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La dependencia en el cruce de la cultura y la política

In document El dependentismo en Argentina (página 76-79)

Ya en la década de 1930, la corriente revisionista denunciaba situaciones de dependencia: los hermanos Irazusta con su obra ―La Argentina y el imperialismo británico‖: sostenían que el pacto Roca-Runciman develaba una relación de dependencia respecto de Gran Bretaña. Para ellos, la respuesta a esa asimetría debía buscarse en el terreno de la política. Este desempeño se confundía con la historia misma de la oligarquía y al mismo tiempo con la ideología matriz que la articuló: el liberalismo (Terán, 2004: 54). Muchos autores coinciden en afirmar que la utilización generalizada del concepto de dependencia estaba preñado de intensidad política: Este ―concepto consigna‖ ―habrá alcanzado una extensión insospechada y una intensidad política tal, que lo convierten en una de esas discusiones sobre las que todos los interlocutores discurren creyendo saber de qué hablan aun cuando tengan la sospecha de estar hablando de otra cosa.‖ (Panesi, 1985: 172). El ―discurso de la dependencia‖ como lo define Jorge Panesi, ya era parte del clima cultural propio de la segunda mitad de la década del 60 y la primera del 70 en la Argentina. Este se convirtió, para el autor, en un ―concepto teórico omnicomprensivo‖ que ocupó un lugar central en las discusiones críticas a fines de la década del sesenta hasta 1976. Hablar de ―países dependientes‖, de ―economías dependientes‖, de ―tecnología dependiente‖, o de ―dependencia intelectual‖ se convirtió en el plano de fondo, en el marco sobre el cual se contextualizaban muchas discusiones sobre las principales problemáticas que aquejaban a toda la región. De hecho, artistas, críticos literarios, escritores, periodistas, cineastas48

utilizaron el discurso de la dependencia con estos fines. Aquellos que tuvieron la intención explícita de escribir en clave latinoamericana hicieron uso de este ―concepto – consigna‖ porque permitía pensar nuestra realidad como parte de una constelación mayor: ―el discurso de la dependencia reivindica una nueva forma del americanismo que también podría enunciarse como un deseo de estrechamiento de distancias entre la cultura argentina y la latinoamericana‖ (Panesi, 1985: 175). Ciertos ámbitos constituyeron en sí mismos puntos de encuentro entre la cultura y la política, como los espacios culturales de algunos partidos políticos o las publicaciones colectivas cuya identidad se organizaba en torno de la nueva izquierda. Efectivamente, podemos rastrear la presencia de

48 Basta recordar el documental ―La Hora de los Hornos‖ de Pino Solanas, que tuvo una gran

este discurso en casi todas las revistas culturales de la época vinculadas con el mundo de las Ciencias Sociales: ―la Rosa blindada‖, ―Crisis‖, ―Los Libros‖, ―Pasado y Presente‖; ―Polémica‖, ―Transformaciones‖.

Como es prácticamente evidente, el ―discurso de la dependencia‖, también atravesaba el campo político. Nosotros mencionaremos especialmente al discurso peronista al cual quedaron vinculados símbolos y consignas como ―las tres banderas49 ‖ y la famosa frase: ―liberación o dependencia‖. El concepto

de dependencia, fue utilizado profusamente por Perón tanto en sus discursos, mensajes, como en conferencias. También lo podemos encontrar en sus obras escritas: ―La Doctrina Revolucionaria‖; ―La hora de los Pueblos‖; ―La tercera posición‖; El ―Modelo Argentino para el Proyecto Nacional‖. Varios trabajos han abordado el análisis del discurso político en esta etapa50.

Silvia Sigal y Eliseo Verón en su trabajo ―Perón o Muerte‖ sostienen que a partir de ―apertura política‖ que antecedió a los comicios de 1973 y que fuera propiciada por el Gral. Lanusse, la idea de la reconstrucción se entrelaza todavía con el tema dominante durante el exilio: la liberación. ―La disyuntiva es clara: liberación o dependencia. Para alcanzar esa liberación, será preciso comenzar por liberarse de las fuerzas de ocupación que han venido actuando y que pujan por establecer un continuismo inaceptable, en defensa de intereses que no son precisamente los de la Patria, que intentamos defender contra las acechanzas de un futuro preñado de amenazas y peligros. Ese ha de ser el fin primordial de nuestra acción electoral, aunque debamos enfrentar la aventura de unas elecciones viciadas de fraude y de malas intenciones...‖51

(Sigal y Verón, 1986: 49).

