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CAPÍTULO III: APARTARSE SIN MANCHA

5. El monasterio, una expresión social

5.3 Desposadas con Cristo: segunda mitad de siglo

La segunda mitad del siglo XVII se caracterizó por la disminución de la población indígena y negra en especial, aunque también la población blanca se vio perjudicada. A lo largo del siglo la región fue sacudida por diferentes pestes que afectaron a todos los habitantes, despoblando las ciudades. Entre 1688-1730 Córdoba fue asolada por epidemias que dejaron vivos apenas a unos treinta encomenderos: algunos sin indios, otros con uno o dos viejos e impedidos, y unos ocho con algunos ―pero tan poco numerosas que ninguna encomienda hay que pueda sustentar decentemente a su encomendero‖485. El último cuarto de siglo se vio acompañado de inundaciones y nuevas pestes. .Al parecer, según Lobos, desde mediados del siglo

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De esta religiosa dice el libro de profesiones: ―esta fue la segunda que entró y ocupó el número 21‖. 484

RAFAELLA SARTI, Vita di casa. Abitare, mangiare, vestire nell´Europa moderna, Roma, Editori Laterza, 2006, pp. 30.

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XVII la población tendió a estabilizarse aún cuando durante ese período el crecimiento natural debió ser bajo y en ocasiones negativo486.

Es difícil, en consecuencia, determinar el tamaño de las familias. El promedio de 7,7 hijos entre las mujeres españolas de élite casadas a los 20 años, válido para el período comprendido entre 1573 y 1648, descendió levemente a 7,6 en el lapso que medió entre 1650 y 1725, para crecer a 8,1 hijos entre 1750 y 1800487.

Con todo, el número de profesiones religiosas se mantuvo constante, registrándose veintiuna en total: dos en 1650; una en 1652; una en 1662; dos en 1663; una en 1673; una en 1678; una en 1682; una en 1683; una en 1686; dos en 1690; una en 1691; una en 1692; una en 1695; tres en 1696; una en 1697 y la última del siglo en 1698488. En su mayoría se trataron de hijas de vecinos de la ciudad de Córdoba, aunque también las hubo en menor medida de Buenos Aires y de Santa Fe.

El día de Santiago apóstol, el 25 de julio de 1650, ingresaron dos jóvenes cordobesas, las hermanas María y Leonor Giménez, que profesaron como monjas de velo negro. Dos años después, con el nombre de Francisca de San José, lo hizo Francisca Javiera Pereyra, hija de Antonio Pereyra y Catalina Núñez, vecinos del puerto de Buenos Aires y residentes en Córdoba489.

Después de un lapso de diez años, en 1662, una hija de segundo matrimonio de Juan Martín Giménez, Teresa del Espíritu Santo, profesó como monja de velo negro y se reunió con sus hermanas en el monasterio. Ana del Sacramento, Belladares, ingresó el 6 de enero de 1663 y lo propio hizo un 2 de mayo Teresa de San Miguel. Teresa era otra de las integrantes del grupo de los Tejeda, hija de don Gabriel de Tejeda y doña Mariana Martel de los Ríos, cuya hermana Ana María de

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Ibídem, p. 229. 487

Ibídem, p. 233. Para el siglo XVIII véase MÓNICA GHIRARDI, Matrimonios y familias en

Córdoba. 1700-1850. Prácticas y representaciones, Córdoba, Centro de Estudios Avanzados,

Universidad Nacional de Córdoba, 2004. 488

Moyano Aliaga en su en su obra Don Jerónimo Luís de Cabrera, op. cit, p. 485, menciona la existencia de una monja carmelita llamada Teresa de Jesús Herrera y Velasco o Herrera y Saavedra nacida el 12 de mayo de 1658. Sin embargo no hemos encontrado mención sobre Teresa Herrera en el libro de profesiones. Si el dato se tuviera en cuenta como cierto serían veintidós los ingresos que se produjeron en el período. En el monasterio ingresó una Herrera y Velasco, Lorenza de la Trinidad, en 1643, proveniente de Santiago del Estero. Años después haría lo propio una prima, Beatriz del Espíritu Santo, hija del capitán Felipe de Herrera y Velazco y doña Isabel de Tapia, vecinos de Buenos Aires. 489

El 20 de diciembre 1652 Ambrosio Pereyra solicitó el ingreso como monja de velo negro de su hija Francisca Javiera y entregó una dote de dos mil pesos de contado, doscientos pesos de propinas y ciento setenta y cinco pesos de alimentos. El mismo dinero que se entregó como dote lo pidió inmediatamente a censo que impuso sobre dos casas y una chacra de su propiedad en Buenos Aires. Reunidas las religiosas, accedieron al pedido e inmediatamente después Francisca hizo renuncia de sus legítimas para sus padres. AHPC, Registro 1, Protocolos Notariales, 20 de diciembre 1652 , ff. 400- 411.

