• No se han encontrado resultados

e denomina “surrealismo sin el inconsciente” a la escritura postmoderna, destacando su *

e

superficialidad “que se asemeja a la asociación libre de un sujeto colectivo impersonal, sin ‘8

e

la carga y la inversión de un Inconsciente personal ni grupal: (...) arte esquizofrénico sin

e

esquizofrenia, ‘surrealismo’ sin su manifiesto y sin su vanguardia” (l74-l75)?~ ‘e

U

Esta vuelta a una especie de vanguardia vacía es desarrollada por Jameson con ‘e U respecto al “total flow” de los discursos televisivos, y sobre todo del vídeo -una forma U

‘e

paradigmática de la cultura postmoderna-, pero los alcances de su argumento son relevantes ‘8

U

también para la literatura. La imposibilidad de encontrar un punto de contacto entre los ‘e

U

elementos yuxtapuestos en el texto postmoderno se debe, según Janieson, a la sobrecarga de ‘e

e

información, a la interacción incesante y aparentemente aleatoria de distintos signos culturales ‘e

e

U

“Susan Sontag veía este efecto surrealista en la sociedad contemporánea, al señalar “una U

especie del principio involuntario del collage en muchos de los artefactos de la ciudad ‘e moderna: la brutal desarmonia de estilo y tamaño de los edificios, la salvaje yuxtaposición ‘e de anuncios de comercios, la estridente composición de los periódicos modernos, etc.” U

(Contra la internretación, Barcelona, Seix Barral, 1984: 297). ‘e

e

49

e

‘e

e

e

e

e

e

e

que conforman el texto en un flujo total que no para, y no deja lugar ni tiempo al gesto

e

• hermenéutico. Una interpretación “cartesiana” -la relación de dos elementos o significantes

yuxtapuestos- requeriría la congelación del ritmo del texto, algo imposible dentro de la lógica

• del flujo total. Al receptor no le queda otro remedio que hacer lo que su nombre indica:

• recibir, pasivamente recibir (nada de lectores macho por aquí), y dejarse llevar y deslumbrar por el flujo, por este interminable barajar y rebarajar de fragmentos de textos preexistentes: • “metalibros que canibalizan otros libros, metatextos que cotejan pedazos de otros textos -ésta

e

• es la lógica de postmodernism” (96).

e

e

El

eclecticismo

• Los artículosy más tarde el libro monumental de Jameson -verdaderos tours de force,

e

• llenos de euforia desgarrada- van y vienen entre el entusiasmo y la condenación de lo

e

• postmoderno. Toda su teoría sobre el sujeto y la escritura esquizofrénicos, sobre el

• surrealismo sin cl inconsciente y el flujo total, deja paso, obviamente, al tema de eclecticismo

e

• que vibra en gran parte del debate postmoderno. Es algo que Jameson menciona sólo al pasar,

e

• y con tono estrictamente negativo: se refiere al “eclecticismo irracional” de Stravinsky y al

e

• “eclecticismo complaciente de la arquitectura postmoderna, que aleatoriamente y sin principio • pero con entusiasmo canibaliza todos los estilos arquitectónicos del pasado y los combina en • conjuntos sobreestimulantes” (16, 18-19).

e

• En efecto, es en el campo de arquitectura donde mejorse ha formulado el discurso

e

• teórico sobre el eclecticismo, notablemente en los trabajos de Charles Jencks, el primero que • sacó la terminología postmodema del campo de la literatura.76 Sus ideas han surtido efecto

e

e

• 76”Cuando escribí este libro por vez primera, en 1975 y 1976, la palabra y el concepto • de postmoderno sólo se habían utilizado con alguna frecuencia en la crítica literaria” (~j • lenguaje de La arquitectura nostmoderna: 6).

• 50

e

e

U

e

‘e

e

tanto en Lyotard como en Jameson, y han vuelto, con efecto boornerang, a la teoría ‘e

‘e

literaria.” Para Jencks, el eclecticismo -como producto de los medios de comunicación- es U

e

algo positivo y enriquecedor tanto en la vida cotidiana como en el arte: “Gracias a las revistas

‘e

en color, a los viajes y a la Kodak, todo el mundo tiene un bien abastecido musée ‘e

u,

imaginaire y es un ecléctico en potencia. Al menos nosotros estamos expuestos a la U

U

pluralidad de otras culturas y podemos elegir y discriminar de entre este amplio corpus,

e

mientras que culturas anteriores no tenían nada más que lo que había heredado” (9Sf’8 Este ‘8

e

rebosante “banco de imágenes”, que posee cualquier ciudadano de clase media desde Teherán

U

a Tokio, ofrece una materia bruta sin precedente al artista: “Me parecería deseable que los ‘e

U

arquitectos aprendieran a utilizar la inevitable heterogeneidad de los lenguajes. Además es ‘e

