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DIBUJO DE LA FIGURA COMPLETA

In document Analísis DFH (página 69-72)

Cada sujeto testado, cuando dibuja una figura, hace una representación de sí mismo. Los signos de "movimiento" y los de "contacto con el exterior", son los que se revisan con mayor inter,s en los DFH.

a) En primer lugar, es importante observar el tamaño y la ubicación de las figuras. Los sujetos con dificultades de comunicación y socialización suelen dibujar las figuras pequeñas y las ubican en el cuadrante de la izquierda y abajo del papel. Los sujetos con pocas dificultades de adaptación y con tendencia a la extraversión, dibujan las figuras grandes y las colocan en el centro de la página u ocupando mucho espacio en el papel.

b) Otro aspecto importante es el "movimiento" o "quietud" de las figuras.

Los signos gráficos del "movimiento", no pueden concebirse en las figuras dibujadas, más que a través de la expresión del rostro y de la actitud de los brazos, de las piernas y los pies. Cuando no hay signos de "movimiento", de "actividad", las figuras aparecen inmóviles, "quietas", fosilizadas o paralizadas en una actitud muerta o de rigidez cadavérica. Los muertos no se mueven, constituyen un pasado, algo que fue, pero que ya no es.

Esta observación del dinamismo, de la movilidad de las figuras, es lo que más diferencia unas personalidades de otras, sobre todo en el aspecto creativo y de lucha por la existencia. El sujeto puede mostrarnos en la actitud del cuerpo, su confianza en sí mismo, su actitud resuelta, su pasividad, su rigidez defensiva, sus conflictos y problemas con respecto a sí mismo o con respecto al mundo que le rodea. Puede ofrecernos también, en las partes del cuerpo que están escondidas u ocultas, omitidas o distorsionadas, sus complejos psíquicos, sus preocupaciones por el propio cuerpo, sus dificultades de adaptación, etc.

Las personas que se han visto privadas de movimiento o de contacto con el exterior, sea por enfermedades físicas, por reclusiones mentales o penales o por otras causas, suelen

proyectar en los DFH bien una expresión elaborada en su fantasía interior, bien, si no poseen compensación imaginativa, recurren a plasmar una figura burda, vacía, vegetativa, etc. que reduce la personalidad de las figuras al mínimo esencial.

Normalmente, se puede deducir el estado de ánimo del examinado a través de los DFH, viendo su situación dentro del espacio gráfico. Si las figuras están erguidas y sólidamente apoyadas sobre el suelo imaginario, el estado de ánimo es normal. Si están desplomadas o inclinadas, con las piernas cortadas o sin base de apoyo, se puede sospechar estados de angustia y ansiedad y la debilidad vital, y entre otros síntomas, la tendencia depresiva.

1. Figuras altas y erguidas

Si no hay rigidez en la postura, ni detalles agresivos en el rostro ni en las manos, es un indicador de confianza en sí mismo, en el propio valer y en la situación social y profesional. El sujeto no necesita el apoyo de los demás para creer en sí mismo, se mueve con autonomía y seguridad en su medio ambiente. Si el dibujo va acompañado de líneas fuertes y los pies descansan sobre una base sólida, el sujeto puede tener el h bito de mandar o dirigir a otros, está acostumbrado a destacar su autoridad.

Con cierto grado de rigidez, puede indicar la tendencia a la exaltación del sentimiento de sí mismo, del propio valer y del rango social o profesional. Esta actitud de orgullo le hace pensar al sujeto que debe ser preferido a otros y que sus pensamientos encierran la única verdad posible, basada en convicciones y en razonamientos subjetivos. El sujeto, siempre encuentra pruebas en que apoyar sus afirmaciones y rebatir las opiniones de los otros. Esta hipertrofia del Yo, que recuerda la postura corporal de los dictadores, por ejemplo, la de Hitler y Mussolini, tiene su origen, según las teorías psicoanalíticas, en la privación objetiva o subjetiva del amor maternal durante la infancia, detrás de la cual puede haber tendencias homosexuales rechazadas. Este signo es propio de personalidades con tendencia paranoide, sobre todo si el contorno presenta líneas angulosas, si el cuello es alto y la mirada fija.