San José había ingresado 15 años atrás. Cuando Gabriel de Tejeda, viudo, contrajo nuevo matrimonio con doña Catalina de Cárdenas, también una de sus hijas se uniría a las anteriores con el nombre de Josefa de Santa Rosa: ―Esta fue la que entró y ocupó el número 21‖, según se lee en el libro de profesiones490

.

En 1673, 1691 y 1698 profesaron tres monjas legas. Se trató, respectivamente, de Isabel de la Encarnación, hija natural de Catalina de Figueroa, venida desde Buenos Aires, de María de Jesús y de Josefa de Jesús. Acerca de María, en el Libro de

profesiones se anotó que era hija de Diego de Arias Alvarado y de María Villalba; sin

embargo, de Josefa de Jesús se inscribió únicamente su nombre491.

También profesaron durante esos años Mariana de los Ángeles492, María Bautista493, Beatriz del Espíritu Santo494, María de San José495, Josefa de la Presentación496, las anteriormente nombradas Josefa de Jesús, María de Jesús, Mariana de Jesús497, y María Teresa de Jesús498. Cerrando el siglo, se produjo en 1696 el ingreso de tres mujeres pertenecientes a las familias más destacadas de la sociedad cordobesa.

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Su ingreso se produjo en 1690 y vivió allí hasta su fallecimiento en 1753, dando lugar al ingreso de la hermana Juana Inés de Santa Teresa. AMSJ, Libro de las Profesiones, op. cit, f. 11r.

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En el libro de profesiones figura una Josefa de Jesús que ingresó el 2 de abril de 1698. Sin embargo entre los protocolos notariales encontramos una mención que podría coincidir, salvo por el año. El 18 de marzo de 1699 se asentó en el registro público una obligación de pago del sargento mayor don Fadrique Álvarez de Toledo, tesorero, juez oficial de la Real Hacienda de la provincia del Tucumán en la que se obliga a que, en caso de profesar Josefa de Venegas o Vanegas como monja lega en el monasterio, se han de pagar 500$ a su priora. Existe el recibo y carta de pago, la cancelación y pago de dote firmados por el doctor don Francisco Vilches Montoya y Tejeda, Vicario y el maestro don Gabriel Gregorio Bazán de Pedraza, como testigo. Pensamos que el año 1698 es incorrecto y que en su lugar debería figurar 1699. AHPC, Registro 1, Protocolos Notariales, 18 de marzo de 1699, f. 79 r y v. 492

Hija de Andrés de Castro y doña Catalina Cornejo y Villalba, vecinos de Córdoba. Hizo su profesión solemne el 19 de marzo de 1678.

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Hija del sargento mayor don Manuel Gutiérrez y de doña Blanca de Toranzos, vecinos de Córdoba. Profesó el 7 de mayo de 1682.

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Procedente de Buenos Aires, se unió a su prima en el convento. Sus padres eran el capitán don Felipe de Herrera y Velazco y doña Isabel de Tapia. Profesó el 29 de septiembre de 1683.

495

Hija del general don Antonio de Vera Mujica y doña Melchora Arias Montiel, procedentes de Santa Fe de la Veracruz, emparentados por ambas vías con las familias Cabrera y Tejeda. Profesó el 1 de agosto de 1686.

496

Hija del capitán Pedro de Garro y de doña María Gutiérrez, vecinos de la ciudad de Buenos Aires. 497

Hija del capitán Pedro de Peralta y de doña Agueda de Tejeda y Guzmán, vecinos difuntos de la ciudad de Córdoba. Sin sus padres, con sus familiares cercanos en el convento, Mariana de Peralta y Tejeda decidió otorgar testamento nombrando como herederos universales a doña Teresa de Tejeda, su tía, religiosa en dicho monasterio, y al mismo convento de Santa Teresa de Jesús. AHPC, Registro 1, Protocolos Notariales, 23 de mayo de 1692, ff. 121v-124r. En el libro de profesiones se anotó al margen que ―en su lugar ingresó al convento la hermana Juana Inés de Santa Teresa, 1753 y en lugar de esta última entró la hermana María Teresa de San José‖.

