La preocupación que motiva la teoría de Rawls sobre la (condi cionadamente) absoluta prioridad de la libertad es que los indivi duos podrían preferir más riqueza a mayor libertad incluso si no son desesperadamente pobres. Sin embargo, lo que yo sugiero es que al grado en el cual deseen riqueza, probablemente no puedan obte ner más renunciando a la libertad; sólo hay la posibilidad de lograr una mayor producción material a costa de la libertad al grado de que no querrán la producción material adicional (al precio de que tiene que pagarse con trabajo adicional). Por tanto, no es necesario que Rawls haga denodados esfuerzos para proscribir la racionalidad de vender la prímogenitura por un plato de lentejas, pues si estoy en lo cierto, la única manera de obtener más lentejas vendiendo la prímogenitura consistiría en optar por ser obligado a trabajar más arduamente de lo que pensaríamos vale la pena, y eso es claramente irracional. Si no estoy en lo justo y resulta que es posible incremen tar notablemente la producción con un poco más de trabajo, sacri ficando, digamos, un poco de libertad igual, entonces no veo por qué sería irracional aceptar este intercambio. Si la curva de proba bilidad fuera casi horizontal en su parte superior, la prescripción de Rawls sobre las curvas horizontales de indiferencia más allá del punto P afectaría el sendero óptimo. (Ésta es la única excepción a mi afirm ación an terior según la cual no habría d iferen cia si descendieran en un ángulo insignificante a la derecha del punto P.) En el punto P la sociedad se vería obligada a buscar sólo una liber tad incrementada incluso aunque (ex hipothesi) cada incremento de libertad implicase renunciar a gran cantidad de riqueza adicional. Pero no me parece que Rawls demuestre de modo convincente que los individuos en la posición original obrarían de manera racional y se comprometerían por adelantado a tomar esta decisión en el caso de que el mundo les planteara tal dilema específico. (Advirtamos otra vez que si estuvieran seguros de que no es posible obtener gran cantidad de bienes materiales a cambio de una pequeña cantidad de libertad, de cualquier manera no habría ninguna diferencia prác tica entre las curvas horizontales de indiferencia y las de ángulo insignificante.) Es de suponer que Rawls querría sugerir que esta extrem a preferencia por la libertad por encim a de los bienes económicos está sustentada por el “principio aristotélico”, mas ello parece ser inconsistente con la concesión de que en el punto P los bienes económ icos suplementarios son valorados todavía. Y en cualquier caso, yo he sostenido que el “principio aristotélico” no es muy posible.
Ahora quisiera ofrecer otra interpretación de lo que es probable que Rawls haya tenido en mente al hablar de la “prioridad condi-
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cional de la libertad” . Las ventajas de esta interpretación son, primero, que produce (si las unidades son escogidas adecuada mente) exactamente la configuración correcta del sendero óptimo y, segundo, que hace que tengan sentido ciertas ideas a las cuales Rawls parece atribuir importancia, ya que las repite en dos distintos lugares del libro. Su desventaja es que implican la creación de una nueva variable maestra, “libertad efectiva” o “libertad ejercida” , sobre la base de una orientación sólo esquemática a partir del texto acerca de su significación y comportamiento. Pero esta idea, cierta m ente, ya ha sido propuesta por otros liberales, de m odo que puede ser interesante desarrollarla brevemente en este contexto; en todo caso, parece muy difícil entender los pasajes que habré de citar a menos de que algo así se le atribuya a Rawls.
En las páginas 151 -1 5 2 , Rawls afirma que:
La prioridad de la libertad significa que siempre que se puedan estable cer efectivamente las libertades básicas, no se podrá cambiar una liber tad menor o desigual por una mejora en el bienestar económico. Sola mente cuando las circunstancias sociales no permitan el establecimiento efectivo de esos derechos básicos, puede concederse su limitación, pero incluso entonces tales restricciones pueden justificarse sólo en la medida en que sean necesarias para preparar el camino hada unas condiciones en que ya no puedan justificarse. La negarión de las libertades iguales sólo puede defenderse cuando es csendal cambiar las condiciones de la civi lización, de modo que en un tiempo previsible pueda disfrutarse de tales libertades. Así pues, al adoptar el orden serial de los dos principios, las partes suponen que las condiciones de su sociedad, cualesquiera que sean, admiten la realización efectiva de las libertades iguales [...]. Y en la página 54 2 , en el párrafo que inmediatamente precede al citado con anterioridad, donde se afirma suministrar “la base para la prioridad de la libertad”, tenemos una repetición casi palabra por palabra de este pasaje, que contiene la “idea intuitiva tras la preemi nencia de la libertad” . Hay sin embargo una nueva cláusula que, de ser tomada en serio, introduciría una grave modificación. Rawls afirma ahora que “si los individuos en la posición original suponen que sus libertades básicas pueden ser ejercidas efectivamente, no intercambiarán una libertad menor por una mejora en su bienestar económico, a l menos no una vez que se haya alcanzado cierto nivel de riqu eza*. La cláusula en cursivas sugiere que hasta que cierto nivel (n o especificado) de riquezji haya sido alcanzado, sería racional renunciar a la libertad en favor de mejoras económicas incluso si el nivel alcanzado es ya tal que permita el ejercicio efecti vo de las libertades básicas.
