En los DFH, debemos distinguir entre el contenido intencional, representado o manifiesto (lo que hacen o representan las figuras, según la historia o descripción que el sujeto hace de las mismas) y el contenido real, latente o estructural, que se refiere al modo como está realizado el dibujo, que no siempre coincide con lo que explica el sujeto.
Normalmente, cada sujeto ha querido comunicar algo en su dibujo. Ese "algo", puede estar relacionado con su rol familiar, social o profesional, con lo que el desea, con lo que el "quiere ser" o "tener" y que, a veces, no tiene. Expresa también sus temores y preocupaciones y sus conflictos emocionales en relación con su pareja, o consigo mismo. Todo esto, lo podemos deducir del relato o historial que nos hace sobre la pareja.
Pero, una cosa es lo que el sujeto cuenta en su versión sobre las figuras dibujadas, y otra cosa puede ser lo que expresan realmente sus DFH. Lo que el sujeto intenta representar en el dibujo, puede hacerlo de dos maneras:
a) dando a las figuras aspectos quietos o de "flexión" (figuras quietas, encogidas, sentadas, acostadas, con las piernas y los brazos pegados al cuerpo, etc.), y
b) dotando a las figuras de movimientos de extensión, es decir, en actitud de desplazamiento, en posición erguida, con los brazos extendidos, andando, saltando, en actitud agresiva, etc. .
En el primer caso, si las figuras no tienen movimiento, la actitud real del sujeto es pasiva, sumisa, y puede estar impregnada de un tono depresivo o disfórico, de desilusión, de renuncia o resignación.
Cuando las figuras están en movimiento, con rostro animado y los brazos y las piernas en extensión, reflejan actividad, lucha por la vida, ambición, deseo de vivir, extraversión, etc. Por tanto, una tarea importante, es aquella de cotejar las historias o relatos que el sujeto hace de las figuras dibujadas y comprobar, si el tipo de quietud o de movimiento de las figuras, se corresponde con la acción que a las mismas se les atribuye en cada historia.
1. Figuras a las que se le imprime un movimiento armónico
El sujeto sublima las relaciones de la pareja. Vive realmente el ideal de querer amar y compenetrarse con su partenaire en una fusión armónica y esperanzada. Hace proyectos para alegrar la convivencia. Este ideal es compartido por su pareja, si el sujeto es casado y se comprueba que no hay conflictos emocionales a través de los relatos sobre las figuras dibujadas y en la entrevista con el candidato.
Expresar lo mismo, si el dibujo pertenece a un joven soltero que tiene novia. Si no la tiene, se trata de una fantasía romántica, del ideal amoroso con que el sujeto sueña.
2. Una figura con movimiento y la otra quieta o estática
Siempre que hay divergencias en el modo de tratar las figuras, es un indicador de conflictos en la pareja, falta comprensión y armonía en la convivencia matrimonial o prematrimonial. Esta posibilidad de discrepancias y conflictos, de desavenencias y, a veces de agresiones, es tanto más grave cuanta más disonancia, distorsión, separación, diferencias en el tratamiento, etc. hay entre una y otra figura.
Si la figura que tiene movimiento es inarmónica y extraña y el dinamismo es acusado con cierto énfasis, podríamos hallarnos ante un caso de psicosis. Se verá por el contexto, dibujo- historia, que el pensamiento del sujeto, en los relatos y en la entrevista, no es coherente y contrasta con la realidad. El universo que vive el sujeto es irreal y sus ideas y perspectivas están deformadas por su irrealidad. Esta disgregación entre el Yo y el mundo, de la cual el sujeto no se da cuenta, puede resultar peligrosa e incapacitarle para ocupar puestos de trabajo más o menos cualificados. De todos modos, ser necesario cotejar, con otras pruebas, la importancia de la desadaptación.
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Las disociaciones y contrastes de este tipo, son casi siempre fruto de mecanismos de defensa inconscientes de tipo esquizoide, frente a ansiedades persecutorias, pero no en todos los casos debemos ver un síndrome patológico en la divergencia de movimiento de las figuras. Puede tratarse, algunas veces, de síntomas de incomprensión, desavenencia y conflictos en la pareja.
3. Figuras sentadas, inmóviles, con piernas y brazos pegados al cuerpo.-
Si el sujeto en su relato se muestra resignado, poco luchador y espera que algún día mejorar su situación, se tratará, sin duda, de una personalidad poco activa, pasiva, sumisa o que está viviendo algún estado depresivo.
La persona pasiva, suele sentir cierta aversión a todo esfuerzo extra por remontar problemas, obstáculos y dificultades, puesto que combatir contra otros o contra la adversidad, puede llevarle a situaciones incómodas que no desea tener. El sujeto no quiere moverse peligrosamente en órbitas distintas a las que le son habituales y mucho menos enfrentarse con coraje contra aquello o aquellos que le perjudican o le están defraudando.
No ser raro encontrar, en los sujetos que dibujan sus figuras quietas y encogidas (brazos y piernas pegados al cuerpo), una actitud de expectativa, de desconfianza, incluso de rigidez defensiva y lentitud de adaptación, fuera de los ambientes en que se sienten seguros.
Como en las respuestas del tests de Rorschach, las figuras quietas o en flexión, suelen darse en sujetos con tendencia depresiva o en estado de regresión, como consecuencia de una evolución defectuosa.
4. Resumen del movimiento o posición estática de las figuras.-
La actitud de movimiento o de quietud de las figuras es importante desde el punto de vista psicológico. Diferencia a los sujetos pasivos y dependientes, de los sujetos activos, luchadores y emprendedores.
Las figuras trazadas con líneas firmes y seguras, sin distorsiones, dando a los DFH un aspecto más o menos armónico y equilibrado, corresponden a sujetos sanos, dinámicos, con gran vitalidad, optimismo, seguridad y confianza en resolver dificultades o situaciones adversas. Este tipo de individuo, se marca objetivos y los cumple, resiste las presiones y oposiciones con valor y es fiel a sí mismo.
Las figuras trazadas con líneas débiles, vacilantes, inseguras, con retoques frecuentes y poco coherentes, aunque tengan movimiento, señalan a los sujetos débiles o enfermizos cuyos recursos de energía se agotan pronto y por debilidad de carácter no pueden resistir los embates de la vida y adoptan la actitud sumisa, claudicante y pasiva.
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