‘e

bastante divertido. ¿Por qué, si uno puede vivir en diferentes edades y culturas, debe

e

restringirse al presente y a lo local? El eclecticismo es una evolución natural de una cultura ‘e

*

en la que es posible elegir”. (127) La producción cultural ecléctica funciona, según Jencks, ‘e

U

con dos códigos, uno popular y tradicional, que cambia lentamente y está lleno de clichés, *

*

como el lenguaje hablado en un contexto especifico, y otro moderno, lleno de neologismos ‘e

e

e

“A la base de los libros de Linda Hutcheon -los que más resonancia han tenido en el * estudio de la postmodernidad en la narrativa (véanse, en el ámbito hispano, los trabajos de

Cornejo-Paniego y Pulgarín)- hay teorías arquitectónicas. Para Hutcheon la arquitectura

U

postmodema “es el mejor modelo para una poética del postmodern¡sm” (A Poeties of ‘e

Postmodernism: 22).

e

e

78Lipovetsky ve como unade las consecuencias de este eclecticismo cultural, un extraño ‘e bricolage en los comportamientos y creencias del hombre postmoderno: “se es creyente, pero ‘e a la carta, se mantiene tal dogma, se elimina tal otro, se mezclan los Evangelios con el S Corán, el zen o el budismo, la espiritualidad se ha situado en la edad kaleidoscópica del Ci supermercado y el auto-servicio” (La era del vacío: 118). Véase también el retrato que hace vi Francisco Gallardo de las estrategias “creativas” en el movimiento New Age: “Hurgando (no ‘e sin cierta desesperación) en los archivos de la etnología y la historia han escogido pequeños u, jirones de culturas (todas diferentes) y con ellos han construido un manifiesto de vida, un ‘e collage de elementos pegados a la fuerza, un rompecabezas insólito cuyas panes no calzan” *

(“¡Al fin! Todos somos posmodernos”, Maoocho 35 (1994): 195). ‘e

*

51

u

‘e

‘e

e

e

e

e

y que responde a los cambios rápidos en la tecnología, el arte y la moda. La presencia de estos códigos en el sujeto contemporáneo refleja en sí una especie de esquizofrenia, y en la

e

arquitectura inaugura el discurso postmodemo (l30}.~~

• Las ideas de Jencks, como se nota, son menos radicales que las de Jameson, y cuentan

e

con algo básico que falta en éste: la posibilidad de elegir. Para Jameson, el sujeto • esquizofrénico es incapaz de apartarse de su contexto y de establecerninguna distancia crítica.

e

• Es un títere, un receptáculo pasivo e impotente de los lenguajes y las imágenes que lo

• atraviesan. Para Jencks, en cambio, el sujeto tiene la capacidad de elegir y discriminar entre

e

• estos lenguajes e imágenes (ellos no lo eligen a él), y de crear a partir de su heterogeneidad.

e

• Si Jenck.s confía en el poder del sujeto para trabajar los materiales que encuentra a su • disposición, Lyotard rechaza su entusiasmo, señalando que este ‘trabajo’ tiene un fm muy

e

• claro: el dinero. “Cuando el poder se llama ‘el capital’ y no ‘el partido”’, dice el francés, • aparece la “solución” postmoderna y ecléctica de Jencks, que es “el realismo del dinero”.80

e

• Las posibilidades enriquecedoras y críticas del eclecticismo se relacionan

e

• inescapablemente con las nociones de Jameson sobre el pastiche y la esquizofrenia. Si he • resaltado aquí su importancia, es porque el eclecticismo tiene unaimportancia especial en un

e

• estudio sobre Hispanoamérica, por ser un rasgo clave en la identidad de este continente.

e

e

• 79Habría que recordar, desde luego, que esta oposición binaria entre el código popular- • tradicional y el moderno es una visión simplista. Ni el uno ni el otro tiene la unidad necesana para conformar un código. Habría que hablar de múltiples códigos tradicionales y modernos.

e

• 80”EI eclecticismo es el grado cero de la cultura general contemporánea: oírnos reggae, • miramos un western, comemos un McDonalds a mediodía y un plato de la cocina local por • la noche, nos perfumamos a la manen de París en Tokio, nos vestimos al estilo retro en • Hong Kong, el conocimiento es materia de juegos televisados. Es fácil encontrar un público • para las obras eclécticas. Haciéndose kitsch, el arte halaga el desorden que reina en el • “gusto” del aficionado. El artista, el galerista, el crítico y el público se complacen • conjuntamente en el qué-más-da, y lo actual es el relajamiento. Pero este realismo del qué- • más-da es el realismo del dinero” (La nosmodernidad: 17-18).

e

• -52

e

e

e

e

*

u,

e

*

(III’> LA RUPTURA ESTETICA: CONTRA LOS MODERNOS DEL ESTABLISHMENT U

U

e

e

Los comienzos de la postmodernidad -conviene recordarlo- eran literarios. Postmodernism

u,

Documento similar