2. Figuras sentadas o encogidas

Este signo es equivalente a las "respuestas de flexión" en el test de Rorschach, que revelan pasividad, resignación, renuncia o desilusión por frustraciones, fatiga o desaliento. Esta postura de las figuras es siempre negativa con relación a la capacidad del sujeto para luchar y abrirse paso en la vida. Puede deberse a un desgaste emocional por excesos de trabajo realizados sin fruto, por preocupaciones o sentimientos intensos de frustración que el sujeto no consigue exteriorizar. En la mayor parte de estos dibujos, el cuerpo está deformado por retoques, incluso después de varios intentos fracasados de estructurarlo mejor. En algunos casos aparecen las transparencias.

3. Las extremidades en movimiento y el rostro alegre

Facilidad de acción y de comunicación. El sujeto se encuentra bien en su ambiente, no tiene problemas de relación. Buena salud, vitalidad, alegría de vivir. Confianza en sí mismo y esperanza en resolver problemas vitales, o no piensa en ellos. Esta actitud puede reflejar también una euforia momentánea motivada por vivir el sujeto acontecimientos agradables.

4. Cuerpo de las figuras dibujado con vaguedad o de modo extraño

Posible indicador de obstrucción emotiva, de torpeza, de inseguridad y pérdida de fuerza para enfrentarse a situaciones nuevas. Creencia subjetiva que los demás no comparten la idea que el sujeto tiene de sí mismo y de sus posibilidades. Puede tratarse de un recuerdo evocador de seres queridos muertos en accidente o desaparecidos de repente. Hay que investigar el caso.

5. DFH en donde se ha querido expresar un gran despliegue dinámico.

Puede ser un indicador de dinamismo físico o psíquico, depende de la fuerza del trazado, de la calidad de los dibujos y de la edad del sujeto. Los niños y los adolescentes suelen dibujar figuras con los brazos en movimiento. Los sujetos con tendencias esquizoides --según Karen Machover-- dibujan las figuras en acción, pero hacia el lado izquierdo del papel, es decir, bloquean su actividad en el sentido de la comunicación con el exterior (lado derecho de la página).

Los dibujos en movimiento, pueden ser, en algunos casos, una supercompensación fantaseada de sujetos con una imaginación constructiva infantil o con tendencias patológicas.

6. Dibujos de figuras que recuerdan los "hombres de nieve" u "hombres palote" Pueden ser un indicador de algún problema con el cuerpo, o un intento de evasión del sujeto ante la prueba. Estos dibujos, suelen ser por lo general muy pequeños y se emplazan sobre la mitad izquierda de la página, quizá a causa de la tensión que provoca el compromiso de tener que hacer algo donde se puede fracasar, algo que puede dar la impresión que no se está a la altura que se desearía por la inhabilidad o torpeza que se teme tener. Es un mecanismo de defensa frente a la prueba de sí mismo ante los demás.

7. Figuras en actitud de rigidez

La rigidez, por principio, refleja una falta de adaptación. Todo fracaso de adaptación entra dentro del campo de las neurosis o de las psicosis, según el grado de intensidad y la particularidad que presente cada caso.

Dice Otto Fenichel, famoso tratadista de las neurosis, que "una neurosis es, en su comienzo, un derrumbe de los mecanismos de adaptación, algo que el sujeto sufre pasivamente contra su voluntad, aunque se produzcan, secundariamente, intentos de adaptación destinados a reparar el derrumbe original y evitar nuevos descalabros". El sujeto neurótico conoce y sufre su desadaptación. El psicótico, en cambio, al creer que son los demás los desadaptados, lo que sufre es la supuesta desadaptación de los demás y su también supuesta hostilidad del entorno hacia él.

En la rigidez de las figuras pueden darse los dos casos: a) la desadaptación neurótica, si las figuras están quietas y con los brazos y las piernas pegados al cuerpo y los rasgos del rostro con expresión pasiva, es decir, no agresiva; y b) la desadaptación psicótica, si las figuras están erguidas, si son alargadas angulosas, si el cuerpo está orientado hacia la izquierda, si tienen la mirada fija y agresiva y la actitud del movimiento, si lo tienen, es hacia la izquierda. Por lo general, la rigidez en las figuras, es propia de sujetos que siguen patrones de conducta rígidos impuestos por el Super-Yo, inspirados en formaciones o mecanismos defensivos originados por la educación. El sujeto se escuda y se endurece en una conducta protectora que le salva del peligro indeseable de ceder a pensamientos, actos o comportamientos que pueden ser sancionados por la conciencia moral regida por el Super-Yo. Todo lo que no está de acuerdo con sus normas y principios, con sus dogmas internos, es rechazado, negado o combatido, prescindiendo del placer que podría experimentar o de la utilidad práctica que cualquier acto lleve consigo.

