En todos los DFH son normales las pequeñas desproporciones o desigualdades en las diversas partes del cuerpo. Por ejemplo, en los ojos, cuando la figura es vista de frente, en las manos, en los brazos, en las piernas, pies, etc.. Sin embargo, cuando la neurosis o los conflictos en determinadas áreas del cuerpo están presentes en la personalidad del dibujante, cuando este sufre dolencias o anomalías en determinada zona de su organismo, estas afecciones psíquicas u orgánicas que producen malestar, suelen manifestarse en los DFH en forma de deterioro, de debilitación, encogimiento, desigualdad o asimetría importante.
En un elevado número de casos, todo cuanto es anómalo en un dibujo (retoques nerviosos, sombreados, repeticiones y roturas de líneas, distorsiones o agrandamientos exagerados, temblores, etc.) localizados en la parte izquierda de los dibujos, según se miran, corresponde a bloqueos, dificultades de realización, impulsos inhibidos, o a deseos, ambiciones o anhelos frustrados.
Cuando estas anomalías aparecen en el lado derecho de las figuras, los conflictos pueden deberse a la relación del Yo con el trabajo, a la relación del Yo con el Tu o a la relación del Yo con el otro sexo.
Cualquier forma de asimetría, distorsión o anomalía de un lado en relación con el otro en los DFH, puede ser, cuando menos, un indicador de reacciones inadecuadas que disturbian al sujeto en un área determinada de su personalidad y que pueden tener repercusión en las relaciones del Yo con el otro sexo, en el trabajo o en la relación con los demás en la vida social. Cualquier anomalía de un lado de la figura con respecto al otro, es reveladora de que algo no va bien en la personalidad del autor del dibujo.
Hay que tener en cuenta que, muy frecuentemente, el aspecto externo del sujeto no denuncia con facilidad sus estados psíquicos anormales. Las neurosis y otros conflictos están a veces encubiertos, camuflados, tras los hábitos de educación o simulación de normalidad y tras apariencias de lujo en el modo de vestir, pudiendo, incluso, pasar desapercibidos en las entrevistas, si no se dispone de gran experiencia para detectarlos.
Los signos externos denunciadores de neurosis y conflictos, son con frecuencia los siguientes: sudoración excesiva de las manos, sacudidas nerviosas involuntarias, tamborileo de la mesa con los dedos de la mano, rascarse con frecuencia la nariz, adoptar posturas rígidas del cuerpo, tener las manos con los dedos cruzados, tomarse las manos con los pulgares
escondidos, la aparición imprevista de tartamudez, los tic nerviosos, facilidad para sonrojarse y un largo, etc.
En las entrevistas, si se quiere sondear la posibilidad de síntomas neuróticos, conviene hacer preguntas como éstas: ¿Tiene, a veces, sacudidas nerviosas durante el sueño?. ¿Duerme usted estirado o encogido?. ¿Sufre de vértigo en las alturas?. ¿Tiene dolores de cabeza frecuentes?. ¿Tiene trastornos digestivos?. ¿Tiene aumento o disminución frecuente del apetito?. ¿Suele morderse las uñas?. ¿Toma calmantes o excitantes con frecuencia?. ¿Fuma mucho?. ¿Toma café con mucha frecuencia?., etc.
Hay que tener en cuenta que las neurosis son actitudes de defensa y el sujeto que las padece, busca inconscientemente una "seguridad". Por tanto, cuando alguna de estas preguntas roza un complejo que se desea ocultar o un síntoma del cual el sujeto desea liberarse, la reacción ante las preguntas puede ser inadecuada o la negación de las mismas. En cuyo caso, el sujeto no desea sentirse descubierto.
Las asimetrías se observan con frecuencia en los adolescentes de ambos sexos que sufren tensiones y conflictos derivados de la "edad critica".
1. Asimetrías en el área de la cabeza
Puede ser un indicador de fallos en el autocontrol emocional o en las relaciones con el ambiente.
