Forman parte de esa gestión:
III. ÁREA DE ESTUDIO DE LA CUENCA DEL ARROYO FELICIANO
III. 1 Descripción general Historia del Feliciano
No existen datos o documentación concreta que señale la fecha exacta de creación de la actual ciudad de San José de Feliciano. Se plantea 1823 como fecha probable durante la gestión del Gobernador Lucio Mansilla. En 1825 fue Capital Departamental de la zona Norte (del departamento subalterno 1º del Principal 1º). Allí residían (por Ley) el Comandante Militar y el Alcalde de la Hermandad con jurisdicción sobre el actual territorio de La Paz. Luego esta situación se revierte y la zona de Feliciano pasa a depender de La Paz (en 1849; abarcando esta nueva zona administrativa desde el Arroyo Hernandarias hasta el Arroyo Guayquiraró). Finalmente, en 1897 se crea el actual Departamento San José de Feliciano.
Cesar Blas Pérez Colman dice: “Durante el Gobierno de Mansilla se
estableció una Jefatura militar en Feliciano, donde ya existía una capilla sufragánea de la Parroquia del Rosario del Paraná. Considerado el sitio como propicio para organizar un pueblo, se tendieron algunas iniciativas complementarias como la Creación de una Receptoría de Rentas y un Juzgado de
Paz… Años más tarde (Gobierno de León Sola) un mejor estudio de la región y las nuevas condiciones derivadas del incremento de la navegación mercante del río Paraná modificó el concepto gubernativo en relación a las nuevas necesidades. La explotación de los montes regionales requiere la habilitación de un puerto fluvial de fácil acceso para las carretas provenientes del interior... (fue así que) los funcionarios se inclinaron por el puerto natural situado en la
confluencia del Cabayú Cuatiá con el Paraná.”
El Comandante Antonio Exequiel Berón escribe (desde La Paz) un informe al Gobernador Crespo en noviembre de 1849; afirma la fundación de Feliciano en 1823 y la necesaria revisión del proyecto gubernativo que había señalado a Feliciano como cabeza administrativa. Se entiende, con lo expuesto
antes, que no es necesaria la fundación del Estado para que el pueblo exista. Este es el caso (entre muchos) de La Paz, Paraná, Victoria y Feliciano. Antes de 1823
existía un caserío y una capilla en Feliciano, había movimiento de “gentes” que
se referenciaban con el lugar. Recordemos que el conquistador Juan de Garay
llamó también a esta zona “la Banda de los Charrúas” en alusión al poblamiento indígena que obstaculizaba la expansión blanca por estos lares. A fines del siglo XVI, Juan de Garay cruza el Paraná desde Santa Fe y asigna a sus compañeros de conquista grandes cantidades de tierras desde la zona del Arroyo Hernandarias y Feliciano hacia arriba: Antón Martín, Feliciano Rodríguez, Antonio Tomás, Pedro Alcaraz, Fernando Osuna, Pedro de Espinosa, Diego Ramírez, Pedro Ruíz de Villegas, Diego Bañuelos y Blas Venecia (entre otros) son algunos de los que
pueblan la zona noroeste de “la Banda de los Charrúas”; los que insertan el
ganado vacuno, caballar y lanar, naciendo de esta forma estancias, poblamiento de europeos y riqueza pecuaria (ganado domesticado y cimarrón).
Entonces su nombre recuerda a Don Feliciano Rodríguez, acompañante de Don Juan de Garay en la fundación de Santa Fe y propietario de tierras a orillas de este Arroyo. Las costas del curso inferior estuvieron pobladas por indios del grupo de Chanás, los Caletones, y por esta razón, los primeros exploradores españoles llamaron río Caletones a este curso de agua (Chemin y Gabas, 1992).
En el siglo XVII, los Jesuitas son propietarios de la zona norte de Entre Ríos (desde el Feliciano hacia arriba). Los herederos de Rodríguez, Osuna, González y Ramírez, cansados por los ataques de los Charrúas, venden o donan
sus campos a la Compañía de Jesús. “La acción de los Jesuitas se limita a la
organización de estancias pecuarias. No forman pueblos misioneros”. A mediados del siglo XVIII, el Rey les otorga permiso para faenar ganado cimarrón en Entre Ríos. Luego de la expulsión de los Jesuitas (fines del siglo XVIII) estas
tierras son adquiridas a la “Junta de Temporalidades” por Juan Ventura Denis y
Francisco Antonio Candiotti (entre otros) que se convierten en grandes terratenientes –este último, designó unas 100 leguas cuadradas de su estancia a la crianza de vacas, caballos y mulas; eran famosos los arreos de mulas de Candiotti
hacia Salta, Alto Perú y Perú. En el siglo XIX, son enajenadas o donadas por el Gobierno de Entre Ríos a los descendientes de los primitivos poseedores y a nuevos pobladores. Es así que los nuevos dueños comienzan a vender parcelas de tierra. Si observamos la carrera de postas utilizada en Entre Ríos entre 1772 y 1820, vemos que San José de Feliciano estaba excluido de esta red ya que desde Paraná salía una ruta hacia Yeruá (camino a Yapeyú) y otra para el Norte (pasando por Alcaraz hacia Corrientes).
El siglo XIX demandó a Entre Ríos la exportación de materia prima y la imposición de elementos manufacturados para la vida cotidiana. Feliciano no escapó a la regla general y exportó estacones de ñandubay y algarrobo, palma, leña y carbón; también, grasa, cerda y asta.
San José de Feliciano es un pueblo mediterráneo; una idea de su posición geográfica e histórica la puede dar la actual conexión con otros núcleos urbanos. Las ciudades más cercanas son: San Jaime de la Frontera en el departamento Federación, Federal en el Departamento Federal y Sauce al sur de Corrientes (cruzando el Río Guayquiraró). Todas las rutas son caminos consolidados o de tierra, sin pavimentar. La única ruta pavimentada une a San José de Feliciano con la ciudad de La Paz. Hay pueblos o caseríos que encontramos en su jurisdicción: La Esmeralda, paraje La Libertad, Palo a pique, Las Mulitas, San Víctor (entre otros). Aunque la población de Feliciano trabaja principalmente en la zona rural vive en zonas urbanizadas: en el censo de 1991, 8.700 personas habitaban zonas urbanas y 3.800 personas zonas rurales. En los últimos años, en los departamentos de La Paz, Federal y Feliciano, se da lo que cientistas sociales
llaman “emigración forzosa” o “expulsión poblacional encubierta” a partir del
reacomodamiento económico y social de la región y las sucesivas desapariciones del Estado respecto a cubrir (o promocionar) las necesidades básicas del ciudadano: educación, salud, trabajo, vivienda, transporte, comunicaciones. El departamento ha generado en los últimos censos los mayores índices de pobreza de la provincia: el 60% de las viviendas no tienen electricidad, el 61% no tiene agua de red y 62% no tiene retrete con descarga de agua.
El profesor José Antonio Almará escribe: “La población inicial se
expandió lenta y tardíamente respecto a otros núcleos por cuestiones geográficas y humanas: posición mediterránea, montes impenetrables, grandes distancias a otros centros poblados... invasiones continuas desde la zona correntina,
indeterminación de límites fronterizos.” Para Almará, la zona de Feliciano se estabiliza en el año 1850. El Municipio de San José de Feliciano se crea el 15 de enero de 1873.