El grado de rigidez de los dibujos, nos indicar si el sujeto es extremista en sus actitudes o se conduce, en algunos casos, con cierta elasticidad.

La rigidez en las figuras, es para muchos autores y para nosotros mismos, un indicador de un sistema de control emocional que enlaza, frecuentemente, con tendencias obsesivo- compulsivas, coincidentes habitualmente con la "represión", con el distanciamiento afectivo o emocional y con el desarrollo intensivo de la actividad intelectual compensatoria. En cualquier caso, hay que pensar que, detrás de toda rigidez, hay un Super-Yo tiránico y castrante.

8. La sucesión. El modo de afrontar el dibujo de las figuras.-

El hecho de tener que dibujar una pareja de personas es, para la mayor parte de los individuos, afrontar una situación nueva y comprometida. El modo como cada sujeto aborda esta situación, es siempre interesante, si tenemos en cuenta que puede hacerlo de manera ordenada y tranquila, pensando con inquietud el modo de realizar la tarea o saliendo del paso con cualquier monigote gráfico que le releve del reto de probarse a sí mismo.

El sujeto habrá trabajado de manera ordenada y tranquila, sin dar muestras de inquietud, inseguridad o desconfianza, cuando se entrega, sin extrañar lo inesperado de la prueba, a la realización del dibujo, empezando por la cabeza y luego, siguiendo un orden topográfico, con el resto del cuerpo de las figuras. Esta manera de proceder indica una buena adaptación, si lo confirma el trabajo que el sujeto ha realizado. Esto quiere decir que el sujeto se acomoda a su entorno ajustando su actitud, su comportamiento, a las circunstancias, tareas y limitaciones que el medio ambiente le exige.

El sujeto puede realizar el dibujo de forma ordenada, pero dando a las figuras un aspecto rígido, estático y duro, en cuyo caso nos muestra, acaso, un respeto a las normas, pero no una adaptación espontánea y natural a su medio ambiente (ver más arriba lo indicado sobre las figuras rígidas).

Algunos individuos, realizan los dibujos atendiendo por separados partes distantes geográficamente de las figuras, por ejemplo: Hacen la cabeza y medio lado de la figura, dedicándose por entero a los pies, siguen con las piernas del otro lado, pero al llegar a la cintura se desplazan a los hombros para hacer los brazos y las manos, terminando por último el tronco y el cabello, sin llevar un orden de sucesión. Suele darse esta anomalía en personas con falta de coherencia y de lógica, con un pensamiento, caprichoso, inestable, y desintegrado. Su labilidad mental y afectiva hace a estos sujetos difíciles de adaptarse a tareas que requieren m‚todo y disciplina, aunque suelen tener cierto éxito en profesiones libres poco sujetas a organización y control.

En casos de sucesión muy desordenada, el sujeto padecer problemas cenestésicos y sexuales que afectar n su vida emocional haciéndola conflictiva.

Finalmente, algunas raras veces, nosotros sólo hemos visto un caso, el dibujo se comienza en forma invertida, primero se dibujan las piernas y los pies, luego el tronco y los brazos y se deja la cabeza para último lugar. Deducimos por otras pruebas aplicadas y por la entrevista, que se trataba de una persona sumamente desconfiada, cautelosa y con abundantes signos de tipo paranoide.

Algunos sujetos muestran en los dibujos irregularidades tan pronunciadas que hacen pensar en una verdadera desorganización psicótica o en una gran dispersión de los procesos mentales.

Cuando se puede observar la iniciación y marcha sucesiva de los dibujos durante las pruebas, conviene anotar las veces que el sujeto vuelve sobre determinadas áreas para modificar o insistir sobre las mismas. Esta observación debe hacerse discretamente para no perturbar emocionalmente al sujeto en su tarea. El objetivo de esta comprobación es conocer la intensidad de los conflictos en la zona donde se presentan los retoques.

035-DYP

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