se permita cierto grado de intercambio “pluralístico” entre la liber tad y la riqueza. La interpretación es insinuada en especial por la mención de la “significación marginal” en el pasaje siguiente:
Ahora bien, la base para la prioridad de la libertad es en términos ge nerales la que sigue: a medida que las condiciones de la civilización mejoran, la significación marginal para el bien de nuestras ventajas económicas y sociales futuras disminuye en relación con los intereses de la libertad, los que ganan fuerza a medida que las condiciones para el ejercicio de la igualdad de libertades son ejercitadas de manera más completa. Más allá de cierto punto, desde la perspectiva de la posición original, pasa a ser y se convierte después en irracional aceptar una me nor libertad en pro de mayores medios materiales y gratificación en el cargo. [P. 542.]
La manera más conveniente de examinar las relaciones de inter cambio entre dos bienes consiste en representarlas gráficamente utilizando curvas de indiferencia. (Rawls mismo lo hace para ilus trar su análisis del “pluralismo” en la página 5 7 .) La figura 1 es un intento por representar el mapa de indiferencia implícito en el pasaje antes citado. Podrán advertirse varios detalles en la construc ción de la gráfica. En primer lugar, los ejes. A lo largo del eje verti cal se encuentran cantidades de “libertad” que disminuyen según sea la distancia al origen de la esquina inferior izquierda. Esta dimensión posee un límite superior, que indica que es significativo pensar en la máxima igualdad de libertades posible para todos, lograda dentro de una sociedad.1 La posición a lo largo del eje ho-
1 Sin duda alguna, Rawls concede cierta importancia a la idea de que es conce bible, e incluso bastante probable, que una sociedad logre un nivel en el cual el cri terio de la “libertad igual” sea completamente satisfecho. En su exposición prelimi nar acerca del orden lexicográfico, afirma que “a menos que ios principios anteriores [en las series lexicográficamente relacionadas] no tengan sino una aplicación limita da y establezcan exigencias definidas que puedan ser satisfechas, los principios pos teriores no llegarían a operar nunca. Así, el principio de libertad igual puede asumir una posición prioritaria ya que puede, supongamos, ser satisfecho. En cambio, si el principio de utilidad estuviese primero, haría innecesarios todos los criterios subse cuentes” (p. 44). Lo anterior es incorrecto como afirmación acerca de las condi ciones necesarias y suficientes para los criterios de bajo nivel en una serie lexicográfi camente relacionada que vaya a entrar en juego. La completa observancia del primer principio sería consistente sólo con una opción, cancelando así todo espacio para la acción del segundo. A la inversa, la observancia imperfecta del primer principio es bastante consistente con la acción del segundo, con tai de que exista más de un camino para cumplir el primer principio exactamente en la misma medida y no haya otra manera probable de cumplirlo más que en tal medida. Sin embargo, la cuestión es que Rawls claramente no cree que el principio de libertad igual pueda ser obser vado totalmente.
rizontal indica el nivel de la riqueza de la sociedad. N o posee un límite superior definido. En este contexto, vale la pena recordar que la riqueza es tratada en la teoría de Rawls com o un bien pri mario en sí mismo; es entonces el tipo de bien medido por los índices del Producto Nacional Bruto (fnb), y no algo que pueda ser captado por una concepción más refinada del bienestar econó mico que relacionara explícitamente la producción con la satisfac ción de necesidades humanas.
LA DERIVACIÓN DE LA PRIORIDAD DE LA LIBERTAD 69
Es preciso advertir que aquí estamos hablando en términos del ingreso nacional agregado de la sociedad en cuestión. N o sería váli do suponer que dos sociedades con el mismo promedio de ingreso
per capita deban tener a sus "individuos representativos peor situa dos” al mismo nivel económico. Incluso si en ambas sociedades los regímenes fueran fieles y concienzudos partidarios de la regla de que la posición del "hom bre representativo peor situado” debería ser elevada todo lo posible, es de suponer la existencia de factores técnicos y culturales que harían compatible el mismo promedio
con una variedad de muy distintos mínimos. El lector podrá pre guntarse — y con sobrada razón— si Rawls no debió haber cons truido su análisis de las prioridades en función de la opulencia de los “individuos representativos peor situados” y no en función del nivel total de la riqueza de la sociedad; sin embargo, de momento sólo intento exponer la situación tal como Rawls la establece.