Es, precisamente, desde su exilio de Madrid, cuando Perón fue renovando su discurso incluyendo la preocupación por la dependencia, la liberación y también las cuestiones ecológicas. Sigal y Verón señalan que alrededor del año 1969 se habría producido en Perón, un cierto ―giro a la izquierda‖: ―Es probablemente inútil fechar el origen de esta etapa ―doctrinaria‖. Lo seguro es que, como veinte años atrás, es el mismo Perón quien da el primer paso, con libros y declaraciones de apoyo a Castro y a Mao; de apertura revolucionaria, de renovación en torno al tema de liberación o dependencia. De

49 ―Nunca olviden que al predicar esa doctrina llevamos en alta nuestras tres inmarcesibles

banderas: la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía de la Patria‖ (Discurso de Perón 1° de Mayo de 1954).

50 Cfr. Sigal y Verón (1986); Altamirano (2001); Plotkin (1988)

51 Este fragmento citado por Sigal y Verón es parte de las ―Directivas desde Madrid al Frente

Justicialista de Liberación y al pueblo argentino sobre las elecciones del 11 de marzo de 1973‖

las diversas emisiones discursivas de Perón, serán productivas de un nuevo discurso sólo aquellas que afirman la disyuntiva dependencia/liberación, las que aprueban la lucha armada, las que elogian el socialismo...‖ (Sigal y Verón, 1986: 123-125).

En las palabras de Perón: ―Cuando en el año 1943 un grupo de hombres de armas decidimos liberar al país de la dependencia extranjera haciendo una verdadera revolución nacional, debimos enfrentarnos también con triste y agobiante panorama mundial, en un mundo que venía de soportar una gran guerra cuyas consecuencias son de todos conocidas.(…). Para mantener este sistema se necesitó de la dominación política. El arma empleada para ello, también se adecuó a las circunstancias. Fue así como se acudió al empleo de las fuerzas militares, en intervenciones directas o indirectas; al copamiento de gobiernos o de sectores claves del país; a la complicidad de los grupos dirigentes; a la acción sutil de las organizaciones que sirvan a intereses supranacionales; a los empréstitos, que bajo la forma de "ayudas" atan cada vez más a los países dependientes. Es decir, se recurrió a cuanto procedimiento fuera útil para los fines de dominación perseguidos. Esta ha sido una evolución particularmente notable del sistema imperialista durante casi todo el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. En su transcurso, las espaldas de los trabajadores de los pueblos sometidos - tanto del mundo oriental como del occidental - han sobrellevado, en buena medida, la carga del progreso de las metrópolis imperialistas. Pero la situación internacional está sufriendo profundas conmociones: los pueblos comienzan a despertar, motivando que los países dependientes se vean obligados a tomar partido frente a dos elecciones: Por un lado, elegir entre neocolonialismo y liberación‖ (Juan D. Perón, Mensaje a la IV Conferencias de Países no alineados, realizada en Argelia en septiembre de 1973).

En el mismo texto Perón se refiere también al problema de la dependencia tecnológica: ―Ciertos sectores de nuestra economía han dependido y aún dependen de la importación de tecnología extranjera. Tal dependencia constituye en alguna medida un aspecto particular de dominación. Eliminar totalmente la importación de tecnología no constituye un paso próximo a lograr, pero sí debe ser reducida a lo estrictamente imprescindible. La sociedad que anhelamos para el futuro debe comprender que el problema científico- tecnológico está en el corazón de la conquista de la liberación. Sin base científico-tecnológica propia y suficiente, la liberación se hace imposible. El mundo es, en esta materia, cada vez más interdependiente, y nuestro potencial

actual ya tiene la capacidad crediticia necesaria para permitirnos una política nacional inteligente, que concrete su potencial, lo trabaje con programas efectivos y unidad de criterio, y opere recíprocamente con todos los centros del mundo. Tiene que generalizarse también la idea de que la dependencia tecnológica es más difícil de revertir que la dependencia comercial o financiera. En lo comercial, pueden modificarse rápidamente estructuras, y en lo financiero lograrse un cambio de financista‖ (Juan D. Perón, Mensaje a la IV Conferencias de Países no alineados, realizada en Argelia en septiembre de 1973). Inclusive este concepto se verá plasmado en las declaraciones oficiales del gobierno de Cámpora a través de un libro que será publicado por su ministro de economía José B. Gelbard: ―Política económica y social, ruptura de la dependencia = unidad y reconstrucción nacional con justicia social para la liberación‖ (Gelbard, 1973).

No cabe duda que todo discurso político contiene una forma de recuperación de la historia y que ―esta recuperación está siempre asociada, de una u otra manera, a la legitimación del enunciador.(…). Hacer política en la

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