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María Teresa de Jesús Rodríguez de Loaysa ingresó al monasterio el 14 de agosto de 1695, prima de Mariana de Jesús Peralta, y perteneciente al linaje de los Cabrera. La referencia fue proporcionada por Alejandro Moyano Aliaga en su obra monumental sobre dicha familia. No encontramos otros datos sobre esta religiosa.

En primer término nos referimos a doña Ana María Bazán de Pedraza, hija del capitán don José de Pedraza y doña Bárbara de Tejeda, hija de Luis José de Tejeda y Guzmán, descendiente directa de los fundadores. Como ordenaba el concilio de Trento, unos días antes de profesar la novicia estaba obligada a renunciar a sus bienes y testarlos a favor de quien ella instituyera como herederos, nombrando para ello albaceas. En el testamento de Ana María del Carmen se lee:

Sepan cuantos esta carta de mi testamento, última y postrimera voluntad vieren como yo Ana María Bazán de Tejeda monja novicia en el convento de Señora Santa Teresa de Jesús de esta ciudad, […] digo que por cuanto por la gracia de Dios nuestro Señor elegí el estado de religiosa y monja en el convento de Señora Santa Teresa de Jesús y habiendo estado en el noviciado el tiempo dispuesto por derecho y féchose el escrutinio de mi voluntad y dádome licencia para hacer la profesión y ser admitida a monja profesa de dicho convento y queriendo usar de mi derecho en tiempo y en forma y como quien muere al mundo y a sus cosas hacer y ordenar mi testamento y pedir licencia para ello al señor doctor don Francisco de Vilches Montoya y Tejeda, vicario juez eclesiástico de dicho monasterio y me la dio la cual es del tenor siguiente:

Aquí la licencia que está a fojas cuatrocientas y sesenta y cuatro de este registro […] yo señalo y nombro mis albaceas testamentarias y cabezaleras a la priora que es o fuere de dicho convento a quien le doy poder cumplido para que disponga y venda mis bienes para el cumplimiento de este testamento […] declaro que de todos mis bienes, deudas y legítimas paterna y materna y cualesquier que me toquen y pertenezcan o puedan tocar o pertenecer en cualquier manera, estatuyo, señalo y nombro por legítima y universal heredera absolutamente de todos mis bienes a doña Bárbara de Tejeda, mi madre para que los haya, goce y posea, done y disponga a su voluntad […] Ana María del Carmen499

El día anterior a la profesión se pagó una dote de mil quinientos pesos, mismo dinero que le fue dado a doña Bárbara de Tejeda a censo, el cual situó sobre sus casas, comprometiéndose a un pago de 75 pesos anuales.

El 2 de septiembre de ese mismo año de 1696 profesó Gerónima de la Encarnación, hija del capitán Francisco de Vilches Montoya y de doña Elena Cortés de Santuchos, vecinos de la ciudad de Córdoba, ya difuntos, por lo que Gerónima otorgó su testamento y nombró como heredera a su hermana, doña María de Vilches y como albacea a la madre priora500.

La tercera de las jóvenes fue María de la Trinidad Céliz de Burgos, hija del capitán don Antonio de Burgos Céliz Quiroga501 y de doña Juana de Oscaris. Al

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AHPC, Registro 1, Protocolos Notariales, 14 de abril de 1696, ff. 258 r y v. 500

AHPC, Registro 1, Protocolos Notariales, 25 de agosto de 1696, ff 364r-366r. El 29 del mismo mes el convento recibió los 1500$ en pago de la dote de sor Jerónima y de inmediato este dinero se otorgó a censo de la siguiente manera: 600$ al capitán José de Tejeda y $900 al capitán Juan Antonio de Sierra. 501

Se trata de quien luchó en el tercio de Córdoba en la guerra calchaquí y fue recompensado con cinco indios y sus familias. Junto con él sirvieron los capitanes Francisco de Tejeda, Pedro Carranza,

momento de testar nombró como herederos a sus padres y como albacea a la priora del monasterio502. La última profesión del siglo fue la de María Teresa de Jesús Cabrera, hija de don Juan de Cabrera y de Luisa de Sosa y Bustamante.