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Desarrollo morfosintáctico: hacia el dominio de las estructuras gra-

3. Desarrollo de los componentes del lenguaje

3.3. Desarrollo morfosintáctico: hacia el dominio de las estructuras gra-

La morfología se refiere al análisis de las uni- dades mínimas o morfemas que sirven para expre- sar significados, desempeñando un papel funda- mental en la organización de las oraciones. Por su parte, la sintaxis incluye el estudio del orden y las relaciones de dependencia que existen entre los dis- tintos elementos de una oración.

Los niños y las niñas se muestran muy sensibles a la información que proporcionan los elementos morfológicos y sintácticos, actuando como proce- sadores activos del lenguaje. Esta capacidad tem-

prana para analizar los fenómenos lingüísticos, cap- tar las regularidades existentes en ellos y atender a los aspectos de la gramática más útiles para aprender la estructura de la lengua ayudan a en- tender la rápida evolución con que ocurre el apren- dizaje de los aspectos morfosintácticos sin que se requiera para ello enseñanza explícita.

Algunas de las razones por las que esto ocurre las encontramos, de nuevo, en las interacciones co- municativas que los adultos mantienen con los ni- ños y las niñas. Desde el nacimiento los bebés es- tán expuestos de forma recurrente a su lengua y además los adultos les ofrecemos un modelo ba- sado en frases cortas, con marcada entonación, cla- ra pronunciación, repeticiones y etiquetado fre- cuentes, sin errores gramaticales... (habla dirigida a niños). A ello hay que unir que niños y niñas casi siempre cuentan con alguien más experto, atento a sus incorrecciones gramaticales y que las utiliza para estimular el lenguaje mediante expansiones (si una niña nos dice, por ejemplo, «Balú ladra, malo», responderíamos diciéndole: «Balú no es malo. Balú ladra porque es un perro y no puede hablar como tú»), reformulaciones (por ejemplo, cuando un niño o una niña dice: «Hace hambre», no sólo entende- mos que tiene hambre, sino que se lo hacemos sa- ber: «Tienes hambre y yo también tengo hambre, pero hemos de esperar a que llegue tu hermana») y preguntas de clarificación. La propia estructura de la lengua también facilita su aprendizaje, así como la capacidad precoz de imitación que po- seen los bebés.

La forma en que los niños y las niñas apren- den a estructurar el habla y a combinar palabras para formar oraciones va aumentando de forma progresiva a lo largo de la infancia. Algunos de los hitos más relevantes son:

— A los 12 meses: los niños y las niñas aún no muestran un conocimiento sintáctico. Aparecen las holofrases, emisiones de una sola palabra, o frases hechas.

— A los 18 meses: comienzan las primeras combinaciones de palabras en frases in- completas. Aparecen frases de 2 o 3 pala- bras formadas en torno a una palabra. Estas

primeras realizaciones sintácticas están res- tringidas a ciertos elementos léxicos. — Alrededor de los 2 años aparecen las pri-

meras oraciones simples en las que se dejan fuera ciertas palabras innecesarias o partes de las palabras: Habla telegráfica.

— A los 2 años y medio surgen las primeras oraciones simples completas.

— A los 3 años se usan oraciones coordinadas y subordinadas.

— A los 4 años ya existe dominio del subjun- tivo e indicativo, así como una importante corrección gramatical y se utiliza toda la va- riedad de oraciones subordinadas.

— Entre los 5 y los 9 años se adquiere la comprensión de oraciones complejas: pa- sivas, oraciones que vulneran el orden es- tándar, etc.

— A partir de los 9 años ya es posible la ela- boración de un discurso conectado (argu- mentar, narrar, explicar...).

En lo concerniente a las reglas de inflexión y el uso de los morfemas (morfología), entre los 36 y los 48 meses niños y niñas dominan los morfemas de género y número; presentan un uso sistemático de los tiempos, personas y modos verbales, así como un uso productivo de los au- mentativos y diminutivos; utilizan sistemática- mente pronombres, adverbios y preposiciones. Estos logros reflejan el dominio gramatical exis- tente a los 4 años.

En el desarrollo morfológico hay que tener en cuenta que la aparición de un determinado morfe- ma no implica dominarlo. A veces se emplea de forma incorrecta y otras su uso es innecesario. También es frecuente que los primeros usos de cier- tas formas (pronombres, posesivos, preposicio- nes...) ocurran en fórmulas o rutinas verbales («Ésta por mamá» o «Ahora el nene»).

Por otro lado, niños y niñas producen ciertos morfemas con unas funciones limitadas al prin- cipio, incorporando progresivamente otras. Por ejemplo, a los 20 meses los posesivos «mío/a» o «mi» sólo se emplean para reivindicar posesión. Al cabo de un mes, ya serán capaces de em-

plearlo con otras funciones, por ejemplo, a nivel descriptivo («Este coche es mío») o narrativo («Está con mi abuela»).

Otro aspecto en el desarrollo de los morfemas es que la aparición de una determinada forma no supone dominar un sistema completo. Así, un niño puede emplear adecuadamente la primera y segun- da forma del singular de los pronombres y adjeti- vos posesivos, sin dominar sus correspondientes formas en plural, que, por lo general, son de apa- rición más tardía.

Especial interés cobra lo que ocurre con la pro- ducción de las formas irregulares. Obviamente, se adquieren antes las flexiones regulares, pero al principio encontramos algunas formas irregulares correctas que constituyen una copia del habla adul- ta. Sin embargo, cuando niños y niñas empiezan a consolidar la flexión regular aparecen los errores en las formas irregulares. Este fenómeno se denomina hiperregularización o sobrerregularización, apare- ce poco después de los 2 años y puede durar hasta los 7 años. Expresiones como «andó», «poní», «pono», «cabo», «rompido» o «vinió» son ejem- plos de este tipo de errores que se caracterizan por ser bastante persistentes y resistentes a las correc- ciones adultas. Al no existir modelos adultos de los que copiar estas formas, podemos suponer que son fruto de un trabajo interno del niño o la niña so- bre su propia experiencia lingüística.

Finalmente, hemos de considerar que no todos los niños y las niñas siguen el mismo curso en su desarrollo gramatical. Al igual que en otras di- mensiones lingüísticas, existen diferentes estilos: los individuos de estilo analítico sólo utilizan ele- mentos lingüísticos que previamente han anali- zado, mientras que los de estilo gestáltico utilizan primero las palabras y luego las analizan (Pérez- Pereira, 1999). Los primeros suelen iniciarse en el lenguaje con palabras aisladas bien pronun- ciadas, mientras que los segundos emplean emi- siones de más de una palabra con buena entona- ción, pero generalmente con mala pronunciación. Cualquiera de los dos estilos conduce al mismo resultado y no son más que dos formas distintas de realizar el mismo camino hacia el dominio de la propia lengua.

3.4. Desarrollo pragmático: hacia un uso

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