Consideremos ahora las curvas de indiferencia. Una curva de indiferencia conecta puntos que representan diversas com bina ciones de dos bienes igualmente deseables. Siguiendo lo que pare cerían ser las implicaciones de la referencia de Rawls a la signifi cación marginal en disminución de la riqueza a medida que la sociedad amasa más de ella, mostramos una familia de curvas de indiferencia con una pendiente en declive en bajqs niveles de ri queza a fin de indicar que en tales niveles conviene intercambiar cierta libertad por un incremento de riqueza. Dichas curvas se aplanan gradualmente conforme se desplazan hacia la derecha, hasta que en el punto P acaban por ser todas horizontales. Ello sig nifica que más allá de P ninguna ganancia en riqueza compensa la reducción en el grado en el cual el criterio de la “libertad igual” es satisfecho. Así, P es el “punto [el cual], desde la perspectiva de la posición original, pasa a ser y se convierte después en irracional reconocer una menor libertad en pro de mayores medios materiales y gratificación en el cargo” (p. 5 42).
N o es posible adscribir una cantidad, en función del p n b per
capita, al punto P, con base en la exposición de Rawls. Sin embar go, com o sustitutos, podemos utilizar de una manera preliminar y cómoda los nombres de sociedades contemporáneas. A partir de la tendencia general del planteamiento de Rawls, aquí y en otros sitios del librq, resulta clara su noción de que algunas sociedades contemporáneas se encuentran más allá del punto P, de modo que Rawls se refiere a una situación más bien real que hipotética.2 Ya que es estadunidense y a menudo emplea términos com o “nos otros” en relación con opciones sociales, es acertado colocar a los Estados Unidos a la derecha; y si ello es así, entonces probable mente también a los otros países enumerados sin paréntesis. Los países encerrados entre un solo par de paréntesis parecerían can didatos razonables; mientras que aquellos confinados entre parén tesis dobles plantean preguntas de diversa índole, y sería intere sante verlas consideradas por Rawls. Con base en lo dicho por él, no es posible asignar posiciones reales a los países relacionados con
2 “En términos generales, habré de suponer que las circunstancias requisito para el ordenamiento serial [lexicográfico] prevalecen” (p. 152).
el punto P, ni fijar alguna fecha definida acerca del momento en el cual los países a la derecha de P pasaron tal punto.
Hay tres aspectos técnicos que vale la pena com entar aquí. P rim ero, resultará claro que es desconcertante determ inar la relación entre los dos principios a partir de una prioridad lexi cográfica. El conjunto de curvas de indiferencia para cualquier bien que tenga que ser consumido en un tiempo fijo probablemente alcanzará un punto donde las curvas, a fin de cuentas, correrán pa ralelas al eje, indicando que a ningún precio se desean cantidades adicionales de tal bien; aún así, ¿sería útil decir que el dinero tiene prioridad lexicográfica sobre ese bien? Indudablemente, si los ejes representan dos bienes y ambos poseen la característica de que pier den valor al existir en cantidades más allá de cierto límite, estaríamos obligados a afirmar, con base en el criterio de Rawls, que cada uno precede lexicográficamente al otro, lo cual es absurdo. A fin de acla rar esta noción, sustituyamos, en la gráfica 1, la libertad por uvas y la riqueza por papas y establezcamos que tales bienes no pueden ser vendidos si no son utilizados. El punto P podría representar en tonces (como se advierte en la gráfica 1) cinco toneladas de papas. Rawls nos haría decir que, en vista de que tenemos cinco toneladas de papas, las uvas tienen prioridad lexicográfica. Ahora bien, cierta mente existen mejores maneras para describir la situación.
En segundo lugar, debemos advertir que Rawls formula cosas inconsistentes con su afirmación según la cual después de cierto punto no vale la pena sacrificar la libertad por un incremento en riqueza. C om o muestra la gráfica 1, las implicaciones de afirmar que cuando tenemos cinco toneladas de papas, ninguna oferta adi cional de papas nos llevará a renunciar ni siquiera a una sola uva, son las de que una vez que tengamos cinco tcncladas de papas toda papa adicional carecerá por completo de valor. Sin embargo, en el párrafo que sigue al que acabo de citar, Rawls observa: “Para ser más exactos, no es el caso que cuando la prioridad de la libertad se cumple, todas las necesidades materiales sean satisfechas. Más bien, estos deseos no son tan apremiantes com o para hacer racional que los individuos en la posición original convengan en satisfacerlas aceptando una libertad inferior a la igual” (p. 5 4 3 ). Pero si las necesidades de bienes materiales, incluso si no son “apremiantes”, poseen todavía un valor en cuanto a su satisfacción (al menos para algunos individuos, sería conveniente añadir), ello no parecería corresponder con las curvas de indiferencia, paralelas a los ejes, que representan las preferencias colectivas de la sociedad; ello sugiere una pendiente insignificante. Rawls podría replicar que el problema surge porque sólo podemos representar gráficamente la relación de