2. Asimetrías en los brazos y manos
Estas anomalías en los DFH pueden tener relación con fallos en las relaciones externas e incluso con problemas sexuales.
3. Asimetrías por incompletud de un lado con respecto al otro
Este es el caso en que una parte del cuerpo (brazo, pierna, mano, pie, etc. se omite, se deja sin terminar, o no cabe en el papel.
Suele ser un indicador de falta de control en la expansión de los impulsos, de falta de organización y previsión (el sujeto se sale fácilmente de su órbita, de las limitaciones que se le exigen o de las pautas de convivencia correctas). Su mal ajuste a la realidad, su desorden emocional y de conducta, su falta de proporción entre los motivos y las reacciones, le incondiciona para tareas de control y de responsabilidad. Hemos encontrado este signo en sujetos exhibicionistas, mal adaptados, con mezcla de tendencias esquizoides e histeroides, que habían cambiado multitud de veces de trabajo, alguno de ellos drogadicto.
El problema psicológico es más grave, si el sujeto olvida dibujar detalles tan significativos como el pelo, los ojos, la nariz, las manos, etc. en cuyo caso puede estar dentro de un estado patológico profundo.
4. DFH donde los pies están de frente y la figura de perfil
El caso puede ser también a la inversa, el cuerpo estar de frente y los pies de perfil hacia la izquierda o hacia la derecha. Suele ser un indicador de tendencias esquizofrénicas o de deficiencias mentales. Este signo es un claro indicio de disociación entre la manera de pensar, sentir y querer, o entre la actitud del sujeto y las exigencias del medio ambiente.
5. DFH muy desiguales en sus dos mitades
Cuando una parte de la figura está bien estructurada y tratada con esmero y la otra presenta formas incompletas, grotescas o mal acabadas, se puede deducir, según Machover, fallos orgánicos más o menos graves. Se ha observado este signo en zurdos muy contrariados, sea por su ambiente familiar o por su ambiente profesional. Nosotros hemos detectado esas anomalías en sujetos inmaduros en unos aspectos y normales en otros o con defectos de adaptación en la vida social y adaptación normal en el trabajo.
Hirchs y Ada Abraham observaron estas anomalías en niños delincuentes. La desadaptación, está también indicada en los casos en que el cuerpo se dibuja bien, pero se
omiten los brazos, las piernas o determinados rasgos faciales, o cuando se tapa el rostro o se ensombrece de alguna manera.
6. DFH simétricas o iguales en los dos lados.-
Suele expresar la conducta estereotipada del "tipo persona"8[5], que es como un caparazón psicológico que sirve de defensa y apariencia frente al medio ambiente. El sujeto ejerce sobre si mismo un fuerte autocontrol, no deja en libertad ningún impulso, vive encerrado en lo que su Yo representa dentro del papel profesional y social que tiene que cumplir. Esta actitud de autocontrol excesivo, es tanto más evidente, cuanta mayor rigidez presenten las figuras dibujadas. En presencia de los demás, el sujeto tiene una actitud emocional fría, solemne, carente de calor, de entusiasmo, de alegría comunicativa, de espontaneidad. Vive su rol social y profesional en forma elaborada y convencional, acartonado en sus hábitos, respetando rigurosamente las reglas, los principios morales o religiosos, que se convierten en dogmas que sirven de rieles invariables a su conducta.
Estos individuos, no se dejan impresionar por nada que les llegue de los demás y que se aparte de sus conceptos del deber, disciplina y respeto riguroso a las reglas establecidas. Atienden más "las formas" que "el fondo de las cuestiones". Se muestran indiferentes o distanciados de los motivos de alegría, de éxito, de placer, penas o tristezas de otros. De este modo, reprimiendo los impulsos expansivos y siguiendo las exigencias de "dignidad sin alegría", de su tiránico Super-Yo, expían los sentimientos de culpabilidad a través del "cumplimiento del deber".
Las figuras simétricas, se ven frecuentemente en sujetos deprimidos o con neurosis obsesivo-compulsivas.
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