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Dejemos a un lado esta cláusula y concentrémonos en los ele mentos comunes a los dos pasajes, ampliamente separados entre sí. Éstos son: i ) que las “libertades básicas” cubiertas por el primer principio de la justicia adquieren valor sólo en la medida en que puedan ser “efectivamente ejercidas” , “efectivamente establecidas” o “efectivamente realizadas” (las tres expresiones son empleadas);
2) que las condiciones de “efectividad” son materiales, y 3) que la riqueza tiene valor sólo en la medida en que suministra las condi ciones materiales para el “ejercicio efectivo” (etc.) de las “liberta des básicas” (excepto de una manera lexicográfica y secundaria). Desafortunadamente, Rawls no aclara en sitio alguno la filosofía política implícita en 1) y 2). Sin embargo, la idea probable es que la libertad básica no puede ser “disfrutada” (otra expresión que Rawls utiliza en el mismo contexto) a menos de que los individuos alcan cen cierto grado de riqueza. N o me ha quedado del todo claro por qué esto debe ser así. ¿Hay algo en la situación m aterial de un grupo de beduinos nómadas, por ejemplo, que a duras penas sub sisten en el desierto, o de una comunidad de labradores pobres, que Ies impida usar la libertad personal? Es posible, no obstan te, que Rawls tenga en mente que las condiciones materiales deban permitir que a los niños se les proporcione alguna clase de educa ción (al menos ser alfabetizados), y que los adultos hayan de gozar de suficiente ocio para leer y hablar, etc. Ello lo emparentaría con aquellos liberales del siglo xix que deseaban destacar las condi ciones sociales para el disfrute de la libertad.4
No ahondaré más en el problema de cuál es la naturaleza de la relación entre libertad básica, libertad efectiva y riqueza. Ahora preguntaré por la form a de tal relación, esperando que la respuesta no dependa demasiado radicalmente de la respuesta a la pregunta anterior. Tomando dos casos extremos, parecería razonable decir que un nivel cero de libertad básica acompañada por cualquier can tidad de riqueza da un nivel cero de libertad efectiva; y de modo análogo, que cualquier cantidad de libertad básica acompañada por ninguna riqueza en absoluto daría un nivel cero de libertad efecti va, dado que los individuos involucrados pronto morirían de ham bre. También sabemos por Rawls que más allá de cierta cantidad, los aumentos posteriores de la riqueza no incrementan la liber tad efectiva producida por alguna cantidad determinada de libertad básica.
4 Una («construcción con apego a este punto de vista se encuentra en W. L. Wcinstein, “The Concept o í Liberty in thc Ninetecnth-Centuiy English Política! Thought", en Political Studies, xiii (1 9 6 5 ), 145-162.
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La manera más simple de conjuntar estos puntos sería afirmar que ninguna cantidad de libertad básica, por más grande que sea, produce libertad efectiva alguna a menos de que sea combinada con algún nivel mínimo fijo de riqueza, y que más allá de este mí nimo nivel de riqueza ningún incremento en ella aumenta la liber tad efectiva producida por alguna cantidad dada de libertad básica. Ello sería, sin embargo, muy crudo. Una manera más compleja (aunque aún relativamente simple) de representar la situación satis faciendo también las condiciones fijadas, sería la de afirmar que tenemos una relación multiplicativa en la que la libertad efectiva sería producto de la cantidad de libertad básica y la cantidad de riqueza, con la limitación de que, más allá de cierto punto, la ri queza adicional no incrementa más el producto.
