4. Relación Comida, Salud e Impacto Ambiental
4.3. Dieta Sostenible
4.3.3. Dietas basadas en plantas
Muchos investigadores han explicado los beneficios para la salud que una dieta basada en plantas tendría sobre la salud y el medio ambiente. A continuación se repasan algunos de ellos con el fin de ilustrar el impacto que tiene el cambio a una dieta vegetariana, vegana, o con un consumo reducido de carnes rojas.
Un estudio reciente deSpringmann et al.(2016) estimó los impactos de salud y cambio climático de avanzar hacia dietas más vegetales para todas las principales regiones del mundo. Para evaluar los impactos sobre la salud y el medio ambiente, los investigadores modelaron cuatro escenarios dietéticos diferentes para el año 2050: un escenario de “business as usual” basado en proyecciones de dietas futuras; un escenario basado en directrices dietéticas globales que incluye cantidades mínimas de frutas y verduras y límites a la cantidad de carne roja, azúcar y calorías totales; y escenarios vegetarianos y veganos que se ajustan a las pautas dietéticas.
48Las dietas mediterráneas consisten principalmente en frutas, verduras y mariscos, con cantidades moderadas de carnes rojas como
CAPÍTULO 4. RELACIÓN COMIDA, SALUD E IMPACTO AMBIENTAL 4.3. DIETA SOSTENIBLE
Ellos encontraron que la adopción de dietas en línea con las directrices dietéticas globales podría evitar 5.1 millones de muertes al año en 2050. Inclusoobtenerse mayores beneficios a través de las dietas vegetarianas (evitar 7,3 millones de muertes) y dietas veganas (evitando 8,1 millones de muertes). Aproximadamente la mitad de las muertes evitadas se debieron a la reducción del consumo de carne roja, mientras que la otra mitad se debió a una combinación de aumento de la ingesta de frutas y verduras y una reducción de calorías, lo que redujo el número de personas con sobrepeso u obesidad.
También encontraron beneficios económicos del cambio dietético gracias al ahorro en atención médica. Si bien indican que la adopción de directrices dietéticas globales no sería suficiente para reducir las emisiones de GEI relacionadas con los alimentos, la adopción de dietas más saludables y más ambientalmente sostenibles puede ser un gran paso en la dirección correcta.
Las emisiones de GEI varían ampliamente entre alimentos. Como es bien sabido, con respecto a los alimentos de origen animal, los alimentos a base de plantas tienen menores emisiones de GEI (Tilman y Clark,2014). Esta diferencia puede ser grande, por ejemplo, las carnes de rumiantes (carne de vacuno y cordero) tienen emisiones por gramo de proteína que son alrededor de 250 veces las de las leguminosas. Los huevos, los productos lácteos, los mariscos sin arrastre, la acuicultura tradicional (no recirculante), la carne de aves de corral y la carne de cerdo tienen emisiones mucho más bajas por gramo de proteína que las de rumiantes.
La crianza y alimentación de animales introduce un nivel trófico adicional en la cadena alimentaria, y cada nivel trófico conduce a pérdidas de energía y nutrientes, reduciendo así la eficiencia de la producción. La producción agrícola de piensos y la ganadería contribuyen de manera significativa al impacto general. Sin embargo, hay diferencias significativas entre los productos animales. (Nemecek et al.,2016). Los impactos ambientales de la producción animal varían con el método de producción (por ejemplo, el pastoreo extensivo, la producción basada en el pastoreo).
En cuanto a la suficiencia nutricional de las dietas vegetarianas y veganas, la posición de la Academia de Nutrición y Dietética es la siguiente (Melina et al.,2016):
La posición de la Academia de Nutrición y Dietética es que las dietas vegetarianas adecuada- mente planificadas, incluyendo veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y el tratamiento de ciertas enfermedades. Estas dietas son apropiadas para todas las etapas del ciclo de vida, incluyendo embarazo, lac- tancia, infancia, niñez, adolescencia, edad adulta y para atletas. Las dietas basadas en plantas son más sostenibles desde el punto de vista ambiental que las dietas ricas en productos animales porque utilizan menos recursos naturales y están asociadas con mucho menos daño ambiental.
La adopción de una dieta vegetariana o vegana es una opción para disminuir el impacto ambiental de la dieta, sin embargo éstas pueden ser muy restrictivas y requieren cambios drásticos de los hábitos alimenticios. Por otro lado, un cambio de la dieta actual a una dieta saludable más cercana no necesariamente cambia el impacto ambiental. El esfuerzo de cambio es un aspecto que se debe tener en cuenta a la hora de realizar políticas públicas, ya que las personas se resisten a realizar muchos cambios en comparación con sus actuales hábitos alimenticios.
Otro aspecto a tener en cuenta es que las dietas basadas en plantas pueden no ser para todos, dada la situación mundial actual. A pesar de los aumentos promedio mundiales, la desnutrición (y deficiencia de micronutrientes) sigue siendo un gran problema para quienes no tienen acceso a alimentos de origen animal y con inseguridad alimentaria, especialmente para los niños pobres y sus madres. Como el hierro, el zinc y otros nutrientes importantes están más fácilmente disponibles en los alimentos de origen animal que en los alimentos de origen vegetal, un mayor acceso a alimentos asequibles basados en animales podría mejorar significativamente el estado nutricional, el crecimiento, el desarrollo cognitivo y la salud de muchas personas pobres (FAO,2012b). Por otra parte, el consumo excesivo de productos de ganado está asociado con un mayor riesgo de obesidad, enfermedades cardíacas y otras enfermedades no transmisibles.