin que se sientan con alguna obligación de realizarlo, además toman muy en cuenta la edad de los niños antes de asignarles una responsabilidad. Esta delegación de responsabilidades les ayuda a comprender el mundo en que les toca vivir y ser parte de él.
Otro de los espacios en los que los niños desarrollan sus habilidades es el campo o áreas de trabajo en el territorio. Este es el segundo espacio donde los niños desarrollan sus habilidades más substanciales, porque en ella confluyen muchos elementos, tales como las actividades de siembra de frijol y maíz, la actividad de pisca de café, la recolección de frutos, el cuidado de ganado y, en ocasiones, la caza de algunos animales como las tuzas y conejos. En estas actividades, dentro del carácer exploratorio del niño, aprende a identificar colores, tamaños, texturas, olores y sabores.
Para llegar a este espacio de trabajo, los niños y las niñas junto a sus padres se movilizan hasta llegar al lugar de destino. Al movilizarse los niños y niñas van aprendiendo a explorar, manipular e insertarse en el conocimiento de las diferentes plantas y animales
que pueden existir en el espacio donde ellos habitan. En estos recorridos, desarrollan la seguridad, confianza y la mirada precisa para caminar de manera adecuada, sin tener que tropezarse con alguna piedra u objeto.
La movilización que hacen los niños y niñas cotidianamente no solo es para caminar por caminar, sino que van desarrollando habilidades y fuerzas físicas en las piernas y el equilibrio para subir y bajar en los caminos accidentados.
En las actividades de campo que realizan las personas adultas, por ejemplo, la manera en que hacen uso del azadón para limpiar las malezas, los niños se disponen a realizarlas a través de las imitaciones, siguiendo los movimientos que ve hacer sus padres o de los hermanos mayores. Con esta iniciativa propia que tienen los niños y las niñas, entre ellos mismos se enseñan y aprenden hasta sentir una satisfacción propia de lo aprendido con las actividades ejecutadas.
Asimismo, cuando llega la temporada de tapisca de café, los niños y niñas lo que ven hacer a su madre, padre y hermanos, hacen. Cuando ven que la mata de café es muy larga, lo que hacen es inclinarla con fuerza, apoyándose con la mano izquierda para torcer la mata del café, esto hacen al tapiscar los frutos del café y esto han aprendido mediante la observación y recomendaciones que les dan en su debido momento. Aquí la habilidad que desarrollan es aprender a mantener un equilibrio y control de su cuerpo. Al piscar la mata de café, el niño aprende a escoger los granos maduros listos para cosechar y distinguir a través de los colores el café que tiene. Hubo ocasiones que cometían el error de piscar lo que eran los frutos verdes y, con este error, fueron mejorando al realizar dicha actividad. Así pues, los niños y niñas van desarrollando la habilidad psicomotora y cognitiva en una sola actividad en el campo.
En los espacios de trabajo a los niños y niñas se los deja “hacer”, “sentir” y “tener”. En estos espacios los niños y niñas desarrollan sus habilidades y estrategias de acercarse al conocimiento práctico, el cual está sustentado en la observación aguda (Rogoff: 2010) y en la imitación.
Un ejemplo que se puede situar en esta observación es cuando los niños pasan un buen tiempo observando la forma en que su padre muele el café y cómo intercala sus brazos para ejecutar el molido. Esto después lo hacen cuando tienen la oportunidad de manipular la máquina cuando está vacía y sin que nadie lo vea. Toda imitación que realizan los
Otra de las habilidades que se desarrolla en los espacios de trabajo en el campo son las etapas de descubrimiento al manipular las flores que crecen alrededor de la milpa o cafetal. Al manipular las conoce los secretos, es decir, lo que no puede tocar ni cortar para sus juegos, por ejemplo, la nichim chin ak’ (flor de orquídea morada). Por recomendación de las personas adultas, no deben usar en el juego este tipo de flor porque llegarán a tener infección en los órganos del oído.
Los niños irán descubriendo, en su interactuar cotidiano, guiados siempre por la ayuda de los padres o las personas mayores, estos y otros secretos que guarda la naturaleza de la comunidad de Kulak´tik. La habilidad que desarrollan en este descubrir es la visual, ya que identifican el color de la orquídea, pero al mismo tiempo toman en cuenta la recomendación que existe sobre ella. Se dan cuenta que no es un simple recurso natural, sino que se debe saber darle uso e identificar que algunos recursos del campo son peligrosos para su salud.
El saber escuchar se desarrolla durante los diálogos que se da entre padre e hijo durante la actividad práctica, durante la caminada o a la hora de comida. Es otra de las habilidades que los niños tseltales desarrollan en su primera infancia. Esto, como se explicó, está basado en los relatos orales que hacen los padres a sus hijos. En cada exploración de los niños, los padres aprovechan para dar recomendaciones de lo que puede tocar o no acompañadas de las causas del porqué.
