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Dialéctica: ser, esencia y concepto

En oposición armónica con la Fenomenología del espíritu, en la Ciencia de la lógica, Hegel da cuenta del movimiento del pensa- miento en su pureza especulativa. El autor explica: “En la Fenome- nología del espíritu he representado a la conciencia en su movi- miento progresivo, desde su primera oposición inmediata respecto del objeto, hasta el saber absoluto. Este camino pasa a través de todas las formas de las relaciones de la conciencia con el objeto, y tiene como su resultado el concepto de la ciencia”.22 Más adelan-

te, Hegel señala que en aquel texto sobre la experiencia de la conciencia ha presentado tan sólo un ejemplo del verdadero método de la ciencia filosófica aplicado a un objeto concreto, esto es, a la conciencia. En cambio, en la Ciencia de la lógica buscará desenvolver la dialéctica que el contenido encierra en sí mismo y que lo impulsa hacia adelante: “La única manera de lograr el progreso científico —y cuya sencillísima inteligencia merece nuestra esencial preocupación— es el reconocimiento de la pro- posición lógica, que afirma que lo negativo es a la vez positivo, o que lo contradictorio no se resuelve en un cero, en una nada abstracta, sino sólo esencialmente en la negación de su contenido particular; es decir, que tal negación no es cualquier negación, sino la negación de aquella cosa determinada, que se resuelve, y por eso es una negación determinada. Por consiguiente en el re- sultado está contenido esencialmente aquello de lo cual resulta; lo que en realidad es una tautología, porque de otro modo sería un inmediato, no un resultado. Al mismo tiempo que la resul- 21 Ibidem, p. 301.

22 G.W.F. Hegel. Ciencia de la lógica. Buenos Aires: Solar, trads. Augusta y

tante, es decir, la negación, es una negación determinada, tiene un contenido. Es un nuevo concepto, pero un concepto superior, más rico que el precedente; porque se ha enriquecido con la negación de dicho concepto precedente o sea con su contrario; en consecuencia lo contiene, pero contiene algo más que él, y es la unidad de sí mismo y de su contrario. Por este procedimiento ha de formarse, en general, el sistema de los conceptos, y com- pletarse por un curso incesante, puro, sin introducir nada del exterior”.23

Con esta larga cita podemos establecer tres conclusiones que parecen centrales para la caracterización de la dialéctica. Prime- ro, que Hegel considera que éste es el único método verdadero porque desentraña lo que las cosas encierran en sí mismas. Se- gundo, que la contradicción está presente en la composición misma de las cosas. Tercero, que esta contradicción lanza las co- sas a un nivel superior en el que encuentran un nuevo lugar las negaciones inferiores. Entonces, no sólo hay que asociar la dialéc- tica con la contradicción, sino que es necesario ubicarla en fun- ción de la superación. La palabra alemana Aufhebung se traduce habitualmente como superación o eliminación. Es necesario en- tender bien el significado de esta palabra porque nos da la clave para comprender el aspecto esencial de la dialéctica. Aufhebung quiere decir al mismo tiempo negación o eliminación y conser- vación pero en un nivel superior: algo es levantado y llevado a un estadio superior; al ser levantado es negado en el lugar y signifi- cado que tenía antes. En el nuevo nivel, lo que ha sido levantado se conserva y, simultáneamente, conserva su negación. Este pro- cedimiento es del pensamiento pero, al mismo tiempo, lo es de los objetos mismos. Las cosas existen realmente tan sólo porque son comprendidas por un sujeto que las piensa, les otorga senti- do y las ubica en lo que son: la mera existencia no es realidad si las cosas no han sido penetradas, vivificadas, realizadas por el pensamiento. Pero además, el proceso de este pensar es un pen- sarse del pensamiento a sí mismo.

Ahora bien, lo que describe el tránsito entre un nivel inferior y otro superior es la mediación. Adorno recuerda que “en Hegel, mediación no (quiere) jamás decir, como se figura esa mala in- teligencia que no ha podido ser más fatal y que procede de Kierkegaard, algo intermedio entre unos extremos, sino que acon- tece a través de los extremos y en ellos mismos: tal es el aspecto radical de Hegel, que es incompatible con todo moderantismo. Pues, según él muestra, lo que la filosofía tradicional espera ha- cer cristalizar en unas entidades ontológicas fundamentales no son ideas colocadas en forma discreta unas frente a otras, sino que cada una de ellas exige su opuesta, y el proceso es la relación de todas ellas entre sí”.24En efecto, la dialéctica no sig-

nifica encontrar el justo medio entre los extremos, sino desarro- llar relaciones mediadoras a través de las cuales una dicotomía deviene unificación, en que uno de los extremos es el otro y es la negación del otro simultáneamente.

Con base en la dialéctica, Hegel diseñará un sistema filosófi- co destinado a comprender el todo históricamente determinado. El sistema tiene tres partes: lógica, naturaleza y espíritu. A noso- tros nos interesa la tercera parte, porque ahí va a quedar ubicada la libertad en su proceso de hacerse mundo objetivo por medio del derecho, la moralidad y la eticidad. En esta última vamos a encontrar la unificación dialéctica entre la libertad y el Estado.