Pensando en las relaciones entre las tres variables, es importante recordar una vez más que estas variables son definidas en términos agregados y se refieren a una sociedad entera. Supuestamente, el incremento en la libertad agregada efectiva causada por el incre mento en la riqueza agregada y el límite en el incremento posible sería el reflejo de alguna relación funcional, en el nivel de la per sona individual, entre la riqueza y la libertad básica por una parte, y la libertad efectiva por otra. Una vez más, la distribución del ingre so entre personas y cualquier cambio en ¿I sería decisivo'al determi nar los efectos reales de un incremento en el ingreso nacional sobre la libertad efectiva agregada, com o lo sería la naturaleza precisa de una relación funcional en el nivel individual. Parece bastante evi dente que una relación multiplicativa con un interruptor habrá de ser demasiado simple para captar los efectos conjuntos de esos dos factores en el nivel agregado, aunque es lo suficientemente comple ja para mostrar la idea general.5
Esta idea está ilustrada en la gráfica 6 . Curvas de probabilidad de configuración básica han sido trazadas a fin de relacionar la libertad básica con la riqueza. Pero también se supone que a cada combi-
5 Una relación agregada mis elaborada mostraría incrementos de riqueza con un valor marginal a b bija al generar libertad efectiva cuando se combinara con cualquier cantidad dada de libertad básica. Esto es más razonable por dos motivos. En primer lugar, b relación individual ciertamente seda concebida más plausiblemente de esta manera, de modo que incluso con ingresos iguales la rebeión agregada asumiría asimismo esta forma. En segundo lugar, la efectividad marginal decreciente del ingre so agregado seda amplificada por una distribución desigual del ingreso, siempre y cuando b configuración de b distribución lucra más o menos piramidal; bajo tales condiciones, sin duda habda una efectividad' marginal decreciente agregada si la relación funcional de nivel individual fuera multiplicativa con un interruptor o incluso si asumiera b simple forma del “todo o nada” que primero consideramos como una posible rebeión agregada.
Unida de s d e li bertad b ís ic a y u ni da de s d e libertad efectiva
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Unidades de riqueza Gráfica 6
nación de estas dos corresponde un valor único en la nueva variable de libertad efectiva. En la gráfica 6 consideramos que la libertad es siempre cero a cero unidades de riqueza efectiva; a una unidad de riqueza, el número de unidades de libertad efectiva es el mismo que el número de unidades de libertad básica; a dos unidades de riqueza, el número de unidades de libertad efectiva es el doble del
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número de unidades de libertad básica; y a tres unidades el nivel es el triple. Con todo, el incremento ulterior de riqueza más allá de las tres unidades no produce incremento mayor alguno en el valor de la libertad efectiva para cualquier nivel dado de libertad básica. El número de unidades de libertad efectiva queda a tres veces el número de unidades de libertad básica.
En la gráfica 6 he construido las curvas relacionando libertad efectiva con riqueza, y éstas son mostradas mediante líneas pun teadas. La escala para las unidades de libertad efectiva en el eje ver tical es la misma que la utilizada para las unidades de libertad bási ca. Se apreciará que, com o antes, suponemos que hay un límite superior para la cantidad posible de libertad básica. Dado que tal límite ha sido fijado aquí en cinco unidades y tres es el factor más elevado por el cual las unidades de libertad básica pueden ser mul tiplicadas para dar unidades de libertad efectiva, se deriva que hay un máximo de libertad efectiva en 15 unidades.
Ahora bien, el sendero óptimo para una sociedad, por supuesto, no está dado hasta que tengamos la configuración de las curvas de indiferencia especificadas. Pero esto está determinado por el punto
3), en mi afirmación de las presunciones antes expuestas: “la riqueza tiene valor sólo en la medida en que suministra las condiciones mate riales para el ‘ejercicio efectivo’ (e tc.) de las ‘libertadas básicas* (excepto de una manera lexicográfica y secundaria)”. Siguiendo esto, podemos deducir inmediatamente que las curvas de indiferencia que relacionan la “libertad efectiva” con la riqueza material correrán paralelas al eje de la riqueza. Podemos añadir la relación lexicográfica entre las dos diciendo que de las dos posiciones de la misma curva de indiferencia (es decir, igualmente buenas en términos de “libertad efectiva” ), ha de ser preferida la que se encuentre a mayor distancia a lo largo del eje de la riqueza. Las curvas de indiferencia en los puntos de tangencia han sido insertadas en la gráfica 6 . Desde luego, cada punto de tangencia está en el máximo nivel de “libertad efectiva” su ministrado por la curva de probabilidad correspondiente que relacio na la libertad básica y la riqueza.