La habilidad de saber escuchar en los niños tseltales se logra no solo de una forma simple entre el emisor y el receptor, utilizando solo los medios auditivos de comunicación, sino también han recurrido a los sucesos importantes que han ocurrido en la comunidad, esto para que el niño tenga la propia iniciativa de escuchar.
La narración oral que la familia comparte a los niños y niñas juega un papel trascendental para la formación de sus primeras habilidades, tal es el caso de la habilidad de expresión oral en su lengua materna, ya que muchas palabras que usan para nombrar cada objeto las aprenden mediante historias, leyendas y relatos, esto le ayuda a ampliar su desarrollo de lenguaje y comunicación.
La responsabilidad en el cuidado del ambiente es otro de los aspectos que se trató durante esta investigación. En esta parte se manifiesta lo sagrado del territorio y la alusión que hacen de ella, al decir “Madre Tierra”. El niño desde temprana edad aprende la habilidad de cuidar la naturaleza, porque los tseltales dicen “es nuestra madre que nos da de comer”, “ahí sembramos y ahí comemos”. Además, los niños y niñas se involucran en
las actividades de siembra, de piscar el café, de limpiar las malezas, que comúnmente hacen sus padres; desde ese momento, asumen ya una responsabilidad de apoyar a sus padres, hermanos y abuelos, teniendo en cuenta los cuidados que se le debe tener a la Madre Tierra. Al respecto, un padre de familia en una observación afirmó lo siguiente: “Cuando se limpia las malezas del azadón, no debe de quedar destapa, porque siente pena la Madre Tierra” (Obs. Miguel Girón Gómez 21-10-2011). Por la anterior observación se puede notar que las familias tseltales inculcan fuertemente los valores del cuidado de la naturaleza, porque forma parte importante en la subsistencia de la cultura. Aquí el niño, como se dijo, desarrolla las habilidades de cuidado y respeto del ambiente natural, porque para los tseltales el ambiente natural tiene vida.
En el transcurso de esta investigación se ha notado que los infantes aprenden haciendo las cosas, mediante la observación y práctica directa de las actividades que realizan las personas mayores, acompañadas siempre de algunas recomendaciones y ejemplos prácticos, ya que durante el hacer se van mejorando las habilidades.
Hago mención a esto porque precisamente es en el trabajo del campo donde se logran desarrollar muchas habilidades, ya sea utilizando herramientas o aprendiendo técnicas de trabajo para realizar alguna actividad de la temporada agrícola de la comunidad.
Prácticas propias de los niños en la que desarrollan sus habilidades (qué haciendo y con qué)
En el territorio de trabajo, el infante desarrolla sus primeras habilidades de coordinación motriz. Cuando se le asigna alguna herramienta de trabajo, los primeros intentos de trabajo serán de aprendiz, para luego perfeccionar el uso adecuado del instrumento hasta lograr sentirse seguro y decir “yo ya sé hacer”. Por ejemplo, cuando el niño participa en la limpieza del área de los cafetales, utiliza un machete de acuerdo a su edad, es decir, se le asigna un machete pequeño. Los primeros intentos de agarrar la herramienta serán poco adecuados para el trabajo, posteriormente, mediante varios intentos irá mejorando, siguiendo de modelo a su papá. Ahí, el niño habrá logrado apropiarse de las primeras habilidades sobre el uso y manejo de las herramientas de trabajo.
Otra herramienta de trabajo con la cual apoya el niño en la limpia de malezas entre las matas de los maizales, es el azadón. Con esta herramienta le va permitiendo conocer ampliamente las técnicas de trabajo y al mismo tiempo desarrollando la habilidad
sujeto. Asimismo, va comprendiendo que trabajar en el campo, se comparte las actividades y que existe una organización dentro de ella.
Habilidades de trabajo en grupo
No sólo se trata de trabajar en alguna parcela de cultivo, sino también el niño debe desarrolla la habilidad de trabajar en conjunto, o sea cooperando con los demás. Desde la primera infancia, los niños tseltales observan esto con sus mayores cuando van a las parcelas de trabajo y se les asignan las tareas correspondientes para abarcar una mayor y mejor área de trabajo. Por lo tanto, las actividades cooperativas del campo en los niños tseltales forman parte importante en su formación inicial, porque ahí ven y practican el trabajo solidario y en conjunto.
Reconocimiento de lo propio y común
Otra de las habilidades que los niños y las niñas tseltales logran apropiarse de su mundo, en su primera infancia, de la forma de nombrar los objetos que se encuentran a su