Trazando una perpendicular a partir de cada punto de tangencia hasta su punto correspondiente en la curva de probabilidad, pode mos mostrar las combinaciones óptimas de libertad básica y rique za, y conectando estos puntos obtenemos el sendero óptimo de la sociedad. Se advertirá que ello sigue una línea gratificantemente cercana a la que a Rawls al parecer le agradaría. En bajos niveles de desarrollo eonómico, la sociedad busca más riqueza y mayor liber tad básica. Entonces, su sendero alcanza el punto (tres unidades), en el cual los incrementos ulteriores en riqueza no multiplican las
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LA DERIVACIÓN DE LA PRIORIDAD DE LA LIBERTADunidades de libertad básica en factor mayor alguno; y a este punto, el sendero óptimo se hace vertical, lo cual significa que la sociedad persigue sólo una libertad básica adicional. La sociedad continúa en este sendero vertical hasta que la máxima cantidad de libertad básica es alcanzada, a partir de lo cual el sendero óptim o per manece al límite superior de libertad básica y se mueve a lo largo de él en dirección a una mayor riqueza.
La ubicación precisa del sendero óptimo en el ejemplo depende, por supuesto, de todos los detalles de tal ejemplo: la configuración de las curvas de probabilidad y los tamaños relativos del factor mul tiplicador, su número máximo y mínimo de unidades de libertad básica obtenible. Pero el punto esencial del ejemplo es que las cur vas de indiferencia horizontales de la libertad efectiva son compati bles con la búsqueda, primero, de la riqueza y libertad básica, y luego con la búsqueda de la libertad básica sólo hasta lograr el máximo; y este rasgo del sendero óptimo puede ser reproducido a lo largo de una amplia gama de variaciones en la especificación de los factores que lo determinan. Ello basta para mostrar que la se gunda interpretación de Rawls expuesta en este capítulo es en todo caso internamente consistente.
Hasta el momento, en este capítulo me he ocupado menos de la derivación de la prioridad de la libertad que del problema de lo que la doctrina de la prioridad de la libertad en realidad sea, dado que ello obviamente tenía que ser determinado primero. He tomado como cuestión esencial la afirmación según la cual la búsqueda de mayor libertad ulterior tiene absoluta prioridad sobre la búsqueda del incremento de la riqueza (esto es, el sendero óptimo se hace pa ralelo al eje de la “libertad” ), una vez que la sociedad ha llegado a cierto niveLmínimo de desarrollo económico (es decir, una vez que llega a cierto conjunto probable de combinaciones de riqueza y libertad ubicado a cierta distancia del origen). Por otra parte, he sugerido dos maneras a través de las cuales Rawls podría desear que se llegara a esta conclusión. La primera y más evidente implica una relación entre las curvas de indiferencia y las curvas de probabili dad para la libertad y la riqueza. He considerado que Rawls sugiere que en cierto punto todas las curvas de indiferencia se vuelven paralelas al eje de la “riqueza” y subrayé que ello no ocurría en general en el sendero óptimo, que nunca es paralelo al eje de la “libertad” . Sin embargo, esta construcción de las curvas de indife rencia sí garantiza que en el punto donde las curvas de indiferencia se vuelven horizontales, el sendero óptimo residirá en el máximo posible de libertad igual. Pero sugerí que bajo la circunstancia (altamente improbable en mi opinión) de que esto implicara el sa-
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crificio de grandes cantidades de riqueza a fin de obtener un últi mo pedazo de libertad igual, Rawls no habría probado que los individuos en la posición original son racionales al proponerse desde el principio la libertad.
La segunda interpretación suponía la construcción de una va riable — libertad efccdva— que supuse sería el único valor que sería buscado, y mostré cómo podría relacionarse de manera razonable con la riqueza y la libertad básica, de modo que el sendero óptimo siguiera por algún tiempo una combinación de los dos a través de curvas sucesivas de factibilidad y luego buscara el incremento de libertad básica hasta que el máximo nivel de ésta fiiera alcanzado. Si preguntáramos si esta clase de objetivo puede ser atribuido a los individuos en la posición original, retrocederíamos otra vez, me parece, a la pregunta de si podemos o no aceptar el principio aris totélico”. A menos que lo aceptemos, no veo cóm o podamos estar de acuerdo en que los individuos en la “posición original” obrarían racionalmente al identificarse con la postura de que la riqueza sólo tiene valor en la medida en que incremente la “libertad efectiva”, más que com o aportación a la conveniencia, la comodidad o la autocompiacencia.